La Fotografía se une a la causa de Charlie Hebdo

Quisiera empezar esta entrada con las mismas palabras con las que presenté mi foto: Repudio los atentados sucedidos en París los días 7 y 8 de enero. Voltaire escribió en su día en una carta: “Señor l’Abbe, detesto lo que usted escribe, pero daría mi vida para que pueda continuar escribiendo”. Y quien dice escribir, dice dibujar, fotografiar, esculpir, rodar, etc. Dentro de la libertad de expresión, también está lo que la gente no quiere oír: sin libertad de expresión, cercamos la libertad de pensamiento. Podemos defender ferozmente nuestra forma de pensar con un lápiz, una cámara o un cincel, pero jamás con un arma. Frente a estos hechos, los fotógrafos rechazamos de manera unánime todo tipo de violencia y actos terroristas. Y muchos de nosotros lo hacemos con una fotografía.

Creo que se tiene un concepto bastante rosa de la libertad de expresión. No, perdonad: la libertad de expresión a veces es negro muerte, ácida como el vómito, tan asquerosa como una cloaca. La libertad de expresión puede ser tan mugrienta como la propia condición humana. Es que lo digo porque a algunos parece ser que no les queda claro. La libertad de expresión no se deforma en pro de lo bello, lo correcto o lo cómodo, porque ser libre está genial, pero lo que necesitamos expresar no siempre les viene bien escucharlo a todos. Y sin embargo, nuestro derecho a hacerlo me parece inalienable. Para ejemplificarlo, os contaré una anécdota sucedida en París. Tuvo la traductora Aline Schulman la enorme generosidad de albergarnos en casa durante nuestra corta estancia en la capital francesa. Una mañana, desayunando, me preguntó, “¿Y qué te ha parecido la exposición de Sade?” Le comenté que perversamente bella, pero que no compartía la forma de pensar del divino Marquis, que me parecía violenta, perturbada e inaceptable en muchos de los casos. Entonces ella, que ha leído mucho, que ha traducido mucho, me dijo: “Ya, Leila, pero es sólo literatura. Es sólo escribir. Y escribir puedes escribir lo que quieras. Lo malo está cuando lo haces, pero él no hizo nada”. De esta manera, Sade escribía sobre violar y disecar a cuantas más mujeres, mejor. Pero nunca lo hizo, ¿tenía Sade derecho a escribir todo lo que se le pasara por la puta cabeza, le picara a quien le picara? Pues a Dios gracias, porque me parece un artista interesantísimo que ha apasionado e inspirado a gran elenco de artistas.

Lo sucedido en París son dos tipos de atentados: un ataque a nuestro derecho a la vida y un ataque a nuestro derecho a expresarnos libremente. Porque tenemos derecho a vivir y a opinar lo que sea, le joda a quien le joda. A mí también me joden muchas cosas que se dicen y no cojo una metralleta y me lío a tiros con nadie. En la medida de lo posible, o me encojo de hombros y paso de largo o intento contrarrestar la postura de esa persona con argumentos. La opinión de las personas no siempre es aceptable, tolerable o respetable, pero si no estamos de acuerdo, tenemos la posibilidad de rebatir con palabras, dibujos, fotos, etc lo que piensan. Podemos hacerlo furiosos, como auténticos animales heridos o pausados, intentando llegar a alguna conclusión. Pero ahí debe de quedar la cosa (en el próximo post hablo sobre cómo llevar todo aquello que nos ofende).

Por otro lado, estoy escuchando cada vez más y más voces que acusan a determinados países -y grupos religiosos- por no salir a berrear a la calle en contra de los atentados. Detrás de ello se esconde, sin duda alguna, la más recalcitrante y rancia islamofobia. Practicar X religión, vivir en un determinado país o pertenecer a un grupo étnico no debería hacerte responsable de lo que cuatro psicópatas hagan y mucho menos, debería hacerte responder por lo que estos hagan. Salir a la calle a pegar gritos para demostrar, vía los medios de comunicación (si no sales en ellos, no vale, por lo visto), que estás en contra de algo, te hace sospechoso de apoyarlo. Por favor, parad de sobaros en el absurdo. Más prudencia y respeto. He salido a berrear múltiples veces por causas que atañen desde a personas hasta otras especies -y más que saldré-, pero creo firmemente en la capacidad del arte para denunciar el terror y la discriminación. Hablo de escribir, dibujar, esculpir, fotografiar o filmar contra el terror. Y no será la primera vez que los fotófgrafos realizamos una fotografía para expresar nuestro más firme repudio hacia determinados hechos o valores.

Desgraciadamente, también estoy observando últimamente la firme convicción de que existen sociedades que merecen más que ninguna ser defendidas. Como dice mi amiga Aida Ruano, aquí nadie ha exigido tanto como ahora con Francia manifestarse en contra del secuestro y asesinato los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala (México). Es por poner un ejemplo de un país cualquiera, porque podría deshacerme en una larga enumeración de países que violan los principios de la libertad de expresión y pensamiento, sin irme más lejos, mi querida tierra patria. Pese a todo, tengo que añadir que encuentro normal que conmocione más lo que sucede en casa. Digo exactamente lo mismo que con lo del perro Excalibur: nadie tiene potestad alguna para tomar las riendas de vuestros sentimientos, nadie debería señalaros vuestro objeto de compasión o conmoción. Guille comentaba que quizá nuestra relación con lo cercano nos aporta la posibilidad de cambiar algo. Si nos indignamos por ciertos hechos, que se encuentren dentro de nuestro campo de acción es, en cierta medida, una ventaja para atajarlos. Lo natural es que sintáis compunción por lo que sucede más cerca de vosotros, aunque se reconozca que en otras partes del mundo también reina la adversidad. A lo largo de todo el globo terráqueo suceden auténticos dramas todos los días y, a pesar de reconocer la tragedia, no tenemos por qué desgarrarnos las vestiduras por toda aberración, nos volveríamos locos. Yo no he terminado de asumir la condición humana, pero tengo herramientas que me permiten estar viva en medio de un planeta atroz. Y vosotros deberíais también tenerlas si no queréis pegaros un tiro.

A continuación, una pequeña selección sobre fotógrafos de diferentes nacionalidades que han querido expresar sus sentimientos y apoyo contra los atentados de París. Si queréis enviar más imágenes, no dudéis en enviármelas a leila.amat@gmail.com

De vez en cuando el mundo del arte pregunta, cuestiona y responde a su entorno. Por favor, que nadie mate por ello.

Andrea Linares Felipe.

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Sonia Valle.

Sonia Valle

Patrice Portugais.

Portugais

Aliena Nieto.

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Amazing Stoker.

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Andrea el danzante.

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Irene Miravete Rodríguez.

Irene Miravete

Jorge Hernández.

Je Suis Charlie

 Leila Amat (yo, que me debatí entre dos, pero me gusta más la cuadrada ^^).

Pas peur I (pequeña)

Pas peur II (pequeña)

Si queréis preguntar algo sobre este artículo, en inglés, francés, portugués, catalán o español, no dudéis en acudir a mi página de Ask.com

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5 thoughts on “La Fotografía se une a la causa de Charlie Hebdo

  1. No podría estar más de acuerdo con tu reflexión, pero, donde está el límite entre la opinión y el insulto?

    Si alguien ironiza sobre mi, y a veces con los amigos se hace, yo me río… Pero cuando eso se convierte en algo reiterado, aunque no te insulten directamente, te acaba tocando los cojones hasta el punto que: 1- dejas de quedar con esas personas 2- hablas con esas personas para que dejen de hacerlo 3- te lías a hostias

    y estos tres puntos vendrán en función de: 1- la confianza 2- tu templanza

    no estoy justificando nada y soy el primero en defender la libertad de expresión, pero creo que es algo tan sensible a ser mal interpretado que es complicado saber donde está el límite…

    • Bueno, pensar que alguien es gilipollas (un insulto), es una opinión muy respetable. Otra cosa es que estén siendo injustos y determinadas personas tengan una patada en la boca, pero intentemos hacer uso de la templanza e intentar pasar de largo.

  2. Reblogged this on Lin. Photography and commented:
    La gran Leila ha escrito estas palabras sobre los atentado en París los días 7 y 8 de enero. Tengo la suerte de haber podido formar parte de esta entrada con una foto en honor a las víctimas.

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