La corteza de las flores

Edición de 20×20 cm de la fotografía principal firmada y numerada por mí. Tirada de 30 copias. 30 euros.
Edición de 20×20 cm de las fotos de Making-of firmada y numerada por mí. Tirada de 60 copias. 13 euros.
Pack completo de fotografía principal + serie de 14 fotografías de making-of 120 euros.

La corteza de las flores (pequeña)

Creo que nos quedamos hace dos entradas, en que nos encontramos nada más y nada menos que un pollo paseando por el centro de Madrid. El señor pollo en cuestión iba persiguiendo a los viandantes por ver si sonaba la campana y alguien le daba un cachito de pan y un poco de agua. Pero no, oiga. “Qué gracioso el pollo que nos sigue y no se asusta”. Guille y yo, en cuanto lo vimos, atamos en seguida a las perras y nos acercamos junto a una señora que también tenía una perrita. En un principio nos hizo muchísima gracia la reacción de Milka y Menta, de absoluta curiosidad. No reímos. Pero de repente se hizo un silencio incómodo, “¿De dónde ha salido este pollo? ¿Llamamos a la policía?” Probablemente el pollo habría sido comprado en un mercado, polluelo: amarillito, muy mono, piando. Pero cuando los pollitos crecen ya no nos parecen tan monos. Ni siquiera nos lo parecen tanto cuando encima ves que tienen diarrea, “Yo no me lo puedo quedar”, alegó la señora “Tengo perro y mi casa es muy pequeña”. Así que la miramos desconcertados, yo con el pollo en brazos piando, alpo pachucho y Guille sujetando a Milka y Menta, que ya a esas alturas, lejos de presentar interés por el señor pollo, se estaban obsesionando con él. La policía, que un principio sugirió “echarlo al caldero”, no llegó nunca, por qué movilizarse por un pollo común, de los que se utilizan para carne. Así pues, nos fuimos a casa, con el pollo envuelto en mi bufanda. La gente me paraba por la calle, “Qué mono, qué gracioso”.

Guille y Atún

“Cómo le llamamos”. Al final se quedó con Atún. Le hicimos una casita con cartones y camisetas, lo dejamos en el baño y le dimos de comer y beber. Estaba muerto de sed y hambre. Atún se quedó en casa una semana, mientras le buscábamos desesperadamente un refugio donde nos garantizaran que no lo matarían para comer. Ni para comer ni para nada, claro. Le estábamos pillando cariño a ese ser que te perseguía por toda la casa o que hacía las delicias con Milka. Están rulando por ahí unos vídeos de WhatsApp que te partes de la risa: por increíble que os parezca, lejos de intentar comerse al pollo, interactuaban con él de una manera bastante graciosa. Bueno, Menta no, que recibió un picotazo y ya no se acercaba mucho. Creo que tiempo después de dejar al pollo en el refugio, Milka seguía pidiéndonos explicaciones sobre dónde había ido a parar su querido pollo.

Hace ya dos años que decidí no consumir ningún producto de procedencia animal y me siento muy feliz por haber elegido este estilo de vida. Ayer nos quedamos sin pienso para las perrinas y compramos unas pechugas de pollo. Mientras las preparaba y cocinaba y a Menta se le salían los ojos de las órbitas, me sentía rara. Guille se negaba a comprar pollo, “Podría ser Atún, ¿no lo entiendes?”. Claro que lo entiendo, pero mis perras si no comen carne, enferman y mueren, yo no. Recuerdo hace dos años cuando vi por primera vez la conferencia de Gary Yourofsky en la Universidad de Oakland. Serían los primeros días de enero, antes de los Reyes y cuando le dije a mi madre que no iba a volver a comer carne en la vida, se llevó las manos a la cabeza. Ya ni os cuento mi abuela, las abuelas… Si ya pensaba que su niña estaba como un palo, siempre malalimentá, ahora ni os cuento. No sé si la habéis visto, pero este hombre es uno de mis ídolos. No trato hacer apología de nada, pero siento tan profundamente todo lo que cuenta, que cuando lo vi, lo único que pude pensar es “Yo no puedo seguir formando parte de esto”.

Mi madre no es mala persona. Ni mi abuela. En realidad, que comamos carne o no, no está relacionado con nuestra calidad como personas. Conozco a gente que adora a los animales y que, sin embargo, comen carne. Conozco a veterinarios que comen carne. Y no los considero malas personas. Es más, profundizando en el tema, uno de los grandes dirigentes del régimen nazi, Heinrich Himmler, era un gran amante de los animales. Como anécdota, en 1940 fue invitado por Franco a España y le llevaron a ver una corrida de toros. Pues bien, este buen señor, en cuyo historial tiene la medallita de haber dado la orden de asesinar a millones y millones de personas, salió horrorizado del espectáculo sangriento que se les infligía a los toros y sufrió un desmayo por tal motivo, por lo que tuvo que ser atendido por los servicios médicos.

Ni ser un gran amante de los animales garantiza que seas una persona ejemplar, ni lo contrario tampoco es indicativo de nada. El honorable y complejo equilibro está en respetar las vidas tanto humanas como del resto de las especies y de esos, desgraciadamente, hay pocos. Yo no soy una persona ejemplar, empezando por mí misma. Los que bien me conocen saben que no siempre me he tratado bien. Y a veces me pregunto si el entablar unas buenas relaciones con los demás, no empieza por reconciliarnos con nosotros mismos.

Siempre he sido una gran amante de los animales. Mi madre de pequeña me tenía que desenganchar de todos los perros que me encontraba, porque de todos me agarraba al cuello. Pero comía carne. Luego, durante una depresión muy gorda en la que casi pierdo la vida en numerosas ocasiones, apareció Milka. A Milka ya la conocéis, es una de mis chuchas. Es una chucha de 7 kilos que, cuando me quedé completamente sola, perdiendo desde mi pareja hasta casi todos mis amigos, se arremolinaba al lado de mi cabeza, hecha un ovillo en la almohada. Durante una depresión te quedas más solo que la una. Pero Milka, aquella chucha aparentemente insignificante, no sólo me ayudó a salir de una enfermedad mental, también fue el ser que me ayudó, a los 25 años, a tomar la decisión de que, por mi parte, ningún animal sufriría. Y para eso tendría que dejar de consumir cualquier producto de procedencia animal. No ha sido fácil, no es fácil, sus años me ha costado. Como bien dice Yourofsky, la carne es una adicción. Y el queso, dioses, el queso… Si por algún casual pensáis que no me gusta el jamón o el roquefort, estáis muy equivocados: son de los sabores más extraordinarios que conozco. Pero he descubierto que mi salud, comiendo verduritas (y pasteles, bollos y magdalenas, a ver qué os creéis), no se ha visto alterada lo más mínimo. Mi reflexión es: si puedo vivir de manera saludable –mis análisis son perfectos- y feliz sin matar ni torturar animales, ¿por qué no hacer el esfuerzo? Os puedo asegurar una cosa: merece la pena.

Así pues, mi absoluta y firme convicción de que por mi parte, ningún animal iba a recibir ningún daño, me llevó a buscar un refugio para Atún. Un piso no es un lugar para un pollo ¿o sí? Cuando otros dicen que no tienen perro porque su piso es pequeño, les digo que mejor en tu piso que en una perrera, donde si no es adoptado lo asesinarán. Mis perras son rabiosamente felices en mis 40 metros cuadrados de piso. Ahora mismo las tengo enroscadas al lado del a estufa, Milka panza arriba. Así pues, me podría aplicar mi propia filosofía y decir “Mejor en mi piso que en la Gran Vía”. Pero un pollo no es un perro: no se le puede educar para que haga sus necesidades fuera de casa. Y Atún cagaba al menos 30 veces al día. Así pues, escudada en el egoísmo de que en mi casa no vive un pollo porque son muy sucios y que probablemente esté mejor en una granja, contacté con El Valle Encantado.

Atún y Esperanza I

Tengo que decir que todos los refugios de Madrid están colapsados y que Esperanza y Andrés nos aceptaron a Atún porque era pequeñito. No es que no quieran cuidar de más animales, es que con sus dos sueldos a duras penas pueden mantener el Vergel que están, con mucho esfuerzo, construyendo. Una de las cosas más alucinantes que está sucediendo ahora mismo en España es que protectoras donde, paradójicamente, se maltratan animales, están recibiendo subvenciones públicas y, lugares como este, no reciben ni un duro. No sé si recordáis el caso de la perrera de Mairena del Aljarafe, en Sevilla, pero antros como esos los hay a patadas y, desgraciadamente, reciben ayudas públicas. No puedo evitar pensar que el mundo está mal repartido.

Pero os voy a explicar brevemente cómo era el lugar donde llevamos a Atún y del que salimos como en una burbuja. El Valle Encantado lo compone una casita y un terreno. En esa casita, viven Esperanza (veterinaria) y su chico, Andrés, quien nos recibió con un beso y un cálido abrazo. Ellos tienen sus empleos, y aparte intentan mantener el paraíso de su hogar, un hogar donde, cuando te abren la puerta, con toda confianza, vienen a saludarte, mimosas y curiosonas, las ovejas. Es una de las características que más llaman la atención: allí los animales están como Pepe por su casa y, lo más importante: no tienen miedo. Cerdos, gallinas, pollos, perros, gatos, ovejas, burros. Oh, sí, los burritos. Entre los burritos se encuentra su animal estrella: Dani. Dani es un burrito de cinco meses, por el que removieron tierra, mar y aire para comprarle una prótesis. Nació con una malformación en las patucias y una de ellas la perdió, ¿sabíais que Dani es el único burro amputado del mundo?. Es alucinante el espíritu de lucha de muchos de los animales que están allí. Me liaba a contar anécdotas, pero os recomiendo que os sumerjáis en su página de Facebook, donde podréis leer batallas varias. Mientras nos contaban la historia de muchos de los animales que había allí, Guille y yo nos quedábamos con la boca abierta: desde perros que habitan, sin un ojo, en las alcantarillas hasta que son encontrados, hasta perros paralíticos que con acupuntura, han conseguido volver a andar.

https://www.facebook.com/posadanimal.vallencantado?ref=ts

Porque creo que acciones como estas deberían estar subvencionadas y porque creo que El Valle Encantado se merece toda la ayuda del mundo, no sólo he dejado la foto principal a la mitad, 30 euros, sino que pongo en venta absolutamente todas las fotos de making-of a 13 euros, gastos de envío incluidos.

No sé si a alguno de vosotros le importa el planeta y los seres que lo habitamos de manera igualitaria. No sé, si entre mis lectores, hay alguno que piensa que el especismo, al igual que el racismo o el sexismo, puede tener un fin. No sé, si entre vosotros, hay alguien quien opine que desde un pollo, hasta un burro, se merecen ser tratados con dignidad y cariño, de hecho, no sé cuántos de vosotros sois capaces de amar con locura a un ser que no es de vuestra especie. No sé cuántos de vosotros considera que las personas que se dedican a hacer mejor la existencia de otras especies en este planeta merecen ayuda. El Valle Encantado tiene más de 8000 seguidores, ¿sabéis la de cosas que podrían hacer si cada uno le diésemos un euro?

Yo soy artista, que viene ser más o menos a ser una muerta de hambre. Pero jamás os voy a insistir tanto en que me compréis obra como ahora, quizá porque compensar con las ventas de este humilde trabajo a alguien que tiene el valor de sustentar algo tan bello contra viento y marea, da un sentido a mi vida. Soy incapaz de ser activista, desde el momento en que soy incapaz de ver hasta el final un vídeo de maltrato. Pero hay otras maneras de contribuir al bienestar del planeta y los que lo habitamos. Puedes optar por no comprar ningún producto de procedencia animal, puedes optar por no alentar la experimentación con animales… incluso con  tan sólo 13 euros, puedes ayudar a que otros se dediquen de lleno a que un cerdo se te acerque y te muestre sin miedo su tripota monda y lironda para que le hagas unas caricias. Y encima te llevas una foto y puedes empezar a ser coleccionista de arte. Estas son las fotos de making que están en venta, ¿creéis que alguna podría haber sido principal?

01

La corteza de las flores I (pequeña)

02

La corteza de las flores II (pequeña)

03

La corteza de las flores III (pequeña)

04

La corteza de las flores IV (pequeña)

05

La corteza de las flores IX (pequeña)

06

La corteza de las flores V (pequeña)

07

La corteza de las flores VII (pequeña)

08

La corteza de las flores VI (pequeña)

09

La corteza de las flores X (pequeña)

10

La corteza de las flores VIII (pequeña)

11

La corteza de las flores XI (pequeña)

12

La corteza de las flores XII (pequeña)

13

La corteza de las flores XIII (pequeña)

14

La corteza entre las flores XIV (pequeña)

Si Dani no hubiera sido adoptado junto a su mamá, habría muerto. Dani, a pesar de que la prótesis le estaba haciendo una rozadura, a pesar de que no podía andar bien, no paraba de moverse. En esta sesión tanto Guille como yo, hemos hecho un gran esfuerzo por no molestarlo, por dejarlo a su aire, por improvisar una sesión. Le doy desde aquí las gracias a Guille, porque como cámara ha hecho un trabajazo frenético. Por cierto, había que tener mucho cuidado, porque a la mínima que nos descuidábamos, se quería comer mi vestido o las flores, que eran de plástico. De hecho, la señora Federika (aquí abajo en las fotos), alguna se zampó. Federika tiene un problema importante y doloroso en sus cascos llamado “infosura”, es esencial poder arreglárselos y ya ha sido tratada varias veces. Ahora mismo puede moverse, aunque si se le toca las patas cocea. Federika puede seguir andando, pero para ello hay que limar y recortar sus cascos, de hecho, posiblemente, antes de ser adoptada la han forzado a la hora de hacerlo y por eso cocea. “Ahora tenemos que convencerla, por las buenas, de que no vamos a hacerla daño, de que sólo queremos ayudarla. Esto implica sesiones diarias de trabajo”. Pero como Federika, en El Valle Encantado hay muchos animales que necesitan ayuda, por lo que ojalá os gusten alguna de las fotos numeradas y entre todos podamos contribuir a que estar bonita y enorme labor siga adelante.

Making Federica II

Making Guille y Federica

Making Burrito mordiendo

Finalizo con unas palabras de la propia Esperanza (qué nombre tan bonito para lo que nos atañe): “El rescate de un animal no termina cuando llegan a El Valle Encantado. En realidad, aquí empieza una dura labor”. Si ayudamos seguirá siendo dura, pero aliviará en buena medida el trabajo. Creo firmemente que una de las mayores glorias de la civilización humana es el mejorar la vida de otros animales, porque cómo los tratamos es un reflejo de cómo se define una sociedad y cómo perfilamos nuestros hábitos culturales contribuye a la felicidad y a la calidad de vida de quienes la integramos.

Advertisements

One thought on “La corteza de las flores

  1. Pingback: Calendario para el Valle Encantado | Leila Amat Ortega

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s