Artesana de la belleza y la poesía

9 de febrero del 2016 (pequeña)

Tras casi dos años de ferias de arte le he dado muchas vueltas al concepto de artista. Las ferias dan para pensar y reflexionar mucho sobre quien vende y no menos sobre quien compra. Quisiera contaros en qué lugar me veo yo dentro de este mundillo y qué problemáticas me encuentro a la hora de definir mi profesión. Soy fotógrafa, pero dentro de las posibilidades que me da la fotografía, trabajo la fotografía artística. Vaya, que soy artista. Lo digo abiertamente porque me ha costado años dejar de sublimar mi trabajo y el de los artistas en general. Se ha sublimado tanto, que corre por ahí una teoría de que artista no se puede llamar uno mismo, lo tienen que decir los demás de ti. Parece ser que ser artista no es una profesión como otra cualquiera sino una condecoración, un status alcanzable por unos pocos, lo cual es absurdo, dado que si yo me propusiera ser carpintera o matemática, el mundo se iba a la mierda. Con esto quiero dar a entender que cada uno nace con una cualidad o una capacidad y que cada persona se muestra cómodo trabajando dentro de sus propias capacidades y pasiones.

Considero una suerte poder haber entrado en numerosas ferias de arte nacionales, dado que es una vía interesante para poder salir adelante económicamente con tu propio trabajo. Las ferias son normalmente flojas, pero si suena la campana, vendes, te llevas un dinerillo y te vas más contento que unas castañuelas. Te vas tan contento porque todo artista en las ferias es consciente del enorme esfuerzo que conlleva ganarse unos euros con su pasión. Llego a casa, abro mi cajita y suelo meter el dinero en un sobre dorado. Lo cierro y suspiro. Luego, cuando tengo que recurrir a ese sobre, me lleno de consternación: me ha costado días ganármelo y se va en segundos. Qué os voy a contar.

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¿Por qué es tan difícil vivir del arte? Porque por un lado lo sublima el pueblo y por otro, lo sublimamos los artistas. Consideramos que es un trabajo eminente y elevado, cuando en realidad, la facilidad para realizar cualquier trabajo radica en la habilidad con la que nace cada uno para desempeñar cualquier actividad que le llene. Aunque sea un tema que no se comente mucho, nos inflamos, nos inflan, en fotografía limitamos las tiradas a muy pocas copias buscando una exclusividad paralela a un original de pintura o ilustración y para seguir en la línea, las más de las veces solemos poner unos precios desorbitados.

No obstante, en algo daré la razón a los artistas: el arte es una profesión aparte. Lo es porque estamos hablando de la generación de universos nuevos, hablamos de personas que suelen ser extremadamente sensibles, rozando la hiperestesia y la mayor parte de ellos, si el arte es sincero, desnudan su alma en cada proyecto o pieza artística. Los artistas suelen ser personas muy emocionales que tratan de explicar el mundo y su mundo bajo una estética y no menos dosis de poesía. Hacen el mundo más soportable, lo interpretan, le preguntan, lo embellecen y es aquí cuando me planteo ¿Y no es esto un derecho básico? ¿No es la poesía un bien básico? ¿No lo es el tener acceso a la belleza? Hablo de poesía como idealidad, como lirismo, como cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza. Hablo de belleza como un golpe, una conmoción profunda, como algo que te hace vibrar y conmoverte profundamente ¿Entendéis cuando pregunto si un ciudadano de a pie debe de tener derecho a acceder a esto? ¿No lo veis necesario? ¿No pensáis que puede cambiar muchas cosas?

Os lanzo estas preguntas porque son las mismas que me he lanzado a mí misma durante meses, sobre cuál es mi misión como artista en la sociedad, en qué puedo ayudar, en qué puedo sentirme útil, cómo puede encajar un trabajo que nace desde el más absoluto individualismo (el ego). Al final llegué a la conclusión de que un artista es un mero artesano de la poesía y la belleza. Nada más y todo eso. Mi trabajo no está por encima de ninguna otra profesión, porque entiendo que el arte es un bien básico. Eso es algo de lo que me he dado cuenta yo y pienso que deberíamos educar a la sociedad para que lo vea. Educarlos para conmoverse, para llorar, para sonreír, para emocinarse, para soportar y entender diversas facetas no sólo de nuestro interior, sino también del contexto histórico que nos ha tocado vivir. Porque la vida es dura, la realidad no siempre es soportable, rara vez la vida es fácil. Estoy hablando de un esfuerzo que se ha de realizar por parte del artista y por parte de los que no lo son, un intento de igualarse a los demás y hacernos más cercanos, entender el arte como integración, como una necesidad global.

Esta es la conclusión a la que he llegado tras un stand o un cuarto de hotel intentando vender y explicar mi trabajo. Es algo violento para mí tener que vender mis fotos, que yo no soy empresaria, sólo fotógrafa, una artesana de la poesía. De esta forma, intento que mi obra esté al alcance de cualquiera, poner un precio que esté en consonancia al tiempo que me ha llevado realizar la foto, a la carga emocional o sencillamente los materiales de producción. No busco exclusividad porque considero que mientras más nos aislemos, mientras más nos alejemos de la gente, más difícil será la venta de arte, más inalcanzable para ellos, más difícil para vivir nosotros. Siempre se ha abierto una brecha entre arte y artesanía, pero creo que cualquier profesión se puede hacer con arte, pasión, entrega y destreza. Sólo necesito verme y que me vean como una más, ni por encima, ni por debajo.

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Sí, soy artista. Amo mi trabajo, creo que a veces lo hago bien, lo realizo con profesionalidad y pasión, me hace inmensamente feliz hacer mis fotos ¿Tiene eso cabida en la sociedad? Llamo a vuestras puertas para mezclarme entre vosotros, no quiero vivir sublimada ni por encima de nadie. Quiero ayudaros a interpretar el mundo, a embellecerlo, a cuestionarlo, a sentirlo y vivirlo. Y por qué no: A veces quiero ayudaros a olvidarlo invitando a perderos en pequeños universos paralelos.

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9 thoughts on “Artesana de la belleza y la poesía

  1. La fotografía como tal, no deja de ser una “profesión” desde el punto de vista estrictamente económico y legal que hoy por hoy carece de barreras de entrada regladas.
    Es decir, ríos se han escrito en los Blogs sobre lo que es ser o no ser “fotógrafa/o”, pero hoy por hoy, fotógrafas/os con formación reglada hay muy pocos (Grados, FP etc.). El resto no son mejores ni peores a la hora de “producir” fotos adecuadas para las exigencias del mercado o del gusto estadísticamente mayoritario del consumidor de imágenes por carecer de ella, pero es preciso dejarlo claro.

    En tu caso, eres fotógrafa con formación “no reglada” según leo en tu CV. Cosa que no quita que tengas o dejes de tener talento (a mi juicio lo tienes), pero es innegable que hay una especie de eclosión de personas dedicadas a la fotografía en la que no es oro lo que reluce.
    A partir de ahí, la división en especialidades es puramente sociológica y arbitraria. Lo que para uno puede ser “fotógrafo artístico” para otro no lo es. Me refiero a que tan artista es el que retrata Primeras Comuniones como quien fotografía dramas sociales dentro de lo que se conoce como fotoperiodismo. Tras examinar parcialmente tu obra sería más partidario del término “fotografía de sentimientos/estados de ánimo”, “fotografía de denuncia social” o “fotografía animista” por deslindarlo mejor. En muchos casos dentro del subgénero “desnudos”.

    Es muy cierto que parece que el término “artista” es algo no autocalificable. Lo que es más, ¿Sólo puede ser medido por el éxito en la aceptación social?, ¿Es ese el único baremo para el artista?, ¿Es artista el que no come de ello?, ¿Habría que crear la calificación de artista-vive de ello y artista-aficionado?, ¿Es artista un Instagrammer?, ¿Es el alta en autónomos (que tan pocas veces se ve, ya por obviarse, ya por no llegar) el indicador?, ¿Es artista el artesano que hace cestos de mimbre?, ¿Es artista quien trabaja de modelo? (yo creo que la respuesta a esta última pregunta podría ser afirmativa, pero siempre depende, piénsese en las y los modelos de pasarela, robóticos y casi gimnastas).

    Como bien dices, cada uno debe dedicarse a sus capacidades, pero no me creo que solamente tengas capacidad para la fotografía. Sí me creo que es lo que te apasiona y te motiva.
    Hoy en día me temo que tanta página de “haz lo que deseas verdaderamente”, “el universo se confabula para que alcances tus deseos” etc. va a crear oleadas de frustraciones. No lo digo por tu caso, ni mucho menos, pero hay oleadas y oleadas de fotógrafas/os que repiten el mantra: “hay sitio para todos en el mercado”, “la competencia es sana y buena” o “Mejor que haya más gente, así se notará más el talento de cada uno”.

    La cuestión es que no, el mercado no va a dar salida económica a muchas personas de las que quieren hacer de ello su profesión (o simplemente son intrusistas para sacar tajada). Por duro que resulte y por contrario al sentir general que sea.

    Es indudable que toda esa situación unido a cómo funciona el “mercado del arte” provoca que sea tan arduo llevarse unos euros a casa con la venta de fotografías. No obstante, hay otra cara que es la que le gusta a toda persona que se dedica a la fotografía: Recibir atención (mucha), recibir símbolos de atención (Likes, comentarios, críticas) y que miren la propia obra producida en detrimento de otra (coste de oportunidad, días de 24 horas y limitaciones humanas lo hacen así). Es casi de programa de Punset hablando de las necesidades sociales. Al final hay mucho arte generado que busca algo más básico aún: Que nos amen por lo que hacemos o somos.

    Es duro vivir del arte, pero existen profesiones físicamente mucho más duras y menos gratificantes. Ello no quita para reflexionar sobre tal especialidad de la dedicación en cuestión.
    Se considera, en efecto, un trabajo eminente y elevado, pero ocurre que es un mercado donde unos pocos acaparan el grueso del beneficio en todos los sentidos. El arte tiene barreras de entrada no formales donde la astucia, los contactos y la mera oportunidad priman. Se parece, salvando las distancias, al deporte profesional. Solamente unos pocos pueden vivir de ello holgadamente. Sin ir más lejos, la carrera y lo que puede cobrar por ejemplo, una futbolista que juegue en tercera regional no dista mucho del malvivir del artista desconocido. Su pasión es el fútbol, pero por muy bueno que sea puede que se pusiera malo el día en que el ojeador pasó etc. etc. (Y que conste que me desagrada mucho lo que hoy en día es el fútbol profesional)

    En relación con el desnudo del alma, me parece que se tiende a confundir arte con “extimidad”. Y no es eso. Posiblemente haya artista anónimos o muy desconocidos que han creado a partir de su universo interior y que nunca han consentido desnudar su alma ni su intimidad (¿El Bosco?). Ahora, con las redes sociales, somos proclives a contar todo, a no dejar resquicio sin mostrar. Pero puede que sea otra tendencia pendular como lo fue la intimidad y el recato Victoriano. ¿Es más artista quien cuenta toda su vida o se puede ser artista discreta?

    En mi humilde opinión, los derechos básicos son los que son. Los de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El arte es importantísimo como forma de “tratar de trascender” y hace más soportable la vida, pero no es sino una consecuencia del acceso a la educación y a la cultura. De hecho ahora mismo se genera más “arte” que en ninguna otra época materialmente hablando. El problema es más social que otra cosa. Es decir, el arte se ha “domesticado” a expresiones a través de una serie de conductos y en su disfrute no está tan difundido como debiera. Ahora bien, si me preguntan, invertiría en personas que enseñen a generarlo uno mismo, a disfrutar del de los demás. El problema es que hay mucha mente calcárea, habituada a la telebasura etc. etc. Complicado, pero no imposible de cambiar.

    Eso sí, si el arte fuera un “derecho básico”, ¿Cuál sería la obligación relacionada con él si es que existiera?

    De todas formas, son tantas las necesidades y las cosas que serían beneficiosas, que esto mismo lo podría haber escrito un investigador, contándonos el lirismo que supone averiguar algo que nadie antes sabía y los beneficios tangibles que puede traer al ser humano. Es decir, el arte es importante, pero es algo más dentro de lo importante. Veo más poder taumatúrgico y propedéutico a la docencia para la vida en sentido amplio.

    En relación con ser o no empresaria, me vienen a la cabeza múltiples ocasiones donde hay procesos desagradables dentro de cualquier profesión enclavada en la sociedad (burocracias, desventuras materiales -borrados accidentales etc-, retoques aburridos para conseguir algo final). A todos nos atrae la concentración en una sola cosa (crear en este caso) desembarazándonos de las preocupaciones mundanas. Pero la realidad es tozuda y hay que comer varias veces al día. Tal evasión sólo está al alcance de los que están en la cima.

    “Sólo necesito verme y que me vean como una más, ni por encima, ni por debajo.”: A eso aspiramos todas, el ideal igualitario. Una vez más, la forma en que el mundo es deja tal frase en mero deseo. Tienes que atraer más atención que otros para vender. Habrá quien no venda. Habrá quien vea su foto devorada por el torrente del Timeline de Facebook por colgarla a la hora inadecuada, o quien crea que tiene talento por los Likes que producen únicamente la amistad o popularidad… Ojalá no hiciera falta destacar, dijeron los espermatozoides que quedaron atrás. Pero uno de ellos eclosionó en cada uno de nosotros.

    La conclusión es que el tema es tan antiguo como el arte: “Me gusta lo que hago, pero el mundo no es acorde a mis deseos ni se amolda a lo que creo que debiera ser”. Me pregunto por qué será así, pero es. Tanta gente hay que no hace lo que ama, pero lo hace por amor hacia sus hijos, por mera subsistencia o porque jamás ha encontrado algo que le llene. Considérate afortunada en cualquier caso y mis mejores deseos.

    Gracias de veras por el post. Toda una invitación a la reflexión sosegada.

    • Oh, vaya, creo que es el comentario más largo y reflexivo que me han escrito desde que tengo mi blog. Me gustaría responder punto por punto, ¡pero daría a otro post!

      Me resulta llamativo que menciones a El bosco, porque justamente vengo de su exposición. Creo que en su obra plasma todas sus obsesiones, es uno de los autores más transparentes que ha dado la historia, de hecho, hasta en los paneles informativos, durante el recorrido, se permiten pequeñas reflexiones sobre sus inquietudes y anhelos. No obstante, tienes razón cuando dices que existen obras artísticas muy pocas o más que opacas, de difícil interpretación.

      En cuando a la categoría fotográfica que yo trabajo, me gusta llamarla “Fotografía construida” ¿Te vale? Es un término menos poético, pero se acerca más a la definición de este tipo de fotografía ya que se aferra a su mecanismo de producción ¿Puede haber sentimientos tras una fotografía de carácter documental o bélica? Es más difícil, pero yo creo que sí 🙂 No sabes lo poco que me gusta que me clasifiquen en fotografía de desnudos, lo veo limitadísimo y primario. Mi cuerpo es tan importante como el paisaje, la luz, la composición… es sólo un elemento más. Imagínate lo poco que me identifico, que rechazo participar en cualquier exposición cuya temática sea el desnudo. Antes prefiero llamarme “Fotógrafa de ideas y sueño” O conceptual.

      Hablas de que existen profesiones físicamente duras. Yo me refería al tema económico, no físico.

      Por cierto, no comparto la idea de que el arte tiene algo de taumatúrgico (justamente mi post intenta desmentir eso) y es algo más que una fase propedéutica, aunque pueda servir para tal cosa.

      Yo estoy donde estoy porque lucho por un hueco dentro del complejo y a veces injusto mundo del arte. Injusto por elitista y endogámico. Y justamente el lugar en el que estoy dista mucho de poder llamarse “Lejos” o “Bien alto”. Sí tengo claro que si luchas y tienes algo interesante que ofrecer, puedes conseguir buenos resultados. Yo los he conseguido, he llegado a situaciones muy bellas y he sido muy feliz. Pero para mantener ese bienestar hay que luchar de forma feroz ¿tendré las fuerzas y las ganas siempre? ¿No tiraré la toalla? Pues no te digo que no vaya a hacerlo. Pero al intentarlo no me estoy dejando nada por el camino.

      Me encantaría charlar contigo con un café, me parece que planteas cuestiones muy interesantes 🙂

      • Muchas gracias por la pronta respuesta, Leila. Me alegro de que te haya parecido interesante el comentario.

        Algún matiz por explicarme mejor:

        – Cuando aludo a El Bosco me refiero a que se sabe muy poco de su vida personal, salvo que me equivoque. Así que hoy la has visto 🙂 Serendipias!

        Hoy en día imagino el perfil de El Bosco en Twitter: se limitaría a publicar enlaces con su cuenta de Flickr donde había colgado “El jardín de las delicias”, jejeje. Nadie sabría si desayuna chococrispis, es rastafari etc. etc.

        – Creo que lo has leído bien, pero por si acaso, lo del poder taumatúrgico o transformador y su facultad preparatoria lo atribuía a la docencia (formar a alguien en sus primeros años de vida y enseñarle todo lo que ofrece el mundo es muy grande y también influyente). Por si tampoco se ha sabido acertar con la expresión.

        – Con lo de físicamente más exigente me refería a que hay profesiones en las que el rendimiento económico es parejo al artísta “sin consagrar” pero aún más duras (en ambas cuesta mucho llegar a fin de mes). Y eso sin contar con que sacar fotos o posar puede ser algo muy costoso en esfuerzo. Sobre todo viendo muchas de las que sacas en agua fría brrrrrrr 😀

        Mil gracias por todo una vez más 🙂

  2. Me encanta leerte. Sin duda el arte es necesario, lo malo es que el que no lo ha vivido no lo sabe. Como tú dices, deberíamos educar a una sociedad que ame al arte (y digo “deberíamos” porque es misión de todos nosotros), y si lo hacemos yo creo que todos seremos, al menos, un poco más felices.

  3. Dices: “Quiero ayudaros a interpretar el mundo, a embellecerlo, a cuestionarlo, a sentirlo y vivirlo. Y por qué no: A veces quiero ayudaros a olvidarlo invitando a perderos en pequeños universos paralelos”
    Es una muy buena definicicon del “ARTE”
    Y sí, eres una artísta porque lo logras.

  4. Magnífica reflexión y también el intercambio con Hypatia. Mucho de lo pensado y mucho en lo que pensar.
    Gracias por compartirlo y también por compartir tu mirada.

  5. La respuesta de Hypatia a tu post es absolutamente elegante y sutil.
    Yo me hubiera limitado a escribirte que intentaras ser humilde y que leyeras más.
    Algo como… “La humildad de una persona es inversamente proporcional a la cantidad y calidad de libros que ha leído. Hay que leer más y mejor Leila.”
    Pero así no querrías tomarte un café conmigo… me temo.

    • A mí la respuesta de Hypatia me pareció estupenda. En cuanto a lo que propones, supongo que debería quedar a tomarme un café contigo para que me des unas cuantas lecciones sobre hasta dónde llegan mis limitaciones y debilidades y en función de ello mandarme a leer, porque tú sabes muy bien cuánto leo y he leído a lo largo de mi vida y vas a darme los pasos a seguir para coger un libro, a fin de que esta pobre mujer no emita opiniones y reflexiones erradas. Di que sí, campeón.

  6. Pingback: En serio, qué más pedir | Leila Amat Ortega

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