La cruz

La cruz (pequeña)

“Mataaaar plantas, mataaaaaaar plantas para que Leila haga su preciosa foto, mataaaaaar”. Algo parecido estuvo cantando Guille mientras recogíamos espigas bien largas para realizar esta foto. “Quiero un ramo más bien gordito, Guille”, le decía mientras recolectábamos espigas. Y él con su “Mataaaar, li lo li”. Al final, con el hermoso ramo en mis manos, me sentí hasta culpable, oiga. Guille y su humor de la muerte. Por poco no me convierto al nivel 5 de veganismo. Quizá cantaba eso inspirado por su terrible alergia a las gramíneas. El caso es que el ramo de esta sesión yace en un gran jarrón a la entrada de la casa. He pillado a Menta pastando ocasionalmente del ramo, pero es que mis perras no tienen criterio para seleccionar lo que se llevan a la boca, tan pronto las veo lamiendo la escobilla del baño, como comiendo calabacines podridos. Luego en mi blog de cocina pongo su valoración como catadoras de mis guisos y vais a pensar que son un dudoso barómetro culinario.

Making IX

Making VII

Making VIII

Estuvimos a principios de agosto una hermosa semana de vacaciones en la casita de Ávila. Para mí irme de vacaciones es estar sola con mi Guille, mis perritas e instalarnos en nuestro mundo de creación, silencio, miradas, cocinitas y actividades culturales. Viajar me gusta sí, pero viajar me ayuda a desconectar, no a relajar la mente. Digan lo que digan sumergirte en una nueva cultura y conocer sitios nuevos es agotador. Como este verano yo no tenía ganas de conocer a nadie ni nada, jugué a aislarme, que es una de mis actividades lucrativas favoritas. Además es enriquecedora, porque no tenemos internet. Cada vez menos, pero yo he llegado a ser una auténtica yonka del Facebook y los vídeos de perretes y gatitos de Youtube. Y eso no puede ser, que tengo mucho que dar, que el hilar el tiempo de nuestra vida debería consistir en algo más sofisticado que una adicción a un pasatiempo vacuo.

Making V

Making IV

A veces tengo la impresión de que las fotos que transmiten paz, equilibrio y armonía tienen un mensaje tan ligero como su propia estética. Y es que conceptualmente soy una barrocaza. Me da la impresión de que la felicidad no pesa y quizá por eso mismo veo fotografías alegres o realizo a veces fotografías alegres.. Cuando me di cuenta de que estaba saliendo de la depresión salí a la naturaleza a hacer fotos y empecé a trabajar con mis famosas telas al viento. Son fotos visualmente espectaculares y, sin duda alguna, mi obra más vendida, pero dejé de hacer uso y abuso (más bien abuso) de esas fotos, pues tenía la impresión de que el equilibrio conceptual no pesaba como mensaje fotográfico. Todo esto que escribo son impresiones personales sobre la trayectoria de mi trabajo, que salpica a mi criterio a la hora de valorar la obra de los demás, pero no se trata, en modo alguno de un pensamiento ecuménico. Cuando más oscuras, retorcidas y políticamente incorrectas sean las fotos, más me llenan, más me fascinan. Cuando más putrefacto sea el mensaje, mayor magnetismo tengo con la foto ¿A qué viene esto? Pues que me cuesta considerar esta fotografía dentro de un marco conceptual equilibrado, partiendo de la base de que la ponderación en el arte no me termina de llenar. No obstante, sí creo en la necesidad de un arte desequilibrado para encontrar la estabilidad vital. Probablemente esta sea una visión patológica de la fotografía y no lo niego. Pero es que la mitad de los artistas son unos enfermos mentales y unos benditos trastornados.

Making II

Making III

Making I

No sé si se ve muy bien, pero en un inicio intenté realizar la foto con y sin braguitas, pero me di cuenta en seguida de que esta foto no pedía un semidesnudo. De hecho, en mis talleres (el más próximo es uno en noviembre en Donosti <3), intento ayudar a decidir cuándo una fotografía requiere un desnudo y cuándo es gratuito. El desnudo debería ser un elemento más de la fotografía, como el campo izquierdo, como el derecho, como el cielo. El hecho de que sea un motivo temático creo que debería estar más que superado.

Me planteé esta foto como un pequeño ejercicio de composición. Yo soy mi profe, yo me pongo los deberes, yo me apruebo, yo me suspendo. Quería una composición tan absorbentemente evidente, que el mensaje apenas tuviera espacio para manifestarse. Nos costó un poco encontrar unos campos de cultivo con una línea separativa tan marcada. A veces de lejos se veía muy bien diferenciada, pero luego cuando te acercabas no era válido para la foto, la franja se difuminaba. Al final encontramos estos campos, cerca de donde un tractor estaba dando vueltas. Acostumbrados a trabajar en máxima soledad en Ávila, esta foto tuvo espectadores, entre ellos una vieja rancia que pasaba por el camino, en un ida y vuelta, que nos perturbaba muchísimo. Llegué a crearme mi propia teoría de la conspiración al pensar que podía ser el cuerpo que la mismísima bruja del pasillo adquiría para perseguirme a la luz del día. No lo neguéis, no soy yo sólo la elegida, la bruja del pasillo atormenta por las noches a gran parte de la población mundial cada vez que tenemos ganas de ir a hacer pis por las noches.

Íbamos a realizar otra foto, pero la tuve que posponer al día siguiente, pues de repente se interpusieron delante del sol estas nubes y perdimos la luz. No obstante, partió el sol en tres y esa Trinidad fue gloriosa.

Puesta de sol II

Puesta de sol

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