Romanticismo

Romanticismo (pequeña)

Volvíamos de China, de la boda de nuestros grandes amigos Alberto y Alegría, de volver a abrazar a nuestras perrinas tras un mes sin verlas. Compréndanme: es lo más parecido que tengo a unas hijas.

Era un 2 de mayo, primavera, pero yo estaba con un catarro impresionante y Guille igual, pero moqueando y estornudando por la alergia. Vaya, que no estábamos en plenas facultades. Llevábamos un mes de un ritmo frenético y la cosa no quedaba ahí: no podíamos descansar porque él tenía que trabajar y a mí me esperaba el montaje de la exposición, ineludible. Sí, sí, es cierto, lo de China eran vacaciones, que sólo sirven para desconectar mentalmente, porque físicamente nos dimos la gran paliza. Jamás me he dado unas vacaciones de relax en otro país y cuando cuando me llegue ese abrazo y un millón de dólares que todos esperamos, me voy al Caribe unos meses y ahí os quedáis. Por cierto, esta foto me la hizo mi Guille, ¿a que me ve guapa y risueña?


Retrato de Guille

Esta sesión está hecha en Las doblas del Guadiamar, justo saliendo de Sanlúcar la Mayor, en Sevilla, que es donde vive mi padre. Se trata de las pocas decisiones bonitas que tiene la Junta de Andalucía: convirtió en espacio protegido todo el Corredor Verde del Guadiamar, que conecta nada más y nada menos que Doñana (donde he hecho muchas fotos) con Sierra Morena (donde imparto un taller de fotografía acuática maravilloso a finales de junio). La zona donde estuve yo es en una ribera donde acaban de plantar más de 200 alcornoques, acebuches y encinas. Incluso hay una laguna artificial preciosa donde la fauna y flora se ha adaptado con gran éxito. Han creado una especie de microhábitat que recomiendo visitar. Allí encontraréis silencio, belleza y naturaleza ¿Algún defecto? Sí, claro, el gran defecto de este planeta es el ser humano, que puede hacer lo mejor y también lo peor. La administración pública ha ido abandonando el mantenimiento y vigilancia de las instalaciones y diversos actos vandálicos han acabado con un centro de ocio y avistamiento de Aves que hay unos metros adentro. No creáis que me parecía muy buena idea lo del centro de ocio en un entorno natural, pero una casita para observar en silencio los pájaros, como en Doñana, habría sido una pasada.

Doblas

Doblas del guadiamar

Carlota

Nuestra visita a Sevilla fue fugaz y comprendía una visita a mi papi, aunque la pequeña Emma estaba de picos pardos por Barcelona. Vale, tiene 15 años, pero para mí va a ser siempre pequeña. A las Doblas fuimos con mi padre, Carlota, mi Guille y las perrinas. Allí hicimos la mejor foto Polaroid hasta el momento, porque mira que es difícil cogerle el tranquillo a las fabricadas en los años 70 con los carretes de Impossible Project. Polaroid ya no fabrica carretes, pero se niega a dar la fórmula para que se sigan fabricando por otras marcas. Ya hablaré de esto en un post que le dedicaré a mis fotos Polaroid, que tengo que escanearlas en condiciones. Eso sí, mi padre opina que soy una retro-hipster, que para qué trabajo en analógico con las posibilidades de la era digital, si con 4 filtros tengo los mismos resultados. Pues porque soy una romántica, oiga, por mucho que diga mi padre -y otros tantos-, la foto realizada con cámaras analógicas tiene un encanto especial: te piensas más las fotos, sopesas los parámetros fotográficos que en digital habrías resuelto con el Ligthroom y te conecta con el pasado de un arte que, aunque parezca mentira, es uno de los más recientes de la actualidad.

Estuvimos paseando felizmente, con ya la amenazante calorina Sevillana, que en estas fechas ya es insoportable. Milka y Menta hicieron el cabra, como ya es usual en ellas, pero con una novedad: en nuestra vida las hemos visto a posteriori con tantísimas garrapatas. Tres noches después, durmiendo una apacible siesta en Madrid, siento como un cosquilleo en la cara… y sí, efectivamente era una señora garrapata paseándose por mis mejillas. Las llevamos mucho al campo, pero es que nunca las habíamos visto con tantos bichos. Recuerdo que en Portugal, en Peniche, pillaron pulgas, pero bueno, les ponemos la pipetita y palante. Me hace gracia que no me salgan bien las fotos de las perras en tierra, porque se me camuflan

Menta

La milka agarrando pulgas

Esta foto está tomada al final del camino. Me lo pensé dos veces, porque sabía que venía con un par de kilitos de más de China, pero conseguí superar ese demonio que llevamos dentro y que nos hace sentir infraseres con mil inseguridades por motivos nimios y me quité la ropa ¿Que estaba mi padre? Bueno, sé que le sigue impresionando un poco verme desnuda en fotos, pero cada vez le choca menos. A mi madre igual, les llevo entrenando años 😛

La sesión, como siempre, fue muy rápida y la realizamos desde un puente, como la Aristócrata suicida. Esto tenía toda la pinta de ser un caudal seco. Pasaron unos viandantes, pero no hubo problema y yo ya estoy acostumbrada a estas cosas. Además, yo lo llevo con mucho glamour, pero me estaba clavando todas las rocas.

Puente

Esta foto pertenece a una serie muy estética, pero a su vez perturbadora, que es la serie de los cadáveres. Giran entorno a una muerte ficticia de diferentes personajes, siempre femeninos, y reflejan una especie de prisión emocional de la que soy incapaz de salir. Obviamente, todo el que me conoce sabe que ya no intento nada desde hace dos años y medio, pero sufro de un innegable desequilibrio emocional vitalmente molesto que a veces me juega malas pasadas y lo paso mal. No es que desee estar muerta o ser un cadáver, pero posar como tal es lo más parecido a bajarme del tren o a pagar la luz en una realidad paralela. Es mi manera de descansar más allá de mi propia existencia, entre otras cosas, porque la fotografía no deja de ser el remanso de mi vida, junto a mi Guille. Sé que toda esta serie puede resultar preocupante, pero el simple hecho de poder hacerla es un alivio existencial.

Foto making cambiando de postura

Foto making I

Foto making II

Foto making III

La estética que me ha inspirado es la prerrafaelita y el resto de corrientes pictóricas pertenecientes al Romanticismo. Ahora mismo en fotografía creativa hay una corriente que se centra en la belleza más clásica, pero con unos tintes oscuros en los que bailan personajes frágiles. La atmósfera suele ser inquietante, lóbrega y en ocasiones genera una tensión en el espectador, un suspense, una pregunta…

… preguntas algo más profundas que las que suele hacer la Milka cada vez que se cuela en una foto, una mezcla de “Ola k ase” con “Puedo ayudá en argo?”… o lo mismo me sentencia: “Mamá, te quiero un montón, pero no entiendo por qué eventualmente te sales del paseo a hacer unos minutos el mamarracho y luego retornas a la normalidad”.

Foto making intrusa

Foto making IV

Foto making V

Foto making VI

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2 thoughts on “Romanticismo

  1. Lo que aprende uno leyendo tus explicaciones. Es de agradecer que te tomes el tiempo de explicar el cómo, el porqué, el antes, el después y el más allá.

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