Balance de este año 2015

Pequeña

Celebrando la Navidad, en el pequeño porche de mi casa en Sevilla, hablábamos del balance de este año, “¿Y tú, del 1 al 10, qué nota le pondrías?”. Mi madre está psicológicamente muy hundida por problemas familiares varios, de los cuales se ha hecho responsable de una forma muy loable, a pesar de que le están acarreando muchísimo desgaste y disgustos. A veces creo que entre todos la estamos haciendo envejecer a marchas forzadas. Balanceando su copa de vino tinto en la mano, me respondió “¿Yo? Yo un 3. Mi año ha sido de 3”. Y me sentí profundamente triste. Algo culpable también. Luego está Guille, mi Guille, siempre alegre y optimista, “¿Tengo que puntuarlo del 1 al 10? ¡Pero si me he casado contigo! Un 11”.

En mi caso, mi año es de notable alto, un 8, diría yo. Es uno de los mejores años que he vivido en mucho tiempo. Empecé vendiendo mi obra (¡y con mucho éxito!) en el Malasaña Market, seguidamente, tras una década celebrando sola mi cumpleaños o estudiando para un examen, pasé mi cumplaños en compañía. Luego vino mi primera feria de arte, la Jääl Photo, y agradezco profundamente a la galería 3K ART su confianza en mi trabajo. A finales de marzo impartí un taller en Valencia en la escuela Revelarte con un grupo de alumnos magnífico, además de estar alojada en la casa de la fotógrafa Bárbara Traver, gran amiga y enorme fotógrafa. Quizá fue esta experiencia, junto a una tarde y noche de bailoteos en la feria de abril junto a Bastardo favorito, lo que me hizo sobrellevar la peor racha del año, plagada de infortunios: deslealtades por parte de amigos, el abandono por mi parte de otros que considero que estaban haciéndome daño, falsa alarma en los juzgados, Guille lejos en Irán trabajando, un resfriado con altas fiebres, mi hermana sumiéndose en una depresión en la que todavía está inmersa… y si a esto le sumamos un altibajo emocional muy grave (se tuvo que subir mi madre a Madrid de urgencia), se podría decir que me lo pasé pipa durante un mes. Esto hace que mi año pierda un punto y medio. Eso y el puto calor del verano, que me hunde en un infierno existencial: en mi buhardilla se llegaron a tales temperaturas, que las velas se derretían. Probablemente la casa llegó a alcanzar temperaturas de 50 grados, por lo que tuvimos que salir por patas e irnos a pasar el verano a la casa de los padres de Guille. Nos trataron de lujo (son todo atenciones, todo ternura) y mi verano fue magnífico: ponencia en Pallantia Photo, quedada fotera en Ronda, mi hermana Mónica se dejó fotografiar en Sevilla y Huelva y tuve la oportunidad de realizar un viaje a Barcelona para visitar a mi familia y pasar unos días en Figueres, alojada en la casa de gran Mònica Quintana. Junto a Abel y Carles, me dieron un trato que no me merezco. Recuerdo la quedada fotera con un cariño inmenso, ¡creo que en mi vida he hecho tantas fotos en un solo día! ¿Qué hice? ¿8 fotografías?

De la segunda parte del año destaco mi boda, mi segundo taller y mis viajes a París y Berlín. De mi boda, ya sé que suena a topicazo, pero no sólo fue el mejor día del año, fue uno de los días más bonitos de mi vida, tengo una familia y unos amigos INCREÍBLES. Y lo sé, os debo un post con fotis y relato, aunque las palabras se me quedarán cortas para expresar lo muy feliz que fui ese día. En cuanto a París, fue un viaje formidable. Lo fue porque es una ciudad bella a rabiar, porque Aline Schulman siempre nos recibe con todo el amor y lujos, porque tengo a mi lado a Guille, siempre mejor persona que yo. Pero mi año pierde medio punto por vivir los atentados del 13 de noviembre tan cerca. Uno no puede vivir pensando constantemente en los horrores que asolan el planeta. Son muchísimos, de una maldad perturbadora, humanamente inhumanos, si se me permite la redundancia. De hecho, soy vegana, me considero una persona muy concienciada y todavía cuando veo vídeos de maltrato animal, me sumo en los infiernos: se me olvida la intensidad del problema por el que yo misma estoy luchando en mi decisión de ser vegana. Se me olvida porque no quiero pensar en los horrores que asolan mi planeta, aunque a veces en mi trabajo intento reflexionar sobre unos pocos. Siendo feliz en un viaje, olvidando la faceta más cruel del ser humano, los atentados fueron una bofetada en la cara: “Mientras estabas siendo feliz, hemos asesinado a decenas de personas a tu lado. Justo a tu lado”. Cuando sucede esto, abres los ojos inmensamente, vuelves a acordarte de que no estamos haciendo de este planeta un lugar del que sentirnos orgullosos y de cuyas catástrofes los gobiernos a los que les damos de forma estúpida poder en las urnas (España ¿en serio?), tienen una responsabilidad apabullante.

Y por último mi viaje a Berlín con Irene Cruz, ciudad en la que me habría quedado una larga temporada más y a la que deseo volver para seguir trabajando con sus luces azules y oblicuas. Para el año que viene estará listo el trabajo que realizamos allí: “Corneilles” es uno de los fotolibros que abrirán el año de 2016 y uno de los proyectos que más ilusionada me tienen en la actualidad.

Por último, fotografías. Este ha sido un año de búsqueda. Y sospecho que 2016 también seguirá siendo un año de búsqueda. Realizo cómodamente mi trabajo, me produce una enorme satisfacción realizar mis fotos, pero no suelo encontrarme en él, me siento algo perdida. He realizado una selección de las 13 fotos, las que más me gustan, las que más os han gustado a vosotros.

Atardecer (pequeña) Caperucita (pequeña) Cartujana (pequeña) El agua que me come (pequeña) Escarabajos (pequeña) Fruta amarga (pequeña) La espiral (pequeña) Naufragio (pequeña) Raíces (pequeña) Secretos de una fuente (pequeña) Sonaba la música (pequeña) Recuerdos que nunca retroceden (pequeña) Vida derramada (pequeña)

Finalmente, espectativas para el 2016:

– Para empezar viene mi amiga Rosalía desde Shanghai. No la veo desde hace un año y medio y cuando la tenga delante de mi la primera semana de enero, voy a llorar.

– He fallado por enésima vez en mi intento de realizar un corto. De este año no pasa.

– En agosto me voy a Islandia y en mis ratos libres ya no miro vídeos de gatitos en Youtube, me dedico a ver fotos y vídeos sobre este país donde me esperan decenas de fotos.

– Vendréis todos a verme a la feria de arte We Art Fair en febrero ¿verdad?

– ¿Terminaré mi 365 sobre Guille? Seah… Aquí el primer carrete y segundo carrete.

– En mi puñetera vida he publicado un libro, pero para el 2016 publicaré dos. “Corneilles” y mi fotopoemario “Gran Hado: Historia fragmentada en luces”, me esperan a la vuelta de la esquina.

– Prometo solemnemente publicar mi página web.

– ¿Ya habéis comprado vuestra entrada para el Primer festival de Fotografía creativa? El 18 de marzo lo abro con la primera ponencia :3

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7 thoughts on “Balance de este año 2015

  1. Me puto encantan tus post, Leila. Algún día, algún año, te propondré un trabajo a medias y estropearé tu ranking de libros publicados. Queda dicho. Las fotos son brutales y el texto extraordinario. Adoro seguirte.

    • Por cierto, bonita, en mi casa puedes quedarte las veces que quieras. No hace falta que te diga nada ¿verdad? Para cuando vuelvas, tengo muchas ganas de verte y achucharte con todas mis fuerzas. Esas que me has dado estas navidades. Un beso enorme.

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