Mi piel, mis huesos, mi basura.

Edición de 20x30cm. Tirada de 30 copias firmadas y numeradas por mí. Precio: 60 euros la copia.
Edición de 40x60cm. Tirada de 20 copias, firmadas y numeradas por mí. Precio: 120 euros la copia.

Mi piel, mis huesos, mi basura (pequeña)

Aquella noche no podíamos dormir bien. Guille no quería ayudarme por primera vez a hacer una foto y aquello me perturbaba hasta lo más profundo. No me iba a ayudar en la realización de una foto que me humillaba, entre basura real, desnuda, después de una gran nevada. De madrugada se giró hacia mí y me dijo: “Está bien, Leila, si no te ayudo harás la foto igualmente. Te ayudaré”. Mi estrella, mi Guille. Odia que sufra, pero quizá porque somos hasta tal punto siameses de mente, que cuando uno de los dos, por H o por B, se apaga, nos quedamos casi paralizados. Pero me ayudó, vaya que si me ayudó. Yo en el último momento me vine abajo, del frío que hacía: “Guille”, le dije entre montones aislados de nieve: “No puedo hacer esta foto”. “Necesitas hacerla, intenta hacerla, Leila”. Me ayudó a enfocar:

Making Guille

Y a recogerlo absolutamente todo, sin dejar rastro… claro, que para meter los morros en la basura, también tenía ayudantes, y estos pequeños seres carroñeros nunca tienen problemas si de basura se trata.

Making IV

Creo que nunca necesito tanto a Guille como cuando hago este tipo de fotos. Más que para ayudarme a disparar, para que no me derrumbe durante la sesión. Lo venía anunciando desde hace tiempo entre llantos, bajonas y rabietas, pero siempre decía que sí a algún posado. Por caridad, porque no sé muy bien decir que no… o por el contrario, porque me apetecía o porque el fotógrafo me gustaba. Pero que guste un fotógrafo o que tenga talento, no incluye que sea una persona honesta. E intentar sortear a este tipo de personas -sobre todo cuando estás especializado en desnudo artístico- es agotador, además de que no siempre aciertas. He trabajado como modelo con fotógrafos, pero sobre todo con personas excelentes, educadas y muy profesionales. He realizado una pequeña selección de fotógrafos para los que he posado y que me han tratado de manera increíble. Totalmente recomendables si alguna vez le proponéis una sesión u os la proponen. Son educados, comprometidos y muchos de ellos, grandes amigos.

Lídia Vives Rodríguez. https://www.facebook.com/lidiavivesphotography?fref=ts

Fotografía Lídia Vives

-Carmen Carreño. http://carmencarreno.es/

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– Crisitna González. http://www.cristinagonzalez.es/

Foto Cristina González II

Viet-Ha Tran. https://www.facebook.com/VietHaTranFineArtPhotographer?fref=ts

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– Antonio José Morales Villegas. http://eltiodelacamara.blogspot.com.es/

Foto antonio josé morales villegas II

– Javier de Dios Serapiohttps://www.facebook.com/javier.dediosserapio

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-Los profesores y alumnos de la escuela de Dénia CaulinPhoto. Fotografía de Rubén Martínez Caulín. http://caulinphoto.com/

Rubén Caulin

– A los profesores y alumnos de Fotoaula, con Jorge Pozuelo y Pilar Nieto. Fotografía de Jorge Pozuelo. http://www.cursos-fotografia.net/

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– Antonio Sicre. https://www.facebook.com/AntonioSicrePhotography?fref=ts

antonio sicre

David Palacios y sus alumnos. http://www.david-palacios.com/

David palacios

– Alberto Rodríguez y Alegría Salvador http://arodriguez.es/  y http://fotosyfotogramas.es/

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Eduardo Pico. http://www.flickr.com/photos/33epico/

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Mery Gavilán. https://www.facebook.com/MeryFotografiaSalamanca?ref=ts&fref=ts

Mery gavilan

Charlie Imágenes. https://www.facebook.com/CharlieImagenes

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– José Javier Martínez Palacín. https://www.facebook.com/fotosjjmp?fref=ts

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– David Prades. http://www.davidpradesphoto.com/

Foto David Prades

– Pier Concari Herrero. http://500px.com/Piercohe

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Pero en mi breve carrera como modelo no todos han sido así. Os juro que más de una vez he estado tentada de publicar nombres. De hecho, podría haber un espacio donde pudiéramos reflejar todo tipo de abusos en el mundo de las modelos. Dar nombres sólo habría evitado que ciertos casos se repitieran, así pues, ¿por qué no los damos? Mientras escribo esto, el escritor Juan Soto Ivars señala en un estado de Facebook:

“Escritores que hablan de escritores que tienen alguna conducta despreciable porque no se atreven a decir el nombre no vayan a meterse en vendetas”

Viene a pasar lo mismo: el miedo a dar nombres, o como dice Juan, a recibir vendetas por ello. Os juro, que tras pensar muchísimo a solas -a veces noches enteras- y tras charlar con compañeros de profesión, he llegado a dos conclusiones. Por un lado, creo que racionalmente no debemos decir nada por no dar publicidad y por otro, la pereza de tener que soportar rebotes y ataques públicos y privados (yo ya los he recibido, y no he publicado esto todavía), porque por supuesto, aquí todo el mundo es inocente. Si hay que defender lo indefendible, lo defenderemos y si encima es nuestra propia mierda, justificaremos lo injustificable. Así son algunos fotógrafos. Pero, ¿qué les pasa a los fotógrafos? Tras tres años metida de lleno en el panorama fotográfico, me he dado cuenta de que una cámara otorga el poder para pensar que todo lo que hacemos está bien. Es así de sencillo y patológico.

Una cámara nos proporciona la capacidad de sentirnos orgullosos y encantados de habernos conocido. Sólo así se explican actitudes como las que tuve que vivir hace unos días, en uno de mis últimos posados. No era su sesión, pero quiso hacerme fotos. Me dio nosécuántas indicaciones para que posara, pero como no se explicaba bien, intentando hacerme ver que yo era una torpe, me tocó para colocarme él.

– “Eh, creo que es una norma bastante extendida entre fotógrafos que a las modelos no se las toca”.

– “Es que yo no soy fotógrafo”.

Y siguió tocándome. No es que yo sea radical en la idea de que no me toquen, de hecho, al final suelo dar permiso. Pero que esperen a que lo dé.

Making I

Así son muchos fotógrafos, más de los que os podáis imaginar. Pero sin dar nombres, voy a contar unas cuantas experiencias que han hecho que yo haya decidido poner fin al posado. Experiencias reales que me han hecho sentir muy mal y humillada.

– Está bien que se me respete como fotógrafa. Pero que muy bien, eso es subidón. Pero de ahí a que quieran que aporte las ideas y les monte la sesión, para luego sólo tener que pulsar el botón, hay un trecho maltrecho. Lo he hecho una vez y no volveré a hacerlo en la vida. Mis ideas no están en venta, que para algo soy modelo y fotógrafa y si hay que idear una foto y encima posar, para eso me basto y me sobro yo solita. Por cierto, nunca vi las fotos de esta sesión. Creo dejar claro en este punto que, salvo excepciones con fotógrafos a los que admiro muchísimo y que tienen algo que aportarme, no hago colaboraciones ni proyectos conjuntos. Soy muy solitaria trabajando.

– Creo que este punto es un clásico: que el fotógrafo -miembro principal y superior del equipo- no pase las fotos tras un intercambio. Tener las fotos les da poder, y los fotógrafos hacen uso y abuso de esto, lo cual es una canallada absoluta y les convierte en unos auténticos egocretinos. Dentro de este punto están los que te las pasan a un tamaño que ni para subir al Facebook.

– Los que te han pedido un intercambio y te pasan las fotos tras meses y meses o al año. Tú tienes que ser puntual el día de la sesión y “no ir de diva”. Presentarte allí estés como estés, de buena fe y con buena cara, sin rechistar y a currar gratis cuando ellos quieran y como ellos quieran. Ahora bien, no les presionéis a la hora de que os pasen las fotos, que los pobrecitos tienen mucho curro y están tó agobiaos. Los divos son ellos, que pueden llegar tarde no horas, sino meses. En vuestra puta cara.

Making II

– Que publiquen fotos que dañan nuestra imagen. Como les han cedido los derechos de imagen, creen que tienen el derecho de publicar cualquier cosa que les salga de los cojones, aunque la foto sea pura bazofia o la edición deje mucho que desear. Así estamos. Hace no mucho se publicaron unas fotos de un desfile con las modelos cambiándose de ropa. Para más detalles, con el tanga. Las modelos se quejaron y este les dijo “Si no queréis que os fotografíe, os vais al baño”. Si hubieran sido fotos bonitas, quizá habrían tenido más aceptación, pero eran cutres y lamentables. Cuando las modelos se quejaron, el fotógrafo en cuestión las amenazó con meterlas en un pleito, por hacerle hecho perder el tiempo. Y a las que defendieron a sus compañeras, les prohibió usar sus fotos. Chupaos esa. Por cierto, comentarios sexistas tipo: “La culpa es tuya por haber posado así”, abundan. Pero sobre el talento del fotógrafo en cuestión no se dice ni pío.

– Hablando de derechos de imagen. Está muy extendida de la idea de que cuando una modelo cobra, no se le pasan las fotos. No, señores, las fotos se pasan, al menos seis. Se pasan porque cobrar por nuestro trabajo y nuestro tiempo es un derecho. Y porque os regalamos los derechos de imagen, que cuestan su pasta. O al menos mi imagen no cuesta sólo 100 u 80 euros. Por otro lado, si cobráis por vuestro tiempo de trabajo y os pagan justamente vuestros derechos de imagen, haced constar en el contrato que estáis amparados por la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, sobre protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Talleres en los que el fotógrafo gana un pastizal y ni la modelo, ni la maquilladora ni el estilista se llevan un duro. Y esto sucede con fotógrafos muy muy conocidos, por increíble que parezca. Lejos de sentirse agradecidos porque hay personas dispuestas a trabajar gratis mientras un sólo miembro del equipo se lucra, creen que las gracias se las tienes que dar tú a ellos porque te dan publi. Ni de fotos ni de publicidad se come, valientes. O mejor dicho, valientes sinvergüenzas.

Making III

– Por otro lado, parece que a algunos les intimida que sea fotógrafa. Mujer y fotógrafa, para ser más exactos. Si es así, me escriben expresándome (literalmente), que les da cierto “pudor” hacerme fotos. Pero otros directamente no lo pueden soportar. Quizá porque te consideran a su altura y eso les aterra, ¿qué hacen entonces? Te rebajan. Sienten la profunda necesidad de situarte por debajo de ellos, así pues, he tenido que soportar frases tipo: “Es que tu fotografía es un poco inmadura”, “Tienes que practicar un poco más y serás una buena fotógrafa”, “Esta fotografía está bien, pero yo que tú la volvía a repetir para que saliera mejor”, “Eres joven y yo llevo 25 años en esto, date tiempo”. Y algunas perlas más. Dioses, si yo expresara mi opinión sobre la fotografía de muchos, bajo el amparo de la crítica constructiva -término contradictorio, por cierto-, ardía Troya.

– Para ir terminando, os contaré una anécdota. Terminada una sesión de desnudo, le comenté al fotógrafo en cuestión que no se diera prisa a la hora de editar las fotos, porque yo no tengo ninguna en tener mis fotos como modelo, “Perdona bonita, ¿qué fotos?” Al ver mi cara atónita, me respondió: “Esto no es un intercambio, es una colaboración: yo tengo un proyecto y tú colaboras si quieres”. Fue alucinante ver cómo defendía extensamente esta teoría y cómo sintió, como otros tantos, la necesidad de rebajarme como mujer y como fotógrafa. Por supuesto, aquellas fotos, que resultaron ser además un plagio escandaloso, no las tengo. La próxima vez llamaré a un fotógrafo para que venga a mi casa, me haga las fotos carnet y me las edite. Seguidamente me quedaré con su trabajo, incluidos los RAW y de paso le robo su magnífica cámara.

– Por último finalizaré con otro clásico: los follógrafos. Los cerdos, los guarros, los asquerosos, los que plagan la fotografía de hormonas, los que te piden que te rices el vello público para darle volumen, los que te dicen en medio de una sesión de desnudo que les encantaría fotografiarse con la polla bien tiesa, los que te dirigen bajo las palabras “tetas”, “culo” y “coño”, los que se atreven a decir cómo debe de ser el cuerpo de una mujer para realizar un desnudo, los que generan fotografía sexista de mujeres hipersexualizadas -bajo la excusa de que si lo hace una mujer, no es sexista-, los que tienen la necesidad de poner la impronta de macho alfa hasta en su trabajo. No les dedicaré muchas más palabras. Todos los conocemos, pocos se reconocen en este género fotográfico y somos muchas las que nos hemos prestado a alentar esta mierda, que sólo es un insulto a la mujer y a la fotografía. Una buena foto no os la hará un desnudo de culo pollo, pecho alzado y morros de pato.

No sabéis qué ganas tan inmensas tenía de escribir este post, pero también lo duro que ha sido. Porque escribir así me violenta y me altera muchísimo. Podría haber soltado más cosas, pero es agotador. Estoy tan cansada de todo esto, que lo mejor que he podido hacer es cerrar el maldito contenedor a donde yo misma a veces me he lanzado.

Basura

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17 thoughts on “Mi piel, mis huesos, mi basura.

  1. La selección de fotos que has hecho es impresionante. Se nota cuando hay un equipo delante y detrás de la cámara, cuando se cuida a la modelo, cuando se le respeta.

    He sentido asco y vergüenza ajena. Me da mucho miedo caer en la realización de fotografías sucias, soeces; en perder el respeto a la persona que posa para mí, que expone tanto.

    Cuentas con mi respeto, comprensión, apoyo.

  2. Me has dejado helada y sin palabras con todo lo que cuentas. Desde luego comparto tu decisión 100%. Yo también me he encontrado con algunas de las cosas que cuentas y eso que no he posado nunca a nivel profesional, sólo en cursos o talleres a los que he asistido y siendo yo alumna, al no contar con modelo, ofrecerme yo… a muchos fotógrafos les mandaba a la hoguera.
    Ánimo.

  3. Leila, eres grande por cómo eres, por cómo piensas y por lo que dices. Las personas que pierden el respeto a los demás transmiten un imagen lamentable de ellos mismos. Hay mucha gente que no merece la pena. También hay gente que lo merece todo. Ha sido un honor haberte encontrado.

  4. Gracias a Dios, mi educación, mi ambiente, o a lo que sea, que pienso totalmente como tú..
    Si fuera yo otra persona y cometiese algo de esto con algún/a modelo, me daría asco de mi misma.
    Una pena también que por este tipo de gentuza, se pierdan personas de tu calibre y tus capacidades, y también bravo porque cuesta tomar esta decisión, más cuando amas tu profesión como modelo, y además bien en qué papel debería de estar el fotógrafo.
    Llevo tan solo unos años haciendo fotografía, y siempre soy yo la que prefiere ponerse por debajo del modelo,respetar sus limites, y agradecer eternamente las colaboraciones.
    En fin.. sigue con tu vida, y en esta vida hay que dejarse llevar más por la confianza, que por la propia buena fe.. no debería de ser así, pero así es.

    • Gracias por escribirme, Marta. Lamentablemente hay pocos que son conscientes de sus errores. Yo no soy ningún angelito y cometo errores como la que más. Pero no soy idiota, sé lo que he hecho mal, no me regodeo de ello y sobre todo, tengo vergüenza, pero sobre todo vergüenza de volver a cagarla. Pero hay gente que está hecha de otra pasta, a la vista está.

  5. Como hombre, y como fotógrafo, me da mucha vergüenza. Vergüenza ajena, pero vergüenza al fin y al cabo. De que exista gente de esta calaña, de que sigan pudiendo aprovecharse de la buena fe y del trabajo de los demás.
    Me da mucha pena, pero creo que haces bien en dejar de posar, al menos para desconocidos. Yo incluso habría dado nombres, aunque entiendo tu silencio al respecto.
    Mucho ánimo 😉

  6. No acabo de creerme lo que he leido y lo he vuelto a leer…¿de verdad hay tanto y tan grande hijodelagranputa metido en esta profesion? Solo una vez hice fotos a modelos en un posado colectivo para aficionados hace ya algunos años en el Círculo aqui en Madrid y sali asqueado por ciertos comentarios de los de esta parte, los de la cámara, y me dije que…¡claro no eramos profesionales! y así me quedé, con esa idea…pero veo que el machismo, la chulería y sobre todo el sinverguencismo sigue ahí instalado en las profesionales, no en todos afortunadamente.
    Un beso de apoyo y un abrazo a tu chico que debe ser un santo.

  7. Joe, me imaginaba que pasaban ese tipo de cosas, pero no tantas…

    Desde mi humilde opinión de aficionado, creo que las mujeres tenéis mucho más creatividad para esto. Pena que los divos no quieran aprender de vosotras.

  8. Ánimo!

    Es muy duro lo que cuentas, y creo que has tomado una decisión muy valiente. Me encantan tus fotos, y la selección que has hecho es fantástica. No cabe duda de que eres una modelo profesional.

    Suerte!

  9. Me parece alucinante que exista gente así. Se supone que son profesionales, no? Aunque bueno..viendo como va la sociedad te puedes esperar cualquier cosa…. solo expresarte, desde mi humilde posición de aficionada, mi apoyo, y felicitarte por el excelente trabajo que haces, tanto delante como detrás de la cámara. Ya has demostrado de sobra que tienes talento para hacerlo todo tú solita y no tienes por qué aguantar que te digan que tu fotografía es inmadura, por ejemplo.
    Que maravilla de posados, por cierto. Bravo por la gente honrada, seria, profesional y artista!

  10. Se de lo que hablas… y solo puedo decirte que tienes razón, que en la fotografia hay mucha impostura. Solo quiero que sepas que no todos los fotógrafos somos así, y que hay gente que no representa a nadie. Animo, y gracias por abrir tus sentimientos.

  11. Pingback: Balance del año 2014 | Leila Amat Ortega

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