Calendario para el Valle Encantado

­­Laura (pequeña)

Reconozco habérmelo pensado dos veces cuando Esperanza me pidió que realizara el calendario del 2016 para El Valle Encantado. 12 fotos suponen 3 meses de trabajo a un ritmo normal en mi vida, ya que normalmente hago una foto a la semana… aunque con el proyecto 365 viene a ser una foto al día más esa foto a la semana. También es cierto que las fotos del 365 son algo más flojitas por exigencias del guión o cierto déficit de talento. De esta forma, le dije a Esperanza que, en un principio, no… más por miedo a no poder garantizar el mínimo de calidad que normalmente me exijo que por no querer echar un cable ¿Cuándo surgen, en mi caso, las fotos decentes? Normalmente surgen cuando trabajo sola y medito bien una foto, teniendo en cuenta mis modelos -siempre muy muy cercanos a mí- la idea y la localización. Si aceptaba esta propuesta trabajaría con modelos que desconocía, en localizaciones que no tenía del todo claras y con animales. No sabéis lo difícil que es trabajar con animales. Pero es que los animales… qué poco se piensa en ellos, qué poco se piensa en lo que socialmente se considera insignificante. Hasta un cigoto humano es más importante que un animal clasificado como de granja.

Foto Alfonso (pequeña)

Estaba en agosto limpiando el apartamento de mi hermana en Madrid, pensando si dedicaría dos días de mi existencia y unas cuantas horas de edición a esos seres aparentemente insignificantes, cuando Esperanza me llamó: “Hemos contactado con una fotógrafa que dice conocerte y ha aceptado realizar la mitad del calendario contigo, ¿te subes al carro?”. Risueña, de una personalidad vivaracha, de mente rápida e inteligente, mujer con mucho humor, pecosa y de una melena fuerte, densa, larga y pelirroja, conocía a Laura Núñez de varias quedadas entre fotógrafos, había posado para ella, había compartido con ella desnudez y unas cervezas. Por qué no. Su trabajo era bueno, aunque diferente al mío. Ella era muy buena capturando imágenes y yo construyéndolas. Dos formas de construir fotografías, dos formas de trabajar que tenían que fusionarse para crear algo que podía pagar al burrito Dani su prótesis y hospitalización, el alpiste a las ovejas, los melocotones y sandías a los cerdos, el pienso de los perritos, los desayunos de Atún, ¡ay, Atún! ¿Os acordáis de cómo lo rescatamos?

Atún

Quedamos Guille y yo con Laura para tomar algo y hablar del proyecto, sobre qué fechas íbamos a citar a las modelos, cuáles iban a ser las composiciones… “Tú disparas a un f/2.8, dime que sí”. Pues no. Quizá en fotografía analógica cuando estoy en interiores. Todo apuntaba a una diferencia abismal, pero había que hacer el esfuerzo de fusionarnos, incluso en la edición. Fue cuando planeamos incluso otorgar a las imágenes una tonalidad según la estación, los planos, qué animales serían más fáciles, cuáles más complejos, pusimos sobre la mesa varias ideas… Si mal no recuerdo, a finales de agosto estábamos en el coche con Patri y Almudena rumbo al Valle, cámaras bajo el ristre y dispuestas a hacer algo digno por el mundo animal.

Foto Almudena (pequeña)

Fueron dos días de trabajo. Vimos con nuestros propios ojos cómo Atún había crecido como buen pollo broiler que era, lo muy adorable que era la pequeña ovejita que se habían traído del incendio de Sierra Gata –En serio. ADORABLE-, cómo Dani, ya crecidito, iba como bien podía por el Valle arrastrando la prótesis alternativa que le habían fabricado hasta que le llegaba la nueva. Federica me pegó en el pecho varios cabezados y vi las estrellas, compartí mi piel y un delicioso melocotón con Adri, cubrí con una falda de palitos a una concejala de Ahora Madrid, hice posar dos veces a Esperanza con Dani por fallos técnicos –míos-, echamos un cable con el posado a los modelos humanos, comimos fajitas y ensalada de pasta, besamos a los perros y metimos al tímido Alfonso en una bañera helada con un pato. Y todos desnudos. Tan desnudos como lo están los animales, en un intento de fusionarnos con su lado más salvaje y natural. Quisimos ser tan animales como ellos, desde su innato amor y bondad, sus ganas de vivir, sus placeres, sus distancias, miedos e inseguridades… o manías. Yo posé con la cerdita Adri. La vi oronda, feliz, agradecida. Me echó a la cara su aliento con olor a melocotón, agradecía con mansedumbre la presencia de Esperanza, se derretía con unas cuantas caricias en la tripita.

Foto Esperanza (pequeña)

Se trata de que Dani pueda hacer una vida normal con su nueva prótesis, de que Rubia, a pesar de las enfermedades que tiene, pueda seguir recibiendo su dosis de mimos diarios, de que Atún siga haciendo el mal hasta el fin de sus días, de que los conejos y las cobayas puedan vivir felices y protegidos en su casita.

ovejas

Esto va de ayudar, de dignidad hacia las otras especies con quienes compartimos el planeta. Recordadlo siempre: a la naturaleza no le es más imprescindible una vida humana que la de una almeja o una mosca. O al revés: ambas le son igual de imprescindibles. Y justamente, la especie que más está explotando y maltratando la tierra, es quien se cree con más derecho a vivir, a ser sublimada por encima de todas las especies y, lo más frustrante de todo, la que se cree con el derecho de maltratarlas. A veces pienso qué se puede esperar para los animales no humanos de una especie que masacra a diario a centenares de los suyos. Enfermedades de las que la industria farmacéutica tendría mucho que decir, guerras, explotaciones, esclavitud. Pero hay gente buena e inmensamente compasiva que dedica su vida cuidar, mimar y fusionarse con otros seres y estos pequeños destellos de bondad me hacen volver a creer en la especie humana.

Sandro (pequeña)

El calendario cuesta 10 euros. 10 euros para un porcentaje nimio de animales que se salvan del drama al que les condenamos. Pido que se compre un calendario a cambio de un puñado de caricias, unas curas y cuidados completamente altruistas, un calendario que perpetúa amor y compasión, 10 euros para prolongar esas pequeñas islas que son los santuarios de animales, pequeñas luces y brotes de lo mejor que tiene el ser humano: la humanidad.

David (pequeña)

¿Dónde lo podéis encontrar? Pues en las siguientes tiendas: en el Veggie Room, el Planeta vegano, el Viva Chapata, el Vega, el B13 Bar restaurante y en el El Colmado Ecológico. Así mismo, si no vivís en Madrid, podéis solicitarlo en tienda@elvallencantado.org y os lo enviarán a vuestra casa.

Gracias de antemano por vuestra ayuda y solidaridad. Ampliar nuestras neuronas espejo nos convierte en seres más empáticos con el entorno en el que vivimos. Potenciemos lo mejor de nosotros mismos y el mundo reaccionará ante esos pequeños gestos de bondad y amore.

Laura I Laura II Laura III Laura IV Laura V Laura VI Laura VII

Las fotografías de making of son de Laura (¡guapa!) y los dibujos, tontunas que dibuja Guille en su libretita y que me encantan. Y que por eso lo amo.

Mis modelos, en orden de aparición: Laura Núñez Blázquez, Alfonso Cerezuela, Almudena García, Esperanza Álvarez, Alessandro Zara Ferrante y David Pillado.

Ninguna de estas fotografías están en venta a través de mi. Las he cedido todas a El Valle Encantado. Todas a mis amigos los animales.

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One thought on “Calendario para el Valle Encantado

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