Luna en polvo

Luna en polvo (pequeña)

Últimamente a todo el mundo le parece bien presentarse en mi casa sin avisar y yo, con mi moñamen, un grano recién reventado, mi pijama metido por los calcetines y mi jersey de pelotillas, tengo que abrirles la puerta con la mejor de mis sonrisas. Mi casera tuvo que hacer evidente lo muy ridícula que me paseo por el piso, por el que de momento estoy pagando y que mientras siga pagando es mi guarida donde voy disfrazada de espinete si me sale de las entrañas: “Hija mía, ¿así me recibes? Voy a intentar no mirarte mucho”. Eso me dijo, mientras entraba con dos aparejadores y de paso echaba un vistazo a la cocina para ver si había fregado. Los ecuatorianos que me van a hacer la mudanza han venido también sin avisar esta mañana y sin remilgo alguno, “¿Los armarios están llenos? ¿Y los cajones?” Y los abrían. Me quedé de piedra, “Al menos no tiene usted trajes de gala, que son más delicados de transportar”. Me asombró que en segundos hubiera sido capaz de catalogar la ropa que había en mi armario, pero al tercer cajón que iban a abrir, le cogí la mano, “Señor, en mi casa no tenemos cajones vacíos”. En fin, debe de ser mala educación o algo cultural, pero mi casera no es de Ecuador y la educación, si alguna vez la tuvo, se le ha olvidado en otra dimensión o algo por el estilo.

Al final nos mudamos a una buhardilla 36 números más arriba de la nuestra, esquina con la Plaza del Dos de Mayo. De Malasaña no queríamos movernos, pero sí de esta vivienda que tantos dolores de cabeza nos está dando. La vivienda y su propietaria, claro está. Vivimos momentos muy tensos e inestables y creo que hasta que el día 30 no hagamos la mudanza, no estaremos 100% tranquilos. Llevamos más de dos meses aguantando de todo, así que cuando nos vamos a Ávila, a la casa de los padres de Guille, la desconexión con el resto del mundo es una experiencia más que sana. Allí él se dedicaba al modelismo y yo a editar fotos o a escribir. Por las tardes encendíamos la chimenea y era una gozada. Desde el sofá, levantando la vista de un libro, echaba un vistazo a las perrinas, que hacían el cabra por el jardín, sin interés alguno de entrar en la casa. También cocinaba, porque lo confieso, la cocina es una actividad que me encanta y me relaja muchísimo. La cocina que tienen los padres de Guille allí en Pancorbo es la mejor en la que he cocinado nunca. Allí estamos sin teléfono, sin internet, sin televisión, sin prensa: durante dos días prácticamente nada nos conecta con la realidad más humanamente activa de mi planeta. Intentamos descansar y no pensar demasiado en la que se nos viene encima.

El primer día, tras tomarnos al solecito unas cervezas con los vecinos -ya los nombré discretamente en el post de mi foto, “Lorena, eléctrica”- nos fuimos a hacer esta foto. En un principio pensé que podía resultar fácil. Pero no. Coordinar las puñados de harina en el aire, el cabello y mi mano, resultó ser las más de las veces frustrante. Para empezar porque estaba operando con la mano zurda, ya que si me “taponaba” el agujero de la nariz con la mano izquierda, me ensombrecía la cara, pues el sol venía justamente por la izquierda. Quería operar con la mano derecha con el mandito a distancia, pero tuve que hacerlo todo al revés: enfocar y apretar el botón del mandito con la derecha, soltarlo en 2 segundos, ponerme la mano izquierda en la nariz y dar un cabezazo con el cabello mientras Guille lanzaba un puñado de harina. Creedme, tardé más tiempo de lo normal en ver mi foto en la cámara.

Guille

Madito

Lo que me motivó a hacer esta foto, fue el tema de Teleidoscope “Nieve”, en un intento de dar un giro de tuerca a su concepto más evidente. No obstante, por los motivos inicialmente comentados, me fue imposible realizar la foto. No obstante, se ajustaba sin problema alguno al siguiente tema, “Movimiento”. Por cierto, tengo que decirlo: se han subido fotos impresionantes al grupo.

Por otro lado, quería dejar algo muy claro: No estoy inmersa en el mundo de las drogas ni lo apoyo. O más que no apoyarlo, es algo que realmente no me interesa. Nunca en mi vida le he pegado una calada a un porro, aunque tengo curiosidad por probarlo. Por lo demás, lo que ha hecho mi vida un infierno netamente insano es el sufrimiento. El dolor también puede ser una droga ¿Os acordáis de la famosa canción de Gotye, “Somebody that I used to know”?: Reza algo así: You can get addicted to a certain kind of sadness. No juzgo a quien consume drogas, hay muchos motivos por los que puedes acabar atrapado en ellas, como yo puedo vivir a veces atrapada en la tristeza. Realmente no necesito estupefacientes para vivir otras emociones, ni para divertirme ni mucho menos para ser feliz. Dicho esto, quiero que veais esta foto como una instantánea de una historia, cuya protagonista no soy yo. A mí me ha recordado bastante a mi aristócrata suicida, hasta he llegado a pensar que son el mismo personaje.

Por cierto, esta foto fue un error de coordinación, pero me gusta pensar en ella como la primogénita o el inicio de la acción.

El inicio

Y esta como el final, quedando la principal  en representación de ese choque amargo e incómodo de la droga con el cerebro.

Making I

Con mi personaje también pensé en un tipo de consumidor de droga que está muy alejado del prototípico yonko, por ejemplo, el personaje de Mia Wallace en Pulp Fiction. Uma Thurman sale impresionante, no tiene un aspecto de drogadicta, pero el colocón que se pega de heroína confundiéndola con cocaína ya es uno de los grandes mitos del cine.

Por otro lado, mientras los papás se pillaban un colocón con harina, el resto del equipo estaba explorando los alrededores.

Milka y Menta

Esta foto de Menta con la luna me encanta, sobre todo porque hace un pequeño guiño a mi foto. Titulé esta foto “Luna en polvo”  intentando recurrir al “terror cósmico” de Lovecraft y así otorgarle a esta imagen, mediante conceptos, ese toque oscuro que está implícito en el mundo de la drogadicción y los motivos que llevan a las personas a profundizar en él.

Menta y la luna

Guille y Milka

Nos lo estábamos pasando genial con las perritas, cuando de repente veo que Guille arruga la nariz y mira a Menta… “Dios, dime que no, que no lo han vuelto a hacer…”, le digo. Pues sí. Encontraron una mierda muy gorda y se revolcaron con mucho gusto en ella. Nuestra amiga Alegría, que es auxiliar de veterinaria y fotógrafa, nos comentó que quizá se debe a que intentan camuflar su propio olor y pasar desapercibidas, pero me pregunto por qué no les da por revolcarse en tomillo o lavanda ¬¬

Recogimos rápidamente el campamento y las dos directas la bañera. Aquí os dejo una foto de la Milka con cara de circunstancias -que no de arrepentimiento-. Además tenía todos los morros llenos de harina porque se había estado zampando toda la que encontraba en el suelo.

Milker en la bañera

Ains, los que tenéis perros me entenderéis, son una paradoja en sí mismos. No sé si habéis leído las viñetas de “My dog, the paradox”, pero al final termina diciendo: “(…) los queremos porque sus vidas no son largas, lógicas o deliberadas, tan sólo son una explosiva paradoja, compuesta por pelos, dientes y entusiasmo. Y jamás vas a encontrar a una persona que esté tan verdaderamente feliz de verte”.  Os dejo aquí el cómic tanto en inglés como en español, es extraordinario.

http://www.corgisspain.com/mi-perro-la-paradoja/

http://theoatmeal.com/comics/dog_paradox

Lo mismo que no puedo evitar hablar de Guille cada vez que realizo una foto con él, tampoco de las perrinas, a las que nos llevamos a todas partes, incluso de vacaciones. La sociedad no te lo pone nada fácil para integrar a los animales allá donde vayas. Y es curioso, porque el mundo nos pertenece a todos, independientemente de la especie a la que pertenezcamos. Pero si hoy en día hay avances es porque cuatro resignados y entusiastas de los animales nos empeñamos en el siguiente lema #nosinmiperro. Y sin mis perras no pienso ir a ninguna parte, ni siquiera para llevar a cabo mi profesión. Guille, mis perras y la fotografía o cómo sentir Pasión en estado puro. En realidad, son las drogas más bellas que existen.

Menta

Ensayo

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One thought on “Luna en polvo

  1. Todos tenemos alguna adicción, y quien no la tenga seguro que tiene una vida triste y simple.

    El problema es cuando no puedes disfrutar de tu droga. Ahí es cuando te vuelves inestable de verdad…

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