Luna en polvo

Luna en polvo (pequeña)

Últimamente a todo el mundo le parece bien presentarse en mi casa sin avisar y yo, con mi moñamen, un grano recién reventado, mi pijama metido por los calcetines y mi jersey de pelotillas, tengo que abrirles la puerta con la mejor de mis sonrisas. Mi casera tuvo que hacer evidente lo muy ridícula que me paseo por el piso, por el que de momento estoy pagando y que mientras siga pagando es mi guarida donde voy disfrazada de espinete si me sale de las entrañas: “Hija mía, ¿así me recibes? Voy a intentar no mirarte mucho”. Eso me dijo, mientras entraba con dos aparejadores y de paso echaba un vistazo a la cocina para ver si había fregado. Los ecuatorianos que me van a hacer la mudanza han venido también sin avisar esta mañana y sin remilgo alguno, “¿Los armarios están llenos? ¿Y los cajones?” Y los abrían. Me quedé de piedra, “Al menos no tiene usted trajes de gala, que son más delicados de transportar”. Me asombró que en segundos hubiera sido capaz de catalogar la ropa que había en mi armario, pero al tercer cajón que iban a abrir, le cogí la mano, “Señor, en mi casa no tenemos cajones vacíos”. En fin, debe de ser mala educación o algo cultural, pero mi casera no es de Ecuador y la educación, si alguna vez la tuvo, se le ha olvidado en otra dimensión o algo por el estilo.

Al final nos mudamos a una buhardilla 36 números más arriba de la nuestra, esquina con la Plaza del Dos de Mayo. De Malasaña no queríamos movernos, pero sí de esta vivienda que tantos dolores de cabeza nos está dando. La vivienda y su propietaria, claro está. Vivimos momentos muy tensos e inestables y creo que hasta que el día 30 no hagamos la mudanza, no estaremos 100% tranquilos. Llevamos más de dos meses aguantando de todo, así que cuando nos vamos a Ávila, a la casa de los padres de Guille, la desconexión con el resto del mundo es una experiencia más que sana. Allí él se dedicaba al modelismo y yo a editar fotos o a escribir. Por las tardes encendíamos la chimenea y era una gozada. Desde el sofá, levantando la vista de un libro, echaba un vistazo a las perrinas, que hacían el cabra por el jardín, sin interés alguno de entrar en la casa. También cocinaba, porque lo confieso, la cocina es una actividad que me encanta y me relaja muchísimo. La cocina que tienen los padres de Guille allí en Pancorbo es la mejor en la que he cocinado nunca. Allí estamos sin teléfono, sin internet, sin televisión, sin prensa: durante dos días prácticamente nada nos conecta con la realidad más humanamente activa de mi planeta. Intentamos descansar y no pensar demasiado en la que se nos viene encima.

El primer día, tras tomarnos al solecito unas cervezas con los vecinos -ya los nombré discretamente en el post de mi foto, “Lorena, eléctrica”- nos fuimos a hacer esta foto. En un principio pensé que podía resultar fácil. Pero no. Coordinar las puñados de harina en el aire, el cabello y mi mano, resultó ser las más de las veces frustrante. Para empezar porque estaba operando con la mano zurda, ya que si me “taponaba” el agujero de la nariz con la mano izquierda, me ensombrecía la cara, pues el sol venía justamente por la izquierda. Quería operar con la mano derecha con el mandito a distancia, pero tuve que hacerlo todo al revés: enfocar y apretar el botón del mandito con la derecha, soltarlo en 2 segundos, ponerme la mano izquierda en la nariz y dar un cabezazo con el cabello mientras Guille lanzaba un puñado de harina. Creedme, tardé más tiempo de lo normal en ver mi foto en la cámara.

Guille

Madito

Lo que me motivó a hacer esta foto, fue el tema de Teleidoscope “Nieve”, en un intento de dar un giro de tuerca a su concepto más evidente. No obstante, por los motivos inicialmente comentados, me fue imposible realizar la foto. No obstante, se ajustaba sin problema alguno al siguiente tema, “Movimiento”. Por cierto, tengo que decirlo: se han subido fotos impresionantes al grupo.

Por otro lado, quería dejar algo muy claro: No estoy inmersa en el mundo de las drogas ni lo apoyo. O más que no apoyarlo, es algo que realmente no me interesa. Nunca en mi vida le he pegado una calada a un porro, aunque tengo curiosidad por probarlo. Por lo demás, lo que ha hecho mi vida un infierno netamente insano es el sufrimiento. El dolor también puede ser una droga ¿Os acordáis de la famosa canción de Gotye, “Somebody that I used to know”?: Reza algo así: You can get addicted to a certain kind of sadness. No juzgo a quien consume drogas, hay muchos motivos por los que puedes acabar atrapado en ellas, como yo puedo vivir a veces atrapada en la tristeza. Realmente no necesito estupefacientes para vivir otras emociones, ni para divertirme ni mucho menos para ser feliz. Dicho esto, quiero que veais esta foto como una instantánea de una historia, cuya protagonista no soy yo. A mí me ha recordado bastante a mi aristócrata suicida, hasta he llegado a pensar que son el mismo personaje.

Por cierto, esta foto fue un error de coordinación, pero me gusta pensar en ella como la primogénita o el inicio de la acción.

El inicio

Y esta como el final, quedando la principal  en representación de ese choque amargo e incómodo de la droga con el cerebro.

Making I

Con mi personaje también pensé en un tipo de consumidor de droga que está muy alejado del prototípico yonko, por ejemplo, el personaje de Mia Wallace en Pulp Fiction. Uma Thurman sale impresionante, no tiene un aspecto de drogadicta, pero el colocón que se pega de heroína confundiéndola con cocaína ya es uno de los grandes mitos del cine.

Por otro lado, mientras los papás se pillaban un colocón con harina, el resto del equipo estaba explorando los alrededores.

Milka y Menta

Esta foto de Menta con la luna me encanta, sobre todo porque hace un pequeño guiño a mi foto. Titulé esta foto “Luna en polvo”  intentando recurrir al “terror cósmico” de Lovecraft y así otorgarle a esta imagen, mediante conceptos, ese toque oscuro que está implícito en el mundo de la drogadicción y los motivos que llevan a las personas a profundizar en él.

Menta y la luna

Guille y Milka

Nos lo estábamos pasando genial con las perritas, cuando de repente veo que Guille arruga la nariz y mira a Menta… “Dios, dime que no, que no lo han vuelto a hacer…”, le digo. Pues sí. Encontraron una mierda muy gorda y se revolcaron con mucho gusto en ella. Nuestra amiga Alegría, que es auxiliar de veterinaria y fotógrafa, nos comentó que quizá se debe a que intentan camuflar su propio olor y pasar desapercibidas, pero me pregunto por qué no les da por revolcarse en tomillo o lavanda ¬¬

Recogimos rápidamente el campamento y las dos directas la bañera. Aquí os dejo una foto de la Milka con cara de circunstancias -que no de arrepentimiento-. Además tenía todos los morros llenos de harina porque se había estado zampando toda la que encontraba en el suelo.

Milker en la bañera

Ains, los que tenéis perros me entenderéis, son una paradoja en sí mismos. No sé si habéis leído las viñetas de “My dog, the paradox”, pero al final termina diciendo: “(…) los queremos porque sus vidas no son largas, lógicas o deliberadas, tan sólo son una explosiva paradoja, compuesta por pelos, dientes y entusiasmo. Y jamás vas a encontrar a una persona que esté tan verdaderamente feliz de verte”.  Os dejo aquí el cómic tanto en inglés como en español, es extraordinario.

http://www.corgisspain.com/mi-perro-la-paradoja/

http://theoatmeal.com/comics/dog_paradox

Lo mismo que no puedo evitar hablar de Guille cada vez que realizo una foto con él, tampoco de las perrinas, a las que nos llevamos a todas partes, incluso de vacaciones. La sociedad no te lo pone nada fácil para integrar a los animales allá donde vayas. Y es curioso, porque el mundo nos pertenece a todos, independientemente de la especie a la que pertenezcamos. Pero si hoy en día hay avances es porque cuatro resignados y entusiastas de los animales nos empeñamos en el siguiente lema #nosinmiperro. Y sin mis perras no pienso ir a ninguna parte, ni siquiera para llevar a cabo mi profesión. Guille, mis perras y la fotografía o cómo sentir Pasión en estado puro. En realidad, son las drogas más bellas que existen.

Menta

Ensayo

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Hacia allá

The journey begins (pequeña)

Uno de los propósitos de este año -y también del anterior, pero no lo hice- era fotografiar con lluvia. Es algo complicado y engorroso, pero los resultados son geniales. Esta foto está hecha bajo una lluvia poco intensa, ¿qué precauciones tenemos que tomar? Para empezar, pon a resguardo tu equipo y todo lo que lleves. Si estás por ejemplo en el campo, envuelve en un impermeable o un plástico la mochila, flashes, reflector, etc. Mientras haces la sesión eso estará protegido de la lluvia y te puedes quedar tranquilo.

La mayoría de las cámaras reflex actuales están preparadas para que les caiga cuatro gotas -sí, cuatro, no os flipéis, que no todas están completamente selladas-, es decir, que si veis que tiene una gotita o dos en el cuerpo o en el objetivo ¡que no os dé un síncope! La secáis con un pañito y seguís con vuestro trabajo. Si hacéis la foto bajo un paraguas no debe de pasar absolutamente nada. Otra cosa es una lluvia torrencial. Yo nunca lo he probado, pero tengo muchas ganas de hacerlo. Y supongo que alguna vez lo haré, pero con mucha precaución ¿Qué diferencias he encontrado frente a una sesión de fotos en condiciones normales? Pues que quizá, al tener numerosas gotas de agua por delante de mí, la foto aparece algo borrosa. No obstante, es normal, entre nosotros y lo que queremos fotografiar hay partículas y gotas de lluvia y eso se debe de notar necesariamente.

Guille y la Polaroid

Si necesitáis haceros un autorretrato bajo la lluvia y no tenéis a nadie que os ayude y dispare bajo resguardo, he visto por internet unos trípodes con paraguas o chubasqueros muy currados, la mayoría artesanales. Un día podría probar a hacer algo así en el caso de que esté sola.

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Por último si sois vosotros mismos los que posáis o estáis trabajando con una modelo… pues sí, muy cómodo no es: además de que te mojas y la ropa se te cala, tienes frío, las gotas de lluvia te dan en las pestañas y parpadeas mucho. Se posa con muchas ganas de acabar, por lo que hay que estar muy relajado, tener las ideas muy claras para que todo salga más rápido y disparar con mimo y paciencia.

La foto está realizada en Sevilla, en un parque que destrozaron entero para construir el metro. Ahora mismo está renaciendo, pero poco a poco. Está al lado de mi casa, en Mairena del Aljarafe. Mi madre nos dejó coger varias rosas de Andalucía del jardín y arena para las plantas y nos hicimos esta linda macera en la mochila.

Rosas de Andalucía

Claro que durante la sesión me incliné demasiado y me puse la nuca y el pelo hechos un asco:

Detalle

Tierra en la nuca

Luego en la ducha sirvió para un buen peeling, que quien no se consuela es porque no quiere. También iba descalza y hay que tener cuidado cuando se posa sin zapatos, entre otras cosas porque pertenecemos a una especie muy cerda y podéis encontraros cristales. Incluso algún desalmado puede esparcir rosas espinosas por el suelo.

Pies

Ya con el escenario y la modelo bien concienciada de que hasta que no saliera La Foto en la cámara, no se movía de allí, empezamos a disparar… no, como siempre, sin pequeños intrusismos.

Making III

Si no hubiera sido por la lluvia, la foto es relativamente fácil de hacer. Sólo superpuse dos imágenes para multiplicar los brazos y las piernas y oscurecí el entorno, otorgándole una textura muy pictórica.

Detalle II

Making I

Making II

¿Qué es lo que me motivó a realizar esta foto? Pues nada más y nada menos que el Proyecto Teleidoscope, ¿lo conocéis? Se trata de un proyecto colectivo de 52 semanas propuesto por las fotógrafas Lidia Vives, Rebeca Cygnus, Marina Gondra y Desirée Delgado. En un principio puede parecer un proyecto cualquiera. Y las bases pertenecen a un proyecto cualquiera: cada semana tenéis un tema que hay que respetar y de todas las fotografías realizadas a la semana, se escoge una de las mejores. Es internacional, puede participar cualquiera y puedes subir cualquier tipo de foto. Vaya que si esto es normal, pero ha sucedido algo increíble, quizá propiciado por la propia obra de sus promotoras. Teleidoscope, sin que nadie lo haya impuesto, se ha convertido en un Proyecto de fotografía creativa. Podéis subir puestas de sol, fotos de riachuelos, hojas y montañas. Claro. Pero he visto algunas fotos que, hablando en plata, entre el público han pasado sin pena ni gloria, a no ser que la técnica empleada fuera realmente buena. La gente se está forzando a imaginar, a crear, a construir una foto y eso para mí es extraordinario, entre otras cosas porque creo, de manera personal, que la fotografía creativa es la que realmente hace soñar y entrar en nuevos mundos y universos.

También se están planteando conceptos interesantísimos. Bajo un mismo tema, los participantes tienen que exprimir su mente al máximo con la idea, pues corre el riesgo de que una imagen se parezca a la de otro. Muchos se han dado cuenta del arma de doble filo que supone la memoria colectiva y la lucha por que tu trabajo sea diferente a todas las fotos que van subiendo es extraordinaria. Creo que el plagio en el arte es realmente complejo, para mí son siempre interpretaciones personales de composiciones, temáticas, ideas, colores o ediciones. Veo a muchos de mis compañeros con una especie de ezquizofrenia o manía persecutoria: les copian, les copian y les copian. Y lo único que hacen es sufrir, entre otras cosas porque a) las fotos pueden ser parecidas, pero no iguales b) porque el público no es idiota y si hay un motor que ha inspirado una determinada imagen, se darán cuenta tarde o temprano. Un espectador más o menos sumergido en el campo de la fotografía sabe identificar y reconocer una idea original, así que si sois una de esas personas que se pasan un día sí y otro no mirando por Google imágenes si existe alguna imagen parecida a la vuestra, ruego que no os obsesionéis. Existen maneras y maneras de reaccionar ante estas similitudes artísticas: puedes pensar que habéis tenido ideas cruzadas -porque pasa- o pensar que, efectivamente, se ha inspirado en tu trabajo. A mí lo segundo me ha pasado y cuando es así, me siento muy feliz, porque eso quiere decir que he hecho una foto que otro habría querido hacer, ¿Nunca os ha pasado? Haber visto una foto extraordinaria y decir: “Ojalá la hubiera hecho yo…”. Si os “copian” pensad que es alguien que admira vuestro trabajo, porque es algo que no está muy alejado de la realidad y no os pillaréis esos sofocones que veo por ahí. Otra cosa es que roben la foto y hagan barbaridades con ella. Con eso hay que ponerse muy serios.

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Así pues, nadie ha dicho que en Teleidoscope debáis presentar una foto creativa o con imaginación, pero no sé cómo, se ha dado por supuesto entre la mayoría de los participantes. Y no puedo cuanto menos que esbozar una enorme sonrisa. Los integrantes del proyecto se plantean cuestiones sobre la memoria colectiva, les dan vueltas de tuerca a los temas propuestos, se devanean los sesos intentando ser diferentes -que no mejores- a sus compañeros o por ejemplo, salen a relucir temáticas que para mí son cruciales a la hora de aclarar qué supone una fotografía con imaginación y la creación de otro universo mediante imágenes: si realmente es necesario el Photoshop. He visto a muchos agobiados y algo frustrados porque no lo dominan muy bien y se han establecido debates al respecto. Creo que esto era necesario, entre otras cosas porque con Photoshop se pueden hacer puñeteras maravillas… y sin él también.

¿Qué veo en Teleidoscope que tantísimo me gusta? Que es un proyecto que está lanzando a mucha gente a organizar una rutina con su propia imaginación. Suena raro, pero ahora mismo hay cientos de personas pensando e imaginando para crear una obra artística. Y si lo pienso con cariño y sentimiento, se me ponen los pelos de punta. Lo importante de este proyecto no es que tu foto en cuestión salga ganadora, sino que os esforcéis en realizar un trabajo creativo diferente. Suena sencillo, pero para nada lo es. Es un esfuerzo que os hará crecer como personas y como artistas.

Teleidoscope está haciendo ruido. Está pisando fuerte bajo todas las ventajas antes mencionadas. Teleidoscope está dando que hablar, lo elogian, lo critican. Me huelo, para mi confort, que esto dará una difusión bien merecida a un tipo de fotografía muy ignoranda al menos en mi bendito país.

Por cierto, no os agobiéis por los temas, no penséis en modo alguno que os pueden limitar creativamente hablando. Yo misma habrá veces que no participaré, entre otras cosas porque tengo unas 13 fotos en mente que realizaré sí o sí, porque si no exploto. Pero de vez en cuando asomad la cabeza por ahí, proponeros el ejercicio creativo que supone poner en funcionamiento vuestra mente. Os puedo asegurar que pocos fotógrafos tienen un universo personal, ese universo que la fotografía creativa consigue con mucha facilidad, porque roza con el mundo de los sueños, los deseos, la angustia, el anhelo, las obsesiones, la ficción y lo peor o mejor de nosotros mismos. Definitivamente, nos obliga a sacar todos aquellos elementos que nos hacen únicos y esa unicidad se ve de una manera u otra reflejada en nuestra obra, en el esfuerzo que hayamos hecho por demostrar que nadie es igual a nadie y, por lo tanto, independientemente de la temática o la composición de la imagen, tu obra no debe de ser igual a la de nadie. Y eso Teleidoscope lo está fomentando, eso Teleidoscope lo está consiguiendo, por lo que aquí la señora se quita el sombrero. Cada vez que una de mis fotos esté relacionada con uno de los temas de este proyecto, os lo diré. Esta en concreto está realizada bajo la temática: The journey begins.

Para los que estéis interesados, aquí os dejo la web:

http://teleidoscopespain.blogspot.com.es/

Y el grupo de FB para participar, a ver si os animáis esta semana, que el tema es facilito, ¡el movimiento!

https://www.facebook.com/groups/teleidoscope2014/?fref=ts

Hace tiempo que navego las aguas bravas de la fotografía, quizá por el placer de dejarme llevar por la marea, quizá por la adrenalina y el vértigo que supone el ascender y descender esa gran ola que me supone siempre una fotografía. Caminaré con mi cámara hasta que me sangren los pies, hasta generar ampollas, en busca de ese callo protector con el que afrontar la vida. Y qué mejor manera de hacerlo que con la luz de una mente y las sombras de las entrañas.

Esta angustia de cielo

Esta angustia de cielo (pequeña)

Quizá vivir un mes y medio en la Puerta del Sol, con más de una manifestación diaria me ha afectado. Quizá el estar sola tantos días, yo sola con mi mente y unos cuantos libros y fotos, es realmente peligroso. Quizá el vivir fuera de mi núcleo domiciliar me tenía muy desubicada. Y quizá también vivir en el km 0 fuera para mí un factor que me desestabilizaba mucho, el salir a la calle y tener que luchar contra la marea de gente, con cuidado de que no me pisaran a las perras. Aguantar sus caras de culo cada vez que hacían pis en la calle. He sido más consciente que nunca de la canofobia -para mí es como si despreciaran y miraran con asco a mis hijas-, del consumismo desenfrenado y de lo que las instituciones públicas y privadas machacan al ciudadano para que compre. También he llegado a la conclusión, sin querer salir de la acusación, de que muy pocos tienen cerebro. O mejor dicho, de que muy pocos lo usan.

He estado un mes y medio fuera de casa para ser más consciente que nunca de la avaricia, ese afán desordenado de poseer y adquirir bienes y más bienes para atesorarlos y, si es posible, lucrarse con ellos. Vivíamos en una buhardilla en Sol, con el reloj como vista principal por la ventana. El reloj y el puto arbolito de Navidad y resulta que el buen señor poseía el hostal de abajo, quería alquilarlo para fin de año, un buen pellizco económico, claro. Seguro que la buena de mi casera también se llevaría un pico, así que hicieron todo lo posible por que regresáramos a nuestra casa, estuvieran o no terminadas las obras. Todavía estamos esperando a que arreglen el techo del cuarto de baño. A esto le sumamos que la constructora decidió quitarnos la ventana del salón para dar paso a lo que comúnmente se llama “ventanuco”. Ha pasado medio mes desde que vi esa mierda de ventana y no hay día que pase que no me entren los siete males sólo de pensarlo ¿Por qué? Porque lo hemos pasado putas durante un mes y medio pensando que si lo estábamos pasando mal era para vivir en un piso mejor y resulta que, dos meses después, no están las obras acabadas y encima me han mermado la luz de la casa, la fuente principal de luz. Y como fotógrafa no hay nada que me amargue más que un hogar sin luz. No obstante, creo que apelar a mi condición de fotógrafa sobra, creo que cualquiera de nosotros, entre los aspectos que más valoramos de una casa, es su luminosidad. Porque nos han tomado el pelo, posiblemente nos vamos a mudar de casa, porque han pensado que a los inquilinos que han cumplido religiosamente con una casa durante dos años y medio se les puede ningunear, posiblemente nos mudemos de casa.

Making I

Me vine a Sevilla con la cabeza llena de gritos, porque además de ser una plaza que para mí refleja el capitalismo más absoluto, gracias a los dioses la Puerta del Sol es una de las plazas donde más protestas se realizan a lo largo del año en España. La gente lucha, grita, clama justicia, se queja con argumentos. Pero pocos lo saben. El Estado no sólo se tapa los oídos, también se los tapa a la población, así que si se lía muy parda os lo dirán, pero de manera de que os quede el poso de que cuatro zumbados han quemado contenedores y se han enfrentado a la policía, esa institución que cada vez se permite más atrocidades bajo el amparo legal. Y no me lo invento, lo he vivido, lo he visto con mis propios ojos. Vine a Sevilla completamente destrozada por la toma de conciencia de lo que puede llegar a ser el humano, posiblemente la especie más detestable de este planeta. Los ricos cada vez son más ricos, más déspotas y encima nos gobiernan. Por cierto, menos mal que vivo sin televisión, porque este post se habría alargado inevitablemente.

Making II

La soledad también es muy mala. Si a todo lo expuesto le sumamos mi carácter depresivo y el filtro de horror con el que acostumbro, ya de por sí a mirar las cosas, puede pasar el día de Navidad le suelte a mi padre en la mesa, con todas mis hermanas pequeñas delante, que me quiero morir.

Making V

Un día antes de irme a Sevilla se propuso la ley contra el aborto y Guille y yo fuimos a la manifestación. Había buen ambiente y, para mi sorpresa, prácticamente el mismo número de mujeres que de hombres. Estábamos agotados tras más de 8 horas de limpieza de nuestra casa de Malasaña, pero allí que nos plantamos. Nos quedamos bastante rato, pero teníamos que hacer parte de la mudanza, por lo que nos separamos del pequeño grupo que quedó al final. Pero cual no fue nuestra sorpresa al ver este vídeo al día siguiente, nada más levantarnos:

Lloramos. No pienso comentar las imágenes, creo que hablan por sí mismas.

En mi bendito país se legisla para los cigotos y no para los vivos. Se ha tomado una decisión contra las mujeres bajo ideales religiosos, que nada deberían tener que ver con la política. El otro día mi amiga Merche hacía esta reflexión en su muro de Facebook: Leyendo artículos sobre la perdida de los derechos, y en especial de las mujeres. De cómo volvemos a ser niñas eternas por las que hay que decidir. Pero se quedan tan cortos. Solo hablan de derechos perdidos. Si solo permites dos supuestos para abortar: violación o peligro de la salud de la madre. Y las obligas a pasar por una charla sobre las ayudas que te darán teniendo un hijo ( y en resumen la horrible persona que serías no teniéndolo, aunque tu salud peligre o sea fruto de una violación) y otra sobre los terribles daños que un aborto haría a tu cuerpo (aterrorizar a una persona con su salud en riesgo o violada) Y obligarnos a una semana de “reflexion” ¿De verdad esto no es una tortura?.

Así anda últimamente mi país, así anda mi vida personal, así ando yo. Bueno, mi país hace tiempo que cae en picado: recortes en cultura, en educación, en sanidad, en ayudas sociales, en investigación y desarrollo. También congelan pensiones, merman los servicios públicos, putean a los funcionarios, los politicastros se suben el sueldo, congelan el salario mínimo, suben el IVA hasta un 21%, la luz un 3%, nos imponen un estado policial y pronto saldrá la Ley Mordaza, en la que se vulnerará nuestro derecho a expresarnos o ser informados.

Making IV

No es que me joda profundamente cómo está España, es que no puedo parar de pensar en lo degenerado que puede llegar a ser el ser humano. Somos una especie destructiva, mentirosa, hipócrita, cínica, orgullosa, corrupta, egoísta, ambiciosa. Me consuela la cantidad de personas buenas que hay, pero no tanto que sean las más degeneradas las que nos gobiernen. Nunca hablo de política, pero como artista quería mostrar mi absoluto rechazo a los tiempos que me está tocando vivir y mis gobernantes. Quería clamar por lo estúpida que me parece a veces la gente, por lo malas personas que son, por lo detestable que es en general la sociedad, ¿nunca os habéis hecho una bola en la cama y se han cernido sobre vosotros esas nubes tormentosas, pensando en ese dechado de virtudes que es a veces el ser humano?

Making III

Muchos creen que debemos (con)vivir con sufrimiento y dolor. Pero no es así. Nos tienen aletargados por la costumbre, pero lo que nos están haciendo no es ni la mitad de normal. Tenéis derecho a luchar, gritar y rebelaros por todos y cada uno de los abusos que os hacen pasar, tenéis derecho a combatir el dolor, aunque sólo sea haciendo una maldita foto. Con estas cosas y otras más en la cabeza me fui a posar de nuevo a Córdoba con mi buen amigo Antonio José Morales Villegas. Después de la sesión, durante el camino, pedí 10 minutos para realizar esta foto. No quiero ni imaginar qué es lo que pensaron de mí él y su buen amigo Domingo, pero muy amablemente me ayudaron. Antonio disparó y Domingo nos llevó en coche. Fueron encantadores, como siempre. Por cierto, Antonio tendrá una nena que se llamará Lívia, es cuestión de días. Me fascina el nombre que le han puesto.

Me gusta pensar que cuando Lívia tenga conciencia del mundo en el que vive, todo esto ya habrá pasado, que el mundo será un poco más justo, que nosotros habremos aprendido a mejorarlo o a cambiarlo. Depende mucho de nosotros, de nuestra toma de conciencia, de nuestra capacidad para no tolerar un mundo grotesco y deformado para nuestros hijos y, sin ir más lejos, para nosotros mismos.

Huesos de invierno

Las mujeres desnudas somos como los muertos. Nadie puede dejar de mirarnos. ¿Qué tendrán nuestros pezones y el pico peludo de nuestro vientre? Qué cosa fatídica. Irremediable. Qué pestilencia. Y qué tendrán los ojos que miran y miran y miran. Y si no estoy muerta no me queda más remedio que estar desnuda. Estoy desnuda porque no estoy muerta”. Angélica Liddell.

Huesos de invierno (pequeña)

2013 ha sido un año extraordinario, pero se me torció en el último mes y medio. Así que cuando me tocó ir a Dénia, me fui con un fuerte sentimiento de soledad y desazón en el pecho. Me fui yo sola con mis monstruos e inseguridades a Valencia a dar una pequeña charla y a organizar un microtaller a la academia CaulínPhoto. Y menos mal que acepté. La experiencia me ha hecho ser muy desconfiada, pero como decía George Eliot, ¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza? Lo calibré bien, lo sopesé y le respondí enseguida, que bueno, que vale, que vamos para allá. Aquello no pintaba nada mal y nunca había estado en aquella ciudad.

No quiero dejar pasar los párrafos sin agradecer profundamente a Pablo y a Rubén la acogida tan cálida, cariñosa y atenta que me profesaron. El esfuerzo de Pablo por que el 13 de diciembre estuviera allí plantada para mí fue conmovedor, porque muchos aprecian mi trabajo y el concepto que manejo de la fotografía, pero pocos me llaman para ir a sus academias, sean más humildes o menos.

Comí extraordinariamente y me llevaron a varios lugares: teníamos que ver dónde desarrollaríamos la propuesta de fotografía colectiva y, ya que andaba por aquellos lares, ver posibles lugares para hacer yo de las mías. Necesitaba expulsar una foto, en concreto crear un ser semienterrado -en un principio en la arena- y fotografiar en picado. Las algas, oh, sí, esas montañas de algas tenían muy buena pinta: trabajaríamos allí.

Tengo que hablar de sus alumnos, quizá uno de los mejores grupos que he tenido nunca en un taller. No soy sólo yo la que tiene inquietudes y no sólo a mí la fotografía me ayuda a expresar lo que llevo dentro. Y que de vez en cuando me usen para exteriorizar su visión personal del mundo para mí es un regalo. Les posé a todos e incluso alguno hizo de mi cuerpo quizá un buen retrato de lo que son ellos. Hace tiempo que reflexiono sobre la posibilidad del autorretrato a través de otros rostros, como si la fotografía tuviera la capacidad de encarnar en otros cuerpos tu subconsciente: cómo nos sentimos, qué nos perturba, qué deseamos. Por otro lado, también es muy interesante ver cómo cada uno interpreta tu físico. Uno de los aspectos que más me gusta de ser modelo es que hay fotógrafos que te modelan como si fueras barro, que te dan una forma con la que nunca antes te habías visto. Estuve hablando con ellos un ratito antes de comenzar a disparar: unos se sentían perdidos, otros no encontraban la inspiración, a unos les interesaba el erotismo, a otro la fortaleza femenina, a otro la fotografía documental y a otro la fotografía gastronómica. Alguno llegó a confesar que sufría en la producción de una obra artística, algo que me pareció realmente curioso, porque a mí me pasa. Cada vez que hago una foto siento una ansiedad que sólo se calma cuando culmino la imagen y estoy satisfecha con ella. Lo que quiero decir con todo esto es que personalmente para mí es importantísimo que los alumnos, en cierta manera, se desnuden, porque el arte no deja de ser una manera de retratar el alma. Una foto sin alma es algo completamente plano, algo que se olvida, nada en concreto que impacte y que nos haga empatizar con el artista y la obra en cuestión. Así pues, conociendo un poquito, pero sólo un poquito de cada uno, me los llevé a experimentar con sus cámaras. Yo posaba y los resultados son muy interesantes, en el sentido de que todos habían recibido la misma charla, todos me tenían a mí como modelo, todos fotografiaron en la misma playa, pero de ello cada uno hizo un mundo, el mundo que cada uno lleva por dentro. Os dejo aquí una muestra de algunas fotos que me han pasado y con las que estoy muy contenta… aunque no las he visto todas (ya os vale).

Fotografía de Rebecca Green.

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Fotografía de Leandro Martin Mársico Biazzo.

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Fotografía de Evaldes.

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Fotografía de Mamen Gavilá

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Fotografía de Merche Valdés

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Fotografía de Jörg Hüttl

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Fotografía de Verónica Mayoral.

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En medio del taller, pedí cinco minutos para realizar una foto en un montón de algas. Olían mal y todavía estaban humedecidas, pero puse mi cuerpo desnudo encima porque estéticamente me llamaban para una foto. Y una buena foto bien merece un resfriado, bien merece sentir un poco de asco por un buen resultado final. A mí esta foto me encanta, cinco minutos robados a mi taller para mi foto más vista en Flickr, nada más y nada menos que 44.300 visitas. Pablo fue mi trípode humano o, como yo le decía en broma, mi hombre-objeto. Desde una inestable escalerita me hizo el enorme favor de disparar con su Canon 5D Mark II, bajo cuatro pautas que le di. Siempre me pongo algo nerviosa cuando le pido disparar a alguien que no soy yo, pero me vacío de mucha angustia y zozobra cuando hago la foto, cuando la saco de mí, cuando veo que todo ha salido bien. No es una foto alegre, ni mucho menos. No me encontraba especialmente bien y cuando me pongo aprensiva lo mejor es siempre volcarlo todo en una foto.

Pablo II

Making IV

Making V

Otro dato curioso es que no es fácil exteriorizar tus sentimientos delante de tanta gente, trabajar muy en serio con tanto público, pero es lo que tiene trabajar en exteriores y en medio de un taller. El lugar era maravilloso y cuando hago una imagen capturo recuerdos, enclaves, pistas del pasado. Y yo necesitaba llevarme todo eso conmigo. Tuve un gran dilema a la hora de hacer esta imagen principal, me encantaba la patita esa estirada, pero al final me decanté por la primera que habéis visto, más íntima y recogida, con un encuadre más centrado.

Making of I

¿Cómo hice esta foto? En realidad no tiene mucho retoque, tan sólo cogí partes del cuerpo de otras fotos y las integré lo mejor posible con Photoshop, para que diera la sensación de que había miembros humanos semienterrados a mi alrededor.

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Making IX

Making VII

Making X

Making XI

A la vuelta me metí en el autobús con el estómago lleno de un cucús delicioso, pero muy cansada. A pesar de que me había metido en el cuerpo una Biodramina con cafeína -me mareo hasta en el metro- me quedé profundamente dormida. Llegué a Madrid pegando cabezadas, la Puerta del Sol me esperaba abarrotada, el metro colapsado, llegué al piso de Carretas, nº5 agotada y agobiadísima. Cuantísima gente y qué sola me sentía. Guille se encontraba en Toledo con Menta y Milka estaba en Sevilla con mi madre, el piso estaba vacío. Vacío de amor, claro.

Me di una buena ducha de agua caliente, lavándome a conciencia todas las algas que todavía tenía en el culo.