Mi año 2017 o el seísmo

Sacaleches (pequeña)

Pienso en todo lo sucedido este año y me echo a temblar. La vida. La maldita vida. Nunca subestiméis la capacidad que tiene para sorprenderos, tanto para bien, como para mal. Cuando empecé el año a mi abuela le quedaban menos de dos meses de vida antes de que muriera sola en un hospital de Sevilla, mientras yo veía en mi casa, a gustito, la serie de Sense8. Cuando yo celebraba como bien podía la entrada al año 2017, a mi tío Gabriel le quedaba medio año de vida antes de fallecer en un accidente de moto justo en un momento en el que había logrado alcanzar la felicidad. Cuando 2017 asomaba, dejando escarcha en la carretera de Madrid – Sevilla, mi cuerpo soportaba la peor gripe de mi existencia. Llegué a tener una infección en cada uno de los orificios de mi cabeza: conjuntivitis, dolor de garganta, otitis y sinusitis. Ni editar fotos, ni ver pelis, ni leer, ni escuchar música. No podía hacer nada. NADA. Poco podía hacer mas que tumbarme en la cama y poner la mano en mi vientre. Luz se formaba dentro de mí muy lentamente, mi niñe-verano, ese lucero que estaba empezando a derretir los recovecos más gélidos de mis entrañas. Debido a las náuseas del embarazo, no comía apenas. No podía ni abrir la nevera. Para colmo, Guille trabajaba y estudiaba a la vez, lo que conllevó que yo pasara prácticamente todo mi embarazo en la más absoluta soledad, algo que creo que mi cerebro ha registrado de una manera más traumática de lo que yo pensaba. Aquel era el plan, un enrarecimiento de mi entorno que presagia el temblor, la sacudida. Mi vida olía como los animales el estremecimiento tras la erupción.

Pasó enero y cumplí 30 años, llegó febrero, el mes de ferias de arte, y conseguí ganar en Hybrid la mayor recaudación de mi vida vendiendo mi obra. Ana Sanfrutos no supo nunca que su bonita feria me ayudó a que la angustia y el vacío por la pérdida de mi abuela-madre no embalsamara mi rutina. Tampoco me olvido de David Catá, con quien trabajé codo con codo durante aquellos días, tiempo suficiente para darme cuenta de más allá de ser un artista que la historia de nuestro país no deberá olvidar, también es de las personas más tiernas y humanas que he conocido en este año.

Hybrid

Hybrid I

(La bellesa a la derecha es mi hermana Emma, mi amorsito eterno)

Luego en Marzo conocí en el Madrid Photocreative a la mismísima Brooke Shaden. Es que no sólo la conocí, es que me pidió que le posara durante su ponencia. Gracias, Hados, por aquel regalo. Y a Eduardo Jerez, que lo hizo posible. A día de hoy, el estilo de fotografía que hago es diferente al que hace ella, pero no fue hasta que vi su trabajo, hace ya 12 años, cuando dije “Esta, ESTA, es la mierda que quiero hacer yo, este tipo de fotografía”. Verla tan cálida, cercana y fresca, a mi lado, delante de mí, trabajando conmigo, fue un éxtasis absoluto.

mde

Brooke foto de yo

En abril tuve la oportunidad de conocer y posar en un One to one impartido por Carmen Hache con Sara Sillero y Rebeca Lora. Sin saber muy bien por qué, sin estar muy planificado, me hicieron de las fotos más bonitas de mi embarazo. También despertó en mí el deseo de tener una casa en Guadarrama con vistas a la sierra. Total ná…

Carmen Hache

Sara Sillero II

Sara Sillero I

Rebeca Lora I

Sin olvidarme de la sesión que me hizo Ana Soler, con cada foto más bonita que la anterior:

Ana Soler foto IAna soler foto IIIAna Soler foto IIAna Soler IV

En mayo di una ponencia en el Festival Imaginaria, uno de los públicos más cariñosos y agradables que he tenido nunca. Además me organizaron una exposición maravillosa. Nunca le estaré lo suficientemente agradecida a Daniel Belinchón y a su equipo por el trato que me dieron.

Imaginaria

Luego llegó junio: mis piernas hinchadas, Luz pataleando feliz dentro de mí. Vivir un embarazo es la experiencia más extraterrestre que he podido experimentar en la vida. Luz nació el día de de luz más largo del año, en San Juan. Tras 45 horas de parto, Luz vino a iluminar los rayos de la tierra. Ese 23 de junio cayó en Madrid una tormeta cuyos rayos bañaban de blanco su cunita de plástico en el hospital. Y es aquí cuando se transformó mi cerebro. La vida empezó a cincelarlo a golpe de amor, dolor, agotamiento, trastorno del sueño y de la ansiedad… deberíamos inventar una palabra para describir esa especie de shock, mitad lleno de dolor, mitad lleno del amor más absoluto y puro que jamás he sentido en la vida. La maternidad me convirtió en loba, en una loca a los ojos de la sociedad, en un ser (más) invisible para mi entorno profesional, en una guerrera salvaje, en un despojo, en la mejor versión de mí misma. De repente quería follar como si no hubiera un mañana y a la vez quería divorciarme. Quería ahogarlos a todos y a la vez protegerlos de la muerte. Todo esto que estáis leyendo os parecerá demencial. Pero todo eso fue lo que sentí. La maternidad es como una operación a corazón abierto, el dolor antes de la cura, el hierro al rojo vivo sobre la herida, el vino sobre el flechazo, el bisturí que extirpa la bala, las pinzas que extraen la espina. Y duele, vaya que si duele. La maternidad ha despertado en mí fobias, he recordado cosas que estaban muy muy guardadas en mi inconsciente: puñaladas en la infancia, un dolor normalizado a lo largo de mi vida que resulta que tiene una explicación. Y sí, probablemente necesite ayuda para curar y sanar. De momento Luz, salvo contadas excepciones, se despierta todos los días con una sonrisa: se alegra de verme, se alegra de estar viva, se alegra ante la llegada de un nuevo día ¿Sabéis lo qué es eso? Es gloria, el nirvana, mi vida.

Ya con Luz en nuestra vida fui abrazada por la Galería Mercedes Roldán en Hybrid… incluso mi primera escapada sin el pichón la hice a Puertollano, donde conseguí vibrar a lo grande con Fotomanchegos. Como he dejado la lactancia he podido probar las cervezas artesanas que me regaron y brindo en su honor cada vez que abro una ❤

Fotomanchegos

Y para cerrar el año de forma bonita, he ganado por primera vez un concurso, el convocado por Arte a un click para felicitar las navidades. Y qué queréis que os diga, estoy como una cría de contenta.

En 2017 conseguí conservar a mis amigues más queridos: Irene Cruz, Bárbara Traver, Rosalía Ramos, Alí Heroabadi, Dara Scully, Lino del Junco…

 … Y perderle la pista a un par: Paula R. Feito, dónde estarás, qué estarás haciendo, qué es de ti…, Alba Cosz, estoy ahí, te pase lo que te pase, hagas lo que hagas, decidas lo que decidas.

… y la maternidad me acercó más de lo que me imaginaba a mi profesora de danza, Puchi Dueñas, a la inteligentísima y gestora cultural Nati Grund y a mi compañera en esto de cincelar la Luz, Sandra Montesinos.

He realizado una selección de las fotos que he realizado este año… vamos, que creo que he hecho 12 fotos que merecen la pena… o todo lo que pueden merecer la pena fotos con bebés, maternidad, familia, lactancia y bombos de embarazadas, núcleo y moda entre los ascos sociales.

Generaciones (pequeña)Rascador, pedernal, Luz (pequeña)M(amando) (pequeña)Polvo de estrellas (pequeña)Este rostro donde se baña la nieve (pequeña)La mujer germina (pequeña)Siameses de mente (pequeña)Habitación en París (pequeña)Línea del alba (pequeña)And she save me (pequeña)Arte menstrual (pequeña)

Esta última foto no la hice este año, sino en agosto del 2016, pero tiene una edición colorida que lo mismo marca una línea en la edición del 2018. Por cierto, la edité en honor a ese nuevo bloqueo de un mes al que me ha sometido Facebook por compartir post de otras compañeras feministas e incitar a las mujeres a una Kale borroka. Bad girl, Leila, BAD GIRL. Es la cuarta vez que Facebook me bloquea un mes. Me pregunto cuántos hombres de los que acosan públicamente o por privado, han sido sometidos a un bloqueo por amenazas, por enviar pollas o realizar comentarios sexistas. Ahí lo dejo.

Qué CÓMO (Pequeña)

No sé lo que me deparará el 2018. Tal y como he dicho al inicio el post, jamás subestimaré a la vida a la hora de esperar lo mejor de ella, jamás la subestimaré a la hora de esperar lo peor. A nivel profesional, esto tiene mucho de lucha, pero también de dejarse fluir… incluso diría que hay un ingrediente más: no dejar de ser auténtica ni genuina. Sé que las fotos de madre no interesan a nivel comercial (en realidad, la maternidad no interesa a ningún nivel), pero no voy a dejar de hacerlas. A los adultocéntricos y pedofóbicos, sorry not sorry. Tampoco tengo las fotos de mi hija en venta y pienso invertir una buena parte de mi tiempo en hacerle fotos. Sé que si no hago series, tampoco entro en la dinámica general ni en el modus operandi moderno de trabajar la fotografía, pero me da igual. Está en camino un fotolibro, “Sangre”, pero tengo que ahorrar para autoeditarlo, vendrá a finales del 2018 o principios del 2019. Creo que os puede gustar. Ya a nivel personal, sólo os diré una cosa: no dejéis a vuestras personas amadas sin hacerles sentir que las queréis más de una semana: amigo, familiar, humano y no humano, da igual. Yo sufro un bloqueo emocional muy fuerte y me cuesta mucho demostrar a mis seres queridos que les quiero, que pienso en ellos, que me preocupan sus sentimientos. Somos muchas generaciones a las que les han sesgado las emociones, muchas generaciones heridas. Creo que me sentiré realmente feliz si consigo que mi niñe-verano sea un ser capaz de amar con todo lo que este verbo conlleva: amar(se) hacia dentro, amar hacia afuera.

Y con esto y un bizcocho…

Feliz 2018

(Lo siento, tenía que hacerlo, sólo puedo una vez cada 10 años, no me matéis)

 

 

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4 thoughts on “Mi año 2017 o el seísmo

  1. No se si se contesta por aquí, con 40 años me considero una abuela cibernetica…
    Por fin encuentro una descripción sobre la maternidad afín a mi experiencia, el tsunami emocional, recuerdos que no sabes porqué aparecen de repente en tu cabeza, y que te hacen odiar a lo que más querías (pero volverás a querer).
    En fin….envidio está manera de poner recuerdos del año en el papel, genial, Gracias!!
    Por cierto, para SANGRE haz un Verkami.
    Seguro que somos muchos los que te seguimos y no te escribimos nunca, y junto con los que son activos, seguro te sorprende y consigues la pasta para el proyecto.
    Te descubrí después de tu taller con Carmen, y me estremece cada una de tus fotografías … de nuevo Gracias.

    • ¡Pero cómo vas a ser una abuela con 40 años! Y si lo eres, ¡con mucha honra! Miles de gracias por escribir. Sí, me han dicho varias personas que haga un verkami, pero me da tanto corte pedir dinero… Un fuerte abrazo ❤

  2. Magnifico, sangrante, vital, explosivo, liberador, luminoso, certero, íntimo y universal, generoso, doliente y feliz. Precioso y bellísimo texo, … y si cambiamos el género a femenino estaremos hablando de las fotografías, geniales.

    Gracias por todo ello.

  3. Leila, que grande eres. Lo supe el día que te conocí en la calle Preciados. Me fascina tu honestidad, tanto en tus escritos como en tus fotos. Tus fotos son pura poesía, pero no una poesía edulcorada sino salvaje y llena de vida. Te deseo lo mejor y espero seguir disfrutando de tu genialidad. Un abrazo grande.

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