Donde bailan los ancestros

Donde bailan los muertos (pequeña)

Mis actividades favoritas en Shanghai fueron las siguientes:

a) Estar con Rosalía cada vez que ella podía. Los días que nos podía dedicar unas horas estaban iluminados y olían a nuevo. Las noches también. Quizá porque la vi radiante, feliz y sana.

b) Pasear por los barrios más humildes. Nunca me habían fascinado tanto unas bragas tendidas.

c) Hacer fotos. De hecho, me gusta tanto el acto de hacer fotos, que una vez que disparo el botón de la cámara siento cómo el cuerpo se llena de endorfinas, llegando a quedar en un auténtico segundo plano el posterior revelado o edición.

Foto making con la cámara

Foto making Tras la tela roja

d) Comer, comer y comer. Así mi buen amigo y dramaturgo Juan, al entrar yo radiante en la plaza del Dos de mayo con mis dos perritas, me dijo: “¡Hombre, Leila! ¡Ya has vuelto de China! Estás como más… más… más… carnal ^_^ Pero eso es bueno para tus fotos, ¿no?”. Vale, me declaro auténtica fan de la comida shanghainesa, aunque no de la excesivamente picante. Cocinan de manera muy especiada y con muchas salsitas. Soy fan de su ensalada de pepino y de sus berenjenas. Cocinan tan bien, que les perdono que me sirvan todo flotando en aceite.

e) Entregarnos al vicio en nuestro cuarto de hotel shanghainés mientras fuera llueve a mares.

f) Salir de Shanghai.

Y por mucho que mis lectores quieran que me centre en el punto E, mucho me temo que este versa sobre el último. Lo cierto es que yo jamás habría escogido para viajar una gran metrópolis. Hablo de grandes urbes como Tokio, São Paulo, México DF, New York o Bombay. Yo soy más de campo y pueblos de mierda perdidos en lo más recóndito de un país, qué le vamos a hacer. Wuzhen no está perdida en lo más recóndito de China, de hecho, está a una hora y media en bus y está plagada de turisteo nacional, porque si hay unos grandes turistas dentro de su propio país, son los propios chinos. Lo malo o complejo del asunto es que si quisiera viajar a la China profunda necesitaría aprender chino como los putos locos o un guía.

Que no os suene raro que haya ido a Shanghai para decir que lo que más me gusta es salir de allí. Yo he ido a Shanghai para ir a ver a Rosi. Por encima de todo. Pero como turista, lo que más me ha llenado ha sido visitar ciudades como Wuzhen o Xitang, ciudades completamente adaptadas para el turisteo y plagadas de turistas, pero donde he podido encontrar rincones de calma y silencio. Tuve la oportunidad de entrar en contacto con una China más tradicional y menos superpoblada, imaginarme su historia a través de sus creencias, arquitectura o gastronomía y esta pequeña experiencia le otorgó cierto encanto a mi experiencia como laowai.

Paisaje Wuzchen

Paisaje Wuzchen II

La mañana para ir a Wuzhen me levanté hecha una mierda: me acababa de bajar la regla. Pero tenía un aliciente, así pues, a pesar del cansancio y los dolores, disfruté muchísimo del día. Quizá el aire lánguido de la sesión estuviera completamente contaminado por mi estado de ánimo. Soy una turista curiosa, pero aquel día fui además una turista melancólica y probablemente, si hubiera tenido la oportunidad, habría estrangulado en alguno de sus pequeños museos a más de una china chillona disfrazada con tachuelas y plataformas que paseaba entre risitas nerviosas por la sala de los broches del s. XVII. Una de las cosas que más me llamaba la atención es lo coquetas con son las chinas, llegando al extremo de presentarse en una ciudad antigua, cuyo suelo está compuesto de enormes pedruscos, con plataformas de 15 cm y minifalda. Además se hacen fotos como si estuvieran en la realización de un Book. Olvidad el turisteo con vaqueros, camiseta y zapato cómodo, eso es para los débiles.

Foto making tela azul

No obstante, yo iba a guiri profesional, así que cuando vi que por dos duros –unos 20 yuanes- te vestían con un traje regional, no puede evitar que mi cabeza empezara a maquinar una sesión. En un principio me daba algo de corte, pero tras cargarme un carrete rebobinando mal mi Olympus om10, quería darme un capricho, algo que paliara la pérdida de 36 hijos. No tengo muchas fotos de turisteo con la digital, pero iré subiendo por aquí algunas que hizo mi Guille.

La sesión fue muy rápida, porque estaba todo el mundo mirando y no quería que me vieran con el traje en cuestión por los suelos.  Yo hubiera querido hacer la foto justo en este patio interior, en el vano de esta puerta, pero bueno, no se puede tener todo. Nos señalaron una zona en concreto para hacer fotos y tuvimos que respetarla. Yo me habría saltado las reglas, me habría hecho la turista idiota y habría disparado en un visto y no visto-sin flash- allí, pero Guille se agobia mucho con estas cosas, que padece civismo crónico y el crimen desorganizado le sienta muy mal a la salud.

Foto making IV

Me hicieron escoger entre muchísimos trajes, ¿créeis que me he equivocado? Creo que el mío era el más bonito. Había muchos más a la izquierda de la foto.

Fotos de los trajes

Y luego estaba el tocado, el precioso tocado, que me traía loca y me recordó lo muy rematadamente cursi y princesita que puedo llegar a ser a mis 27 años.

Foto making corona

Me ayudaron a vestirme, que aquello no era fácil…

Foto making desvistiéndome

Foto making desvistiéndome II

Y comenzamos la sesión, sin maquillajes ni nada, aunque luego con Photoshop me he aclarado la piel como un guiño al ideal de belleza chino. Al contrario que nosotros, que nos gusta coger colorcito en verano, ellas se ven más bonitas con la piel blanca. De esta manera, el metro estaba forrado de cosméticos blanqueadores de piel o en el spa al que fui con Rosi el gel era “Skin whitening”. Pero hablo de marcas occidentales muy muy conocidas.

Foto making traje

Foto Making traje II

Foto making traje III

Foto making traje IV

Foto making VII

El título de la foto hace referencia al pasado. En cierto modo, a eso olía Wuzhen.

Foto making contrapicado

 

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6 thoughts on “Donde bailan los ancestros

  1. una burrada de fotos, Leila. Y fíjate, que aunque valoro y aprecio muchísimo las fotos que hiciste con el traje tradicional (son una maravilla), las que más me han gustado son las que sales con ropa de calle. La del puente, la del marco de la puerta, la de la tela… sin palabras (:

    • Pues fíjate, a mí la de las telas también me gustan, el lugar era una pasada. Palos de madera altísimos de los que colgaban telas de colores. Yo también les tengo cariño a esas fotos ❤

  2. Estoy con Mónica, amo las fotos con las que estas con ropa de calle, son una belleza, la que me roba el corazón la del marco de la puerta, esa me tiene completamente enamorada!

  3. estaba deseando tener un momento para sentarme tranquila a leer esta entrada delante del ordenado! nada del movil!!! y es que me has dejado flipada con las fotos y el color!!! y me encanta esa picardía que tienes!!! me encanta por que jamás me atrevería jejejeje soy mas como tu Guille jajajaja el crimen desorganizado me sienta mal! jajajajaja me ha encantado eso!!

    un gustazo leerte y ver”te”

    ;P

  4. Jo, me he enganchado al relato desde la primera frase… Las fotos me encantan -todaaaasss- la del marco, la de las telas, la de la pared marrón con el traje, la del estanque… La naturalidad con la que cuentas todo, visual y por escrtito, me fascina!

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