De pétalos y pájaros

De pétalos y pájaros (pequeña)

Creo que hacía mucho tiempo que no llevaba un intervalo tan largo sin escribir o hacer fotos. He pasado unas vísperas de mudanza angustiosas, con toda mi vida en cajas y objetos rebozados en polvo. Ese polvo… todavía, en mi casa nueva, lo estoy quitando de libros, sábanas, cosméticos, cuadros. Aceptar que las obras de La Palma, 60 iban a ser positivas y aguantar dos meses y medio haciendo el gilipollas ha sido de los episodios más absurdos de nuestras vidas. En cuanto vimos el plan de la comunidad de vecinos, de la constructora y, por supuesto, de la casera, debimos habernos mudado. Algo olía a podrido y en medio estábamos nosotros. Pero aguantamos y hemos acumulado mucho estrés, hemos vivido momentos deprimentes que nos han pasado factura. A mí sobre todo, que soy más débil. Por otro lado, he perdido a una gran amiga que resulta que no lo era tanto y eso me está lastrando muchísimo. He visto caer a muchos en su círculo de amistades, por lo que creo que el problema ha sido mío al haberme creído más especial que otros junto a ella. También Guille y yo hemos pasado por una intoxicación alimenticia y cuando uno está agonizando en la cama, retorciéndose de dolor, sin control alguno sobre su cuerpo, piensa en muchas cosas. Luego están las envidias que me rodean en mi entorno profesional. No me creo más que nadie, desarrollo mi profesión con pasión y muchos de los resultados me tienen muy satisfecha. Soy feliz fotografiando, no hago daño a nadie y apoyo de manera absoluta a mis compañeros, por lo que no entiendo por qué muchos han decidido ocupar parte de su tiempo libre en intentar destruirme. Ya se lo digo de antemano: no pueden. No pueden al menos en el terreno fotográfico, porque en pocas facetas de mi vida soy tan fuerte como en la fotografía, ¿que me va mal? Lo vuelco todo en una foto y saldrá Esta angustia de cielo ¿Que soy muy feliz? Saldrán fotos tan espectaculares como Flor de viento. Fotografiar para mí es una experiencia catártica. Es, junto al amor, lo más bello. Asumid que voy a seguir adelante con la fotografía, independientemente de lo que vomitéis en la puerta de mi casa.

Por último, voy a dejar de posar. Voy a dejar de posar debido a que he tenido experiencias terribles con fotógrafos: trabajar gratis y que no me pasen las fotos, que me traten como a una puta, que intenten rebajarme como mujer y como fotógrafa o prepararles así by the face las sesiones para que ellos sólo tengan que apretar el botón. Lo del posado lo voy a desarrollar en un largo post, porque le he dedicado una foto a este asunto. Una foto, en la ejecución, humillante y dolorosa.

Dadas las explicaciones pertinentes de mi pequeño paréntesis en el terreno artístico, os explico un poquito la sesión de las gallinas. Aquel día cargaba las cámaras bien apretadas al pecho, con la esperanza de no perder el corazón por el camino. Seguro que muchos lo entendéis: esa adrenalina que te invade en los momentos previos a una foto, o lo que es lo mismo, el abismo. Es lo más parecido a tirarse de cabeza o el placer de estrellarse con otra realidad, que resulta ser prácticamente tu hija.

Ya no andaba bien, claro que no andaba bien. Hacía dos meses que muchos aspectos de mi vida se habían torcido. Y como si yo no contara nada, mi cara decide también hablar por mí mientras va conmigo a todas partes.

Making II

No es que esté en contra del retoque de modelos, es que yo entiendo la fotografía y la belleza de otra manera. O al menos mi propia imagen, indepedientemente de lo que hayan hecho con ella otros fotógrafos.

Mientras íbamos en el coche a Ávila, visualicé una imagen con gallinas y aquello era realmente perturbador, ¿quién me iba a dejar trabajar con sus gallinas? ¿Dónde podía encontrarlas? La foto no era en un inicio nada convencional, aunque los resultados finalmente desembocaron en una escena costumbrista, quizá algo anómalo en mí. Lo malo de imaginar una foto difícil de hacer es que acabas de realizar mentalmente una foto y no sabes si podrás llevarla a cabo. Esta situación genera una especie de ansiedad que roza la neurosis. Eso y que todo te la resbale bastante a la hora de llevar a cabo tu imagen. La vergüenza. Pierdes sobre todo la vergüenza, así que cuando Leandra nos dijo que venía de la casa de la señora que vendía huevos, le formulé LA PREGUNTA: ¿Y tú crees que esa señora me dejaría hacer fotos en su corral?”. Guille se llevaba las manos a la cabeza. Siempre se lleva las manos a la cabeza con la mitad de las fotos que le propongo, pero siempre acaba ayudándome. Leandra y su marido Gonzalo me miraron raro… “Pero, claro, sí, podemos intentarlo, mañana vamos a preguntarles, una hora que no sea la de comer, una hora en la que no hayan ido al pueblo, a misa”.

El domingo a las 11:30 estaban allí, por lo que cogí todo el equipo y con arranque me dirigí a la casa de Jesusa, “¡¡En seguida os traigo los huevos!!”… “Eeeeh, ¡No! ¡Pero, oiga!, es que hemos venido para algo más, ¿puede abrirnos la puerta, por favor?”. Le expusimos que queríamos hacer una foto, “¿Una foto? ¡Claro! Ya han fotografiado más de una vez a mis gallinas, mirad estas enanas, y ese gallo de allí”.

Gallo

Gallina

Las gallinas tenían currículum, pero a pesar de ello, seguían siendo gallinas. Nada más entrar en el corral volaron espantadas hacia un rincón. Aquella sesión iba a ser difícil. Por otro lado, la pose inicial era yo misma descalza con la boca rebosante de maíz. Creo que ni Leandra ni Jesusa habían visto en la vida tamaño bizarrismo, pero tenía que aprovechar esa poca vergüenza que me quedaba para sacar adelante la foto.

Making III

Making IV

Making VI

“Guille, no hables, no te muevas”. Nuestra táctica fue la siguiente: las gallinas estaban muy asustadas. Es algo que hay que asumir si trabajas con pájaros, que huyen del ser humano en cero coma. Pero es normal y hacen bien. Lo que hicimos fue quedarnos muy quietos y no hablar. Teníamos gallinas delante, detrás y en el centro. Las que estaban entre nosotros dos eran las más atrevidas. Así pues, disparando numerosas tomas, conseguí una imagen que no me esperaba, superponiendo fotos, es decir, que todas las gallinas que veis en la foto principal o estaban ahí o pasaron por ahí en algún momento. Hay algunos que me han dicho que debería haber lanzado un flash de relleno, ¿pero estamos locos? Para empezar, es mi foto y en mi foto hago lo que me dé la gana. Lo que sea, en vuestras fotos, las mías las dejáis en paz. Para continuar, estoy trabajando con unos animales muy sensibles, estaban muy alteradas y, probablemente, estuvieran pensando que las estábamos rodeando, ¿deslumbrarlas con flash? Muy inteligente. Por último, los fotógrafos suelen olvidarse de la principal fuente de luz que tenemos: el sol. Con un sol de medio día, radiante, es absurdo utilizar flashes, iba sobrada de luz. Con la luz natural del sol y unos cuantos reflectores no hacen falta, el resultado sería muy artificial… a no ser que sea exactamente lo que buscáis.

Making V Indicaciones a camara

Dicho lo dicho, me encanta trabajar con animales. Es muy difícil, pero si eres de esas personas que consideran que su especie no es el ombligo del planeta, fotografiar con animales puede ser una experiencia muy satisfactoria, además de divertida. Hace dos años que soy vegetariana, con mucho esfuerzo. Después de toda una vida incluyendo en mi vida la carne, apartarla de mi dieta ha sido duro. Pero de mi dieta, de mi ropa, mis zapatos, complementos o bisutería. Utilizamos de manera innecesaria a los animales para muchas cosas que pueden ser sustituidas por otras. Soy más feliz desde que soy vegetariana, puedo vivir con salud de hierro sin que peligre mi subsistencia y con todas las necesidades cubiertas. Y el primero que me venga con lo de la lechuga lo mismo se lleva una hostia, entre otras cosas porque lo que yo coma o deje de comer le debe de importar una mierda. Yo no sería capaz de comerme a ninguno de los modelos de mis fotos, a los que respeto muchísimo. Considero que tienen tanto derecho a disfrutar de sus vidas tanto como nosotros la nuestra. Y no soy tan dura con el tema de los animales que llevan vidas plenas en libertad y completamente atendidos, como la vida que llevan en los mataderos o naves ganaderas o avícolas, donde se comenten atrocidades que a mí, personalmente, me destrozan. Es un tema que me supera. No sé si habéis visto el documental de Earthlings, pero si sois capaces de llegar hasta el final (yo no pude), os hará reflexionar sobre el tema. Os lo dejo aquí.

Durante la sesión pisé una plasta bien gorda de gallina: blandurria, maloliente y asquerosa. Pero muy digna y con disimulo, me puse el calcetín, cumplí bebiéndome unas cervezas en la casa de Gonzalo y Leandra y me fui con calma a la casa a frotarme bajo el agua la piel como si no hubiera un mañana. “Ya que estamos aquí, tenemos que tirar como sea p’alante”, repite resignadamente mi madre. Supongo que gran parte de la vida consiste en eso, en pisar sin querer mierda tras y mierda y llevarlo con más o menos dignidad, con la esperanza de que siempre llegue la oportunidad de darte una buena ducha de agua caliente.

Making VII

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3 thoughts on “De pétalos y pájaros

  1. Amas la fotografía ¿Que más quieres? pasa de lo divino y humano, tú eres tú y lo realizas maravillosamente, siempre adelante y crea, crea.

  2. Se te echaba de menos. Así que la alegría por poder leerte es grande y sincera, siempre acabo aprendiendo algo, bien de fotografía, bien de otras materias.

    Lamento que dejes de posar para otras personas (personas he estado a punto de ponerlo entre interrogantes y comillas, viendo las experiencia que cuentas), pero lo comprendo. Como persona no me cabe en la cabeza que puedan tratarte así, que ni siquiera te pasen unas fotos. ¿De veras cuesta tanto?. La humillación y el “machaque” podrían autoaplicárselo en elevadas dosis.

    A ver si con el cambio de casa levantáis cabeza y la salud acaba por recomponerse.

    En serio, no sé qué es eso de “la lechuga”…

    Gracias por seguir compartiendo tus experiencias.

  3. Quien quiere destruir a esta chica y por qué? Ah, espera, que vivimos en un país donde la envidia es el deporte nacional!!! Pues tú a lo tuyo y que les den a las malas lenguas, a mí me encanta lo que haces y como nos lo cuentas…
    Ya te echábamos de menos. Mola la experiencia entre gallinas, eres una fábrica de ideas…
    Espero que tus asuntillos personales vayan mejor. Ánimo!

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