La corteza de las flores

Edición de 20×20 cm de la fotografía principal firmada y numerada por mí. Tirada de 30 copias. 30 euros.
Edición de 20×20 cm de las fotos de Making-of firmada y numerada por mí. Tirada de 60 copias. 13 euros.
Pack completo de fotografía principal + serie de 14 fotografías de making-of 120 euros.

La corteza de las flores (pequeña)

Creo que nos quedamos hace dos entradas, en que nos encontramos nada más y nada menos que un pollo paseando por el centro de Madrid. El señor pollo en cuestión iba persiguiendo a los viandantes por ver si sonaba la campana y alguien le daba un cachito de pan y un poco de agua. Pero no, oiga. “Qué gracioso el pollo que nos sigue y no se asusta”. Guille y yo, en cuanto lo vimos, atamos en seguida a las perras y nos acercamos junto a una señora que también tenía una perrita. En un principio nos hizo muchísima gracia la reacción de Milka y Menta, de absoluta curiosidad. No reímos. Pero de repente se hizo un silencio incómodo, “¿De dónde ha salido este pollo? ¿Llamamos a la policía?” Probablemente el pollo habría sido comprado en un mercado, polluelo: amarillito, muy mono, piando. Pero cuando los pollitos crecen ya no nos parecen tan monos. Ni siquiera nos lo parecen tanto cuando encima ves que tienen diarrea, “Yo no me lo puedo quedar”, alegó la señora “Tengo perro y mi casa es muy pequeña”. Así que la miramos desconcertados, yo con el pollo en brazos piando, alpo pachucho y Guille sujetando a Milka y Menta, que ya a esas alturas, lejos de presentar interés por el señor pollo, se estaban obsesionando con él. La policía, que un principio sugirió “echarlo al caldero”, no llegó nunca, por qué movilizarse por un pollo común, de los que se utilizan para carne. Así pues, nos fuimos a casa, con el pollo envuelto en mi bufanda. La gente me paraba por la calle, “Qué mono, qué gracioso”.

Guille y Atún

“Cómo le llamamos”. Al final se quedó con Atún. Le hicimos una casita con cartones y camisetas, lo dejamos en el baño y le dimos de comer y beber. Estaba muerto de sed y hambre. Atún se quedó en casa una semana, mientras le buscábamos desesperadamente un refugio donde nos garantizaran que no lo matarían para comer. Ni para comer ni para nada, claro. Le estábamos pillando cariño a ese ser que te perseguía por toda la casa o que hacía las delicias con Milka. Están rulando por ahí unos vídeos de WhatsApp que te partes de la risa: por increíble que os parezca, lejos de intentar comerse al pollo, interactuaban con él de una manera bastante graciosa. Bueno, Menta no, que recibió un picotazo y ya no se acercaba mucho. Creo que tiempo después de dejar al pollo en el refugio, Milka seguía pidiéndonos explicaciones sobre dónde había ido a parar su querido pollo.

Hace ya dos años que decidí no consumir ningún producto de procedencia animal y me siento muy feliz por haber elegido este estilo de vida. Ayer nos quedamos sin pienso para las perrinas y compramos unas pechugas de pollo. Mientras las preparaba y cocinaba y a Menta se le salían los ojos de las órbitas, me sentía rara. Guille se negaba a comprar pollo, “Podría ser Atún, ¿no lo entiendes?”. Claro que lo entiendo, pero mis perras si no comen carne, enferman y mueren, yo no. Recuerdo hace dos años cuando vi por primera vez la conferencia de Gary Yourofsky en la Universidad de Oakland. Serían los primeros días de enero, antes de los Reyes y cuando le dije a mi madre que no iba a volver a comer carne en la vida, se llevó las manos a la cabeza. Ya ni os cuento mi abuela, las abuelas… Si ya pensaba que su niña estaba como un palo, siempre malalimentá, ahora ni os cuento. No sé si la habéis visto, pero este hombre es uno de mis ídolos. No trato hacer apología de nada, pero siento tan profundamente todo lo que cuenta, que cuando lo vi, lo único que pude pensar es “Yo no puedo seguir formando parte de esto”.

Mi madre no es mala persona. Ni mi abuela. En realidad, que comamos carne o no, no está relacionado con nuestra calidad como personas. Conozco a gente que adora a los animales y que, sin embargo, comen carne. Conozco a veterinarios que comen carne. Y no los considero malas personas. Es más, profundizando en el tema, uno de los grandes dirigentes del régimen nazi, Heinrich Himmler, era un gran amante de los animales. Como anécdota, en 1940 fue invitado por Franco a España y le llevaron a ver una corrida de toros. Pues bien, este buen señor, en cuyo historial tiene la medallita de haber dado la orden de asesinar a millones y millones de personas, salió horrorizado del espectáculo sangriento que se les infligía a los toros y sufrió un desmayo por tal motivo, por lo que tuvo que ser atendido por los servicios médicos.

Ni ser un gran amante de los animales garantiza que seas una persona ejemplar, ni lo contrario tampoco es indicativo de nada. El honorable y complejo equilibro está en respetar las vidas tanto humanas como del resto de las especies y de esos, desgraciadamente, hay pocos. Yo no soy una persona ejemplar, empezando por mí misma. Los que bien me conocen saben que no siempre me he tratado bien. Y a veces me pregunto si el entablar unas buenas relaciones con los demás, no empieza por reconciliarnos con nosotros mismos.

Siempre he sido una gran amante de los animales. Mi madre de pequeña me tenía que desenganchar de todos los perros que me encontraba, porque de todos me agarraba al cuello. Pero comía carne. Luego, durante una depresión muy gorda en la que casi pierdo la vida en numerosas ocasiones, apareció Milka. A Milka ya la conocéis, es una de mis chuchas. Es una chucha de 7 kilos que, cuando me quedé completamente sola, perdiendo desde mi pareja hasta casi todos mis amigos, se arremolinaba al lado de mi cabeza, hecha un ovillo en la almohada. Durante una depresión te quedas más solo que la una. Pero Milka, aquella chucha aparentemente insignificante, no sólo me ayudó a salir de una enfermedad mental, también fue el ser que me ayudó, a los 25 años, a tomar la decisión de que, por mi parte, ningún animal sufriría. Y para eso tendría que dejar de consumir cualquier producto de procedencia animal. No ha sido fácil, no es fácil, sus años me ha costado. Como bien dice Yourofsky, la carne es una adicción. Y el queso, dioses, el queso… Si por algún casual pensáis que no me gusta el jamón o el roquefort, estáis muy equivocados: son de los sabores más extraordinarios que conozco. Pero he descubierto que mi salud, comiendo verduritas (y pasteles, bollos y magdalenas, a ver qué os creéis), no se ha visto alterada lo más mínimo. Mi reflexión es: si puedo vivir de manera saludable –mis análisis son perfectos- y feliz sin matar ni torturar animales, ¿por qué no hacer el esfuerzo? Os puedo asegurar una cosa: merece la pena.

Así pues, mi absoluta y firme convicción de que por mi parte, ningún animal iba a recibir ningún daño, me llevó a buscar un refugio para Atún. Un piso no es un lugar para un pollo ¿o sí? Cuando otros dicen que no tienen perro porque su piso es pequeño, les digo que mejor en tu piso que en una perrera, donde si no es adoptado lo asesinarán. Mis perras son rabiosamente felices en mis 40 metros cuadrados de piso. Ahora mismo las tengo enroscadas al lado del a estufa, Milka panza arriba. Así pues, me podría aplicar mi propia filosofía y decir “Mejor en mi piso que en la Gran Vía”. Pero un pollo no es un perro: no se le puede educar para que haga sus necesidades fuera de casa. Y Atún cagaba al menos 30 veces al día. Así pues, escudada en el egoísmo de que en mi casa no vive un pollo porque son muy sucios y que probablemente esté mejor en una granja, contacté con El Valle Encantado.

Atún y Esperanza I

Tengo que decir que todos los refugios de Madrid están colapsados y que Esperanza y Andrés nos aceptaron a Atún porque era pequeñito. No es que no quieran cuidar de más animales, es que con sus dos sueldos a duras penas pueden mantener el Vergel que están, con mucho esfuerzo, construyendo. Una de las cosas más alucinantes que está sucediendo ahora mismo en España es que protectoras donde, paradójicamente, se maltratan animales, están recibiendo subvenciones públicas y, lugares como este, no reciben ni un duro. No sé si recordáis el caso de la perrera de Mairena del Aljarafe, en Sevilla, pero antros como esos los hay a patadas y, desgraciadamente, reciben ayudas públicas. No puedo evitar pensar que el mundo está mal repartido.

Pero os voy a explicar brevemente cómo era el lugar donde llevamos a Atún y del que salimos como en una burbuja. El Valle Encantado lo compone una casita y un terreno. En esa casita, viven Esperanza (veterinaria) y su chico, Andrés, quien nos recibió con un beso y un cálido abrazo. Ellos tienen sus empleos, y aparte intentan mantener el paraíso de su hogar, un hogar donde, cuando te abren la puerta, con toda confianza, vienen a saludarte, mimosas y curiosonas, las ovejas. Es una de las características que más llaman la atención: allí los animales están como Pepe por su casa y, lo más importante: no tienen miedo. Cerdos, gallinas, pollos, perros, gatos, ovejas, burros. Oh, sí, los burritos. Entre los burritos se encuentra su animal estrella: Dani. Dani es un burrito de cinco meses, por el que removieron tierra, mar y aire para comprarle una prótesis. Nació con una malformación en las patucias y una de ellas la perdió, ¿sabíais que Dani es el único burro amputado del mundo?. Es alucinante el espíritu de lucha de muchos de los animales que están allí. Me liaba a contar anécdotas, pero os recomiendo que os sumerjáis en su página de Facebook, donde podréis leer batallas varias. Mientras nos contaban la historia de muchos de los animales que había allí, Guille y yo nos quedábamos con la boca abierta: desde perros que habitan, sin un ojo, en las alcantarillas hasta que son encontrados, hasta perros paralíticos que con acupuntura, han conseguido volver a andar.

https://www.facebook.com/posadanimal.vallencantado?ref=ts

Porque creo que acciones como estas deberían estar subvencionadas y porque creo que El Valle Encantado se merece toda la ayuda del mundo, no sólo he dejado la foto principal a la mitad, 30 euros, sino que pongo en venta absolutamente todas las fotos de making-of a 13 euros, gastos de envío incluidos.

No sé si a alguno de vosotros le importa el planeta y los seres que lo habitamos de manera igualitaria. No sé, si entre mis lectores, hay alguno que piensa que el especismo, al igual que el racismo o el sexismo, puede tener un fin. No sé, si entre vosotros, hay alguien quien opine que desde un pollo, hasta un burro, se merecen ser tratados con dignidad y cariño, de hecho, no sé cuántos de vosotros sois capaces de amar con locura a un ser que no es de vuestra especie. No sé cuántos de vosotros considera que las personas que se dedican a hacer mejor la existencia de otras especies en este planeta merecen ayuda. El Valle Encantado tiene más de 8000 seguidores, ¿sabéis la de cosas que podrían hacer si cada uno le diésemos un euro?

Yo soy artista, que viene ser más o menos a ser una muerta de hambre. Pero jamás os voy a insistir tanto en que me compréis obra como ahora, quizá porque compensar con las ventas de este humilde trabajo a alguien que tiene el valor de sustentar algo tan bello contra viento y marea, da un sentido a mi vida. Soy incapaz de ser activista, desde el momento en que soy incapaz de ver hasta el final un vídeo de maltrato. Pero hay otras maneras de contribuir al bienestar del planeta y los que lo habitamos. Puedes optar por no comprar ningún producto de procedencia animal, puedes optar por no alentar la experimentación con animales… incluso con  tan sólo 13 euros, puedes ayudar a que otros se dediquen de lleno a que un cerdo se te acerque y te muestre sin miedo su tripota monda y lironda para que le hagas unas caricias. Y encima te llevas una foto y puedes empezar a ser coleccionista de arte. Estas son las fotos de making que están en venta, ¿creéis que alguna podría haber sido principal?

01

La corteza de las flores I (pequeña)

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La corteza de las flores II (pequeña)

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La corteza de las flores III (pequeña)

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La corteza de las flores IV (pequeña)

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La corteza de las flores IX (pequeña)

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La corteza de las flores V (pequeña)

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La corteza de las flores VII (pequeña)

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La corteza de las flores VI (pequeña)

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La corteza de las flores X (pequeña)

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La corteza de las flores VIII (pequeña)

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La corteza de las flores XI (pequeña)

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La corteza de las flores XII (pequeña)

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La corteza de las flores XIII (pequeña)

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La corteza entre las flores XIV (pequeña)

Si Dani no hubiera sido adoptado junto a su mamá, habría muerto. Dani, a pesar de que la prótesis le estaba haciendo una rozadura, a pesar de que no podía andar bien, no paraba de moverse. En esta sesión tanto Guille como yo, hemos hecho un gran esfuerzo por no molestarlo, por dejarlo a su aire, por improvisar una sesión. Le doy desde aquí las gracias a Guille, porque como cámara ha hecho un trabajazo frenético. Por cierto, había que tener mucho cuidado, porque a la mínima que nos descuidábamos, se quería comer mi vestido o las flores, que eran de plástico. De hecho, la señora Federika (aquí abajo en las fotos), alguna se zampó. Federika tiene un problema importante y doloroso en sus cascos llamado “infosura”, es esencial poder arreglárselos y ya ha sido tratada varias veces. Ahora mismo puede moverse, aunque si se le toca las patas cocea. Federika puede seguir andando, pero para ello hay que limar y recortar sus cascos, de hecho, posiblemente, antes de ser adoptada la han forzado a la hora de hacerlo y por eso cocea. “Ahora tenemos que convencerla, por las buenas, de que no vamos a hacerla daño, de que sólo queremos ayudarla. Esto implica sesiones diarias de trabajo”. Pero como Federika, en El Valle Encantado hay muchos animales que necesitan ayuda, por lo que ojalá os gusten alguna de las fotos numeradas y entre todos podamos contribuir a que estar bonita y enorme labor siga adelante.

Making Federica II

Making Guille y Federica

Making Burrito mordiendo

Finalizo con unas palabras de la propia Esperanza (qué nombre tan bonito para lo que nos atañe): “El rescate de un animal no termina cuando llegan a El Valle Encantado. En realidad, aquí empieza una dura labor”. Si ayudamos seguirá siendo dura, pero aliviará en buena medida el trabajo. Creo firmemente que una de las mayores glorias de la civilización humana es el mejorar la vida de otros animales, porque cómo los tratamos es un reflejo de cómo se define una sociedad y cómo perfilamos nuestros hábitos culturales contribuye a la felicidad y a la calidad de vida de quienes la integramos.

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Líneas

Edición de 20×30 cm firmada y numerada por mí. Tirada de 30 copias.
Edición de 40×60 cm firmada y numerada por mí. Tirada de 20 copias.

Líneas (pequeña)

No estoy muy alejada de la realidad si digo que tal vez en el tema “Líneas” es donde más originalidad he visto en las fotografías presentadas a Teleidoscope.  Quizá he intuido una predominancia de las líneas blancas y negras, pero al ser un tema tan abstracto, las obras presentadas han sido muy diferentes y disfruté muchísimo aquella semana. No siempre participo, pero sigo el proyecto con muchísima atención e interés. Por cierto, lamento no haberlo publicado en el muro de Teleidoscope, pero creo que fueron dos días antes de que acabara la semana dedicada a las líneas cuando me acordé del siguiente artículo de la gran articulista y fotógrafa Mònica Vidal.

http://www.dzoom.org.es/descubre-el-significado-de-las-lineas-y-mejora-tu-composicion-fotografica/

Obviamente, hablar de líneas en una fotografía, es como hablar de luz y sombras. En fotografía todo son líneas, todo son sombras, luces y formas. En ese aspecto, la fotografía de Patricia Álvarez Casal (https://www.facebook.com/patriciaacasalphotography)  era realmente explicativa al respecto, toda fotografía son líneas, más allá de que estas sean visualmente más patentes o visibles. Hay líneas composicionales, líneas de luz, líneas de movimiento, de contemplación, de lectura de la imagen. También las hay rectas y circulares, líneas que nos equilibran una foto, que la rompen, que son un todo… incluso pueden llegar a ser la temática principal. En este aspecto, el muy respetable jurado ha sido muy literal, pero tal y como señala Mònica Vidal en su artículo o Patricia Álvarez en su foto, las líneas son una constante a la hora de crear y comprender una fotografía.

Patricia Álvarez Casal

El día que hice esta foto también hice otra que me estoy muriendo de ganas de trabajar, una foto de amor. De vez en cuando me apetece ser moñas, aunque bien es cierto que desde que conozco a Guille vivo en un estado de moñez semipermanente. Pero todo a su tiempo. Hacía un sol radiante, uno de los primeros días que anunciaba mi segunda estación favorita, la primavera. La primera es el otoño. Salimos radiantes, “Tengo chuches”, “Oh, dame una, por Dios”. Guille adora las chuches, pero se las raciono para que no se me ponga gordo. Mi madre y mi hermana dicen que le mato de hambre, pero no es cierto, aunque sus escapadas a escondidas a la despensa contradigan mis declaraciones en defensa propia. Aquel día íbamos caminando con nuestras chuches y nuestros zumitos de manzana. Manga corta. Las perris corriendo como si no hubiera un mañana. No íbamos por la mitad del camino al pueblo, Velayos, cuando me di cuenta de que había salido no sólo sin el trípode, también sin la cámara. Me cagüen… Vuelta atrás… pero de buen rollo, oiga. Estoy fatal de lo mío.

Esta foto en cuestión no tiene ningún significado en concreto, pero más de uno ha dicho que parece una libélula, lo cual me resulta muy gratificante, porque es el bicho que simboliza mi relación con Guille. Nos gustan tanto, nos han pasado cosas tan raras y mágicas con ellos, que lo mismo cuando tenga pasta me lo tatúo en la espalda, con las alas desplegadas en grande. Gracias por aportar esta interpretación, la haré también mía. Había una pretensión en esta imagen: ampliar mi serie de fotografías minimalistas, a saber, aquellas en las que hay mucho aire, aquellas que son muy limpias y respiran. Suelen tener una composición sencilla y pocos elementos. Empeñada en que ninguna foto tiene que parecerse a la anterior, jamás me he centrado en tener series. Pero dentro de una serie las fotos no tienen por qué parecerse mucho, pueden estar unidas por una temática y un estilo en concreto. Lo del estilo es importante, porque la temática puedo ser “Yo misma” y presentar una serie completamente absurda, porque ninguna foto tiene que ver con la otra. Tengo pocas series, pero quisiera ampliar esta y la de los cadáveres. Tengo un montón de buenas ideas. A esta serie, que para mí simboliza una gran bocanada de aire, la llamaré “Respiración completa”.

Mancha en la espalda

Mancha en la espalda II

Es cierto que casi todas mis fotos desde hace tiempo tienen una impronta algo perturbadora, como esta mancha en la espalda. Creo que bien podría enlazarse con la foto anterior y esos monstruos reencarnados en manos serpenteantes trepando por el árbol. No obstante, Guille tuvo que poner su toque de humor: “Parece la mano blanca de Saruman”. Fue una manera muy elegante de llamarme Orco, sí señor.

Estos campos de trigo pertenecen a las dehesas donde fotografío en tantas ocasiones. De momento los horizontes limpios y extensos me tienen cautivada. No sé por qué los persigo de esta manera, pero con el tiempo puedo llegar a tener una nutrida serie de fotos completamente diferentes en el mismo campo. Veréis cómo se pone en verano de trigo largo y amarillo. La realización de esta foto fue muy sencilla, en cuanto vi el salto perfecto, paré de dar trotes por la tierra, todavía húmeda y recién sembrada… ey, pero pisamos muy poquito, que no queremos dañar nada. No sabía muy bien si quería el salto por encima del horizonte…

Making salto I

Si por debajo…

Making salto II

Pero al final opté por una composición intermedia, sin manchar demasiado el cielo.

Por supuesto, por aquellas tierras perdidas del Señor, pasaban coches, cuyos conductores miraron con la correspondiente tortícolis. En fin, es inevitable, es realmente superior a ellos. Yo ya estoy más que acostumbrada a seguir trabajando como si no pasara nada, pero es un rollo no poder encontrar lugares en muchos kilómetros a la redonda donde poder estar completamente sola.

Para finalizar, la línea blanca. Nunca he pintado sobre mis fotos a lo Ouka Leele, pero es muy divertido. Jamás lo había hecho y creo que el resultado es muy curioso. El guiño a la pintura ya lo había trabajado, por ejemplo, Lídia Vives en su serie “Color dust”. Fotografía y pintura van tan bien de la mano que de vez en cuando una pequeña colaboración entre ambas está bien lejos de desentonar ¿Cómo hice esto? Bueno, fue sencillo. Pinté varias líneas con acrílico blanco sobre fondo negro, para luego fusionarlas en el modo de capa Screen. Sobre negro es muy fácil y queda muy limpio. Deseaba que se transparentara un poco, por eso no lo dejé completamente opaco, que es lo que habría pasado si hubiera pintado encima de la foto.

Línea II

Línea I

Por cierto, en la calle Ave María, 45 está el Nuevo Café Barbieri, donde hace justo un año me montaron una exposición muy chula 😉 Y lo que se ve en la esquinita de la foto son las gotas de conjuntivitis de la Menta, que si no tiene algo no se termina de sentir realizada.

Excuso decir cómo se lo pasaron las petardas. Corren, corren y corren. Creo que sienten algo parecido a una plenitud inmensa. Les brillan los ojos y parece que sonríen. Las persigues con la cámara para hacer una foto y sólo puedes hacer barridos, porque no paran. Creo que merece la pena pasar los findes en Ávila sólo por verlas así.

Milka y Menta corriendo III

Eso sí, hay un pequeño inconveniente, aunque a ellas no les importa. Iba a decir que no les importa una mierda, pero las mierdas les importan mucho. Cuando llueve, los canales que hay a los bordes de las cosechas están bien cargaditos de barro. De magnífico barro para rebozarse mientras da el solecito. En la foto tengo esa mueca porque es barro… si hubiera sido mierda habría puesto cara del Grito de Munch.

Milka sucia

Ah, no, espera. Pero no os perdáis la carusa de Milka, tan plácida, con los ojillos cerrados de gustirrinín, independientemente de que luego le caiga un buen fregao.

Milka a gustito

Las quiero con locura. Quiero a mi pequeña familia que me muero. O mejor dicho, que vivo.

Monstruos

Edición de 20x30cm. Tirada de 30 copias.
Edición de 40x60cm. Tirada de 20 copias.

Monstruos (pequeña)

Aquel domingo se iba a Emma y yo no había podido hacer una foto con ella. El sábado quedamos las tres hermanas y yo y tenía idea de realizar una foto en la que aparecieran ellas juntas, pero me vine abajo cuando vi que se tiraba todo el puto día lloviendo. Porque mira que soy adicta al tiempo, lo miro al menos dos veces al día, pero aquella semana no estuve muy pendiente y no sabía que aquel día iba a ser imposible realizar ninguna fotografía. El sábado me dio tal ansiedad que no podía tirar de mí, tenía la impresión de que no sería capaz de acabar el día más allá del sofá. Desatendí a mi hermana pequeña y me desatendí a mí misma.

Sí, son monstruos. Lo que nos aterra, lo que nos nubla e incapacita, lo que nos hace ser personas indeseables y seres infelices. A lo largo de la historia hemos intentado dar forma física a nuestras inseguridades y miedos, pero los monstruos, para mí, no son más que terror hacia lo que nos hace daño o hiere, terror a lo que desconocemos y terror hacia nosotros mismos.

No venía mal esta entrada en Teleidoscope, quizá de los temas menos tópicos que tiene. No sabéis las ganas que tengo de ver los resultados del tema “Perturbado”, “Tempestad”, “En la oscuridad”, “Algo malvado”, “Instinto animal” u “Olvidado”. La fotografía creativa puede ser muy amplia y no todos la utilizan para sacar la mierda que llevamos dentro, porque unos tendrán más que otros, pero todos llevamos a cuestas un saco de mierda. El mío es enorme. Me resulta muy interesante cuando veo una buena foto que se salte el patrón que bien describía Susan Sontag: la fotografía como unidad de medida de la belleza. He visto muchas manos, sí, pero también “monstruos” increíblemente hermosos, que más que salir huyendo o estremecerme, me daban ganas de abrazarlos, acariciarlos, besarlos o enviarlos directamente a una pasarela… aunque la vuelta de tuerca de Rubén Chase tampoco estaba nada mal: la obsesión por la belleza también puede llegar a ser algo monstruoso. Psicológicamente, del bisturí a la herramienta de licuar no hay precisamente un abismo. Si no salimos guapos en una foto, no es buena, si no vemos algo agradable, bucólico o preciosista, no es una buena foto. Y eso no es cierto. Tenéis en las manos una herramienta muy potente para volcar infinidad de sentimientos, emociones, deseos, miedos y experiencias y muchas veces utilizamos la fotografía como elemento visual que nos ayuda a imaginar o plasmar lo que deseamos ser o ver. Pero imaginad, sin importaros lo que opinen los demás, que esa mochila de mierda que lleváis a la espalda, cuyas asas se clavan en la carne de vuestros hombros día sí y otro también, se puede volcar en una fotografía. Imaginad. Creedme: hasta de lo más putrefacto, infame y vergonzoso, se puede sacar belleza y poesía. Producir un arte un poco menos correcto -sin salirse de lo que es el arte y el talento y no rallar la estafa- puede ayudaros tanto como artistas, como consumidores de arte. Mi pequeña colección de arte es, en cierta medida, un febrífugo.

Cuando aquel domingo salí a hacer la foto de Monstruo, pensé en un ser horripilante, con manos enormes, babeante y manos deformadas. Pero no, aquello era demasiado mainstream y yo no lo era en modo alguno, así que intenté ir de profunda e intentar simbolizar el miedo vía las manos… pero cuál no fue mi sorpresa cuando vi que muchísimos habíamos recurrido a la simbología de las manos para representar este tema, es más, que este tema en los artistas visuales, era muy recurrente. De nuevo me sentí traicionada por la memoria colectiva. Me taché de poco original y no presenté esta foto a la semana 10 de Teleidoscope. Más adelante, reflexionando un poco, lejos de sentirme mal, me enternecí. Pasé de sentirme fatal, a descubrir algo nuevo sobre la psique humana: las manos como símbolo están muy presentes en el arte desde la prehistoria, por lo que llegué a la conclusión de que están estrechamente unidas a la mente y creo que no hay nada más mental que la fotografía artística.

He realizado una extensa selección sobre fotografías que indagan en el terror que una mano puede inspirar. Los autores aparecen en orden aleatorio… y tendréis que reconocérmelo, hay algunas fotos preciosas ❤ Gracias a todos por darme permiso para publicarlas.

Laura Gómez. https://www.facebook.com/LauraGomezPhotography

Lau GV

Jen Ny. http://www.flickr.com/photos/115672232@N04/

Yen Ni

Víctor M. Gente Bastarda. https://www.facebook.com/pages/Gente-Bastarda/103682426390120 (Ganador de la primera semana de Teleidoscope).

Gente Bastarda

Sandra Montesinos Olm.

Sandra Montesinos

Nuria M. Alonso (refresquemos la memoria: fue la ganadora de mi concurso :P) http://www.flickr.com/photos/nury6/

Nuria M Alonso

Alfonso Cáceres. https://www.facebook.com/alfonsocaceresfotografia

Alfonso Cáceres

Estefanía García (Nada que rascar) http://nadaquerascar.webnode.es/

Nada que rascar

Beatriz Hita Fernández. http://www.flickr.com/photos/beinghumanforever

Beatriz Hita

Rafa Macías. https://www.facebook.com/RafaMaciasPhotography

Rafa Macías

Irene Miravete. http://www.flickr.com/photos/irenemiravete/ (Ganadora de la semana bajo la temática “Tiempo”).

Irene Miravete

Alfón García. http://www.flickr.com/photos/alfon-foto

Alfón García

Miriam Ramírez Suárez. http://www.flickr.com/photos/ymim/

Miriam Ramirez

Alba Blue. http://www.flickr.com/photos/116195405@N04/

Alba Blue

Marta Pérez. http://www.flickr.com/photos/martaperezfernandez/ (Refrescando la memoria, ¡Es la ganadora de la semana Monstruos!)

Marta Pérez

María López Martínsanz. https://www.facebook.com/ypuntosolucionescreativas

María López Martinsanz

Mónica Poncelas. http://slayertxu.wordpress.com/

Mónica Poncelas

Sonia Sisí. http://www.flickr.com/photos/soniasisi/

Sonia Sisí

Nadia Pérez Frutos. http://vanishingpointperspective.wordpress.com/

Nadia Pérez Frutos

Laura Solé Melero. https://www.facebook.com/laura.solemelero

Laura Solé Melero

Paula R. Feito. http://www.flickr.com/photos/paularodriguez

Paula R. Feito

Elisa Garrido. https://www.facebook.com/ElisaGarridoPhotography

Elisa Garrido

Miriam Valle. https://www.facebook.com/pages/Miriam-Valle-Photography/683166118384891 (Refrescando la memoria: Ganadora de la semana “Danza de estrellas” en Teleidoscope).

Miriam Valle

Ana Raga. https://www.facebook.com/pages/Ana-Raga/644287248935752?fref=ts

Ana Raga

Mònica Quintana. http://www.flickr.com/photos/monicaquintanaphotography/

Mònica Quintana

Lluneta Holmes. https://www.facebook.com/lluneta.holmes

Lluneta Holmes

Ciuco Gutiérrez. http://www.ciucogutierrez.com/

Cuico gutierrez

¿No os parece asombrosa la unidad que hay entre todas las fotos? ¿Que seamos tantísimos quienes hemos trabajado con manos? Y más que somos, pero no quería liarme a poner fotos y fotos. Alguien decía por aquí que las manos pueden hacernos sentir el máximo placer, pero también el máximo horror. Es probablemente una de las partes más comunicativas del cuerpo, pudiendo llegar a ser la herramienta perfecta para la creación de un alfabeto. Y ya es decir, porque mira que los ojos expresan. Las manos pueden simbolizar la ausencia absoluta de libertad, quizá uno de los derechos más preciados del ser humano. Unas manos nos pueden arrebatar la libertad, pero también la vida. Unas manos pueden humillarnos, hacernos sentir incómodos, violarnos, desollarnos, quitarnos la voz, atraparnos, abusar de nosotros…. pero también pueden apretar un botón y lanzar una bomba atómica, firmar, con consecuencias nefastas, un papel… o apretar el botón de una cámara en el momento más inadecuado.

La enorme multiplicidad gestual y comunicativa de las manos demuestra los diversos estados internos (psíquicos) del ser humano, lo que evidencia la estrecha relación entre las manos y la mente: la mano expresa lo que la mente piensa. Además en su explor(t)ación artística ya aparece en el arte prehistórico, donde las siluetas de las manos, como símbolo icónico, son el testimonio del origen de la pintura. Como dato de interés, las manos solían simbolizar a la totalidad del hombre. En el arte oriental, los mudras o manos místicas tienen significados muy concretos que hacen referencia a pasajes en la vida de Buda o actitudes mentales de éste. La huella es un signo de identidad humana, que puede remitir al propio artista. Por contra, las prótesis de mano o brazo y la ausencia de estos órganos pueden expresar limitación e incomunicación.

Pero antes de haber reflexionado sobre todo esto, dejé a Emma con sus madrinhas antes de volver a Sevilla y me fui al Parque del Oeste con mi Guille.

Making II Guille

Making I Guille

Con este señorito y mis petardas, forever.

Making Milki

Para hacer la foto buscamos un árbol más bien anchito. Cuando comenzamos a hacer fotos tuvimos muchas complicaciones porque se nublaba y salía el sol constantemente, por lo que teníamos que estar cambiando los parámetros de la cámara cada dos por tres, además de estar pendientes de que la luz era parecida en todo mi puzzle fotográfico. Primero hicimos los pies y, descalza, me lié a pegar saltos sobre esta superficie.

Making Tierra.

Para que luego digáis que los tacones son malos: si no fuera por el callo que me he forjado con ellos habría terminado después de esta foto con los pies llenos de heridas y ampollas. Abajo tenía esto y arriba…

Making árbol

Las fotos de los saltos, visualizadas en la pantalla grande del ordenador, me recordaron increíblemente al libro Blumen de Irene Cruz. No os lo perdáis, porque es un proyecto que te hace ser mejor persona después de pasar un rato con él. http://www.irenecruz.com/#!blumen/c1y08

Making pies

Después de conseguir un salto que me convenciera, nos liamos a poner posturas de manos.

Making mano mía

Making mano Guille

El montaje no ha sido fácil, de hecho, para mi gusto no ha quedado del todo bien. No obstante, creo que refleja muy bien mis miedos: son una plaga. No obstante, aunque me pisan los talones, no siempre dejo que me alcancen. Es difícil ser infeliz con todo lo que tengo, ¿qué es lo que más me gusta de todo lo que me rodea en la vida? Creo que queda claro.

Mano de Guille y mía

A la vuelta nos encontramos al famoso pollo que tanto ha aparecido en mi Facebook en escenas y vídeos inolvidables con Milka y Menta. Le llamamos Atún, aunque Guille quiso en un principio llamarle Nugget ¬¬. Era medio polluelo y estaba solo, muerto de hambre y sed, persiguiendo a todo el mundo, era de lo más gracioso. Este casual encuentro me lleva a una de mis próximas fotos, justo en el vergel que le encontramos para vivir. No queríamos en modo alguno que se lo comieran, así que buscamos desesperadamente un refugio o una granja vegana. Y encontramos El valle encantado en la Sierra Oeste de Madrid. Allí vive un burrito de cinco meses que se llama Dani…

Menta y el pollo

Mi piel, mis huesos, mi basura.

Edición de 20x30cm. Tirada de 30 copias firmadas y numeradas por mí. Precio: 60 euros la copia.
Edición de 40x60cm. Tirada de 20 copias, firmadas y numeradas por mí. Precio: 120 euros la copia.

Mi piel, mis huesos, mi basura (pequeña)

Aquella noche no podíamos dormir bien. Guille no quería ayudarme por primera vez a hacer una foto y aquello me perturbaba hasta lo más profundo. No me iba a ayudar en la realización de una foto que me humillaba, entre basura real, desnuda, después de una gran nevada. De madrugada se giró hacia mí y me dijo: “Está bien, Leila, si no te ayudo harás la foto igualmente. Te ayudaré”. Mi estrella, mi Guille. Odia que sufra, pero quizá porque somos hasta tal punto siameses de mente, que cuando uno de los dos, por H o por B, se apaga, nos quedamos casi paralizados. Pero me ayudó, vaya que si me ayudó. Yo en el último momento me vine abajo, del frío que hacía: “Guille”, le dije entre montones aislados de nieve: “No puedo hacer esta foto”. “Necesitas hacerla, intenta hacerla, Leila”. Me ayudó a enfocar:

Making Guille

Y a recogerlo absolutamente todo, sin dejar rastro… claro, que para meter los morros en la basura, también tenía ayudantes, y estos pequeños seres carroñeros nunca tienen problemas si de basura se trata.

Making IV

Creo que nunca necesito tanto a Guille como cuando hago este tipo de fotos. Más que para ayudarme a disparar, para que no me derrumbe durante la sesión. Lo venía anunciando desde hace tiempo entre llantos, bajonas y rabietas, pero siempre decía que sí a algún posado. Por caridad, porque no sé muy bien decir que no… o por el contrario, porque me apetecía o porque el fotógrafo me gustaba. Pero que guste un fotógrafo o que tenga talento, no incluye que sea una persona honesta. E intentar sortear a este tipo de personas -sobre todo cuando estás especializado en desnudo artístico- es agotador, además de que no siempre aciertas. He trabajado como modelo con fotógrafos, pero sobre todo con personas excelentes, educadas y muy profesionales. He realizado una pequeña selección de fotógrafos para los que he posado y que me han tratado de manera increíble. Totalmente recomendables si alguna vez le proponéis una sesión u os la proponen. Son educados, comprometidos y muchos de ellos, grandes amigos.

Lídia Vives Rodríguez. https://www.facebook.com/lidiavivesphotography?fref=ts

Fotografía Lídia Vives

-Carmen Carreño. http://carmencarreno.es/

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– Crisitna González. http://www.cristinagonzalez.es/

Foto Cristina González II

Viet-Ha Tran. https://www.facebook.com/VietHaTranFineArtPhotographer?fref=ts

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– Antonio José Morales Villegas. http://eltiodelacamara.blogspot.com.es/

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– Javier de Dios Serapiohttps://www.facebook.com/javier.dediosserapio

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-Los profesores y alumnos de la escuela de Dénia CaulinPhoto. Fotografía de Rubén Martínez Caulín. http://caulinphoto.com/

Rubén Caulin

– A los profesores y alumnos de Fotoaula, con Jorge Pozuelo y Pilar Nieto. Fotografía de Jorge Pozuelo. http://www.cursos-fotografia.net/

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– Antonio Sicre. https://www.facebook.com/AntonioSicrePhotography?fref=ts

antonio sicre

David Palacios y sus alumnos. http://www.david-palacios.com/

David palacios

– Alberto Rodríguez y Alegría Salvador http://arodriguez.es/  y http://fotosyfotogramas.es/

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Eduardo Pico. http://www.flickr.com/photos/33epico/

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Mery Gavilán. https://www.facebook.com/MeryFotografiaSalamanca?ref=ts&fref=ts

Mery gavilan

Charlie Imágenes. https://www.facebook.com/CharlieImagenes

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– José Javier Martínez Palacín. https://www.facebook.com/fotosjjmp?fref=ts

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– David Prades. http://www.davidpradesphoto.com/

Foto David Prades

– Pier Concari Herrero. http://500px.com/Piercohe

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Pero en mi breve carrera como modelo no todos han sido así. Os juro que más de una vez he estado tentada de publicar nombres. De hecho, podría haber un espacio donde pudiéramos reflejar todo tipo de abusos en el mundo de las modelos. Dar nombres sólo habría evitado que ciertos casos se repitieran, así pues, ¿por qué no los damos? Mientras escribo esto, el escritor Juan Soto Ivars señala en un estado de Facebook:

“Escritores que hablan de escritores que tienen alguna conducta despreciable porque no se atreven a decir el nombre no vayan a meterse en vendetas”

Viene a pasar lo mismo: el miedo a dar nombres, o como dice Juan, a recibir vendetas por ello. Os juro, que tras pensar muchísimo a solas -a veces noches enteras- y tras charlar con compañeros de profesión, he llegado a dos conclusiones. Por un lado, creo que racionalmente no debemos decir nada por no dar publicidad y por otro, la pereza de tener que soportar rebotes y ataques públicos y privados (yo ya los he recibido, y no he publicado esto todavía), porque por supuesto, aquí todo el mundo es inocente. Si hay que defender lo indefendible, lo defenderemos y si encima es nuestra propia mierda, justificaremos lo injustificable. Así son algunos fotógrafos. Pero, ¿qué les pasa a los fotógrafos? Tras tres años metida de lleno en el panorama fotográfico, me he dado cuenta de que una cámara otorga el poder para pensar que todo lo que hacemos está bien. Es así de sencillo y patológico.

Una cámara nos proporciona la capacidad de sentirnos orgullosos y encantados de habernos conocido. Sólo así se explican actitudes como las que tuve que vivir hace unos días, en uno de mis últimos posados. No era su sesión, pero quiso hacerme fotos. Me dio nosécuántas indicaciones para que posara, pero como no se explicaba bien, intentando hacerme ver que yo era una torpe, me tocó para colocarme él.

– “Eh, creo que es una norma bastante extendida entre fotógrafos que a las modelos no se las toca”.

– “Es que yo no soy fotógrafo”.

Y siguió tocándome. No es que yo sea radical en la idea de que no me toquen, de hecho, al final suelo dar permiso. Pero que esperen a que lo dé.

Making I

Así son muchos fotógrafos, más de los que os podáis imaginar. Pero sin dar nombres, voy a contar unas cuantas experiencias que han hecho que yo haya decidido poner fin al posado. Experiencias reales que me han hecho sentir muy mal y humillada.

– Está bien que se me respete como fotógrafa. Pero que muy bien, eso es subidón. Pero de ahí a que quieran que aporte las ideas y les monte la sesión, para luego sólo tener que pulsar el botón, hay un trecho maltrecho. Lo he hecho una vez y no volveré a hacerlo en la vida. Mis ideas no están en venta, que para algo soy modelo y fotógrafa y si hay que idear una foto y encima posar, para eso me basto y me sobro yo solita. Por cierto, nunca vi las fotos de esta sesión. Creo dejar claro en este punto que, salvo excepciones con fotógrafos a los que admiro muchísimo y que tienen algo que aportarme, no hago colaboraciones ni proyectos conjuntos. Soy muy solitaria trabajando.

– Creo que este punto es un clásico: que el fotógrafo -miembro principal y superior del equipo- no pase las fotos tras un intercambio. Tener las fotos les da poder, y los fotógrafos hacen uso y abuso de esto, lo cual es una canallada absoluta y les convierte en unos auténticos egocretinos. Dentro de este punto están los que te las pasan a un tamaño que ni para subir al Facebook.

– Los que te han pedido un intercambio y te pasan las fotos tras meses y meses o al año. Tú tienes que ser puntual el día de la sesión y “no ir de diva”. Presentarte allí estés como estés, de buena fe y con buena cara, sin rechistar y a currar gratis cuando ellos quieran y como ellos quieran. Ahora bien, no les presionéis a la hora de que os pasen las fotos, que los pobrecitos tienen mucho curro y están tó agobiaos. Los divos son ellos, que pueden llegar tarde no horas, sino meses. En vuestra puta cara.

Making II

– Que publiquen fotos que dañan nuestra imagen. Como les han cedido los derechos de imagen, creen que tienen el derecho de publicar cualquier cosa que les salga de los cojones, aunque la foto sea pura bazofia o la edición deje mucho que desear. Así estamos. Hace no mucho se publicaron unas fotos de un desfile con las modelos cambiándose de ropa. Para más detalles, con el tanga. Las modelos se quejaron y este les dijo “Si no queréis que os fotografíe, os vais al baño”. Si hubieran sido fotos bonitas, quizá habrían tenido más aceptación, pero eran cutres y lamentables. Cuando las modelos se quejaron, el fotógrafo en cuestión las amenazó con meterlas en un pleito, por hacerle hecho perder el tiempo. Y a las que defendieron a sus compañeras, les prohibió usar sus fotos. Chupaos esa. Por cierto, comentarios sexistas tipo: “La culpa es tuya por haber posado así”, abundan. Pero sobre el talento del fotógrafo en cuestión no se dice ni pío.

– Hablando de derechos de imagen. Está muy extendida de la idea de que cuando una modelo cobra, no se le pasan las fotos. No, señores, las fotos se pasan, al menos seis. Se pasan porque cobrar por nuestro trabajo y nuestro tiempo es un derecho. Y porque os regalamos los derechos de imagen, que cuestan su pasta. O al menos mi imagen no cuesta sólo 100 u 80 euros. Por otro lado, si cobráis por vuestro tiempo de trabajo y os pagan justamente vuestros derechos de imagen, haced constar en el contrato que estáis amparados por la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, sobre protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Talleres en los que el fotógrafo gana un pastizal y ni la modelo, ni la maquilladora ni el estilista se llevan un duro. Y esto sucede con fotógrafos muy muy conocidos, por increíble que parezca. Lejos de sentirse agradecidos porque hay personas dispuestas a trabajar gratis mientras un sólo miembro del equipo se lucra, creen que las gracias se las tienes que dar tú a ellos porque te dan publi. Ni de fotos ni de publicidad se come, valientes. O mejor dicho, valientes sinvergüenzas.

Making III

– Por otro lado, parece que a algunos les intimida que sea fotógrafa. Mujer y fotógrafa, para ser más exactos. Si es así, me escriben expresándome (literalmente), que les da cierto “pudor” hacerme fotos. Pero otros directamente no lo pueden soportar. Quizá porque te consideran a su altura y eso les aterra, ¿qué hacen entonces? Te rebajan. Sienten la profunda necesidad de situarte por debajo de ellos, así pues, he tenido que soportar frases tipo: “Es que tu fotografía es un poco inmadura”, “Tienes que practicar un poco más y serás una buena fotógrafa”, “Esta fotografía está bien, pero yo que tú la volvía a repetir para que saliera mejor”, “Eres joven y yo llevo 25 años en esto, date tiempo”. Y algunas perlas más. Dioses, si yo expresara mi opinión sobre la fotografía de muchos, bajo el amparo de la crítica constructiva -término contradictorio, por cierto-, ardía Troya.

– Para ir terminando, os contaré una anécdota. Terminada una sesión de desnudo, le comenté al fotógrafo en cuestión que no se diera prisa a la hora de editar las fotos, porque yo no tengo ninguna en tener mis fotos como modelo, “Perdona bonita, ¿qué fotos?” Al ver mi cara atónita, me respondió: “Esto no es un intercambio, es una colaboración: yo tengo un proyecto y tú colaboras si quieres”. Fue alucinante ver cómo defendía extensamente esta teoría y cómo sintió, como otros tantos, la necesidad de rebajarme como mujer y como fotógrafa. Por supuesto, aquellas fotos, que resultaron ser además un plagio escandaloso, no las tengo. La próxima vez llamaré a un fotógrafo para que venga a mi casa, me haga las fotos carnet y me las edite. Seguidamente me quedaré con su trabajo, incluidos los RAW y de paso le robo su magnífica cámara.

– Por último finalizaré con otro clásico: los follógrafos. Los cerdos, los guarros, los asquerosos, los que plagan la fotografía de hormonas, los que te piden que te rices el vello público para darle volumen, los que te dicen en medio de una sesión de desnudo que les encantaría fotografiarse con la polla bien tiesa, los que te dirigen bajo las palabras “tetas”, “culo” y “coño”, los que se atreven a decir cómo debe de ser el cuerpo de una mujer para realizar un desnudo, los que generan fotografía sexista de mujeres hipersexualizadas -bajo la excusa de que si lo hace una mujer, no es sexista-, los que tienen la necesidad de poner la impronta de macho alfa hasta en su trabajo. No les dedicaré muchas más palabras. Todos los conocemos, pocos se reconocen en este género fotográfico y somos muchas las que nos hemos prestado a alentar esta mierda, que sólo es un insulto a la mujer y a la fotografía. Una buena foto no os la hará un desnudo de culo pollo, pecho alzado y morros de pato.

No sabéis qué ganas tan inmensas tenía de escribir este post, pero también lo duro que ha sido. Porque escribir así me violenta y me altera muchísimo. Podría haber soltado más cosas, pero es agotador. Estoy tan cansada de todo esto, que lo mejor que he podido hacer es cerrar el maldito contenedor a donde yo misma a veces me he lanzado.

Basura