¿Las fotografías se entienden? Destilando la fotografía

weisensee-pequena

Esto no es un manual para interpretar mi fotografía, sino más bien una reflexión que hago tras años y años de interpretaciones que van más allá de mis motivaciones a la hora de realizar un trabajo fotográfico. Siempre he defendido que una vez que realizamos una imagen, su lectura ya no nos pertenece. No obstante, siempre podemos hacer un esfuerzo e intentar entender qué ha llevado a una persona a construir o registrar una imagen. Quizá es un poco confuso utilizar términos como “hablar”, “lenguaje” o “lectura” a la hora de hablar de Fotografía, dado que muchas veces puede confundirse con los parámetros que se usan para referirse al lenguaje verbal. De esta forma, a pesar de que las palabras “Lenguaje” o “Leer” son polisémicas y podemos decir perfectamente “lenguaje fotográfico”, como conjunto de señales que dan a entender algo, o “Leer una foto”, tal y como se leen planos, la hora o una partitura, intentaré buscar unas palabras que las sustituyan para entendernos mejor: una foto no habla ni nos dice, o al menos no tal y como lo hace el sistema comunicativo verbal. Y como encuentro muchas confusiones dentro del gremio de los que teorizan sobre Fotografía (y más si trabajan con fotolibros), quisiera matizar o facilitar palabras que nos ayuden a entender cómo se analiza una foto. Una foto transmite, genera emociones, son el motor para desencadenar una historia, tiene sus códigos culturales, unos parámetros técnicos y formales más o menos apreciables, etc.

caia-pequena

Si es fotografía publicitaria, el mensaje tiene que estar claro, tiene que entenderse de forma rápida, si no, estará abocado al fracaso, ¿pero qué sucede cuando se trata de una fotografía más personal? Es decir, en la fotografía de autor, existe cierta información que sólo habita dentro de la persona que realiza la fotografía en cuestión, información que va más allá de los confines de la imagen que estamos interpretando. En estos casos, ¿qué podemos hacer si deseamos acercanos a las motivaciones del autor?

  • Informarnos. Muchas veces los fotógrafos son tan parlanchines como yo y dan pistas sobre su universo fotográfico, sus símbolos o causas que le han llevado a generar una imagen, con todos sus elementos. Incluso puede que tengan alguna entrevista o articulillo por ahí.
  • Si el fotógrafo es verbalmente críptico o no le han dedicado reseñas, podemos observar varias fotos de la misma persona y ver cómo trata diferentes temáticas.
  • Si resulta que, tras visualizar detenidamente su trabajo, nos encontramos ante un autor con una obra conceptualmente compleja, de simbolismos que están fuera de nuestro alcance u emocionalmente opacos, podemos hacer dos cosas. Por un lado, sugiero preguntar directamente al autor. Con suerte (y si lo sabe), será amable y nos comentará su obra. Normalmente a los artistas les encanta hablar de su obra, son así ellos, pero si tenéis mala suerte y no quieren abrirse (no tienen por qué hacerlo), se puede realizar un pequeño ejercicio de empatía e intentar meterse en la piel del fotógrafo cuya obra queremos desentrañar. Podemos expresar nuestra interpretación con tacto o guardárnosla para nosotros.

masturbate-pequena

¿Nos impide esto hacer de cada fotografía nuestro mundo? ¿Podemos adaptarlas a nuestro universo, según nuestras circunstancias? Pues claro que sí, eso es bello y es a lo que me refiero cuando cada foto termina tomando su propio camino, más allá de la intencionalidad del autor. Estas dos formas de abordar una fotografía no se contradicen, dado que podemos saber qué simbolizan para el autor y a su vez hacer de esos símbolos algo que nos ayude a interpretar nuestro mundo. El arte tiene una doble faceta, pues es una herramienta que nos ayuda a quienes lo producimos y a su vez sana y se adapta a la realidad que conforma al espectador. Una fotografía puede ayudarnos a entender el mundo exterior e incluso el interior.

Llegados a este punto, quisiera entrar en un terreno más personal. Cuando se han interpretado mis fotos, me han sucedido tres cosas:

a) Han acertado de lleno. Gracias. Suelen ser personas cercanas o seguidores que llevan años leyéndome o visualizando mi trabajo.

b) Han aportado una interpretación de la que ni yo misma me había dado cuenta. Muchas veces hago fotos y no me entero de lo que quise volcar en ellas hasta un par de años después. No es algo que suela pasar, pero por ejemplo mi buen amigo Alí Heroabadi es experto en descifrar mi obra hasta cuando ni yo la entiendo.

escarabajos-pequena

c) Dan una interpretación que no es la mía, pero que me parece plausible para otros. Las veo con buenos ojos y me alegra de que una foto mía les sirva para su realidad. Un ejemplo puede ser el uso que se da a mis fotos en el espacio feminista Locas del coño. No es mi realidad, ni lo que busqué haciendo la foto, pero me parece que se adapta perfectamente a lo que quieren transmitir.

d) Aportan una interpretación descabellada, totalmente alejada de mis intenciones. Al principio me subía por las paredes, pero ya he asumido que es algo fuera de mi alcance, no lo puedo evitar. Es su realidad, ellos lo ven así y no son capaces de ver ni interpretar más. Me suele pasar con frecuencia con mis desnudos (que son pocos, pero llegan a definir mi obra para muchos), que son asociados a la sexualidad o al erotismo, cuando la sexualidad la llevo tratando en mi trabajo dos meses. También me pasa por el hecho de ser fotógrafa, que piensan que mi género es una obsesión en mi trabajo (¿?)

reykjaviks-dead-pequena

e) Por último, están quienes alegan que la foto es mala porque no se entiende e incluso me informan sobre cómo la habrían hecho ellos para que “se entienda mejor”. Es decir, que pueden llegar a hablar de lo que les sobra en la foto, sobre lo que quitarían o pondrían, sobre cómo la habrían encuadrado ellos y un largo etcétera. En mi opinión, creo que cada autor, sobre todo de larga trayectoria, tiene sus motivaciones para que, cualquier elemento en la foto, no sea gratuito: encuadres extraños, iluminación oscura, prendas de vestir que desentonan, gestos anómalos, etc.

La fotografía, sobretodo en el caso de la fotografía de autor, no tiene por qué ser transparente, ni evidente, ni darlo todo mascado, es decir, que no siempre el mensaje tiene que ser directo. Esto puede tener inconvenientes o desventajas que hay que asumir, pues puede dar a pie a interpretaciones que no se ajusten a nuestras motivaciones o más que eso, a interpretaciones que nos desagraden. Pero es un riesgo que está ahí. Con este post intento que la próxima vez que intentemos abordar la obra de un fotógrafo/a, hagamos un esfuerzo por acercanos de una forma sensible a su mundo: os puede inspirar, ayudar, enriquecer. Puede ayudarnos a entender nuestros sueños y los de los demás. Y así con cualquier dimensión de nuestra vida y la de los otros.

mirador-de-utilla-pequena

Reflexiones a modo de actualización (Gracias: las debo a vuestra lectura de este post y comentarios).

Si a pesar de todo lo escrito, estáis completamente seguros de que un fotógrafo ha cometido un error garrafal en una foto, podéis tomaros la libertad de comentárselo desde el respeto y con tacto. Recordad que el esfuerzo, el trabajo y la voluntad de elaborar una fotografía han nacido de ellos, no de vosotros. Y mi humilde consejo es que sea por privado. Este último gesto siempre es de agradecer. No obstante, las normas y las reglas (si se hace bien) están para saltárselas 🙂

Ya que ha salido en los comentarios por parte de varias mujeres, lo escribo por aquí: Mucho cuidado a los hombres, no ejerzan de mansplainers: las mujeres no necesitamos que nos expliquéis las cosas. No confundáis una crítica constructiva con condescendencia o paternalismo.

Advertisements

8 thoughts on “¿Las fotografías se entienden? Destilando la fotografía

  1. Coincido al 110% con tu exposición. Me identifico plenamente. Casualmante, para la expo que inauguramos el viernes 23 pedí a varixs amigxs que pusieran en palabras lo que mis fotos les dicen, lo que han sentido, lo que les sugieren. Creo que una vez cuelgas tus fotos, empiezan a enriquecerse con las miradas de los espectadores. Ahora, cuando me piden que explique una foto siempre contesto: “Ahí la tienes, escúchala”.

  2. “e) […] Es decir, que pueden llegar a hablar de lo que les sobra en la foto, sobre lo que quitarían o pondrían, sobre cómo la habrían encuadrado ellos y un largo etcétera. En mi opinión, creo que cada autor, sobre todo de larga trayectoria, tiene sus motivaciones para que, cualquier elemento en la foto, no sea gratuito: encuadres extraños, iluminación oscura, prendas de vestir que desentonan, gestos anómalos, etc.”

    Se te olvida agregar que sí, que a veces hay margen para el gazapo técnico o de contenido. Incluso los más consagrados. Y que también a veces hay lugar dentro de la miseria humana que nos caracteriza como especie, a que haya personas que aún habiendo cometido un error quieren hacerlo pasar por una genialidad. Hablo en general.

  3. Lo de los “errores” (así entre comillas) es muy subjetivo y discutible, inclusive los de caracter técnico. Y si bien es cierto que hay muchos fotógrafos con limitaciones en el uso de sus herramientas (cámara de foto, iluminación, Photoshop, etc), también es innegable que existe una horda de fotógrafos totalmente obsesionados con los aspectos “técnicos” y que reducen cualquier foto -y su devolución al artista- a los siguientes puntos: que si la foto está bien enfocada, que la exposición, el balance de blanco, la composición de los 2/3, la horizontalidad del horizonte, la verticalidad de las verticales, etc. Al respecto comparto esta frase de Man Ray, bastante elocuente:

    «Por supuesto, siempre habrá los que miran solamente la técnica y que pregunten cómo, mientras que otros de una naturaleza más curiosa se preguntarán porqué.»

    • Estoy de acuerdo y matizo aún más:

      – Buena frase, muy oportuna y acertada. El error puede llegar a ser relativo, cierto. Pero también hay chapuceras/os sin paliativos en el mundo de la fotografía.

      – También creo que estás en lo cierto cuando dices que “es cierto que hay muchos fotógrafos con limitaciones en el uso de sus herramientas”. Como en cualquier otro oficio, considero que aunque sea artístico, es imperdonable no estar al día, no querer dar lo mejor de uno mismo bajo el paraguas del “arte” y el “todo vale”. Todo puede llegar a ser admisible artísticamente (hasta un inodoro tipo Readymade de Marcel Duchamp si quieres) pero de ese todo, hay un porcentaje de personas que se escudan para tapar la vagancia, el desconocimiento y la desidia. Para romper las reglas y la técnica, primero hay que saberlas, y saberlas bien. He llegado a escuchar a una persona cómo justificaba una inclinación de foto para dar dinamismo cuando estaba claro que se le había movido la cámara y no era a propósito sino por no repetirla.

      – Aquí, como mujer creo que tenemos un largo camino. Me parece mal que, por el motivo que sea, muchas chicas tengan fobia a todo lo que significa técnica pura y dura, números, modelos y tipos de cámaras, objetivos y demás. Debemos que fomentar la vocación técnica en el sector femenino, animar a que sean capaces de conocer hasta lo más recóndito de sus cámaras y equipo sin tachar al que le interesa de “friki”. Luego nos quejamos de escasez de vocación técnico-científica en las jóvenes y su preferencia por el sector artístico-humanístico o el socio-sanitario. Conocer bien el arte y ser una/un artísta completo con mensaje e inspiración es el ideal. Todo el arte del Renacimiento nació de una maestría total, tanto en el mensaje artístico como con el cincel adecuado, el pincel y los planos arquitectónicos. Es un deber de honestidad profesional conocer bien el oficio en su totalidad, incluyendo las partes más artificiosas y alambicadas. Encuentro poquitas fotógrafas en muchas disciplinas muy técnicas si bien con parte artística como la fotografía nocturna, el light painting, la foto deportiva etc. cuando acudo a cursos, y muchas dedicadas a autoposados (que también tiene su técnica, pero que en puridad jurídica acaban siendo obras colectivas, ya que muchas se valen de otra persona para que apriete el botón o incluso encuadre, con derecho moral irrenunciable, y ésta debiera recibir crédito en la ficha técnica, que hasta un mono pudo llegar a ser autor: http://cnnespanol.cnn.com/2015/09/23/famosa-selfie-de-un-mono-lleva-a-un-fotografo-a-la-corte-por-derechos-de-autor/)

      – Al igual que en los museos nos pone “óleo sobre acrílico”, las fotografías deberían llevar una nota que dijera: “Canon 5D con objetivo tal, el sensor Full Frame etc. procesado en Lightroom 4.0”

      – Por otro lado, estando de acuerdo en que el error debe tratarse con corrección y tacto exquisitos discrepo con que el error técnico deba tratarse en privado. Es una suerte de censura autoimpuesta por el sistema educativo que hemos sufrido: “Que no vean que hago algo mal”, “El error es algo mal”. Del error se aprende en público y todos podemos aprender si somos honestos. Las redes sociales nos llevan a tender a sólo ofrecer una visión idealizada de nosotros y a dejar en la trastienda lo que “no interesa”. Eso es pernicioso. Es más, estamos ya tan habituados a exponer sólo en redes sociales y a la satisfacción inmediata del “Me Gusta” y los comentarios que hasta en eso mediatizamos lo recomendar “Mensaje privado”. El error nos lo pueden hacer ver en una exposición, cara a cara. Es cómo exponer nuestra tesis ante un Tribunal. El más severo de ellos, el público (que en muchos casos es nuestra razón de crear).

      • No sé quién eres, pero de todo lo que has escrito, sólo puedo estar de acuerdo con un 20%. El soliloquio sexista sobre la mujer que te has marcado sobrababa de principio a fin y me avergüenza mucho leerte. No sé en qué círculos te mueves, a cuántas fotógrafas conoces (a pocas, supogo) ni qué te ha llevado a subestimarlas de esa forma. Por cierto, el hecho de que veas a más hombres en altos cargos dentro del terreno científico es también una cuestión de desigualdad sexista (si esto no es redundante), así como el afirmar que en el terreno del arte hay más mujeres que hombres o que en las carreras de ciencias hay menos mujeres, un estereotipo. Lo que nos queda por avanzar, madre de dioses…

  4. …y en enero de 2017 me entero de que tienes un blog; más vale tarde que nunca, supongo. Estaba pensando en lo que comentas sobre la interpretación de las fotografías; yo no suelo meditar sobre ello porque mis fotos son poco sugerentes -me refiero a que son descriptivas y no pretenden sugerir interpretaciones- pero sí es cierto que cada vez que alguien me ha comentado lo que una de mis fotos le sugiere, me he llegado a sentir incómodo. No creo que sea porque su interpretación haya sido distinta a la mía sino porque, al final, una foto es una representación de la realidad a través de mis ojos y de los de nadie más y me turba -no me molesta- que alguien más lo haga. Imagino que es porque lo noto como una invasion, como si hubiese alguien más dentro de mí, mirando a través de mí. No es molesto, pero es extraño.

    Respecto a los comentarios técnicos, yo nunca los hago si no me los piden y tampoco los pido nunca. No es arrogancia, soy un simple aficionado y mi fotografía siempre va a ser mejorable pero precisamente por eso, porque no es mi trabajo, me puedo permitir el lujo de disfrutarla sin estar expuesto a la crítica no solicitada. Creo que no corregir a alguien si no te lo ha pedido es una regla básica de respeto.

  5. Pingback: La fotografía.. – RODERICK ON LINE

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s