Fallen angel

Fallen angel (pequeña)

En este post quería hablar sobre el valor de la amistad. Para mí es un asunto complejo, porque he perdido muchas amistades a lo largo de mi vida o, por qué negarlo, me he alejado de ciertas personas con las que creía que me unía un vínculo de amistad. Probablemente haya roto con más amistades que con novios y también he iniciado más amistades que relaciones amorosas. La amistad es una de las múltiples caras que puede tener el amor, por eso es a veces tan difícil mantenerla o iniciarla. No sólo es cuestión de tener amigos, es cuestión de que tú seas capaz de asimilar lo que implica el valor de la amistad y cuidarla. La cualidad de tener amigos es inversamente proporcional a tu capacidad para serlo. Vale, es verdad que en ocasiones somos grandes amigos de una persona y luego nos mandan a paseo de manera poco elegante. Reconozco que me lo han hecho y que lo he hecho, pero de nuevo tengo que recurrir al amor: si no te quieren, pues no te quieren y esa es una premisa muy respetable. Habrá que agachar la cabeza y pensar que el mundo está lleno de imbéciles, pero también de personas que pueden llegar a ser muy interesantes… vaya, una extraordinaria mezcla de lo que puedo llegar a ser yo.

María I

A día de hoy, ¿tengo amigos? Bueno, yo creo que sí. Dentro del reducido abanico en el que puedes clasificar a varias personas como amigos, creo que los tengo. Cuando Guille se fue a Irán, puse en marcha los mecanismos de autoayuda necesarios para no caer en la infraexistencia y entre ellos estaba el contactar con mis amigos de Madrid para salir a tomar cafés o cervezas o plantear picnics en El Retiro (aunque eso de llevar cubiertos sea para los débiles). Y absolutamente todos respondieron de manera positiva… incluso hubo alguno que otro que me sacó de los pelos de casa en mis estancamientos de soledad. Entre estos amigos está María, cuyo seudónimo es Mewy Waldorf. María contactó hace tres años conmigo porque le gustaban mis fotos. Contactó conmigo en la última etapa de mi depresión y no sé por qué cojones, le dio por creer en mí y en mi trabajo. La gente me susurraba al oído: “No te fies de ella, fue monja”, “Que sepas que esa mojigata acaba de salir de un convento”. Porque hay gente que no tiene una lengua en la boca, tiene culebras. Que María hubiera sido monja me llamaba la atención, que María fuera criticada por algunos de la Universidad de Alcalá, tal y como lo hicieron conmigo, me llamaba todavía más la atención. Hay veces que ser criticado por según qué personas es positivo. Es como cuando Carlos Boyero realiza una crítica de cine, si es que se puede llamar crítica a las moñigas que escribe: si es mala sé que esa película en cuestión me seducirá. Pero yo subestimé a María. Ya que estamos, confieso. La quería, la respetaba. Pero no llegué a admirarla hasta que leí uno de sus poemas en una de las exposiciones de “Facultad de silencio”. No. No, maldita sea, María no era una cualquiera. Y es que María, a pesar de escribir muchas veces de manera anónima, puede dar múltiples patadas en la boca a muchos pseudopoetas que conozco y a otro puñao de librepensadores también.

Pic nic

María II

María IV

María es de esas personas que se dedica a abrir bocas y a cerrarlas también, en esa capacidad que tienen muchos para colmarnos de asombro. Humanista, escritora y guapa, profesional en los tres campos. Cuando le dije que tenía que realizar una fotografía que simbolizara un ángel caído, no lo dudó, “Que a mí no me importa, en serio”, decía mientras cargábamos puñados y puñados de hojas para cubrir todo el suelo.

Algo de fatale tiene María en esta etapa de su vida, algo de ángel-mujer, algo de caída fatal. Supongo que los componentes perfectos para que alguien me caiga bien. Si una persona no se mueve en esa especie de cuerda floja que oscila entre la sonrisa y lo melancólico o entre el llanto y la belleza, jamás encajará con nadie que decida, llegado un momento, pasear su vida por el abismo.

Detalle espalda

Detalle III

He elaborado una pequeña lista sobre algunas circunstancias y virtudes sobre las que se balancea la amistad. Cada caso puede repetirse en una misma persona. Personas o ángeles caídos, porque la mitad de mis amigos lo son.

– Justamente ayer, hablando con María, llegué a la conclusión de que un verdadero amigo será aquel que te ayudaría a enterrar un cadáver sin dejar pruebas y no decirle nada a nadie. Todo esto independientemente de que esté de acuerdo o no con lo que has hecho.

– Seguro que tenéis un amigo al que no veis desde hace la tira, pero que cada vez que quedáis surge esa conexión tan especial de siempre. Hace nada, en Sevilla, quedé con mi amigo Lino, al que no veía desde hace tres años. Y tan ricamente, oiga. Le adoro y me lo pasé genial con él. La amistad está hecha de algo más que presencia y palabras.

– Existen amistades que cuando se rompen, te rompen también las entrañas. A esta conclusión he llegado después de hablar con varios amigos, muchos de los cuales han llegado a experimentar grandes depresiones después de la pérdida. A mí me ha pasado y es muy jodido.

Detalle IV

Detalle I

Detalle II

– Hay amigos y amigos y una gran escala de grises. Entre los top 10 se encuentran los que están ahí no sólo para pasárselo bien, sino que se presentan a tu lado hasta cuando estás en la más absoluta porca miseria. Creo que tal es el caso de mi amiga Rosalía, la petarda que vive en Shanghai. Sí, sí, es muy petarda, pero cuando yo estaba más sola que la una tras una larga depresión, en un hospital, hecha un trapo, fue la única amiga que vino a mirarme a los ojos y a decirme “Eres una borrica hija del mal, no vuelvas a hacer esto en la puta vida, ¿te enteras?”. Me regaló un libro de Mercedes Cebrián y su cita roja, la que siempre llevaba al cuello.

– “Azrael, Alí: me agotáis intelectualmente”. Porque esto sólo se lo puedo decir a este par de dos. Son los amigos de las conversaciones profundo-trascendentales, donde puedes rozar las teorías de lo más pérfido y caníbal. Te puedes permitir ser cruel, nihilista y alentar el humor negro como sólo tu yo más perverso puede hacerlo. Son los amigos de la libertad, el pensamiento, la complicidad y las nubes. Hay ciertas cosas que sólo se pueden decir si te conocen muy bien, si les conoces muy bien, si lo políticamente correcto te la sopla, si desentrañar la condición humana entra en tus planes existencialistas.

María III

– Los amigos de profesión. No estoy diciendo ninguna tontería. Aunque el mundo de los fotógrafos me parezca las más de las veces corrupto, interesado, narcisista y plagado de envidias, tengo grandísimos amigos fotógrafos. Lo mismo que Guille de vez en cuando agradece quedar con sus amigos para hablar de hormigón, ladrillos y andamios, yo quedo para hablar de archivos RAW, procedimientos de creación fotográfica y (en ocasiones veo) blancos quemados y negros empastados.

– No sé en qué medida los hombres hacen lo mismo, pero muchas de nosotras quedamos para hablar de temas que conciernen a la sexualidad. De cómo nos gusta que nos traten en la cama, qué postura nos gusta más, cómo la tiene tal o cual de grande (o tal o cual de pequeña) o narrar entusiasmadas lo que mola ese juguete nuevo llamado joya anal. Si estás algo desanimada en este terreno, nada mejor que una cita con amigas para volver calentitas. Lo siento, chicos, el hábitat de esta conversación es exclusivamente femenino.

The eye

– Por último, están los amigos a los que permites que te digan los errores que cometes a la cara. Con cariño y sin intención de herir. Esos que te dirán que vas con un trozo de lechuga en un diente o un moco fuera, los que te comentarán que la combinación de dos estampados diferentes entre vestido y zapatos es de tener poco criterio estético, los que siempre te comentarán que tal o cual foto es mejor o peor o que has cometido un error garrafal de Photoshop, los que te comentan que te has pasado con un comentario, los que desaprueban una actitud o los que te aconsejan desviarte de una senda errónea. Pero no os flipéis, los encargados de ver nuestro orgullo por los suelos son cuatro Elegidos y la cualidad de sacar los colores no te va a dar más categoría como amigo.

Los amigos te aceptan tal cual eres. Los amigos te admiran. Los amigos te dicen las cosas (con cariño) a la cara, conversan y aconsejan. Con los amigos te cocinas el orgullo. Los amigos tan pronto se emborrachan contigo alegremente como te acompañan al tanatorio. Los amigos te quieren. Mejor lo dejamos en ese básico. Y si no tienes amigos, puedes probar a adoptar un perro, por algo dicen que son el mejor amigo del hombre.

Milka rompe una lanza

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2 thoughts on “Fallen angel

  1. No sabes cuanto has calado y no con este… si no con muchos de tus post! Te admiro mucho! Tu fotografia principal es brutal… lo sabes! Es una delicia la delicadeza de esa imagen… es una delicia como escribes… y es una delicia ir viendo todas esas imagenes acompañando el texto!… eres muy grande!

    Un abrazo.

  2. No sé si me gustan más tus fotos o tus textos, es la combinación de ambas cosas la que hace que me salga una sonrisa cada vez que leo una entrada tuya, o que se me salten las lágrimas. Es una gozada ver las fotos de tu amiga al mismo tiempo que la describes, hace que las fotos cobren vida y alma, y que tengan mayor valor. Tus amigos tienen que estar muy orgullosos de leerte!! ♥

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