El nacimiento de una fotografía

¿Cómo nace una imagen en el cerebro? ¿Cuál es la génesis de una imagen mental? ¿Cuál es el proceso mediante el cual alcanzamos una imagen visual acabada? ¿Cómo surge la inspiración? Son preguntas que últimamente me formulo en fotografía creativa, preguntas sobre el camino que nos conduce a una pieza artística, en este caso, una fotografía construída. Abrí este blog con el fin de formular y dar, en la medida de lo posible, unas posibles preguntas y respuestas, al menos con lo que respecta a mi trabajo.

Hace años que acuñé el calificativo de “creativa” a la categoría fotográfica que se sustenta bajo los dictados de la imaginación, pero si bien es un calificativo recibido con los brazos abiertos por muchos, ha llevado a la confusión por parte de otros tantos. La fotografía creativa no hace referencia a una temática, concepto, mensaje  o a una estética, a la fotografía creativa la define un proceso mental: una imagen, sin juzgar su calidad artística o innovadora con respecto a lo ya concebido, se genera en nuestra mente y nosotros hacemos lo posible por llevarla a un plano visual, con el fin de transmitir a la humanidad esa pequeña iluminación que se ha dado en nuestro interior ¿Qué es lo que ha llevado a la confusión? Pues que, efectivamente, muchas imágenes distan mucho de aportar algo nuevo, aunque ya dijo Woody Allen que el secreto de la creación es saber cómo ocultar nuestras fuentes. La fotografía creativa no tiene que ser original, genuina y nueva con respecto a lo que se ha hecho anteriormente, la fotografía creativa sólo tiene que ser creada, quiérese decir, tiene que producirse y construirse de la nada, tiene que ser nacida de nuestro interior. Y es aquí cuando se puede hacer referencia a su mayor rasgo distintivo: al proceso mental previo a la hora de crear una fotografía, ¿puede una fotografía documental ser creada? Sí, pero la fotografía creativa la demoniné de esta manera porque es el proceso creativo llevado a su máximo exponente, en cuanto a mecanismos de producción se refiere. Esto se puede explicar muy bien con la filosofía platónica y su teoría de las ideas. Platón distinguía dos modos de realidad, la inteligible y la sensible. La primera la denomina “Idea”, representa el verdadero ser y le otorga las características de ser “inmaterial”, “eterna” “ajena al cambio” y es un arquetipo de la otra realidad, la sensible. La sensible es constituida por lo que se llaman “cosas” que no terminan de ser y es material, corruptible y no es más que una copia de lo que es realmente real.

La fotografía nacida en nuestro interior, sería aquel mundo en el que el alma contempla, antes de su unión con el cuerpo (mundo o realidad visible), las Ideas. En el “Timeo”, el Demiurgo da forma a la materia ateniéndose al modelo de las ideas y de eso se trata: de interpretar y transformar la realidad en función de los procesos que se dan en nuestro interior. La ficción, en definitiva, es la única realidad que existe, en el sentido de que la existencia real sólo puede ser interpretada de forma subjetiva por el ser humano, ¿otorga esto o no un valor de transformación por parte de la fotografía creativa? ¿En qué sentido es más única y real una imagen? ¿Trabajando desde nuestro particular mundo de las Ideas o delimitándonos meramente a registrar el mundo sensible?

Hace tiempo que creo que es más correcto el calificativo de “construída”. Es menos poético, pero define mejor, sin llevar a confusiones, a qué tipo de categoría fotográfica me refiero: no es una estética, no es un mensaje, no es un concepto, no es una temática, no es más creativa que otras categorías fotográficas, pero tiene la capacidad de llevar la creatividad hacia una posición más que elevada ¿Por qué? Porque las imágenes mentales nacen en el interior de cada persona o como diría Platón, “del verdadero ser” y, al ser todos rabiosamente únicos (no lo digo yo, lo dice el ADN), por lógica, TODAS nuestras fotografías tienen la virtud de ser tan únicas como nosotros y ahí está el secreto de cualquier acto creativo generado desde los más profundos recovecos de nuestra esfera más consciente y subconsciente. Basándonos en el paralelismo con la filosofía de Platón, la fotografía creativa es construída en el mundo sensible interpretándolo a través de nuestro particular mundo de las ideas.

Dicho y aclarado este punto, quisiera hacer una humilde clasificación sobre los diferentes procesos mentales que nos llevan a crear una fotografía, procesos que veréis más abajo en 10 fotógrafos que muy amablemente me han escrito para explicarme cómo funcionan a la hora de crear o de dónde nace su inspiración.

– Fotografía relámpago: Recurriendo a la terminología del gremio, este tipo de fotografía es un “flashazo”. Nos ilumina, aparece en nuestra mente completamente definida, es un dictado y nosotros una mera herramienta para plasmar esa imagen a un plano visual. Cuando pienso en esta especie de iluminación, se me viene a la cabeza las palabras “Facilidad”, “Distensión”, “Dictado”. El cerebro no sufre el esfuerzo que hay que realizar para crear una imagen nueva de forma deliberada. Recordadlo: nuestro cerebro se puede entrenar tal y como entrenamos nuestro cuerpo y puede llegar a ser un proceso arduo, incómodo y doloroso. Esto me lleva a la segunda categoría a la hora de generar una imagen.

– Fotografía embrión: Nace en nuestro interior deforme, es una protofotografía, carece de forma concisa, necesita un tiempo de gestación. Dentro de este tipo de fotografía, está la fotografía que se gesta en una sola noche, hasta fotografías que tardan un año en tomar forma. Dentro de las fotografías embriones, están las que nacen como bocetos.

– Fotografía premeditada, trabajada: los bocetos. No los trabajan todos los fotógrafos, pero a la hora de comprender una obra artística no será la primera vez que un boceto, tanto dibujando como descrito, ha ayudado a desentrañar en qué punto se desata una pieza artística.

– Por otro lado, y sin ser incompatible con los tipos de fotografía que he nombrado anteriormente, están las fotos que nacen bajo un estímulo concreto: una fotografía, una escena de una película, un libro (no olvidéis que nada va a generar más imágenes mentales de forma consciente que la lectura), una canción, sonidos de la naturaleza, etc. El arte puede ser una fuerza motora para generar más arte.

Las circunstancias. Dar un paseo, amarse, el silencio, la soledad. A cada uno le inspira un entorno y sorprendería la cantidad de artistas que trabajan en la más absoluta intimidad y soledad, germen de los motivos que nos llevan a practicar el autorretrato.

– Los remolinos de emociones y sentimientos que no siempre caben dentro de nosotros mismos y que necesitan ser extraídos con cierta poeticidad. Dar belleza y condición a las contradicciones de uno mismo, a nuestras dudas, inquietudes, alegrías o miedos no sólo puede ser un alivio para nosotros mismos, también puede serlo, vía la empatía, para los demás. Son las circunstancias las que de vez en cuando instan a una especie de “urgencia” a la hora de realizar una foto: o las sacamos de nosotros mismos o nos estallan dentro.

– Fotografía de sueños. Es realmente complejo, pero el subconsciente y nuestro particular universo onírico es fuente de inspiración para muchísimos artistas. Hay casos en los que una persona se inspira en el inconsciente o lo poco que podemos saber sobre él. Se aprovecha lo que sucede en nuestra mente en la fase REM para generar una imagen congelada en base a lo soñado.

He aquí unos cuantos ejemplos, descritos e ilustrados por los propios artistas, que pueden ayudar a ejemplicar los diversos procesos antes descritos.

Depende del momento, hay veces que simplemente me viene la imagen ‘estética’ a la cabeza y en el proceso de hacerla y editarla me hace sentir algo mío, pero no la he ido a buscar, simplemente el trasfondo surge. Otras veces me viene la inspiración y la dibujo en mi libretita, luego ya cuando la hago siempre acaban habiendo bastantes cambios. Lo que me suele tomar bastante tiempo son las sesiones de fotos, con un tema, porque preparo previamente todo el tema en la que se verá envuelta esta, el sitio idoneo, la modelo idonea y la ropa,etc. Espero que te haya sido de ayuda”. Lluneta Holmes.

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“Ne vienen ideas en general según mi estado de ánimo. No es que precisamente quiera representarlo en una imagen, sino que se me vienen imágenes visuales a la cabeza que coordinan casi siempre con mi situación interior. Nunca hago bocetos porque soy muy mala dibujando, y a su vez me gusta mucho improvisar sobre la marcha. Lo que más me inspira son los colores. Realmente no trabajo mucho previamente a la foto, o son ideas que aparecen muy claras de un momento a otro, o improviso según la necesidad que tenga de crear. En cuanto al tiempo que me lleva plasmar una idea, hay algunas que las tengo desde hace años en mi cabeza y aún no las he materializado, depende de la disponibilidad, y las facilidades que tenga en el momento el hecho de concretar las ideas o no. Por otro lado, hay un par que no las he concretado porque me gustaría realizarlas cuando haya llegado a un mejor nivel de aprendizaje, ya que me gustaría poder explotarlas al máximo”. Rossina Abril.

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“Siempre me vienen de golpe, a veces escuchando, viendo o pensando en algo, pero siempre son unas imágenes muy claras de cómo será la foto. Luego otra cosa es que me quede tal y como la imaginé, aspecto que soy capaz de conseguir cada vez más a menudo. Hago un boceto, normalmente muy cutre solo para no olvidar, y luego a esperar. Habitualmente entre la idea y la imagen pasa poco tiempo, incluso sólo horas, porque siento una especie de urgencia. Las ideas que se quedan mucho tiempo en mi libreta no suelen terminar realizándose, deduzco que porque con el tiempo y la evolución dejo de considerarlas válidas”. Mònica Quintana.

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“No puedo sentarme a pensar “a ver qué se me ocurre”. Viene sin más, viendo una peli, leyendo un libro, viendo un cuadro, paseando con mis perros, hablando con alguien, etc. De repente me viene una imagen mental, desconecto de todo lo que estuviese haciendo en ese instante y sufro un periodo de “obsesión”  que no se me pasa hasta que consigo hacer la foto, tanto si finalmente me gusta como si la descarto. Suelo hacer bocetos en un cuaderno (y descripciones porque  dibujo tan mal que luego no lo descifro ni yo). Rara vez puedo hacer la foto en el momento, necesito una localización específica, determinadas condiciones climáticas y lumínicas, atuendo y demás cosas, por lo tanto, hay veces que cuando por fin tengo todos los elementos para realizar la foto la idea ha perdido su magia y pocas veces me sale.  Sé que tengo el cuaderno repleto de ideas que jamás llegaré a hacer. En la mayoría de los casos es en la propia localización donde se me ocurren imágenes. Lo que sí me es primordial es la soledad, si hay gente me bloqueo, ya no puedo entrar en mi burbuja.  A pesar de esto, creo que mis fotos nunca son espontáneas, es decir, aunque tenga la idea en una localización que acabo de ver, siempre surge porque he visto, vivido o leído algo anteriormente que me ha llevado a componer esa foto en ese momento (incluso de manera inconsciente)”. Aída Pascual.

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Aida Pascual. Réquiem V p

“Las imágenes me vienen cuando duermo, cuando estoy de vacaciones, cuando me ducho o estoy relajada. Seguramente sea porque son de los pocos momentos que dejo volar mi imaginación, el resto del tiempo estoy bastante ocupada. Luego hago un boceto/dibujo cutre en un calendario que tengo en el bolso pasado de año para que no se me olvide. Últimamente, si pasa tiempo desde que lo imagino hasta que lo hago termino por no hacerlo por falta de tiempo, para mi desgracia. Pero si finalmente la realizo busco la localización, pienso en la luz, compro el atrezzo si no lo tengo, en qué edición y post producción haré, cómo serán los colores, si será un autorretrato o si busco una modelo, etc. Preparo una especie de briefing, supongo que como todo el mundo. Suelen ser sobre temas que me preocupan con algo de fantasía”. Aliena Nieto.

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“Normalmente me suelen venir pequeñas imágenes a la cabeza al experimentar sensaciones, ver objetos o simplemente necesito contar algo a través de una fotografía. En el caso de “Ix Kaknab” la imagen surgió a raíz del arco, lo ví en casa de mi vecino y desde el primer momento me atrajo muchísimo, pensaba que tenía que hacer una fotografía hasta que volvía a mi casa y ya se me había olvidado, y cada vez que volvía a su casa volvía a pensar en la fotografía. Siempre suelo ir a todas partes con un pequeño cuaderno porque sobre todo cuando paseo, camino o voy a cualquier lado es cuando me surge la inspiración y si no lo anoto lo más probable es que se me olvide”. Fátima Ruiz.
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Fátima I

“Para mí hay muchas fuentes de inspiración. Me surgen muchas ideas de sueños que tengo, dibujos que hago, momentos que vivo… Muchas otras ideas a parte de surgir de lo anterior y del “ver” pueden hacerlo también del sentir, escuchar, oler, tocar… De hecho yo considero una fotografía “completa” aquella que surge de un “algo”, que tiene una historia más compleja que le darle a un botón y captar un bonito paisaje o un bello rostro. Una idea pensada y elaborada, pasada a un plano visual que posteriormente pasará al digital. Muchas veces la inspiración llega cuando no tienes el lugar, los elementos o el modelo adecuado (depende de la idea que lleves) y se queda apuntada en la memoria (o mejor aún en una libreta). Y otras veces surgen durante un shooting o un rato libre que tienes, y puedes llevarlas a cabo”. Lucía Lázaro.

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Lucía Lázaro

“No puedo decir que haya pasado por todas las fases, pero empecé inspirándome en otras fotografías. En realidad, todo lo que veía, era inspiración pero siempre fue más la fotografía. Hacía fotografías como un diario íntimo, no sólo de mis sentimientos, sino de lo que ocurría a mi alrededor y aquello que me hacía feliz.  Cuando quieres hacer fotografías mucho más allá, necesitas un boceto. Como lo mío no es hacer grandes bocetos, sólo garabatos, empecé escribiendo lo que se me ocurría. Realmente lo mío no suelen ser los dibujos, me suele salir lo que tengo en la cabeza. Incluso cuando me voy a dormir, no tengo la necesidad de apuntarme nada porque siempre al día siguiente me acuerdo, y si no me acuerdo es que realmente no era bueno. Sólo cuando sé que no podré hacer esa foto hasta no tener ciertas cosas (localización, accesorios, etc) es cuando me lo apunto en un post-it con una palabra clave, pero si no me gusta hacerla en el momento porque es cuando más tengo el sentimiento puesto en esa fotografía. En cierta manera, le dedico más tiempo a la fotografía, quiero que me salga bien para luego retocar lo menos posible, aunque estoy en un proceso de experimentación. Estoy volviendo a mis inicios pero con todo el conocimiento que sé, volver a lo que realmente me mueve. De alguna manera me gusta juntar mis sentimientos con fotografías, y lo hacía antes, esa imagen poética que describía lo que tenía dentro y si podía escribir para desahogarme, mejor que mejor”. Bárbara Traver.

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“A veces siento que lo ideal sería empezar por un concepto, luego bosquejar la idea e ir puliéndola hasta poder visualizar la foto (mentalmente) como un cuadro ya terminado, pero lo cierto es que no siempre sucede así.  En ocasiones solo escribo una breve referencia de lo que me gustaría representar y en otras la imagen viene a mí al observar los recursos con los que cuento. No sigo ninguna regla, puedo trabajar mucho una idea  o puede surgir repentinamente, por ahora tengo la ventaja de fluir libremente ¿De dónde surge la inspiración? De todo, de lo que veo, pienso o siento, de una necesidad imperiosa de expresarme sin palabras. ¿Cuándo? En cualquier momento, incluso durmiendo. Creo que haga lo que haga mi cerebro siempre trabaja en segundo plano ideando imágenes porque encuentra placer en ello ¿Cuándo paso de una idea a una foto? Cuando puedo contar con los recursos necesarios, por lo mismo hay ideas que aún esperan en mi cuadernito de notas”. Mia Madrid.

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“Hay ideas que nos persiguen durante años y no las llevamos a foto por que nos falta algo. Algo no encaja, puede ser una persona, algo de atrezzo o el lugar. Otra manera curiosa en la que me viene la inspiración es antes de quedarme dormida. Yo estoy ahí tranquilamente intentando conciliar el sueño, dando vueltas al día y de improviso se me forma una idea y una ligera imagen; corro a apuntarla a mi libreta. Esto también me ocurre al despertarme, muchas fotografías las he “soñado”. En otras ocasiones la inspiración me viene de un pasaje de cualquier libro o cualquier canción. Por último, y creo que esto es algo que compartimos todos, hay fotografías que salen de las entrañas, sobre todo las más oscuras. De sentimientos, de traumas, de noches en vela… Al fotografiar algo así, generalmente acabo sintiéndome mejor, como si hubiera soltado un lastre. En cuanto bocetos; tengo una libreta que llevo a todos los sitios, generalmente suelo escribir la idea general, ya que muchas veces en el momento todo cambia. Alguna vez sí que hice algún boceto (cutrísimo, no se para nada dibujar) para crearme todavía mas clara una imagen mental”. Yolanda García Jiménez.

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“Lo primero que suelo hacer es bocetar, ya que no me fío de mi mala memoria. Son mamarrachos y rayajos hechos con boli Bic, no tengo una gran mano para el dibujo pero me relaja y disfruto realizando bocetos aunque no tengan nada que ver con el resultado final. Las ideas no sé exactamente de donde surgen, supongo que vienen de ver fotos, ilustraciones, cine, leer, jugar con mi hijo, viajar, escuchar música, ir al bar… por citar algo. Desde que surge la idea hasta que la resuelvo pueden pasar minutos, días, semanas e incluso meses, depende del clima, el lugar, las ganas o el tiempo que disponga. No suelo colgar ninguna foto ni diseño en las redes hasta que pasan unos días, siempre aparecen arreglos e imperfecciones de última hora”. César Blay.

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“Siempre he pensado que para liberarnos hemos de perder el miedo a sufrir, que el no hacerlo, al contrario de lo que se piensa, nos hace vulnerables. Soy una persona alegre y positiva frente a los demás, pero mi mundo interior está plagado de monstruos y fantasmas que provienen de experiencias pasadas o miedos futuros. Negar ese mundo, a nosotros mismos y a los demás, es una forma de hacer crecer esa opresión creando un coágulo emocional que nos producirá cada vez más dolor. La fotografía llegó como una terapia para mí. Una forma de expresar lo que ocurre en mis mundos interiores, a reconocer el rojo de mi sangre y el amarillo de mi bilis. Entre esos fantasmas está la aceptación de mí misma. Tengo muchos complejos, no me gusta mi físico. Con el tiempo terminé huyendo de las cámaras porque odiaba lo que veía de mí en las fotos. Cuando aprendí a mirar por ella comencé a aprender a “ver” de otra forma las cosas… las personas. Ahora me pongo delante de mi objetivo para buscarme, para encontrarme, para reconocerme y aceptarme. Nunca pienso, disparo la cámara y capto lo que en ese momento mi rostro o cuerpo quieren expresar desde su interior. No son poses preparadas, no son movimientos medidos… Los atrezzos que utilizo son símbolos, metáforas de mis temores (máscaras, pelucas, los colores de las telas…) Lo que ocurre en ese momento soy yo desde el interior que pide socorro y mi cámara, como salvavidas, capta con la luz las sombras en las que permanezco atrapada”. Émili Bermúdez.

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8 thoughts on “El nacimiento de una fotografía

  1. Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr… No llegué a tiempo. Te iba a enviar mi experiencia de fotografía como método “catársico”… Otra vez será. Lo leeré esta noche con calma, tiene muy buena pinta.

  2. Gracias Leila por este post tan currado, una gozada como siempre leerte y profundizar un poco más en el tema de la creación, hay partes que me han encantado y que volveré a releerlas porque me han dejado pensativa… y luego una maravilla ver ese otro lado de los creativos, me ha maravillado verlos al otro lado a modo de voyeur 😉 Un abrazo guapa y gracias por tu generosidad ♥

  3. Muchas gracias por el post, me ha parecido muy interesante. Nunca había hilado la mayeútica con la fotografía creativa y ahora sin embargo veo claro el paralelismo.

    Hay tantos procesos creativos como artistas, pero ver y entender cómo lo hacen los demás es una fuente de inspiración; siempre se descubre algo, y eso que se aprende.

    El otro día leía este artículo: http://naukas.com/2015/06/30/puedes-visualizar-imagenes-en-tu-mente/ Y me preguntaba cosas parecidas a las que comentas, en qué modo esa habilidad de imaginar con nitidez influye en nuestra creatividad y en cómo construimos nuestras fotografías.

  4. “Hace años que acuñé el calificativo de “creativa” a la categoría fotográfica que se sustenta bajo los dictados…”
    ¿Fuiste tu?? Está bien saberlo.
    Me gustaría conocerte.
    Artista.
    Creativa.
    Única.
    Hay que leer más.

  5. He leido el post de Leila y me parece fascinante.Voy a a oportar unos apuntes.Lo Absoluto es lo único que realmente existe, ( el nombre es un símbolo,Tao,Ser absoluto,Dios, Inteligencia y Amor Universal, Infinito..).Es Incognito e inconnoscible y la única forma de conocerlo es através de su manisfestación.Hay dos tipos de manifestación:
    Manifestación esencial,invisible
    Lo Absoluto se manifiesta en si mismo,donde aparecen “ in potencia” todos los existentes posibles.Esta división es en estado de posibilidad ,es decir los muchos todavía están en estado de Unidad,pero ya no es el Uno Absoluto.Estas realidades ( aquí ya son cosas) son inteligibles,una tenue luz previa al alba del mundo,pero aún no hay pluraridad en acto,el mundo no existe.Pero ya son realidad y mucho más reales que lo que llamamos real,son los Arquetipos permanetes .
    Manifestación sensorial,visible
    Los Arquetipos permanetes se difunden en las cosas sensibles,existiendo en acto,en función de la actualización del lugar que proporciona el Arquetipo.
    Hay muchas cosas que tratar pero del post me surgen un par de ellas para no alargar esto.
    Las Ideas de Platón no son absolutas,si asi fuese no habría Unidad.Somos una manifestación del Infinito a través de los Arquetipos,por eso somos( diferencia o únicos ) y no somos a la vez pues detrás de la multiplicidad hay una Unidad.Somos ser en el Ser.
    Para Ibn Arabi,el gran místico sufí,Hay un espacio intermedio,barzaj,que es el secreto y la realidad del mundo,la Imaginación.Donde las Ideas se corporizan y lo sensible se sutiliza.Este barzaj es con el que está en contacto el artista.
    Un mundo de percepciones sensibles en el que es preciso conocer porque son dimensiones de nosotros mismos,es una conciencia nuestra superior,operativa, como parte de un desarrollo que el ser humano esta destinado a alcanzar.No sin antes armonizar y unificar nuestra personalidad.

  6. Pingback: Narrar « Mònica Quintana Fotografia

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