Algo tengo que estar haciendo mal

Os explico lo que me pasa. No es vuestra culpa, creo que no: tal y como les pasa a ciertos actores, que terminan atrapados en determinados personajes o en determinados tipos de películas, yo me siento atrapada en mi condición de modelo ocasional de desnudo. Pero si hago un recuento, de 46 fotografías que publiqué en el año 2014, sólo en 15 aparezco desnuda, contando los desnudos explícitos o los no tanto (¿la espalda?). También soy modelo para mis amigos y en el año 2014 sólo posé para ellos siete veces, tres de ellas vestida. De esta manera, se podría decir que no poso excesivamente desnuda, pero casualmente es en lo que más destaco para muchos.

Voy a empezar por unas cuantas aclaraciones, aunque sólo sea para escribir para desahogarme. La primera de ellas es que no me importa desnudarme, evolucione como evolucione mi físico. Estoy cómoda, tengo asimilado cada rasgo de mi cuerpo, desde los personales hasta los propios en todo cuerpo de mujer. Me gusta cómo los demás interpretan mi piel, porque cada fotógrafo es un mundo, tú transmites una imagen determinada a cada persona y ellos son completamente libres de dar su visión de ti. Partiendo de esta base, quisiera aclarar ciertos puntos que me hacen sentir incómoda y a veces hasta mal.

Si obviamos todos los motivos por los que dejé de posar, empezaré diciendo que el hecho de que la mayor parte de las veces sólo me contacten como modelo por el simple hecho de que poso desnuda me frustra. Y no porque esté incómoda desnuda, ya he dicho más arriba que no me importa, sino porque creo que no se me valora en todo lo que puedo aportar expresiva e interpretativamente como modelo. Lo doy todo: se me puede echar al agua, a la nieve, al fango, al musgo, a las piedras, subirme a los árboles, ponerme a correr a toda velocidad, a nadar, a llorar, a reírme como una loca. Lo que sea. Pero a veces siento que sólo intereso porque me desnudo y sentirme como un mero trozo de carne me genera mucha aprensión. Sé que si hay una sesión que puedo hacer bien y a su vez disfrutar, pero hay que ir vestido, rara vez contactarán conmigo. Y aunque me gusta pensar que también se hace porque hay pocas modelos de desnudo, el hecho de que con normalidad soy completamente descartada para posados vestida, es una realidad.

Dejando de lado el plano de mi faceta como modelo, me centro en un plano más fotográfico. Como he dicho, ni la mitad de las fotos que hago al año son de desnudo, por lo que no comprendo por qué se me está etiquetando constantemente en entradas de fotografía de desnudo o se me envían links de desnudos o de fotografía sexual o erótica. Quizá os sorprenda, pero yo sólo consumo buenas fotos, sean de la categoría que sean. Obviamente, la fotografía creativa me hace vibrar más que ninguna, pero os juro por lo que más quiero que la fotografía de desnudo me la sopla. Pero no sabéis de qué manera. Es más, si son desnudos porque sí, sin ninguna idea, trasfondo o mensaje detrás, como si me enseñáis fotografías de bloques de cemento. Y ya ni os cuento lo que me importan los desnudos de mujeres hipersexualizadas.

Aclarado estos detalles, os dejo con una muestra de mi faceta de modelo vestida o de retrato, para que cuando veáis tetas, coños y culos, evitéis en la medida de lo posible mentarme: sí, poso y actúo desnuda y soy feliz, pero he dado mucho como modelo de retrato o vestida. Tampoco en mis ratos libres ni ocupados me dedico a consumir fotografía de desnudo y, por favor, tened en cuenta que ni la mitad de mi obra son desnudos.

Comprendo que en esta sociedad un desnudo sigue llamando la atención, que una fotografía de un desnudo sigue haciendo frente a muchísimos tabús, que una mujer desnuda sigue revolucionando hormonas, que artísticamente y con una buena idea detrás, es bello. Pero no es lo único que me define. Si a pesar de todo esto, se me sigue exclusivamente recordando como una persona que posa desnuda, es que algo estoy haciendo mal.

Eladio Aires Pacheco.

Eladio Aires Pacheco

Carmen Carreño

Carmen Carreño

Jon Villate.

Jon Villate

Angélica Dass

Angélica

Safi foto

Safi foto

Gema Muñoz Jandra

Gema Muñoz Jandra

Mara Hernández

Mara

Víctor Gente Bastarda

Gente

Rebeca Cygnus

Rebeca

Jorge Pozuelo.

Jorge

Viet Ha Tran.

Viet Ha

Antonio Sicre

Antonio sicre

Pier Concari

Pier

Alain Perdomo

Alain

José Javier Martinez Palacín

Javier

Cristina González

Cristina González

Si queréis hacer alguna pregunta, no dudéis en hacerlo por aquí o en Ask.com.

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Más desnuda que un libro

Naturaleza muerta (pequeña)

Durante los últimos días, me he estado dedicando en cuerpo y alma al Malasaña Market y a ciertos proyectos fotográficos y cinematográficos, por lo que no he tenido apenas tiempo de entrar en Facebook comme il faut, si es que ciber antros como en los que se suelen convertir las redes sociales merecen una pausada atención. Creo que entré dedicándole tiempo el día 19  por la mañana y cual no fue mi sorpresa, al encontrarme con al menos 7 estados que atentaban contra la dignidad de la mujer por el hecho de ser mujer y 8 privados declarándome lo muy hot que salgo en mis fotos (¿?), a saber, 15 casos de sexismo. No es que se esté incrementando, es que dio la casualidad de que se manifestaron todos juntos. In hilo tempore yo también escribía en Facebook cualquier estupidez que se me pasara por la cabeza. Ahora las escribo en mi blog. Hace tiempo que lo controlo bastante bien, pero no sois conscientes de la mala imagen que damos escribiendo lo primero que se nos pasa por la cabeza cuando no tenemos un público delante al que mirar a los ojos. No os dais cuenta de lo terríblemente imprudentes que somos a veces cuando nos dedicamos a juzgar a los demás sin un previo análisis de nosotros mismos. Yo lo hice una vez y quedé escandalizadísima: me costará toda una vida hacer frente a todos mis defectos, como para ocuparme, encima, de los que no me incumben.

Lo sé, que está a la orden del día. Pasa todos los días, lo que pasa es que cuando tu vida personal está vacía de todo este tipo de prejuicios, hablando así en grosso modo, tendemos a olvidar que el mundo es muy grande y que la condición humana es tan vomitiba como el mundo de mierda que se ha construido. Guille no sólo no es sexista, es uno de los hombres más feministas que conozco y mis padres siempre me han dado una educación en la que la igualdad de derechos entre sexos era una prioridad a asimilar. Me he aferrado a este pequeño cosmos, ignorando inconscientemente lo demás y así luego no soy capaz de asimilar que el mundo es muy diferente a como yo quisiera que fuera.

Ante estas situaciones, he barajado diferentes posibilidades:

a) Ponerme hecha un basilisco y dentro de esta posibilidad, otras dos:

– Expresarlo con ferocidad.

Meme II

– Enclaustrarme en un profundo y tenso silencio.

Meme I

No está mal la opción de enfadarse, siempre optando por la opción de enfadarse con cautela y guardando silencio. Pero claro, sigues enfadado y los enfados nos consumen, no nos dejan dormir ni comer bien, nos provocan úlceras y te convertirías socialmente en un misántropo inadaptado. De esta manera, nació la opción b.

b) Intentar estar por encima de las circunstancias, haciendo el esfuerzo de esquivar la ofensa o la indignación. Si alguien tiene la madurez o la pasividad de llegar a este nivel, le felicito. Yo de momento estoy explorando los posibles caminos para pasar olímpicamente de los gilipolleces de muchas personas, ¿cuál es uno de los métodos que estoy contemplando?

c) El humor. Ciertos casos pueden tomarse como algo tan irreal, que no tengamos otra cosa que hacer que sonreír. Sonreír porque nos hace gracia tanto absurdo, sonreír con condescendencia, como a quien no tiene remedio. Las opciones b y c estaban bastante bien como meta, pero me preguntaba si dentro de este mundo enfermo, no tenía yo cierta responsabilidad de intentar mejorarlo o, dicho de otra forma, de combatirlo.

De vez en cuando me asola el pensamiento de que ser indiferente a ciertas actitudes es egoista y me hace indirectamente responsable de ellas. No intervenir es muy cómodo y a veces nos limita por no tener que soportar una reyerta o la más violenta oposición.

Tú y yo

De esta forma, llegué a la posibilidad más interesante a la hora de enfrentarse a actitudes que no consideramos correctas: el arte. Nos hace bien a nosotros mismos, nos hace crecer como personas, nos permite cuestionar al mundo y permite remover el interior de los demás. De esta manera, llego al punto donde quería llegar desde el principio: si me llaman guarra, puta o desvergonzada por posar desnuda o me escriben privados sexistas a lo macho ibérico mea-esquinas, seguiré posando desnuda como si no hubiera un mañana. También se pueden escribir artículos tan bonitos como el de Rebeca Cygnus.

El desnudo a día de hoy sigue siendo uno de los grandes tabús del s.XXI, pero casi más que el femenino (de algo nos tendría que servir ser consideradas durante siglos malditos trozos de carne), el masculino y dentro del desnudo masculino, enseñar los genitales es tabú de tabúes. Es curioso, porque el otro día Guille señalaba que con esto del internet y el fácil acceso al porno, probablemente seamos, de entre todo nuestro árbol genealógico, los que más pollas, culos y tetas hemos visto. Y a pesar de ello parece que nos arden las córneas con unos pezones.

Si queréis iniciaros en el desnudo, primero tendréis que enfrentaros a vuestro propio cuerpo y desinfectarlo de todo tipo de culpa. Si luego queréis publicarlo, tendréis que evitar que el acoso y los prejuicios os afecten. Y si ya habéis llegado a ese nivel, entonces proponeros estar más desnudos que el viento, la marea y los lagartos, tan desnudos y transparentes como una mirada o un libro. Quien no sabe interpretar o asumir un cuerpo desnudo se convierte en el gran analfabeto de las pocas premisas que tiene la Verdad.

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* Última fotografía editada por la gran Esther Hernández.

Si tenéis alguna duda o pregunta, no dudéis en contactar conmigo através de Ask.com.

La Fotografía se une a la causa de Charlie Hebdo

Quisiera empezar esta entrada con las mismas palabras con las que presenté mi foto: Repudio los atentados sucedidos en París los días 7 y 8 de enero. Voltaire escribió en su día en una carta: “Señor l’Abbe, detesto lo que usted escribe, pero daría mi vida para que pueda continuar escribiendo”. Y quien dice escribir, dice dibujar, fotografiar, esculpir, rodar, etc. Dentro de la libertad de expresión, también está lo que la gente no quiere oír: sin libertad de expresión, cercamos la libertad de pensamiento. Podemos defender ferozmente nuestra forma de pensar con un lápiz, una cámara o un cincel, pero jamás con un arma. Frente a estos hechos, los fotógrafos rechazamos de manera unánime todo tipo de violencia y actos terroristas. Y muchos de nosotros lo hacemos con una fotografía.

Creo que se tiene un concepto bastante rosa de la libertad de expresión. No, perdonad: la libertad de expresión a veces es negro muerte, ácida como el vómito, tan asquerosa como una cloaca. La libertad de expresión puede ser tan mugrienta como la propia condición humana. Es que lo digo porque a algunos parece ser que no les queda claro. La libertad de expresión no se deforma en pro de lo bello, lo correcto o lo cómodo, porque ser libre está genial, pero lo que necesitamos expresar no siempre les viene bien escucharlo a todos. Y sin embargo, nuestro derecho a hacerlo me parece inalienable. Para ejemplificarlo, os contaré una anécdota sucedida en París. Tuvo la traductora Aline Schulman la enorme generosidad de albergarnos en casa durante nuestra corta estancia en la capital francesa. Una mañana, desayunando, me preguntó, “¿Y qué te ha parecido la exposición de Sade?” Le comenté que perversamente bella, pero que no compartía la forma de pensar del divino Marquis, que me parecía violenta, perturbada e inaceptable en muchos de los casos. Entonces ella, que ha leído mucho, que ha traducido mucho, me dijo: “Ya, Leila, pero es sólo literatura. Es sólo escribir. Y escribir puedes escribir lo que quieras. Lo malo está cuando lo haces, pero él no hizo nada”. De esta manera, Sade escribía sobre violar y disecar a cuantas más mujeres, mejor. Pero nunca lo hizo, ¿tenía Sade derecho a escribir todo lo que se le pasara por la puta cabeza, le picara a quien le picara? Pues a Dios gracias, porque me parece un artista interesantísimo que ha apasionado e inspirado a gran elenco de artistas.

Lo sucedido en París son dos tipos de atentados: un ataque a nuestro derecho a la vida y un ataque a nuestro derecho a expresarnos libremente. Porque tenemos derecho a vivir y a opinar lo que sea, le joda a quien le joda. A mí también me joden muchas cosas que se dicen y no cojo una metralleta y me lío a tiros con nadie. En la medida de lo posible, o me encojo de hombros y paso de largo o intento contrarrestar la postura de esa persona con argumentos. La opinión de las personas no siempre es aceptable, tolerable o respetable, pero si no estamos de acuerdo, tenemos la posibilidad de rebatir con palabras, dibujos, fotos, etc lo que piensan. Podemos hacerlo furiosos, como auténticos animales heridos o pausados, intentando llegar a alguna conclusión. Pero ahí debe de quedar la cosa (en el próximo post hablo sobre cómo llevar todo aquello que nos ofende).

Por otro lado, estoy escuchando cada vez más y más voces que acusan a determinados países -y grupos religiosos- por no salir a berrear a la calle en contra de los atentados. Detrás de ello se esconde, sin duda alguna, la más recalcitrante y rancia islamofobia. Practicar X religión, vivir en un determinado país o pertenecer a un grupo étnico no debería hacerte responsable de lo que cuatro psicópatas hagan y mucho menos, debería hacerte responder por lo que estos hagan. Salir a la calle a pegar gritos para demostrar, vía los medios de comunicación (si no sales en ellos, no vale, por lo visto), que estás en contra de algo, te hace sospechoso de apoyarlo. Por favor, parad de sobaros en el absurdo. Más prudencia y respeto. He salido a berrear múltiples veces por causas que atañen desde a personas hasta otras especies -y más que saldré-, pero creo firmemente en la capacidad del arte para denunciar el terror y la discriminación. Hablo de escribir, dibujar, esculpir, fotografiar o filmar contra el terror. Y no será la primera vez que los fotófgrafos realizamos una fotografía para expresar nuestro más firme repudio hacia determinados hechos o valores.

Desgraciadamente, también estoy observando últimamente la firme convicción de que existen sociedades que merecen más que ninguna ser defendidas. Como dice mi amiga Aida Ruano, aquí nadie ha exigido tanto como ahora con Francia manifestarse en contra del secuestro y asesinato los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala (México). Es por poner un ejemplo de un país cualquiera, porque podría deshacerme en una larga enumeración de países que violan los principios de la libertad de expresión y pensamiento, sin irme más lejos, mi querida tierra patria. Pese a todo, tengo que añadir que encuentro normal que conmocione más lo que sucede en casa. Digo exactamente lo mismo que con lo del perro Excalibur: nadie tiene potestad alguna para tomar las riendas de vuestros sentimientos, nadie debería señalaros vuestro objeto de compasión o conmoción. Guille comentaba que quizá nuestra relación con lo cercano nos aporta la posibilidad de cambiar algo. Si nos indignamos por ciertos hechos, que se encuentren dentro de nuestro campo de acción es, en cierta medida, una ventaja para atajarlos. Lo natural es que sintáis compunción por lo que sucede más cerca de vosotros, aunque se reconozca que en otras partes del mundo también reina la adversidad. A lo largo de todo el globo terráqueo suceden auténticos dramas todos los días y, a pesar de reconocer la tragedia, no tenemos por qué desgarrarnos las vestiduras por toda aberración, nos volveríamos locos. Yo no he terminado de asumir la condición humana, pero tengo herramientas que me permiten estar viva en medio de un planeta atroz. Y vosotros deberíais también tenerlas si no queréis pegaros un tiro.

A continuación, una pequeña selección sobre fotógrafos de diferentes nacionalidades que han querido expresar sus sentimientos y apoyo contra los atentados de París. Si queréis enviar más imágenes, no dudéis en enviármelas a leila.amat@gmail.com

De vez en cuando el mundo del arte pregunta, cuestiona y responde a su entorno. Por favor, que nadie mate por ello.

Andrea Linares Felipe.

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Sonia Valle.

Sonia Valle

Patrice Portugais.

Portugais

Aliena Nieto.

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Amazing Stoker.

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Andrea el danzante.

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Irene Miravete Rodríguez.

Irene Miravete

Jorge Hernández.

Je Suis Charlie

 Leila Amat (yo, que me debatí entre dos, pero me gusta más la cuadrada ^^).

Pas peur I (pequeña)

Pas peur II (pequeña)

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