La cruz

La cruz (pequeña)

“Mataaaar plantas, mataaaaaaar plantas para que Leila haga su preciosa foto, mataaaaaar”. Algo parecido estuvo cantando Guille mientras recogíamos espigas bien largas para realizar esta foto. “Quiero un ramo más bien gordito, Guille”, le decía mientras recolectábamos espigas. Y él con su “Mataaaar, li lo li”. Al final, con el hermoso ramo en mis manos, me sentí hasta culpable, oiga. Guille y su humor de la muerte. Por poco no me convierto al nivel 5 de veganismo. Quizá cantaba eso inspirado por su terrible alergia a las gramíneas. El caso es que el ramo de esta sesión yace en un gran jarrón a la entrada de la casa. He pillado a Menta pastando ocasionalmente del ramo, pero es que mis perras no tienen criterio para seleccionar lo que se llevan a la boca, tan pronto las veo lamiendo la escobilla del baño, como comiendo calabacines podridos. Luego en mi blog de cocina pongo su valoración como catadoras de mis guisos y vais a pensar que son un dudoso barómetro culinario.

Making IX

Making VII

Making VIII

Estuvimos a principios de agosto una hermosa semana de vacaciones en la casita de Ávila. Para mí irme de vacaciones es estar sola con mi Guille, mis perritas e instalarnos en nuestro mundo de creación, silencio, miradas, cocinitas y actividades culturales. Viajar me gusta sí, pero viajar me ayuda a desconectar, no a relajar la mente. Digan lo que digan sumergirte en una nueva cultura y conocer sitios nuevos es agotador. Como este verano yo no tenía ganas de conocer a nadie ni nada, jugué a aislarme, que es una de mis actividades lucrativas favoritas. Además es enriquecedora, porque no tenemos internet. Cada vez menos, pero yo he llegado a ser una auténtica yonka del Facebook y los vídeos de perretes y gatitos de Youtube. Y eso no puede ser, que tengo mucho que dar, que el hilar el tiempo de nuestra vida debería consistir en algo más sofisticado que una adicción a un pasatiempo vacuo.

Making V

Making IV

A veces tengo la impresión de que las fotos que transmiten paz, equilibrio y armonía tienen un mensaje tan ligero como su propia estética. Y es que conceptualmente soy una barrocaza. Me da la impresión de que la felicidad no pesa y quizá por eso mismo veo fotografías alegres o realizo a veces fotografías alegres.. Cuando me di cuenta de que estaba saliendo de la depresión salí a la naturaleza a hacer fotos y empecé a trabajar con mis famosas telas al viento. Son fotos visualmente espectaculares y, sin duda alguna, mi obra más vendida, pero dejé de hacer uso y abuso (más bien abuso) de esas fotos, pues tenía la impresión de que el equilibrio conceptual no pesaba como mensaje fotográfico. Todo esto que escribo son impresiones personales sobre la trayectoria de mi trabajo, que salpica a mi criterio a la hora de valorar la obra de los demás, pero no se trata, en modo alguno de un pensamiento ecuménico. Cuando más oscuras, retorcidas y políticamente incorrectas sean las fotos, más me llenan, más me fascinan. Cuando más putrefacto sea el mensaje, mayor magnetismo tengo con la foto ¿A qué viene esto? Pues que me cuesta considerar esta fotografía dentro de un marco conceptual equilibrado, partiendo de la base de que la ponderación en el arte no me termina de llenar. No obstante, sí creo en la necesidad de un arte desequilibrado para encontrar la estabilidad vital. Probablemente esta sea una visión patológica de la fotografía y no lo niego. Pero es que la mitad de los artistas son unos enfermos mentales y unos benditos trastornados.

Making II

Making III

Making I

No sé si se ve muy bien, pero en un inicio intenté realizar la foto con y sin braguitas, pero me di cuenta en seguida de que esta foto no pedía un semidesnudo. De hecho, en mis talleres (el más próximo es uno en noviembre en Donosti <3), intento ayudar a decidir cuándo una fotografía requiere un desnudo y cuándo es gratuito. El desnudo debería ser un elemento más de la fotografía, como el campo izquierdo, como el derecho, como el cielo. El hecho de que sea un motivo temático creo que debería estar más que superado.

Me planteé esta foto como un pequeño ejercicio de composición. Yo soy mi profe, yo me pongo los deberes, yo me apruebo, yo me suspendo. Quería una composición tan absorbentemente evidente, que el mensaje apenas tuviera espacio para manifestarse. Nos costó un poco encontrar unos campos de cultivo con una línea separativa tan marcada. A veces de lejos se veía muy bien diferenciada, pero luego cuando te acercabas no era válido para la foto, la franja se difuminaba. Al final encontramos estos campos, cerca de donde un tractor estaba dando vueltas. Acostumbrados a trabajar en máxima soledad en Ávila, esta foto tuvo espectadores, entre ellos una vieja rancia que pasaba por el camino, en un ida y vuelta, que nos perturbaba muchísimo. Llegué a crearme mi propia teoría de la conspiración al pensar que podía ser el cuerpo que la mismísima bruja del pasillo adquiría para perseguirme a la luz del día. No lo neguéis, no soy yo sólo la elegida, la bruja del pasillo atormenta por las noches a gran parte de la población mundial cada vez que tenemos ganas de ir a hacer pis por las noches.

Íbamos a realizar otra foto, pero la tuve que posponer al día siguiente, pues de repente se interpusieron delante del sol estas nubes y perdimos la luz. No obstante, partió el sol en tres y esa Trinidad fue gloriosa.

Puesta de sol II

Puesta de sol

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Através del espejo. El negativo

El negativo através del espejo (pequeña)

Mírate al espejo. Detenidamente, con los ojos en cueros, sin odio, sin narcisismo. Posibles marcas de pasados granitos, que te dicen, chacoteras, que tú también fuiste un estúpido adolescente. Algún que otro poro sucio. Malditos. Explora esas líneas de la cara que tanto se empeñan en borrar con Photoshop. A veces pienso que lo que subyace a esa manía estética es la desaparición, el anhelo de ser aire. Las líneas existen porque todo en nuestro cuerpo comete la indiscreción de estar constantemente gritando las verdades de nuestras entrañas. Esas entradas y salidas del rostro, esos trazos que la dibujan existen, y a partir de ellas la vejez tardará toda una vida en tejer las arrugas: no lo olvidéis nunca, no sabéis cuánto cuesta ganárselas. Los surcos de los labios, esos con los que has besado, con los que deseas besar y con los que recibes esa comida que tanto te gusta. El salmorejo, por ejemplo. Mira cómo te miras, cómo te tratas con los ojos, observa cómo las cejas y las ojeras forman un paréntesis en el texto de tu cara. Tienen que aclararte que los ojos van aparte, que te hacen falta para positivar la vida, el origen de lo que eres. La luz se esconde en las sombras de tu cabeza.

Making I

Guille y el espejo

Foto making X

Mírate en la persona a la que amas, pero ese amor ha de ser tan recíproco como la verdad que te escupe la vida. Sólo así debes pedir que te dejen amar con plenitud. Mírate en sus ojos y confúndete en ellos, transforma tu identidad en lo más bello. He recibido muchas recomendaciones sentimentales y emocionales tras la publicación de esta fotografía. Que si la vida no acaba en una persona, que debo ser feliz sin la necesidad de alguien a mi lado, que si tras el espejo hay una vida más allá de Guille, ¡De Guille! Nadie le ha llamado por su nombre. Es que los nombres personifican, nos dan la realidad de las cosas. Tengo la inmesa suerte de vivir una realidad que hasta los 24 años no conocía, es decir, la dicha amorosa. Concebir el amor dentro de la estabilidad, la perdurabilidad y el sosiego. Antes me tiraba la vida pensando en la inmensa infelicidad que me brindaba en numerosas ocasiones la situación con mis parejas. Y me preguntaba cuánto tiempo duraríamos. Pero es que hay personas que se tiran toda su vida pensando eso de sus relaciones amorosas, que no llegan a conocer jamás lo que es vivir el amor sin dolor y ansiedad.

Making V

Yo las he pasado muy putas. Es más, de vez en cuando me sumo en los infiernos y convierto, por momentos, mi existencia en pura agonía. Pero el destino ha querido que en el amor me vaya bien, he tenido la enorme suerte de que ese elemento que tanto puede amargar el transcurrir del tiempo, me vaya bien. Lo repetiré siempre: cuando nos va bien en el amor, el resto no suele importar tanto. La situación económica, los posibles problemas con los amigos o familiares, los problemas existenciales e incluso, en mi caso, las crisis creativas. Cuando te va bien en el amor, la vida pierde hierro.

Making II

Para bien amar no me voy a poner el escudo. No me da la gana. Porque eso es lo que me han recomendado, que me blinde. Eso es lo que recomiendan. Y se equivocan, es totalmente ofensivo, porque confunden lo que hay entre Guille y yo con una relación tóxica, con el desequilibro en la enfermedad y no la enfermedad en equilibrio. El amor es cosa de dos, para ser uno. No tenemos intención alguna de salir fuera de la unidad que conformamos porque hemos aprendido a amar en una sociedad que no te enseña absolutamente nada sobre los sentimientos ni las emociones. En esta foto me miro al espejo y veo a mi siamés de mente. A Guille jamás le conocí, le reconocí. Si alguna vez tenéis la suerte de vivir una relación amorosa recíproca, de entender el amor como un sentimiento que evoluciona y al que hay cuidar, amad con plenitud, usadlo por todas partes. Usadlo porque bien entendido el amor es una herramienta fuerte.

Tenéis que pensar que vuestra felicidad, incluso vida, depende de la suya. Amad con el corazón como enfermos para que sea amor, amad con el cerebro para que la enfermedad perdure.

Making VII Paisaje

Lanzado el sermón, ¿cómo hicimos esta foto? Sospecho que este espejo también era de la abuela de Guille, otra reliquia de Soria. Quien haya trabajado con uno en fotografía a más de cuatro metros, entenderá lo complejo que es enfocar, buscar la realidad através de él, señalar con su cristal, como un dedo, la fisionomía de la tierra, con todos los que vivimos en ella. Nos fuimos cargando con él con mucho mimo a nuestras dehesas abulenses y sus luces de naranja y miel. Cuando terminamos, le dije que por favor, si algún día me vuelvo loca -a veces me pasa-, que me lleve allí a ver una puesta de sol, a lamerme los labios de luz de ultima hora. Es el último sorbo de lo más delicioso.

Making III

Making IV

Making VIII

Es un clásico en fotografía creativa trabajar con espejos, porque el otro lado del espejo es lo que queramos que nosotros sea: el negativo de nuestra vida o la vida que hubiéramos querido positivar. Dependiendo de cómo nos miremos en el espejo, seremos lo que nosotros deseemos ser: la mierda más absoluta, diosas, personas, fragmentos de vida. En el caso de esta fotografía, el espejo es físico, pero lo he utilizado como concepto, reencarnándolo en la figura de Guille. O lo que es lo mismo reencarnándolo en mí, mientras Guille se observa, desnudo, ante la inmensidad amorosa.

Puesta de sol

Making IX

Making VI Foto Guille

Quien dispara

Quien dispara (pequeña)

Estaba soportando el soporífero verano en mi pequeño cuartito de trabajo, abuhardillado y de techos muy bajos, cuando recibo un privado de Mara Hernández “Me he acordado de ti, porque he descubierto un campo de lavanda impresionante”. Se me acelera el corazón, parece que por el momento no tendré que ir al sur de Francia a liarla, que tengo una localización más cercana nada más y nada menos que en Brihuega, Guadalajara. Me llamó la atención que no se supiera en el mundillo, porque si hay un sueño en fotografía creativa, dentro de las localizaciones estándares más llamativas, ese es fotografiar en un campo de cultivo de lavanda. Así que empezamos a maquinar unas sesiones allí.

Desde el primer momento quiero agradecer a Mara que haya pensado en mí en cuanto tuvo conocimiento de este rinconcito, creo que a día de hoy existe poco compañerismo dentro del gremio, pocas ganas de compartir y demasiada competencia, que no entiendo fuera de una triste inseguridad en nuestro propio trabajo, y por ende en nosotros mismos.

Mara y yo

Nunca había posado para ella, aunque sí hemos fotografiado juntas en un mismo enclave. Como siempre, cada vez que localiza algún lugar que puede interesarme, me avisa. Ya iba siendo hora de una pequeña colaboración, así que volví a las andadas del posado, desde hace tiempo dentro del marco de mis amistades y fotógrafos de confianza.

Yo sería la modelo de Mara y Guille mi muso, al que tengo que sacar más partido porque lo hace estupendamente. Hubiera querido posar yo, pero cada vez veo más necesario un modelo en fotografías en las que hay mucho movimiento, pues el momento en el que se ha de disparar la foto la toma el fotógrafo y son unas milésimas de segundo muy precisas y decisivas. No obstante, que Guille sea mi modelo no altera nada. Esto lo explica muy bien el pintor de El retrato de Dorian Gray, cuando explica que ha puesto mucho de sí mismo en esa obra: Harry, todo retrato pintado con sentimiento es un retrato del artista, no del modelo. El modelo es meramente el accidente, la ocasión. No es a él a quien revela el pintor; quien se revela sobre la tela coloreada es más bien el pintor. La razón por la cual no exhibiré ese retrato está en el temor que siento de mostrar en él el secreto de mi alma.

No es lo mismo una fotografía estática, en la que en ningún momento cambia nada, que las dinámicas. Tenía en mente un clásico juego de palabras, el de “disparar a alguien una fotografía”. Ese balazo que Guille tiene en la espalda simboliza la captación de un sujeto através del objetivo de una cámara. En un principio pensé en comprar una camisa, romperla y pintar encima de ella, pero a Guille se le ocurrió la brillante idea de ponerle un trapito pintado, sujeto con imperdibles y luego fusionarlo bien con Photoshop. Mi primera idea con respecto a la camisa evidencia mi preocupante carácter destructivo.

FOTO LEILA (1)

Making bala

Fuimos a disparar a la hora más bonita del día, la del ocaso. Era un riesgo, porque es la luz más maravillosa, pero eran dos sesiones y teníamos poco tiempo, una hora aproximadamente. Mi recomendación es que si el año que viene vais (me han informado de que siegan el 17 de agosto), vayáis sobre las siete y media de la tarde, que tenéis dos horas de luz, una buena y la otra increíble y así realizáis las fotos más relajados.

Otra interpretación que le doy a la foto es la un hombre víctima del Cupido más moderno. Cupido deja su carcaj de flechas en una esquina y examina con enorme interés un revólver, más ruidoso, pero capaz de matar de amor de una forma más segura y certera. Habría posado yo, pero como os digo, en las fotos que son más dinámicas prefiero trabajar con modelo. Guille, en este caso, es el personaje con el que me identifico, víctima hace tres años de una de las casualidades más hermosas de mi vida. Pero dedico a este tema una de las entradas de la semana que viene, porque bien lo merece.

Foto making I

Foto making IIFOTO LEILA (4)

Considero esta sesión un pequeño ejercicio creativo con un trasfondo simbólico. Yo conocí a Guille através de la fotografía o, mejor dicho, fue la fotografía lo que nos unió, por lo que ese Cupido está muy lejos de ser representado por una persona (y mucho menos por mi persona), sino por la mismísima Fotografía. Por otro lado, está el juego de palabras, ¿Se os ocurre más expresiones que estás para decir que se ha hecho una foto?

a) Hacer/ realizar una fotografía.

b) Disparar una fotografía.

c) Tirar una fotografía

d) Sacar una fotografía.

d) Capturar una fotografía

Resulta muy llamativo tantos verbos para definir una sola acción y, quizá, de todos ellos, mi favorito sea el primero, que es el verbo que mejor define la fotografía constructiva: Hacer una foto. Es como el tema de los besos en catalán. En español los besos se “dan”, pero en catalán, resulta que los besos se “hacen”, ¿no es realmente hermoso producir algo, darle el primer ser? Entender el acto fotográfico como la capacidad para fabricar, para dar forma, norma y trazo a una estructura visual. Através del “hacer” subyace el trabajo intelectual, la creación con la imaginación, o la concepción en la imaginación misma. Qué dicha la de hacer fotos, la de hacer besos…

Los modelos son parte del barro que está en nuestras manos para moldear el universo que queremos expresar en una foto. Y lo tengo que confesar: es una auténtica gozada trabajar con Guille. Aparte de que está de toma-pan-y-moja, se adapta perfectamente a lo que le pido, lo entiende y lo expresa a la perfección. Supongo que es lo que tiene ser siameses de mente, debe de ver claramente la imagen que tengo en la cabeza antes de disparar. Suerte feliz, la de hacer a mi Guille, la de hacer”con mi mi Guille.

Siempre aparece en mis fotos haciendo el payaso (les pasa a muchos cuando les colocas una cámara por delante), pero cuando le da por ponerse serio a posar, anda que no es sexy.

Guille (pequeña)

Campos de lavanda II

Detalle I

Campos de lavanda IV

Campos de lavanda V

En mi vida había visto un campo de lavanda, por lo que reconozco que la experiencia ha sido fascinante. Un lugar así embelesa el olfato y aturde la vista. La mezcla del naranja con el morado, colores complementarios, es un atrevimiento afortunado de la naturaleza.

Posar para otros fotógrafos siempre ha sido una experiencia muy enriquecedora, porque ves en qué coincidís, en qué os alejáis e incluso se puede vivir y analizar su método de trabajo. Es estar presente y ser partícipe en una de las partes del proceso creativo más importantes. En ese sentido, posar para Mara Hernández ha sido muy revelador. Antes de disparar, una foto hay que pensarla y ese pequeño instante reflexivo es mágico. Os dejo aquí parte del trabajo que hizo conmigo, un personaje pensado por Mara, cincelado por la mente, pulido con los ojos. La corona está realizada por Laura Alonso y el vestido Esther Noriega.

Díptico Mara

Díptico Mara V

Díptico Mara IV

Díptico Mara II

Díptico Mara III

Aquel mismo día iniciábamos nuestras vacaciones en la casita que tienen los padres de Guille en Ávila, por lo que nos chupamos un Guadalajara-Ávila después de las sesiones, cruzando de nuevo Madrid. Llegamos derrotados, cansadísimos, a la una de la mañana. Pero oiga, para esas horas Mara ya me había enviado un pantallazo de la edición de una de las fotos y a la mañana siguiente las tenía todas en mi correo. Esfuerzo, talento y profesionalidad, un ejemplo de que conciliar virtudes no siempre es tan difícil.

Taller de fotografía acuática en Aracena

Rebeca (pequeña)La muerte (pequeña)

Los besos se dan sorbiendo la piel y Guille no se acuerda, pero yo quise tragarme el aire donde vivía su alma para llevármela, pendiendo de mi boca, a Sevilla. Eran las seis de la mañana, él se iba por cuestiones laborales a Valladolid y yo había quedado con mi madre en Chamartín para irme tres semanas a Andalucía. Me esperaba al día siguiente un taller que había organizado en Aracena para practicar la fotografía acuática. Estaba muy cansada. Llevaba tres semanas organizando el taller y bailando. Todo se juntó, el taller y la danza. Claro que lo de la danza no es serio, pero me empeño en que todo lo que haga en esta vida tenga los tintes de seriedad suficientes como para que me importe. En realidad las cosas tienen que importarte mucho para que les importe también a los demás. Y la danza me importa mucho, porque es de los pocos resortes que tengo para activar el sosiego en mi vida. Bailamos todas divinas, no me cabe duda. Yo bailé como una diosa-niña. Niña porque mi madre vino a verme bailar por primera vez en 7 años, diosa porque los ojos de Guille me prendieron.

Al día siguiente llené dos maletas de cuatro enseres personales y equipo para el taller “¿Has probado la carcasa en la bañera?”, me preguntaba Guille al otro lado del teléfono. Pues no, no la había probado, porque me daba pavor que estuviera rota, que se filtrara el agua y yo me hundiera por ese agujero de la perdición. Antes de ir a Santa Justa para unirme con Alba, Mia, Elena y Miriam Valle, me dediqué a husmear sus rostros en sus correspondientes perfiles de Facebook. La actividad de voyeur en las redes sociales, aunque en breves dosis y en soledad, me incomoda. Y mientras más buscaba el rostro de Miriam, más incómoda estaba. No lo encontré. No pasaba nada, sortearía el reconocimiento a un cabello oscuro y largo, en un grupo de cuatro mujeres. Pero al final llamó Alba “Yo también tengo un vestido a rayas, pero creo que todas te reconocemos”. Siempre me sorprende que me digan que me reconocen a través de mis fotos, pero no debería sorprenderme. Utilizo mi cuerpo para todos mis personajes, claro que sí, era un alivio que supieran reconocer mi cuerpo.

Ya en la estación, bajo el insoportable calor sevillano, reconocí al grupo. Alba y sus tremendos ojos verdes, piel cetrina, Mia tímida y silenciosa, Elena madura y prudente y Miriam, a la que pude darle entidad bajo su cíngaro y dulce. Cuando llegamos a Aracena casi me mareo. Pero no. Yo y los coches no nos llevamos muy bien y estoy empezando a desarrollar una durísima fobia que sólo palia vagamente la biodramina. Un Whatssap: Mari Cruz, que ya estaba allí, informa de que el charco malo de Cortelazor es una reducida poza de agua estancada, turbia y cubierta de vegetales, de muy difícil acceso. Casi me desmayo. Tenía que haber una solución, el sino no podía ser tan burlón. Pero iba a serlo, claro que iba a serlo. Una semana de llamadas a casi todos los ayuntamientos de la zona y contactos especializados no fueron capaces de decirme que en Aracena, al menos en verano, las aguas estaban turbias y muchas de ellas estancadas. Era fácil, porque yo no era nadie, sólo una voz, la inexistencia de una mirada, para admitir que se podía confesar lo muy inadecuadas que eran las aguas para mis objetivos (y nunca mejor dicho) o que, directamente, ignoraban el estado de las charcas, pozas y riachuelos de su pueblo. Pero para qué. Existen ciertas cualidades que a día de hoy son sólo para los débiles.

Al conocer a Miriam Ramírez comprendí que aquello de fotografíar y la mirada mantienen una relación más allá de la lógica que intento, de manera persistente, encontrar en los procedimientos de la fotografía creativa. Coincidimos con Mari Cruz en el Mercadona y le hice ver, con inmenso orgullo y satisfacción, que aquel grupo que conformábamos bien podría ser clasificable en el nivel 2 de veganismo. No-sé-cuántos litros de leche de soja, kilos de frutas y verduras, cereales, dulces para las más cebonas (como yo). Primer análisis muy positivo del grupo a través del carrito de la compra. Sólo un aspecto muy turbio: un grupo de once en el que sólo tres bebían cerveza no era de fiar y llegué a la conclusión de que más de uno torturaba gatitos en su intimidad.

Llegaron Rebeca y Jesús, agotados y yo, déspota, cogí a Jesús y me fui a un manantial a echar un vistazo a sus aguas: bonitas, sí, pero un riachuelo estrecho y poco profundo. Creo que en este momento empecé a ser víctima de una especie de terror cósmico que me asoló toda la noche y que me hizo dormir tan solo 3 horas. Me quedaba el pantano de Aracena, pero algo intuiría mi psique, porque el terror cósmico se me mezcló con una especie de agónica ansiedad y pinchazos en la cabeza.  Y yo sin perros, y yo sin una bola de pelo a la que abrazarme. No sé ni cómo pude dirigir nada al día siguiente, pero lo cierto es que lo hice. Nada de pantano, nada de riachuelos ni pozas ni su p. madre. La piscina de la casa rural. Les hice viajar desde diferentes puntos de España para meterlos en una piscina. Para colmo el agua debía de ser de pozo o algo, porque si no, no se explica que estuviera tan gélida. Normalmente al agua fría el cuerpo se te va acostumbrando. Pero a esta no, por lo que, si fracasé en los enclaves y localizaciones, al menos me fui asegurada de que la circulación sanguínea de los asistentes saliera satisfactoriamente beneficiada.

Mis dos fotos son las primeras, con Rebeca, Gente Bastarda y Alba, nada sobrados de talento, inteligencia y sensibilidad. Faltan algunas fotos, pero quisiera que se echara un vistazo detenido a los resultados de los asistentes al taller.

Elena Palace

Modelo: Alba Blue.

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Modelo: Miriam Valle

Elena Palace

Jesús Solana.

Título: Economía sumergida.

Modelo: Víctor Gente Bastarda

Jesús Solana Economía sumergida

Modelo: Leila Amat.

Foto jesus solana

Miriam Ramírez

Títulos: “Bajo el agua” y “Comienza un camino”.

Modelo: Miriam Valle.

Miriam Ramírez

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Alba Blue.

Título:”Fragile” y “El silencio de Ofelia”.

Modelos: Víctor Gente Bastarda y Leila Amat.

Alba Blue Fragile

26-6(semi-pequeña)

Rebeca Cygnus.

Modelo: Leila Amat.

Rebeca Cygnus

 Mia Madrid.

Título: Good bye my love.

Modelo: Miriam Valle.

Good-bye-my-love Mia Madrid

Modelos: Alba Blue y Leila Amat.

Mia Madrid

Víctor Gente Bastarda.

Título: Donde mueren los sueños.

Modelo: Leila Amat.

Gente Bastarda Donde mueren los sueños

Miriam Valle.

Título: The way to the deep.

Modelos: Alba Blue y Víctor Gente Bastarda.

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Mari Cruz G M.

Títulos:”Ofelia” y “Estado de espera”.

Modelos: Leila Amat y Miriam Valle.

Mari Cruz Ofelia

Mari Cruz Estado de espera

Este fue un taller muy especial. Lo fue porque ha sido el grupo con más talento que he tenido nunca, donde probablemente más de uno podría haberme dado clases a mí. Desde el principio intenté tomármelo como una excursión entre compañeros. Porque eso es lo que son, compañeros de profesión, de estilo y de corriente fotográfica. Ciertamente, yo dirigí, les puse minideberes, invité a una pequeña charla sobre fotografía, me puse sargento varias veces, entre ellas para que las modelos (lo siento, Víctor, éramos mayoría), no estuvieran más de un cuarto de hora en el agua. Pero nada más. Las ideas, la inspiración y el talento, son 100% suyos. Mis talleres jamás generarán clones de mí misma, porque van en contra de mi filosofía sobre la fotografía y su necesario vínculo con la imaginación y el estilo personal.

Creo que este taller me sirvió para no sentirme sola. O más bien, para sentir que mi forma de trabajar es la misma que en otras personas. Sentí escalofríos al ver las siguientes coincidencias:

– Verles fotografiarse a sí mismos y actuar como personajes de su propio mundo. El fotógrafo creativo es el director de su propio universo. Quizá fue este detalle lo que hizo que la idea de posar todos entre todos diera tan extraordinario resultado.

– Reconocí el esfuerzo que estaban realizando muchos al fotografiar en grupo, pues en muchas ocasiones este estilo de fotografía, tan introspectiva, entraña un modo de trabajo solitario.

– La mayoría fotografía en la naturaleza, por lo que me resultó entrañable verles luchar contra el frío, pisar musgo y lodo, sentir el agua y la tierra como si fueran una prolongación de su propio cuerpo.

– La forma de trabajar la idea de una fotografía: es una sesión de fotos, es luchar descarnadamente por que salga La foto que tenían en mente, con todas las emociones y sentimientos que ellos conlleva. El esfuerzo para transformar la realidad y transformarse con ella fue precioso.

– La fotografía creativa  es un cúmulo de preguntas y respuestas sobre la vida, la experiencia y la naturaleza humana, un análisis interior profundo para dar a luz una realidad paralela. Su carácter terapéutico, incluso a veces obsesivo, la aleja de la fotografía artesanal y la acerca a la artística, con todas las connotaciones poéticas que ello conlleva.

No lo desarrollo más, porque quisiera volcar muchas intuiciones en mi humilde ensayo sobre fotografía creativa. Pero quien se dedique a este tipo de fotografía, sólo tiene que analizarse a sí mismo para llegar a muchas conclusiones que se globalizan en un movimiento nuevo, practicado de manera colectiva.

De esta manera, mi agradecimiento y mis disculpas a José Antonio, a Elena, a Víctor, a las dos Miriam, a Jesús, a Rebeca, a Alba, a Mari Cruz y a Mía. Mis disculpas por lo que pudo haber salido mejor y mi agradecimiento por nublar ciertas caras de la soledad, la de organizar este tipo de convivencias entre fotógrafos, la de compartir formas de proceder que sólo se construyen con los ojos cerrados, se juzgan con el corazón y se sentencian con el seco sonido de un obturador.