Leña para mi fuego

                                                      Abril venía, lleno
                                                                 todo de flores amarillas:
                                                      amarillo el arroyo,
                                                                     amarillo el vallado, la colina,
                                                                   el cementerio de los niños,
                                                                                 el huerto aquel, donde el amor vivía.

                                                                                                      Juan Ramón Jiménez.

Madera para mi fuego (pequeña)

Lamento tener tan abandonado el blog, me habéis preguntado tantas veces que por qué ya no escribo… voy a intentar volver a hacer un esfuerzo por mantener aquel ritmo que sostuve durante más de un año: una foto, un post. Empecé no escribiendo porque hay veces que no se pueden hacer públicas determinadas reflexiones o circunstancias. Por un lado estaba cansada de omitir ciertas opiniones que afectaban a otros y por otro, estaba cansada de contar las cosas a medias o de suprimir determinada información sobre una fotografía. Pero sobre todo terminé por avergonzarme de mi alma. No creo que pueda resolver los dos primeros inconvenientes si no es en un diario íntimo, pero sí voy a luchar por resolver el tercero. Dejé de escribir, por ver si dejando de escribir, todas mis taras, carencias y lacras desaparecían. Pero siguen ahí ¿y lo peor de todo? Que no las pienso de una forma constructiva. No tengo mejor forma de pensar que escribir. Paradójicamente, las palabras me ayudan a pensar mucho mejor que la fotografía, cada herramienta tiene su función. No obstante, siempre he sostenido la idea de que el trabajo fotográfico de cada cual proyecta una forma de pensamiento.

Campo de colza

Esta fotografía no gustó excesivamente, pero estoy haciendo un esfuerzo enorme por que mi fotografía me satisfaga exclusivamente a mí, ¿cómo emprender una búsqueda hacia la autenticidad basándose en las querencias de los demás? ¿Por qué dejarme llevar por la dictadura de la autocomplacencia ajena? A mí esta foto de los tronquitos con mi Guille me encanta y tras varios meses, le pienso dedicar una entrada al blog a esta sesión. Es bastante alegre, o al menos el sentimiento que me llevó a hacerla es muy positivo, lúdico y vital.

Flor de colza

Recuerdo perfectamente ese fin de semana. Tenía de nuevo la oportunidad de desconectar en la casita de Ávila y no iba a desperdiciarla. A la entrada de Maello vimos varios campos amarillos, bien delineados y uniformes, lo suficiente para que pensáramos que no eran flores silvestres sino campos de cultivo. Al final, gracias a la ayuda de algunos de mis compañeros, llegamos a la conclusión de que estos campos son de colza o nabo. Son realmente vistosos, ¿no os quedaríais a veces mirando fijamente un color, cautivados por el propio pigmento? A mí me suele pasar con el amarillo, el rojo y el rosa fosforito. Como el rosa fosforito me parece para kinkis y deportistas, me lo he puesto en la funda del móvil, con la absoluta condena de Guille, que cada vez que lo ve le escuecen las córneas.

Troncos III

Troncos II

Aquellos días eran lluviosos y, aunque la lluvia me importa muchísimo y cada vez que llueve siento una felicidad y un regocijo inmenso, de momento no he conseguido que sea un elemento útil en mi fotografía, ¿hay alguien entre mis lectores que haya conseguido fotografiar bajo la lluvia en la naturaleza y que esta se note? Las tres veces que he fotografiado bajo la lluvia, resulta que al final no se nota el efecto y además de estar un poco agobiada por que no se mojara el equipo, trabajaba un poco incómoda. La foto la hicimos un 19 de abril. Íbamos cotorreando en el coche, que Guille y yo teníamos mañana y material de cotilleo, buscando el campo más bonito para hacer la foto. Llevábamos unos cuantos troncos de la leña cargados en el maletero, “Ese de ahí, mira a ver si el coche pasa por ese caminito”.

Troncos I

Normalmente hacemos auténticas acrobacias para llegar a determinadas localizaciones, pero de repente teníamos dos campos maravillosos a escoger, uno a la izquierda y otro a la derecha. Ambos estábamos como los insectos, embelesados con aquel amarillo que contrastaba con aquel cielo cargadito, de un gris denso, de luz perfecta para realizar fotos.

Delante de la cara III

Delante de la cara

Delante de la cara II

Tras sortear varias plantas, que como podéis ver son altísimas (algunas me llegaban hasta la altura del pecho), nos colocamos en un campo que desembocaba en un bosquecito. Quise que aquel bosque coronara la cabeza del modelo o hiciera una cruz con su cuerpo. Mi personaje es un leñador, que sostiene varios troncos en los brazos y otros tantos sobrevuelan su cabeza, dando un efecto surrealista. Quizá esos troncos que vuelan era la lluvia que no terminaba de caer.

Pero había un problema. Después de aguantar durante la sesión el peso de los troncos, no superé la prueba final, y es que tenía que lanzar los troncos al aire, todos juntos, para que en la foto quedaran lo más natural posible. No quería que se quedaran en las flores, sino que salieran en la imagen en la franja de cielo. Y la modelo era yo, que tristemente tengo la fuerza, como dirían en Andalucía, “de un puñao de pelusah”. Estos fueron los catastróficos resultados, para que os echéis unas risas:

Lanzar troncos I

Lanzar troncos

De esta manera, me quité la camisa, se la puse a Guille y le dije: “Keep calm, and be my model baby”. Guille me hizo un mohín con la cara y mientras lamentaba la muerte de unas cuantas flores con la caída de los troncos al lanzarlos yo, le fui colocando los tronquitos en los brazos:

Guille

Algunas personas me han dicho que no terminan de ver la camisa de leñador en esta foto, que tendría que haber puesto a Guille con el torso desnudo. De acuerdo, podría haber quedado muy bien… pero sois unos espabiláos y tenéis una enorme falta de rectitud moral, viciosos, más que viciosos.

La foto final es el resultado de la combinación de estas tres fotos, sobre todo de las dos primeras. Creo que de la tercera foto sólo cogí unos tres tronquitos.

Guille todavía no ha lanzado los troncos Guille lanza troncos I Guille lanza troncos

Supongo que la propia foto me estaba pidiendo a Guille y no lo supe hasta el último momento. En la imagen sólo debía aparecer la leña en la que vive mi fuego, la materia a la que aferrarme para mi luz, la base para iluminar mi vida. Es mi Guille prendido de flores, mi particular primavera amarilla.

Al volver el fin de semana siguiente, los campos habían sido segados. También me gusta pensar que se consumieron en mi leña. O con mi leña. Y que a pesar de todo, nunca dejaríamos de ser polvo enamorado, polvo de foto, cenizas de luz.

Balance del año 2014

Lo cierto es que empecé el año 2014 mal. Pero muy mal. El mes de enero me recibió con la certeza de que teníamos que mudarnos de un piso del que no queríamos irnos por unas obras mal realizadas, frío (mucho, mucho), humadades everywhere y una casera avariciosa y no menos ávara. Pasamos una angustiosa mudanza y para colmo perdí a una gran amiga de una de las formas más injustas posibles. Para colmo, en febrero decidí dejar de posar de forma oficial, completamente vejada por una serie de “fotógrafos” que denigran este oficio y, en ocasiones, arte. En la actualidad sólo poso para amigos de confianza o en mis talleres, donde puedo controlarlo todo mejor. No fue fácil, porque el posado era uno de mis mayores soportes económicos. Así pues, me tuve que aferrar a la venta de mi obra, algo que se me da fatal y que no me gusta: como empresaria estoy más que suspendida. Entre los objetivos de mi año 2014 se encontraba entrar en una galería, y así fue como los planetas se alinearon para que entrara en dos. También me han incluido en una web de venta de arte premium. Para haberme propuesto entrar en una sola galería, tres puntos de venta es para celebrarlo. Empecé el año regular y lo he terminado bastante bien (no lo voy a decir muy alto, que soy karmafóbica).

En cuanto a satisfacción con mi obra este año, pues quizá regular si lo comparamos con el año anterior. Sin embargo, he sido capaz de seleccionar 10 fotografías entre las 52 que he realizado, una a la semana. No es que tenga un proyecto de una foto a la semana, es que ese es mi ritmo habitual de trabajo desde hace tres años. De estas 10 fotografías que os presento y que son las que más contenta me tienen, la última, “La mitad que respira” es para mí mi mejor foto del año.

Alas en azufre (pequeña)

Me duele la ponzoña (pequeña)

Instinto animal (pequeña)

La compañía (pequeña)

Perturbada (pequeña)

Quien dispara (pequeña)

El negativo através del espejo (pequeña)

La infusión (pequeña)

Romanticismo (pequeña)

La mitad que respira (pequeña)

A continuación, me propongo realizar el enorme esfuerzo de ser positiva y destacar los aspectos buenos que este año ha aportado a mi carrera artística (ejercicio que deberíais hacer todos, porque es muy sano):

He entrado en dos galerías de arte, la alemana Lumas y la francesa Sophie Lanoë. Así mismo, he tenido la afortunada oportunidad de entrar en otro punto de venta de arte, My Web’Art. Después de tres años bregando por vender mi obra para poder dedicarme exclusivamente a hacer fotos, puedo decir que para mí, que muevan mi obra a cambio de un porcentaje, es lo más cómodo.

– Este año he realizado una única exposición, la de Microteatro por dinero en mayo. No es que no haya tenido más oportunidades, pero económicamente la aportación es nula y de publicidad no se come. Imprimir las obras cuesta un pastizal y luego no se vende prácticamente nada, por no decir nada. Luego, si deseas realizar la exposición en otro lugar, resulta que no puedes repetirte y una, dos e incluso tres veces la misma exposición está bien, cuatro ya cansa. Por otro lado, los bares y demás locales no suelen estar lumínicamente preparados para exponer, lo que termina desmereciendo la obra. Además, salvo en el Nuevo Café Barbieri, la tienes que desmontar y montar tú, lo que supone tener que movilizar a gente para que te ayude y a mí eso me agobia. Y aún con gente es de las actividades más estresantes que conozco. Exponer en Microteatro dos veces (una en mi expo y otra en su aniversario) ha sido una bonita experiencia, pero a partir de ahora voy a evitar exponer en locales no acondicionados para ello o en locales donde tenga que correr yo con absolutamente todos los gastos, porque no compensa.

– No era uno de mis objetivos del año, pero he conseguido realizar buenas fotografías con otros modelos que no son yo misma. Antes me sentía insegura y no era capaz de disparar una foto a otra persona que yo considerara aceptable. 2014 es el año de fotografías a mi Guille. He conseguido hacer buenas fotos a Emma, Lorena, Mewy Waldorf, Víctor Gente Bastarda, Alba, Rebeca, a nuestro amigo Tocayo y, por supuesto a mis perrinas, el burrito Dani y múltiples señoras gallinas abulenses. Me siento muy bien por este avance insólito, aunque normalmente, con casi todos los nombrados tengo un vínculo muy especial y supongo que todavía lo necesito con aquel modelo que se preste para mis sesiones.

Estoy empezando a establecer series. En los concursos y becas, a los fotógrafos creativos nos tienen machacados, ¿por qué? Porque solicitan series. Y yo, que me proponía siempre como objetivo “una foto, un universo”, establecer series me suponía un incordio monumental. Además, siempre me ha parecido que las series venían a ser, de algún modo, repetirse: composiciones, conceptos, colores, ediciones, posados, etc. Pero visto desde un prisma más relajado, realizar fotografías que estén conectadas las unas con las otras ayuda a solucionar o explorar obsesiones, a trazar con matices un mismo tema. Creo que realizar una serie de unas 8 o 10 fotografías es un pequeño poemario, como un mismo paisaje en las diferentes fases estacionales o diferentes formas, todas válidas, de contar lo mismo.

– La experiencia de mi II Concurso de fotografía creativa ha sido una pasada. Ver agrupados tantos trabajos increíbles fue muy inspirador, mi maldita página de Facebook parecía una auténtica galería de arte. De nuevo miles de gracias a los que participaron y lo hicieron realidad por segundo año consecutivo. A pesar de que no tiene visibilidad a un mayor nivel, en España (y fuera, claro) hay un torrente de fotógrafos creativos con un talento que ojalá trascienda.

Teleidoscope: Por último, no podía finalizar este apartado sin hacer referencia al Proyecto Teleidoscope 2014. No he participado ni en la mitad de los temas por métodos de trabajo muy personales, pero gracias a la iniciativa de Lídia (que se salió del proyecto a la mitad), Rebeca, Desirée y Marina, he conocido a fotógrafos a los que en la actualidad tengo un cariño inmenso no sólo como artistas, sino también como personas. He tenido la oportunidad de conocer en persona a muchos de ellos y de trabajar junto a ellos ¿el resultado? Una experiencia que me ha entusiasmado y que deseo repetir el año que viene.

Por otro lado, me centraré en los gustos del público, que muchas veces es un criterio paralelo al mío. Tengo en mucha consideración a los que siguen mi trabajo, así que publicaré estas otras siete imágenes, que en su tiempo gustaron mucho (¡Gracias!). A veces por determinadas circunstancias nos sentimos más ligados a unas fotografías que a otras, ya que detrás de la realización de una foto hay un acto de liberación, incluso de confesión, de tal manera que detrás de una preferencia hacia una fotografía sólo hay un acto de agradecimiento. De esta manera, se podría decir que la predilección de una foto no sólo va anclada a la calidad de esta, sino lo mucho o poco que nos sintamos identificados con ella.

Lo que sangró el perro (pequeña)

Fallen angel (pequeña)

Olvido (pequeña)

Por la mañana (pequeña)

La cruz (pequeña)

Nereida (pequeña)

La paciente y su mejor amigo (pequeña)

 Por último, ahí van los propósitos para el año que viene:

– Cortometraje: Era uno de los propósitos del año 2014, pero creo que por inseguridad y algo de desconocimiento de los procedimientos audiovisuales, no lo hice. 2015 tiene que ser el año.

Entrar en más galerías: Si sigo en el empeño, lo mismo puedo conseguir un buen sueldecito para vivir dignamente y dedicarme de manera exclusiva a lo que amo: hacer fotos, hacer fotos, hacer fotos y hacer fotos ¿Me aceptarán en mi tierra patria? :/

– Hace tiempo que me ronda por la mente realizar un libro de fotógrafos que escriben y escritores que fotografían. Ya tengo a varios en mente, pero si conocéis a alguien que dé el perfil, no dudéis en escribirme con la referencia a leila.amat@gmail.com

– Me da algo miedo decirlo, pero quizá explore la fotografía en formato redondo. Soy tan obsesiva del formato horizontal y del rectángulo que da la réflex que no sé si moriré en el intento. Empezaré con fotos que no considere importantes, de esas de andar por casa.

Seguir ampliando mis series. En concreto me hace mucha ilusión terminar con mis aristócratas suicidas o las crías del bosque.

– Si me va bien económicamente, poner 100 euretes de premio en mi concurso, junto a la foto y la entrevista.

Muy felices fiestas. Os deseo lo mejor a la gente luchadora, a los que aman, a los que lloran, a los que ven pelis, a los que no envidian ni hieren con frecuencia a los demás y a los que aprenden de sí mismos. Lo mejor a los que aman a los animales, a los que leen, a los que les gusta el guacamole, a los altruistas, a los agradecidos, a los entusiastas o a los que tienen cualquier tipo de proyecto artístico. Y al resto se les puede atascar el water ad eternum.