Balance del año 2014

Lo cierto es que empecé el año 2014 mal. Pero muy mal. El mes de enero me recibió con la certeza de que teníamos que mudarnos de un piso del que no queríamos irnos por unas obras mal realizadas, frío (mucho, mucho), humadades everywhere y una casera avariciosa y no menos ávara. Pasamos una angustiosa mudanza y para colmo perdí a una gran amiga de una de las formas más injustas posibles. Para colmo, en febrero decidí dejar de posar de forma oficial, completamente vejada por una serie de “fotógrafos” que denigran este oficio y, en ocasiones, arte. En la actualidad sólo poso para amigos de confianza o en mis talleres, donde puedo controlarlo todo mejor. No fue fácil, porque el posado era uno de mis mayores soportes económicos. Así pues, me tuve que aferrar a la venta de mi obra, algo que se me da fatal y que no me gusta: como empresaria estoy más que suspendida. Entre los objetivos de mi año 2014 se encontraba entrar en una galería, y así fue como los planetas se alinearon para que entrara en dos. También me han incluido en una web de venta de arte premium. Para haberme propuesto entrar en una sola galería, tres puntos de venta es para celebrarlo. Empecé el año regular y lo he terminado bastante bien (no lo voy a decir muy alto, que soy karmafóbica).

En cuanto a satisfacción con mi obra este año, pues quizá regular si lo comparamos con el año anterior. Sin embargo, he sido capaz de seleccionar 10 fotografías entre las 52 que he realizado, una a la semana. No es que tenga un proyecto de una foto a la semana, es que ese es mi ritmo habitual de trabajo desde hace tres años. De estas 10 fotografías que os presento y que son las que más contenta me tienen, la última, “La mitad que respira” es para mí mi mejor foto del año.

Alas en azufre (pequeña)

Me duele la ponzoña (pequeña)

Instinto animal (pequeña)

La compañía (pequeña)

Perturbada (pequeña)

Quien dispara (pequeña)

El negativo através del espejo (pequeña)

La infusión (pequeña)

Romanticismo (pequeña)

La mitad que respira (pequeña)

A continuación, me propongo realizar el enorme esfuerzo de ser positiva y destacar los aspectos buenos que este año ha aportado a mi carrera artística (ejercicio que deberíais hacer todos, porque es muy sano):

He entrado en dos galerías de arte, la alemana Lumas y la francesa Sophie Lanoë. Así mismo, he tenido la afortunada oportunidad de entrar en otro punto de venta de arte, My Web’Art. Después de tres años bregando por vender mi obra para poder dedicarme exclusivamente a hacer fotos, puedo decir que para mí, que muevan mi obra a cambio de un porcentaje, es lo más cómodo.

– Este año he realizado una única exposición, la de Microteatro por dinero en mayo. No es que no haya tenido más oportunidades, pero económicamente la aportación es nula y de publicidad no se come. Imprimir las obras cuesta un pastizal y luego no se vende prácticamente nada, por no decir nada. Luego, si deseas realizar la exposición en otro lugar, resulta que no puedes repetirte y una, dos e incluso tres veces la misma exposición está bien, cuatro ya cansa. Por otro lado, los bares y demás locales no suelen estar lumínicamente preparados para exponer, lo que termina desmereciendo la obra. Además, salvo en el Nuevo Café Barbieri, la tienes que desmontar y montar tú, lo que supone tener que movilizar a gente para que te ayude y a mí eso me agobia. Y aún con gente es de las actividades más estresantes que conozco. Exponer en Microteatro dos veces (una en mi expo y otra en su aniversario) ha sido una bonita experiencia, pero a partir de ahora voy a evitar exponer en locales no acondicionados para ello o en locales donde tenga que correr yo con absolutamente todos los gastos, porque no compensa.

– No era uno de mis objetivos del año, pero he conseguido realizar buenas fotografías con otros modelos que no son yo misma. Antes me sentía insegura y no era capaz de disparar una foto a otra persona que yo considerara aceptable. 2014 es el año de fotografías a mi Guille. He conseguido hacer buenas fotos a Emma, Lorena, Mewy Waldorf, Víctor Gente Bastarda, Alba, Rebeca, a nuestro amigo Tocayo y, por supuesto a mis perrinas, el burrito Dani y múltiples señoras gallinas abulenses. Me siento muy bien por este avance insólito, aunque normalmente, con casi todos los nombrados tengo un vínculo muy especial y supongo que todavía lo necesito con aquel modelo que se preste para mis sesiones.

Estoy empezando a establecer series. En los concursos y becas, a los fotógrafos creativos nos tienen machacados, ¿por qué? Porque solicitan series. Y yo, que me proponía siempre como objetivo “una foto, un universo”, establecer series me suponía un incordio monumental. Además, siempre me ha parecido que las series venían a ser, de algún modo, repetirse: composiciones, conceptos, colores, ediciones, posados, etc. Pero visto desde un prisma más relajado, realizar fotografías que estén conectadas las unas con las otras ayuda a solucionar o explorar obsesiones, a trazar con matices un mismo tema. Creo que realizar una serie de unas 8 o 10 fotografías es un pequeño poemario, como un mismo paisaje en las diferentes fases estacionales o diferentes formas, todas válidas, de contar lo mismo.

– La experiencia de mi II Concurso de fotografía creativa ha sido una pasada. Ver agrupados tantos trabajos increíbles fue muy inspirador, mi maldita página de Facebook parecía una auténtica galería de arte. De nuevo miles de gracias a los que participaron y lo hicieron realidad por segundo año consecutivo. A pesar de que no tiene visibilidad a un mayor nivel, en España (y fuera, claro) hay un torrente de fotógrafos creativos con un talento que ojalá trascienda.

Teleidoscope: Por último, no podía finalizar este apartado sin hacer referencia al Proyecto Teleidoscope 2014. No he participado ni en la mitad de los temas por métodos de trabajo muy personales, pero gracias a la iniciativa de Lídia (que se salió del proyecto a la mitad), Rebeca, Desirée y Marina, he conocido a fotógrafos a los que en la actualidad tengo un cariño inmenso no sólo como artistas, sino también como personas. He tenido la oportunidad de conocer en persona a muchos de ellos y de trabajar junto a ellos ¿el resultado? Una experiencia que me ha entusiasmado y que deseo repetir el año que viene.

Por otro lado, me centraré en los gustos del público, que muchas veces es un criterio paralelo al mío. Tengo en mucha consideración a los que siguen mi trabajo, así que publicaré estas otras siete imágenes, que en su tiempo gustaron mucho (¡Gracias!). A veces por determinadas circunstancias nos sentimos más ligados a unas fotografías que a otras, ya que detrás de la realización de una foto hay un acto de liberación, incluso de confesión, de tal manera que detrás de una preferencia hacia una fotografía sólo hay un acto de agradecimiento. De esta manera, se podría decir que la predilección de una foto no sólo va anclada a la calidad de esta, sino lo mucho o poco que nos sintamos identificados con ella.

Lo que sangró el perro (pequeña)

Fallen angel (pequeña)

Olvido (pequeña)

Por la mañana (pequeña)

La cruz (pequeña)

Nereida (pequeña)

La paciente y su mejor amigo (pequeña)

 Por último, ahí van los propósitos para el año que viene:

– Cortometraje: Era uno de los propósitos del año 2014, pero creo que por inseguridad y algo de desconocimiento de los procedimientos audiovisuales, no lo hice. 2015 tiene que ser el año.

Entrar en más galerías: Si sigo en el empeño, lo mismo puedo conseguir un buen sueldecito para vivir dignamente y dedicarme de manera exclusiva a lo que amo: hacer fotos, hacer fotos, hacer fotos y hacer fotos ¿Me aceptarán en mi tierra patria? :/

– Hace tiempo que me ronda por la mente realizar un libro de fotógrafos que escriben y escritores que fotografían. Ya tengo a varios en mente, pero si conocéis a alguien que dé el perfil, no dudéis en escribirme con la referencia a leila.amat@gmail.com

– Me da algo miedo decirlo, pero quizá explore la fotografía en formato redondo. Soy tan obsesiva del formato horizontal y del rectángulo que da la réflex que no sé si moriré en el intento. Empezaré con fotos que no considere importantes, de esas de andar por casa.

Seguir ampliando mis series. En concreto me hace mucha ilusión terminar con mis aristócratas suicidas o las crías del bosque.

– Si me va bien económicamente, poner 100 euretes de premio en mi concurso, junto a la foto y la entrevista.

Muy felices fiestas. Os deseo lo mejor a la gente luchadora, a los que aman, a los que lloran, a los que ven pelis, a los que no envidian ni hieren con frecuencia a los demás y a los que aprenden de sí mismos. Lo mejor a los que aman a los animales, a los que leen, a los que les gusta el guacamole, a los altruistas, a los agradecidos, a los entusiastas o a los que tienen cualquier tipo de proyecto artístico. Y al resto se les puede atascar el water ad eternum.

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¿Por qué comprar Fotografía?

Recuerdo cuando entré por primera vez en el Atelier de la casa de mis tíos, en París, los pintores Jorge y Margarita Camacho. Lo primero que te embarga es la sensación de entrar en otra realidad, separada tan sólo de la exterior por una puerta de madera: óleos, dibujos, tapices, esculturas, objetos, cartas o collages cubrían las paredes en una especie de horror vacui cuyo vacío no simboliza otra cosa que una gran cuestión que se plantea a una realidad que nos toca, constantemente, interpretar. Fue entonces cuando comprendí que yo no quería seguir despertándome sin vivir rodeada de cualquier tipo de manifestación artística. No quería vivir sin hacer fotos, no quería vivir sin contemplarlas. Sin contemplar mis fotos y la de otros, porque algún tipo de vínculo existe entre el placer que produce construir una obra de arte y consumir la propia y la ajena, en el sentido de que una obra, una vez finalizada, se independiza de nosotros y termina afincada en nuestras entrañas. De esta manera, al visualizar otras obras de arte, terminamos en cierto modo haciéndolas propias y otorgándoles un hueco en nuestro universo interior: auténtico material para responder al mundo y preguntarle más, si cabe…

Cuando se contempla una obra de arte, no sólo se habla de placer, se puede hablar de resolución de problemas y dudas, se puede hablar de un vínculo que se prolonga de manera diferente en todos nosotros y que nos permite ordenar o desarrollar nuestro inconsciente. O simplemente, advertirnos muy amablemente de que no estamos solos experimentando el mundo. El arte debe de tener un componente de belleza y poeticidad que nos permita aceptar y comprender la existencia y su perspectiva desde nuestra condición humana. Debe de ser la búsqueda de un universo que se erija como una gran lente amable que enfoque en cierta medida lo que amamos o nos contraría.

La palabra “coleccionismo” es amplia y se puede abarcar de muchas formas. Guille y yo somos coleccionistas, pero debido a ciertas debilidades, en nuestra colección predomina la fotografía. La fotografía creativa, para ser más exactos. Algunas piezas las hemos comprado y otras son fruto de un consensuado intercambio. Y he aquí donde quisiera hacer hincapié en una creencia que es absolutamente errónea: para ser coleccionista de arte no hace falta estar montado en el dólar. En este mundo existen muchos artistas, muchísimos. Y no os podéis hacer a la idea del ínfimo porcentaje de ellos que logra vender una de sus obras en cifras de cuatro números. Incluso de tres. Resulta que el arte en su mayor parte es tan accesible como un abrigo en Inditex, un viaje a Roma o una buena cena en un restaurante: son cosas que la mayoría nos podemos permitir no todos los días, pero sí de vez en cuando. No obstante, muy pocos se lo permiten ni siquiera de forma ocasional y no porque no puedan, sino porque o no quieren o no saben que quieren. En España existe una tradición de coleccionismo paupérrima, lo cual es sorprendente dado el alto número de artistas que hay. Cuando hablo de artistas, no hago ningún tipo de valoración en cuando a la calidad de su trabajo se refiere, porque en el caso que nos atañe, el criterio y la sensibilidad artística no guardan relación con el talento. Si como más arriba he señalado que existe cierto vínculo con la producción artística y la contemplación de una obra de arte, ¿cómo es que los artistas no somos los primeros en coleccionarlo? Quizá es que no sabemos cuánto lo necesitamos. Todo chef de cocina disfruta acudiendo a otros restaurantes, todo diseñador de moda alberga en su armario prendas de otros compañeros, los escritores tienen en sus casas estanterías con libros y probablemente todo director de cine tiene películas en su casa. Suponer que todos lo tienen es una estimación poco exacta y algo arriesgada, sólo deseo explicar la incongruencia de que, en el caso del gremio de los fotógrafos, existan tan pocos que tengan fotografías ajenas en sus casas y tantos que desean vender su propia obra.

Esta es una entrada que busca animar a la gente a comprar arte (que de momento de alguna forma tenemos que subsistir en este maldito sistema capitalista), pero entre toda esa gente, quisiera hacer un llamamiento a lo propios artistas ¿en qué sentido estamos alentado a los demás a comprar nuestro trabajo si somos los últimos en adquirir una obra artística que no sea la nuestra? Con esta entrada busco explicar por qué deberíamos ya no comprar, sino adquirir arte. Como he dicho anteriormente, a veces podemos aferrarnos al intercambio. Incluso si uno es un gran amante de sí mismo, quisiera darle la gran noticia de que admirar a otros no es incompatible con el narcisismo. Realmente estamos de enhorabuena.

Yo soy coleccionista de arte. De hecho, lo era desde hace mucho tiempo, pero no lo sabía. No sabía que necesitaba serlo, no sabía hasta qué punto la inserción de piezas artísticas en mi vida cotidiana iba a proporcionarme pequeños tintes de felicidad vital e iba a enriquecer ese pequeño microuniverso que resulta ser mi hogar. Vivo en una casa muy pequeña, salvaje porque la habito yo y cálida porque siempre es confortable tener un lugar donde refugiarse unas veces y esconderse o aislarse otras. En tu hogar puedes ser tú mismo: vulgar y hedonista, brillante y débil, monstruo o altruista. En tu hogar puedes ser persona en su más absoluta plenitud, lo que resulta atractivo y aterrador a la vez. Cómo permitirme esta dicotomía sin contemplarla de forma ordenada, cómo asimilarla sin obras de arte. Porque el arte es, entre muchas cosas cierto orden en la entropía en la que vivimos inmersos. Y a veces ese orden no va más allá de comprender que compartimos ciertas vivencias o inquietudes con otras personas, que nos une un hilo suave, sutil y perverso sobre el que se esculpe nuestra unicidad.

Este año os propongo de nuevo 26 artistas como sugerencia para regalar arte durante estas fiestas, para que 2015 sea el año en el que comenzasteis a coleccionar arte y nosotros podamos permitirnos vivir para fotografiar… o fotografiar para vivir.

Josh León

Ediciones a 20x30cm. Firmadas, dedicadas y con certificado de autenticidad. Precio por fotografía: 30 euros con gastos de envío incluidos.

Email de contacto: joseantoniohernandezleon@gmail.com

The invisible feelings.

Lara García Corrales.

Ediciones de 20 x 30 cm. Tirada de 20 copias. 30 euros.
Ediciones de 30 x 40 cm. Tirada de 10 copias. 60 euros.

Email de contacto: laragarciacorrales@gmail.com

Su 500px.

Lara

Jesús Solana

Ediciones limitadas, numeradas y firmadas por el autor, Impresas en papel Hahnemühle Photo Silk Baryta 310g o equivalente.
Ediciones 20×30 (Tirada 20 impresiones). Precio 80€. Gastos de envío excluidos. Ediciones 40×60 (Tirada 10 impresiones). Precio 160€. Gastos de envío excluidos. Ediciones especiales: Consultar con el autor en pasotraspaso@yahoo.es

Así mismo, podéis comprar su obra a través de Getty Images o RooM The Agency.

Su Flickr y su 500px.

Jesús

Rebeca Cygnus

Ediciones de 25x25cm. Tirada de 20 copias.
Ediciones de 50x50cm. Tirada de 10 copias.
Ediciones de 75x75cm. Tirada de 15 copias.
Ediciones de 100x100cm. Tirada de 5 copias.

Para más información sobre las impresiones, contactar con rebecacygnus@gmail.com

Todas las imágenes de la galería estan disponibles en edición limitada. Todas las copias están firmadas, dedicadas y seriadas en papel Hahnemule Photo Rag Baryta 315 gr. El precio de envío no esta incluido, nacionales o internacionales. Las copias no vienen enmarcadas salvo que se solicite.

Su Flickr, su 500px y su blog.

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Andrea López Viu.

Ediciones de 20 x 30 cm (A4). Firmadas y dedicadas.
Tirada ilimitada. Precio: 20 euros + gastos de envío. Ediciones de 40 x 60 cm (A2). Firmadas y dedicadas. Tirada ilimitada. Precio: 35 euros + gastos de envío.

Para otros tamaños, contactar vía email: jayanyliram@gmail.com

Andrea

Web personal.

Irene Cruz.

Libro de What Dreams Are Made Of.

Libro de Feelings.

– Chapas.

Ediciones de 10x15cm – desde 45€ dependiendo del papel. Se entregan con paspartout y certificado de autenticidad
Ediciones de 15x20cm – desde 75€. Se entregan con paspartout y certificado de autenticidad.

Tienda online.

Mail de contacto: irenecruzfoto@gmail.com

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Aída Pascual.

Su obra en venta en iselect photos y en Lumas.

Página de Facebook.

Mail de contacto: aida.pascual.benito@gmail.com

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Gente Bastarda Photography.

Ediciones de 20×30 cm. Precio: 30 euros. Copias ilimitadas.

Email de contacto: gentebastarda@gmail.com

Página de Facebook.

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David Sagasta Mora.

Obra en venta en Society6.

Email de contacto: psicodelicado@gmail.com

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Mònica Quintana.

Ediciones de 30x30cm. Tirada de 25 copias. Precio: 30 euros.

Email de contacto: info@monicaquintana.com

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Mònica Vidal.

Díptico: 40 euros + gastos de envío. Edición de 20x20cm.

Para otras impresiones, ponerse en contacto con ella: monicavidal@filltheframe.es

Página de Facebook.

Y si queréis regalar sesiones de boda, premamá, niños, fotos de familia, mascotas, etc, no dudéis en poneros en contacto con su estudio: Imatges de Vidre, en Catalunya.

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Ana Becerra.

Serie retrospectiva: Edición de 50x50cm. Tirada de 12 copias. Precio: 50 euros.

Ediciones 40×60, precio 70€. tirada limitada de 20 copias.

Ediciones 20×30, precio 20 €, tirada limitada de 20 copias.

Página de Facebook.

Email de contacto: http://www.anabecerramelgar@hotmail.com

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Sandra Montesinos.

Ediciones de 20x30cm. 25 euros. Tirada ilimitada.

Ediciones de 40x60cm. 50 euros. Tirada ilimitada.

Página de Facebook.

Mail de contacto: sandra.montesinos.photography@gmail.com

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Paula R. Feito.

Compra online en Society6.

Página de Facebook.

Email de contacto: paula.rodriguez.f@gmail.com

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Tam Castrillejo.

Ediciones de 20×30 cm – 35 euros

Ediciones de 40×60 cm – 50 euros.

Flickr.

Mail de contacto: t.castrillejo@gmail.com

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 Jairo Álvarez.

Ediciones de 20x20cm. Tirada de 10 copias. 75 euros.

Email de contacto: jairoalvarez@live.com.ar

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Alba Blue.

Venta de obra en su tienda online.

Flickr.

Página de Facebook.

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Miriam Valle.

(A5) 15x20cm. 30 copias numeradas y firmadas.
Papel fotográfico mate. Incluye Certificado de Autenticidad.
Envío incluido a cualquier parte del mundo.
Precio: 20€

(A4) 20x30cm. 25 copias numeradas y firmadas.
Papel de alta calidad Hahnemühle Baryta Fine Art 325g.
Incluye Certificado de Autenticidad.
Envío incluido a cualquier parte del mundo.
Precio: 65€

(A2) 40x60cm. 15 copias numeradas y firmadas.
Papel de alta calidad Hahnemühle Baryta Fine Art 325g.
Incluye Certificado de Autenticidad.
Envío incluido a cualquier parte del mundo.
Precio: 130€

*Precios especiales para pedidos de dos o más fotografías.

Tienda online.

Página de Facebook.

Email de contacto: miriamvallephoto@gmail.com

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Na Lee.

Ediciones de 60×40 cm Precio 250€ tirada de 15 fotos + gastos de envío.

Ediciones de 120×80 cm Precio 900€ tirada de 10 fotos + gastos de envío.

Libro de fotos del proyecto “Entre dos mundos” en el que se incluye esta foto Edición 17×17 cm Precio 30€ + gastos de envío.

Página de Facebook.

Blogguer.

Email de contacto: n.lee.fotografa@gmail.com

Na lee

María Luna.

Ediciones de 20x30cm. Tirada de 50 copias. Precio: 50 euros + gastos de envío. Fotografías numeradas y firmadas.

Email de contacto: marialunafotos@gmail.com

Maria luna

Mia Madrid.

Edición de 20×30 cm. Precio: 25 euros (gastos de envío no incluidos). Tirada de 30 copias

Todas las fotos en venta en su 500px.

Email de contacto: miamadridart@gmail.com

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Irene Miravete.

Ediciones de 30×30 cm. Precio: 30€. Tirada de 20 unidades.
Ediciones de 40×40 cm. Precio: 60€. Tirada de 15 unidades.
Ediciones de 50×50 cm. Precio: 80€. Tirada de 10 unidades.
Ediciones de 80×80 cm. Precio: 120€. Tirada de 5 unidades.

Gastos de envío no incluidos.

Página de Facebook.

Flickr.

Email de contacto: info@irenemiravete.com

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Guada Molina Marzolini.

Ediciones a 20x30cm. Tirada ilimitada. Precio: 30 euros + gastos de envío.

Para otros tamaños, escribir a Guadamolinamarzolini@gmail.com

Página de Facebook.

Blog.

Guada

Bárbara Traver.

Ediciones de 20x30cm. Tirada de 20 copias. Precio: 30 euros.
Ediciones de 40×60. Tirada de 10 copias. Precio: 60 euros.
Gastos de envío incluidos.

E-mail de contacto: barbaratraverphotography@gmail.com

Página de Facebook.

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 Antonio José Morales Villegas.

Impresiones de tiradas limitadas a partir de 100 euros. Para más información, contactar con: eltiodelacamara@gmail.com

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Esmeralda López.

En esta galería se vende:

o   9 imanes de 6 x 6 con bordes ligeramente redondeados presentados en cajita e impresos en papel magnético resistente. Precio: 16,00€ los 9 imanes + gastos de envío

o   Poster mosaico de 50 x 70 cm en papel profesional rígido y se entrega en tubo protector. Pecio: 25,00€ + gastos de envío

o   Caja con 40 fotos impresas en tamaño cuadrado con accesorios para colgar o colocar en álbum. Se presenta en cajita de regalo. Precio: 38,00€ + gastos de envío.

En su otra galería las impresiones están en venta en papel fotográfico en tirada limitada de 20 fotos de 20 x 30 cm, la foto se envía sin marco. Precio: 30,00€ + gastos de envío.

Email de contacto: ellephotograp@gmail.com

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Leila Amat.

Ediciones de 20x30cm. Tirada de 20 copias. Precio: 60 euros incluidos gastos de envío.
Ediciones de 40x60cm. Tirada de 10 copias. Precio: 120 euros incluidos gastos de envío.
Las impresiones vienen con Certificado de Autenticidad y están numeradas y firmadas a mano.

Por contrato, todas las fotografías que están en las siguientes galerías, sólo se pueden vender exclusivamente a través de ellas:

My Web’Art.

Galería Lumas.

Galería Sophie Lanoë.

Finalmente, si queréis visitar mi trabajo, lo tenéis en 500px, Flickr. o mi Página de Facebook.

Perturbada (pequeña)

Manuela Malasaña

“Si fuerais capaz de hablar con vuestro sable, no me trataríais así”. L. Daoiz.

Manuela Malasaña (pequeña)

Llevaba justo tres años viviendo en Malasaña y más allá del Episodio Nacional de B. P Galdós (de cuya novela extraigo los consiguientes fragmentos en cursiva) que narra apasionadamente los acontecimientos que hicieron célebre este barrio, nunca me dio por preguntarme por el origen de la adolescente que le dio nombre. Manuela Malasaña fue en un sentido u otro partícipe de estos hechos, pero es ante todo un símbolo de un sentimiento común que envolvió a los madrileños durante aquella mañana del 2 de mayo de 1808. Lo mismo que en el motín de Aranjuez el pueblo se rebeló al considerar que tanto Carlos IV como Godoy no estaban haciendo exactamente una buena gestión en el gobierno, lo que movió al pueblo un mes y medio después a sublevarse contra los franceses fue un herido espíritu patriótico.

“Gabriel (…) ¿te gusta que te manden los franceses y que con su lengua, que no entiendes, te digan, “Haz esto o haz lo otro”, y que se entren en tu casa y que te hagan ser soldado de Napoleón, y que España no sea España, vamos a decir, que nosotros no seamos como nos da la gana de ser, sino como el Emperador quiera que seamos?”.

Así mismo, tras la esperanza que suscitó la llegada Fernando VII al poder, la llegada de los franceses suponía un vestigio del gobierno anterior y su presencia ya en ciudades como Madrid o Barcelona, un claro signo de que el Príncipe de la Paz nos había “vendido” a los franceses en una especie de conspiración pactada con Napoleón. Fue en el Palacio Real, al grito de “¡Que nos lo llevan!”, cuando el ejército francés hizo fuego sobre el pueblo, sospechando este que le quitaban a su nuevo rey. Todo el centro de Madrid, desde la Plaza Mayor hasta el Barrio de las Maravillas se convirtió en un hervidero, dando lugar a una de las mayores carnicerías del siglo. El ejército español tenía órdenes de proteger al francés, pero tres generales se sublevaron, a saber, Daoiz, Velarde y Ruiz, y con ellos los cuatro soldados que estaban a su mando, más la mitad de los vecinos del barrio. La sangría que en el Parque de Infantería de Monteleón y sus alrededores tuvo lugar en cuestión de horas, cobrándose entre 400 y 500 víctimas, convirtió en mártires con condición de héroes y heroínas no sólo a soldados, sino a panaderos, costureras, majas, prostitutas, fruteros, herreros y pordioseros a su vez. Una de las más conmovedoras heroínas fue Manuela, jugando a su favor su temprana edad: tan sólo 15 años. Si hay algo que me llama poderosamente la atención, fue cómo el pueblo asumió la presencia de los franceses como una clara invasión (pactada o no) y salieron a la calle con todo aquello que pudiera servir para herir o matar: varas de hierro, navajas, cacerolas, tejas, macetas y todo tipo de armas de fuego que podían conseguir. Pero no sólo salían a la calle. Las casas se convirtieron en auténticas fortalezas desde donde se disparaba o se lanzaban calderos de agua hirviendo, si no directamente los muebles. Fue una contienda que aturdió a los mismísimos franceses, quienes decidieron lanzar entre redobles de tambores a los infantes, jinetes y artilleros de Austerlitz sobre un pueblo armado en su mayor parte con piedras y cuchillos de cocina.

“Componíanla personas de ambos sexos y de todas las clases de la sociedad, espontáneamente reunida por uno de esos llamamientos morales, íntimos, misteriosos, informulados, que no parten de ninguna voz oficial y resuenan de improviso en los oídos de un pueblo entero, hablándole el balbuciente lenguaje de la inspiración. La campana de ese rebato glorioso no suena sino cuando son muchos los corazones dispuestos a palpitar en concordancia con su anhelante ritmo, y raras veces presenta la Historia ejemplos como aquel, porque el sentimiento patrio no hace milagros sino cuando es una condensación colosal, una unidad sin discrepancias de ningún género, y, por lo tanto, una fuerza irresistible y superior a cuantos obstáculos pueden oponerle los recursos materiales, el genio militar y la muchedumbre de enemigos. El más poderoso genio de la guerra es la conciencia nacional y la disciplina que da más cohesión, el patriotismo”.

Emma perfil

La idea de investigar un poco sobre esta niña me surgió durante una de esas largas estancias de Guille en Irán. Eran días en los que me tocaba bajar tres veces al día a las perrinas. Y a Dios gracias, porque me sacaron del riesgo de acabar vegetando en la buhardilla en el colmo de la más absoluta infraexistencia. Las noches ya empezaban a darnos una tregua y a las 7:30 de la mañana bajaba con un jersey muy fino. A veces me compraba churros en la churrería que hay al inicio de Divino Pastor entrando por Fuencarral, pero desde que se declararon 100% canofóbicos, decidí seguir acudiendo a la de Espíritu Santo, donde hacen peor los churros y mejor las porras, pero ante todo toleran a los perretes. Iba yo tan feliz a por mi desayuno bajando por la calle San Andrés, cuando me dio por fijarme en uno de esos carteles que señalan la relación concreta que tuvo un personaje histórico con un determinado bloque o vivienda: unos la habitaron, otros pintaron cuadros o escribieron novelas o directamente nacieron o fallecieron allí. Así fue cómo descubrí que la familia Malasaña habitó en el nº 18, a unos 70 metros de mi casa.

Emma II

Lo cierto es que me he quedado con más ganas de saber sobre ellos, cuya memoria se centra en lo justo que se desea saber, además de estar envuelta en la incertidumbre de la leyenda popular. Jean Malagne era panadero en el antiguamente llamado “Barrio de las maravillas”, se enamoró de Marcela Oñoro y fruto de aquella relación nació Manuela, que se decantó por la costura. Existen varias versiones de las que he extraído tan sólo dos hechos que coincidieran: que su familia luchó activamente contra los franceses y que todos fueron fusilados el 2 de mayo en el Salón del Prado o en la Montaña de Príncipe Pío. Unos dicen que dispararon desde los balcones de su casa, otros directamente alegan que estuvieron de cuerpo presente en la batalla. Pero yo me he centrado en una anécdota que me llamó mucho la atención. El mismo lunes de la contienda, Manuela fue rutinariamente hacia su escuela para bordar. No la dejaron salir hasta que las calles se calmaron, pero en el trayecto a casa, unos franceses la asaltaron bajo unas intenciones nada respetables, situación que ella intentó resolver defendiéndose con sus tijeras de costura. De esta manera, la acusaron de tenencia de armas y la fusilaron.

Tijeras

Filo de tijeras

Fue enterrada en el Hospital de la Buena Dicha, al lado de la calle Silva, aunque a día de hoy, en una remodelación urbanística, el cementerio y con él los restos de Manuela desaparecieron por completo. No se sabe más sobre su vida, ni siquiera se conoce su aspecto físico, llegando hasta nosotros un retrato idealizado realizado por un coronel de infantería.

Siempre me han llamado la atención las mujeres que han intentado transformar la realidad o el presente que les tocó vivir. No porque considere en modo alguno que no puedan, sino porque hasta hace bien poco siempre se las ha educado (a ellas y a los hombres) para que no lo hagan. De esta manera, no puedo evitar que me resulten llamativos algunos personajes históricos femeninos que lograron sobreponerse a ciertas premisas sociales y aportar mucho más que de lo que se esperaba de ellas. Incluso ir más allá de lo que les permitían. En los acontecimientos del dos de mayo, el papel de las mujeres fue decisivo: asumieron un rol que se suponía a los hombres. Así pues, nombres como Manuela Malasaña, Benita Pastrana o Clara del Rey, no se me han pasado por alto.

Emma I

“Gabriel; usted caballero, quien quiera que sea, ¿habéis visto a las mujeres? ¿Darán lección de valor esas heroicas hembras a los varones que huyen de la honrosa lucha”.

Quise interpretar la historia de Manuela con una fotografía y qué mejor personita para trabajar que mi hermana Emma, a la que realicé esta foto con la misma edad que tenía Manuela cuando fue asesinada. Y los sigue teniendo, pero el 7 de diciembre me hace 16 años y yo seguiré sin ser capaz de asimilar cómo aquel moco bueno, simpático y adorable al que cambié tantos pañales, sea ya una adolescente con la tontuna propia de la edad (por Navidad te voy a regalar tu móvil en el water), rabiosamente bella y no menos inteligente. “Te vas a poner mis zapatos”, “Nooo, que hace mucho frío, ¿vas a tardar mucho?”. Frío a 19 grados. Podréis achacarle a la edad ese muy cuestionable balance de la temperatura, pero es que mi hermana Mónica, que también estaba allí, también consideraba lo mismo. Así fue como me dio hasta seis oportunidades para hacer bien la foto: ella sostenía el cabello de Emma con sus manos y cuando yo avisaba, lo tenía que soltar. Si en seis veces no lo había conseguido, ahí que me quedaba. Tener hermanos para esto. Lo cierto es que al sexto disparo, realicé la foto que consideraba más o menos aceptable. Gracias, Emma y Mónica, por concederme estos minutitos a riesgo de contraer una seria neumonía ¬¬

Emma y Mónica I

Emma y Mónica II

No obstante, fue una tarde agradable entre papi, recogida de aceitunas, arroz con verduras e infusiones. Rara vez coincidimos todas las hermanas juntas, pero casualmente este año, volvemos a coincidir por Navidad. Y habrá más imágenes. Y hará más frío. O como quien habla de otra forma de amar, os arcabucearé a fotos.

Tres hermanitas

Papá y sus mujereh