2013 Balance de mi trabajo

Siempre que realizo un taller doy un consejo que a la gente le suele funcionar ¿Cuántas fotos hacéis al mes? Realizad si queréis para el año 2014 el siguiente ejercicio.

– Escoged, de todas las fotos que hayáis realizado al mes, la mejor. Y al apartáis.

– Al final del año, tendréis unas 12 fotografías realmente buenas. Pues bien, de esas doce fotos, intentad mandar al garete (en el sentido figurado, ¿eh? Nada de destruir obra) unas 7. Al final tendréis cinco fotografías excepcionales. Lo del mes lo he dicho para orientar, porque puede que hayáis hecho en un mes dos muy buenas y en otro que no hayáis dado pie con bola.

Creedme si os digo que este es un gran ejercicio, porque si sois selectivos y conseguís tener unas tres fotos buenas al año, fotografías que consideréis impecables, podéis tener una obra maestra a lo largo de toda una vida. Sed selectivos con vuestro propio trabajo, os ayudará a crecer profesionalmente, a ser más críticos con lo que hacéis y a tener cada vez más claro a qué queréis delimitar vuestra obra. No os agobiéis. Hay fotógrafos a los que sólo se les recuerda por una sola foto. Esforzáos a lo largo de vuestra vida por escoger ESA FOTO.

Una buena foto para mí tiene que provocar extrañeza o un impacto. Me da exactamente igual el horizonte, la regla de los tercios, la proporción áurea, el enfoque, la cámara, la técnica de revelado. Sólo necesito ver algo diferente, independientemente de que oscile en el polo de lo agradable o en el colmo de lo grotesco. El arte también puede generarnos una arcada y no por ello estaremos muy alejados de estar presenciando una obra maestra. El arte puede ser correctísimo y justo, claro que sí. Pero también puede tener un contenido despreciable y a la ver ser algo realmente bueno.

Explotad vuestras rarezas, explotad la persona única que lleváis dentro: vuestras alegrías y obsesiones, vuestras virtudes y defectos.

Yo he realizado una selección de mis 12 mejores fotografías este año. Pero antes de presentaros las fotos, he organizado una lista sobre diez cosas de este año buenas y otras cinco malas, porque las buenas han sido más que las malas. Por supuesto, voy a hablar sólo y exclusivamente en el terreno fotográfico.

Empecemos por las primeras cinco cosas malas. Posiblemente los peores errores de nuestra vida, son los que no cometemos.

1- He posado desnuda para algunos fotógrafos o proyectos en los que me he sentido realmente incómoda. Posar sin ropa es muy delicado y hay mucho sinvergüenza. Me he desnudado para fotógrafos que jamás me han pasado las fotos y he vivido sesiones muy incómodas. Ahora sólo poso de manera remunerada, sólo para aquellos cuya obra me gusta y, por supuesto, para mis amigos. Para mis amigos poso gratis, pero creedme, como con mis fotos, soy muy selectiva a la hora se calificar a alguien como “amigo”. Como modelo han abusado mucho de mí y esto se va a acabar. Lo digo hasta el punto de que, paulatinamente, se va a acabar el posado.

2 – Mi Pentax kx se me ha quedado pequeña. Puede que el año que viene venga otra mascota nueva, pero de momento es todo lo que tengo y hay que cuidarla. Tengo un objetivo penoso, la resolución es regulera, a veces no me enfoca bien y como cada vez me piden fotografías impresas más grandes, la pobre Pentax va a dejar de hacerme los servicios más importantes. Y lo lamento mucho, tengo excesivo apego a esa cámara y he realizado fotos espectaculares con ella.

3 – Todavía no he encontrado un laboratorio que me haga impresiones perfectas, tal y como a mí me gustan. Tengo a veces imágenes muy oscuras u otras muy luminosas y, si me permitís la mofa, “en ocasiones…” veo negros empastados y blancos quemados.

4- Elegir la fotografía creativa como estilo de vida y sólo ejercerla con y quienes me inspiran es, en estos tiempos, todo un riesgo económico. Soy una romántica que todavía piensa que el arte es necesario en esta sociedad, soy una idealista que opina aún en estos tiempos que corren uno debería hacer lo que realmente le gusta, aunque llegue a una situación de extrema pobreza. Soy una inadaptada que no sabe vivir si no hace sus fotos, que es incapaz de tener un trabajo normal, con un jefe, con un horario, con unas reglas. Porque ya lo he hecho varias veces y enfermo. Literalmente, me pongo mala.

5- Ha sido un año de lucha constante contra los portales donde subo mis fotos. Por un lado están los troles, que surgen como hongos cuando te haces medianamente conocida y recibes correos y mensajes horribles, llenos de faltas de respeto y acusaciones hirientes. Yo soy muy sensible y me afecta hasta tal punto que dejo de dormir y comer. Con el tiempo he aprendido a dejarlos de lado e ignorarlos, entre otras cosas porque sois muchos más los que amáis mi trabajo que los que lo difaman. Por último, están la censura y los bloqueos. Cada vez son más feroces y soy muy pesimista, ¿y cuál es la causa? Mi desnudez, los desnudos, mi condición de mujer y mi condición de artista (o intento de ello). Todos estos factores son suficientes para que se me someta al silencio, para prohibirme o borrarme de panorama cibernético, principal fuente de publicidad que tengo. Mi web está en curso, está quedando preciosa, pero cada vez el gobierno tiene más poder para decidir lo que bloquea y lo que no, de limitarnos nuestra libertad de explorar por internet, de decidir por nosotros lo que debemos ver y lo que no, de controlar y vigilar nuestras vidas. De poner filtros a la pornografía (como está sucediendo en el Reino Unido) a considerar que en mis fotos está la indecencia, sólo hay un paso.

¡Y ahí van cosas cosas buenas para el cuerpo!

1 – Mi Guille. Mi Guille, mi Guillermo, mi bien, mi vida, mi equipo, mi hombre adorado, corazón de mi corazón. Me lo da todo, pero he dicho que me iba a limitar a hablar sólo de las cosas buenas en fotografía. De 52 fotos que realizado este año, él ha disparado 18, que ya es decir. Y le doy las gracias por apoyarme tanto económicamente. Él dice que es mi mecenas, cuando, seamos sinceros, soy una medio-mantenida. Por cierto, no es que tenga un proyecto de 52 semanas, es que es mi ritmo natural de trabajo, una foto a la semana. Si no lo hago así o me retraso me frustro y me siento mal.

2- Miles de gracias a todas aquellas personas que me han comprado obra este año, a esos grandes y pequeños coleccionistas de arte. Creedme, me ayudáis a comer, pero sobre todo me ayudáis a seguir con esto y a convencerme de que a veces hago las cosas bien.

3- En un segundo lugar, pero no menos meritorio, doy las gracias de manera profunda a mis seguidores, a los que me dedican palabras bonitas, a los que están siempre ahí apoyando mi trabajo y algunos hasta personalmente.

4- Me siento afortunuda por haber trabajado con modelos, porque siempre he sido muy insegura y no me atrevía a hacer una foto con nadie que no fuera yo misma. Ahora mismo me sigo sintiendo más cómoda si poso yo, porque lo que me doy yo no me lo da nadie a la hora de trabajar, pero doy miles de gracias a mi Guille, a mi padre, a mis hermanas Mónica y Emma, a Ruth Clown, a Yeray Quirós, a Caroline Bouchet, Paz Ayuso, a Sara de Cobos, a Diana Galayo, a Zuriñe Goicoechea, a Sara Galleguillos, a Elsa Miguel Leal, a Jesús María Romero, a María Kuiya, a Lorena Mateo,  y a Dara Scully. Son 17 fantásticos modelos que se han adaptado a mis fotos como un puzzle, son 17 piezas indiscutibles que conforman mi obra este año y que me han ayudado a superar muchos miedos.

5- Gracias a los papás de Guille por prestarme esa Canon-600D. Con ella he realizado, por ejemplo, mi foto más vendida, “Minerales de sangre”. Los padres de Guille, os lo puedo asegurar, son excelentes personas a los que considero más familia que muchos con los que comparto sangre y apellido.

6- No quiero enumerarlos porque me gusta regodearme lo justo, pero me siento inmensamente agradecida a los que habéis decidido que mi obra era digna de ganar un proyecto o un concurso. Creedme, a veces suena la campana y no es por enchufe. En este punto también incluyo todas las entrevistas y artículos que se han escrito sobre mí. Es una pasada ❤

7- Este año he realizado 7 exposiciónes, de las cuales cuatro eran individuales. No está mal, ¿no? Un abrazo a los que os pasáis siempre por las inauguraciones y borráis el eterno miedo de la noche anterior: “No va a venir nadie…”. Por otro lado, al final termináis haciendo el vernissage muy ameno, porque soy egocéntrica, pero no tanto: me aterra ser el centro de atención de más de 30 personas. Os quiero atender a todos como os merecéis y al final sólo intercambio cuatro palabras con cada uno y me voy con la impresión de que no os he dedicado el tiempo necesario.

8- He conocido en persona a fotógrafos increíbles, a compañeros de mi generación a los que admiro, jóvenes que no están consagrados pero que en un futuro, si aquellos que juzgan el arte no son locos de mierda, sino locos divinos, serán premios nacionales. Y si no tiempo al tiempo, ya me daré la razón a mí misma. Me huelo que el año que viene voy a conocer a muchos más talentos. El mundo de la fotografía parece muy grande, pero en el fondo es muy pequeñito y al final todos estamos liados con todos.

9 – Dios, me da mucha vergüenza decirlo, pero ha sido este año, el 2013, el primer año en usar mi cámara en modo manual para todas las fotos. Era un reto que me daba infinita pereza alcanzar, porque soy más de contenidos que de técnica. Pero del modo Auto al Manual hay un abismo, vaya si lo hay. Un abismo a mejor.

10 – Para mí la fotografía vuelve a ser este año otro pulmón, otra manera de respirar, otra forma de sentir la vida. Que no os extrañe que esté detrás de ese enorme equipo de salvamento que hace que tire hacia delante todos los días. He dejado los calmantes, ansiolíticos y antidepresivos, después de muchos años, entre otras cosas porque mejor que una pastilla siempre puedo meterme una foto en vena.

Y ahí van las que yo considero mis 12 mejores fotos del año. A lo mejor no son las mejores, pero es con las que me siento más satisfecha.

1- Minerales de sangre. Fotografía realizada en Rascafría (Sierra de Madrid).

Minerales de sangre (pequeña)

2 – Ideas encendidas. Fotografía realizada en Parque del Retiro (Madrid).

Lámparas iluminadas

3 – Sonrisas de mis cardos. Fotografía realizada en un pueblecito que se llama Encinas (Segovia).

Sonrisas de mis cardos (pequeña)

4 – La cría. Fotografía realizada en El Escorial (Madrid), en un taller de creación de personajes con Nereida Bonmatí.

La cría (pequeña)

5- Las siete llaves. Fotografía realizada en Sepúlveda (Segovia).

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6- Danza del fuego. Fotografía realizada en Malasaña (Madrid).

Danza del fuego (pequeña)

7- Ofelia marina. Fotografía realizada en la playa virgen de Cuesta Maneli (Huelva).

Ofelia marina (reducida)

8- Cuerpo alquilado a la muerte. Fotografía realizada en la playa virgen de Cuesta Maneli (Huelva)

Cuerpo alquilado a la muerte (foto reducida)

9 – Knockin’ on Heaven’s door. Fotografía realizada en la Dehesa de Pancorbo (Ávila).

Knockin' on Heaven's Door (pequeña)

10 – Aristócrata suicida. Fotografía realizada en La Pedriza (Sierra de Madrid).

La aristócrata suicida (reducida)

11 – Popea. Fotografía realizada en los Baños de Popea (Córdoba).

Popea (pequeña)

12 – Huesos de invierno.

Huesos de invierno (pequeña)

Por último, dejo aquí escritos unos cuantos retos (muy difíciles) para este año:

1 – Exponer en una galería de arte.

2 – Conseguir al menos 1500 euros para una cámara de gama medio alta.

3 – Conseguir realizar una foto que tenga mayor número de ventas que “Minerales de sangre” o, lo que es lo mismo, conseguir una foto que guste más al público que mi reina roja de las nieves. Me tenéis frita, que lo sepáis.

4 – Conseguir realizar una foto que me guste más que mi Aristócrata suicida, que es mi favorita de este año.

5 – Tengo un conflicto en el posado de mis fotos.  Quisiera intentar hacer una fotografía con un modelo y estar 100% satisfecha, pero a su vez desearía limitar el trabajo con modelos, porque realmente como más a gusto me siento es en el autorretrato o la creación con mi propio cuerpo de diferentes personajes.. Lo que me doy yo no me lo da otra persona, nadie me entiende mejor que yo misma.

6 – Seguir más mi corazón y la fuente de energía tan increíble que es la inspiración. Cada vez estoy más segura de que no soy capaz de hacer fotografía por encargo. Ni quiero.

7 – Posar desnuda en la nieve.

8- Hacer una gran fotografía bajo el agua.

9- Realizar una foto de puta madre en abril con mi GRAN AMIGA Rosalía Ramos en Shanghai.

 

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¿Por qué comprar o regalar arte?

Aprovecho estas fechas para promocionar la venta de obras de arte y, en mi caso, quisiera incentivar un poco la venta de fotografía, ¿por qué comprar arte? Y no sólo por estas fechas. Hablo de comprar una fotografía en vez de salir una noche de copas o comprarnos un vestido que os gusta mucho. Hablo de comprar una foto en vez de regalar estas navidades una bufanda, un perfume o unos calzoncillos. Y por supuesto, hablo de comprar una foto en vez de entrar a El Corte Inglés. Seguro que ropa tenéis a punta pala en el armario, pero, ¿cuántas obras de arte? Parece que hablo de algo muy grande y desorbitado -ya, lo sé, a veces sí- pero en este post ofrezco 20 autores para comprarles obra con precios que oscilan entre los 15 y los 900 euros, con fotógrafos de todos los estilos, con la esperanza de que alguno se adapte a vuestros gustos.

El arte a veces es muy caro, excesivo, en mi humilde opinión. Los artistas se dividen principalmente en dos: los que viven glorificados y con la cuenta bancaria más que saciada y los idealistas muertos de hambre. Yo he intentado ofreceros una lista del segundo grupo. Es una exageración, no estamos muertos de hambre, pero sí llevamos unas vidas muy humildes, entre otras cosas porque dedicarse al arte en estos tiempos es una quimera. Quisiera pedir un poco de aliento para nosotros, para los románticos que en mitad de esta crisis (estafa, lo llaman algunos), hemos decidido dedicarnos a lo que más nos gusta, porque creemos que la vida es muy corta para dedicarnos a algo que no nos llena o no nos hace felices. Y a nosotros lo que nos gusta es fotografiar, sólo eso. Conozco a más de uno que la parte más empresarial de la fotografía la dejaría en manos de un manager.

Una vez dejado claro que quizá la única manera de seguir adelante con lo que nos gusta, voy más allá:

¿Qué aporta el arte al mundo y a nuestras vidas?

– El arte nos hace ser más sensibles al mundo que nos rodea. Ojalá hayáis sentido alguna vez un estremecimiento de belleza, de esos que os ponen la piel de gallina y os dejan los ojos vidriosos. Quizá en medio de una rutina en medio del estrés y mil problemas y preocupacines, perderse en una obra artística, sea del ámbito que sea, es un alivio emocional y hasta físico.

– El arte ha permido al mundo que evolucione y se transforme constantemente. Los artistas transforman el mundo y con ello el mundo de los demás. Hablo de un libro, de una foto, de una película, de una canción, de un cuadro, de una obra de teatro.

– El arte aporta poesía a nuestras vidas, a veces hasta marcan un acontecimiento importante que nunca olvidaremos.

– Através del arte podemos expresar nuestras más profundas pasiones e inquietudes y, si la obra es buena, una obra puede desencadenar en el espectador una gran diversidad de sentimientos, además de conmoción, reflexión y análisis Sí, estoy diciendo que el arte nos ayuda a pensar y a ser más humanos!

Con esta entrada os animo a ser coleccionistas de arte, a llenar de sensibilidad vuestras vidas, a que a los invitados, cuando lleguen a vuestras casas, se les pierdan los ojos por las paredes. Os invito a crear un universo en vuestras propias casas para contemplar, para vivir, os propongo instantáneas para prolongar la propia humanidad que llevamos dentro. Regalos para mirar y perderse, fotografías para sentir que podemos recrearnos en otros mundos que expresan inquietudes y pasiones internas. Os propongo obras de arte para prolongaros a vosotros mismos.

He escrito este post con mucho cariño y dedicación, he congregado 20 artistas por si entre sus obras encontráis una imagen que os estremezca, una fotografía con la que pensar en la belleza del mundo mientras desayunáis, taciturnos y cansados, ese café con leche por las mañanas.

* El orden de artistas no se corresponde a nada, los he ido poniendo según los tenía apuntados en mi libretita.

1 – Dara Scully

Dos ediciones limitadas:

Copias a a tamaño A4 e impresión en impresora Epson Stylus PHOTO R3000, a 20 euros. Tirada limitada a 20 copias.

Copias de laboratorio en papel Hahnemühle de 24×30 o 30×40 (dependiendo del formato) a 100 euros. Tirada de 15 copias.

Las fotos en A4 son series limitadas de 20 copias y vende casi todas las fotos que están en su web. Las series de Hahnemuhle son de 15 copias y hay menos fotografías disponibles. Consultar vía email con la autora.

Email: darascully@gmail.com

Web: http://darascully.bigcartel.com/

Web II: http://cargocollective.com/darascully

Página de Facebook: https://www.facebook.com/pages/Dara-Scully/165896423466780?fref=ts

Dara scully

2- Rebeca Cygnus

Ediciones de 25×25 cm. Precio: 75 euros. Tirada de 50 copias.

Ediciones de 50×50 cm. Precio: 275 euros. Tirada de 25 copias.

Ediciones de 70×70 cm. Precio 530 euros. Tirada de 15 copias.

Ediciones de 100×100 cm. Precio: 595 euros. Tirada de 10 copias.

Todas las copias están firmadas y seriadas en papel Hahnemule Fine Art pearl 285 gr tintas pigmentadas. El precio de envío no esta incluido, nacionales o internacionales. Las copias no vienen enmarcadas salvo que se solicite.

Email: rebecacygnus@gmail.com

Web: .http://rebecacygnus.bigcartel.com

Página de Facebook: https://www.facebook.com/rebecacygnusphotography?fref=ts

rebeca cygnus

 3 – Toni Clar.

Edición de 40×60 cm. Precio: 90 euros. Tirada limitada a 20 copias.

Edición de de 20×30 cm. Precio: 40 euros. Tirada limitada a 30 copias.

Email: toniclar@me.com

Web: www.flickr.com/toniclar

Toni clar

 4 – Estela García.

Edición de 10×15 cm. Precio: 40 euros. Tirada de 30 copias. Están numeradas y contienen un certificado de autenticidad. Todas las fotos están en venta. A tamaño real hay 15 copias de cada una, pero la autora prefiere que se le consulte vía email. Así mismo, podéis preguntarle también por su libro de artista, que está en venta.

Email: contact@estelagarcia.eu o estelagarciaromerova@gmail.com

Web: http://artestelagarcia.tumblr.com/

Página de Facebook: https://www.facebook.com/estelagarciavart

La autora me informa que su página web está en reformas, pero así mismo os la dejo aquí: www.estelagarcia.eu

Estela garcía

 5 – Alba Soler

Edición de 50×70 cm. Precio: 50 euros. Tirada limitada de 10 copias.

Email: alba@albasoler.es

Webs:  www.albasoler.es o http://albasoler.bigcartel.com/

Página de Facebook: https://www.facebook.com/albasolerphotography?fref=ts

Fotografía Alba soler

 6 – Merche Clover

Edición de 20×30 cm. Precio: 20 euros. Tirada ilimitada.

Webs: http://www.flickr.com/photos/gunnm/sets/72157630066699791

Página de Facebook: https://www.facebook.com/mcloverfotografia?ref=hl

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 7 – Mònica Quintana

Edición de 30×30 cm. Precio: 20 euros. Tirada de 25 unidades.

Edición de 40×40 cm. Precio: 50 euros. Tirada de 15 unidades.

Edición de 50×50 cm. Precio 70 euros. Tirada de 10 unidades.

Edición de 80×80 cm. Precio: 100 euros. Tirada de 5 unidades.

Gastos de envío no incluidos.

Web: www.monicaquintana.com

Página de Facebook: https://www.facebook.com/MonicaQuintanaPhotography?fref=ts

Email: info@monicaquintana.com

Mónica Quintana

 8 – Mara Hernández

Esta fotógrafa os propone para estas fiestas un libro con sus fotos en colaboración con los escritores Muriel Dal Bo, Andrés Costa, Ivan MIEDHO, Laura Morales, Alejandro Tribaldos, Susana Alvarez, Pilar Trujillo, Cristina Puig, Lucia Arca, Amaya Felices, Miguel Angel Carroza, Maria Parra, Xare, Sonia Harmony, Eduardo Felipe, Ely Swan y Carolina Cristobal.

Precios:

– Tapa Blanda: 24,20 Euros.

– Tapadura, sobrecubierta: 37,53 euros.

– Tapadura impresa: 38,69 euros.

Web del libro, donde podéis comprarlo directamente y echarle un vistazo a las primeras 17 páginas: http://mara-hernandez.wix.com/mistica

Mistica mara

 9 – Irene Cruz

Edición de 20×30 cm. Precio: 25 euros (gastos de envío incluidos). Tirada de 20 copias por fotografía.

Email: irenecruzfoto@gmail.com

Web: http://www.irenecruz.com/#!urlaub/c220j

Página de Facebook: https://www.facebook.com/irenecruzphotography?fref=ts

Irene Cruz

 10 – Isabel Cidoncha

Edición de 20×30 cm. Precio 50 euros. Tirada de 50 copias.

Email: delicadhocreations@gmail.com

Web: http://isabelhcidoncha.carbonmade.com/

Isabel Cid

 11- David Sagasta

Tiradas ilimitadas de todas las fotos a 30 euros cada una.

Email: psicodelicado@gmail.com

Web: http://www.flickr.com/photos/84495645@N08/

Blog: http://davidsagasta.blogspot.com.es/

Página de Facebook: https://www.facebook.com/pages/David-Sagasta-Fot%C3%B3grafo-Independiente/267240786719829

David sagasta

 12 – Gente Bastarda

Edición de 20×30 cm. Precio: 20 euros. Copias ilimitadas.

Email: gentebastarda@gmail.com

http://www.gentebastarda.com

Página de Facebook: https://www.facebook.com/pages/Gente-Bastarda/103682426390120?fref=ts

gente bastarda

 13 – Mònica Vidal

Edición de 20×30 cm. Precio: 30 euros. Tirada ilimitada.

Email: monicavidal@filltheframe.es

Fotos en venta en: http://www.ifotus.com/monica-vidal/dia-a-dia

Blog (muy recomendado): www.filltheframe.es

Página de Facebook: https://www.facebook.com/filltheframe?fref=ts

Flickr: http://www.flickr.com/photos/filltheframe/

Mónica vidal

 14 – Josean Pablos

Este autor propone una serie llamada “Ying-yang”.

Edición de 20×30 cm. Precio: 30 euros + gastos de envío. Fotografías firmadas, numeradas y con sello en relieve con su logo. Impresión Epsilon print en papel Fuji Lustre (semimate). Tirada limitada a 20 copias.

Enlace de la serie: http://www.flickr.com/photos/joseanpablos/sets/72157616827709480

Email: imperterrito@hotmail.com

Flickr: http://www.flickr.com/photos/joseanpablos

Josean Pablos

 15 – Ana Raga.

Edición de 40×60 cm. Precio 50 euros. Tirada de 10 copias. Gastos de envío incluidos sólo para envíos peninsulares.

Email: anaragamayquez@gmail.com

Web: http://anaraga.weebly.com/fantasy.html

Página de Facebook: https://www.facebook.com/pages/Ana-Raga/644287248935752?ref=hl

ana raga

 16- Luis Lumbreras.

Edición de 50x75cm. Precio: 900 euros.

Email: lumbrerasluis@gmail.com

Web: www.luislumbreras.com

Luis lumbreras

 17 – Safi Foto Studio.

Edición de 20×30 cm. Precio: 80 euros + Gastos de envío. Tirada limitada de 20 copias. Firmadas.

Edición de 40×60 cm. Precio: 150 euros + Gastos de envío. Tirada limitada de 10 copias. Firmadas.

Existe la Posibilidad de adquirir la serie entera. Para mas información contactar con el autor.

Flickr: http://www.flickr.com/photos/safitrece/

Instagram: http://instagram.com/safi_foto

Email: safifotostudio@gmail.com

Web: www.safifotostudio.com

Safi Studio

 18- Antonio José Morales Villegas

Edición de 35×25 cm. Precio 250 euros + Gastos de envío. Tiradas limitadas de 20 copias con tres pruebas de autor.

Edición de 50×70 cm. Precio 450 euros + Gastos de envío. Tiradas limitadas de 20 copias con tres pruebas de autor.

Email: eltiodelacamara@gmail.com

Web: http://www.antoniojosemorales.com/

Blog: http://eltiodelacamara.blogspot.com.es/

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 19 – Lídia Vives Rodríguez

Lídia vende todas sus obras en la siguiente Web: http://society6.com/lidiavivesphotography/prints

Los gastos de envío no están incluidos en los precios y las copias son por el momento ilimitadas.

Email de contacto: artviveslidia@hotmail.es

Flickr: http://www.flickr.com/photos/artvives/

Página de Facebook: https://www.facebook.com/lidiavivesphotography

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20 – Ges Rules

Copias ilimitadas, y la hay tanto en color como en blanco y negro.

– Precio: 25 euros.

– La imagen está en venta en: Art+Commerce/Photo Vogue: http://photovogue.artandcommerce.com/artist-detail.php?artist_id=13736

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 21- Leila amat Ortega

Sí, la menda la última, para que luego no me digan eso de “El burro delante…”.

Edición de 20×30 cm. Precio: 60 euros + Gastos de envío. Tirada limitada de 30 copias, todas numeradas y firmadas.

Edición de 40×60 cm. Precio: 120 euros + Gastos de envío. Tirada limitada de 20 copias, todas numeradas y firmadas.

Email: leila.amat@gmail.com

Web (todavía en reformas): http://www.leilaamat.com/

Flickr: http://www.flickr.com/photos/manifestedesyeux/

500px: http://500px.com/manifestedesyeux

Página de Facebook: https://www.facebook.com/Leila.amat.ortega?fref=ts

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Sueños rojos

Sueños rojos

“Quiero ir allí” Y señalas con el dedo el horizonte. Y luego llegar allí no es tan fácil como parece. ¿Nunca os ha pasado? El monte Gurugú es grande. Es de lo primero que se ve al entrar a Alcalá de Henares si vas desde Madrid, como un señuelo natural de bienvenida. He vivido un año en Alcalá y he estado yendo a su universidad durante 5 años, pero jamás había pisado aquel lugar. Por ello me maldigo mil veces, porque es uno de los rincones más lindos que tiene la zona, los montes y sus cerros. Sí, Alcalá es relinda, pero a mí lo bello del lugar se me quedaba pequeño y una localidad donde uno de los partidos más votados es España 2000 no es de fiar. Así que cogí y me piré a la zona de Santa Eugenia-Vallecas-Vicálvaro, que son más rojos.

No. Es broma. Me fui de Alcalá porque deseaba estar más cerca de Madrid y ahora que vivo en pleno km 0, en ese lugar infernal que es la Puerta del Sol, puedo decir que estoy en uno de los núcleos más fachas de este planeta tierra.

Llegar al Gurugú no fue fácil, casi tiro la toalla de las vueltas que tuvimos que dar con el coche. O más bien debería decir que tiro la pota, porque es muy fácil que yo me maree en cualquier tipo de transporte, incluido el metro. Tenía pensado realizar la sesión en la cima, pero resulta que las faldas se ajustan más al tipo de paisaje que suele inspirar mis fotos, campos de trigales segados y horizontes limpios. Creo que es un lugar muy atractivo para los que os guste practicar la fotografía en exteriores, de hecho, fotógrafos como José Javier Martínez Palacín o Nuria M. Alonso ya lo han hecho. Hace nada mi compañera Emi Picazo me dijo que una de sus fotos más importantes está realizada allí. Os pongo aquí tres fotos suyas, en el orden que he mencionado a sus autores:

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Quedé con María para tomar algo antes de la sesión y, tal y como me dijo, me esperaba con su bufanda de rayas blancas y negras. Por cierto, yo no digo ná, pero era una bufanda que hacía conjunto con la camiseta que llevaba puesta… ¡y sus braguitas! Y yo que me presento a las sesiones con un sujetador negro, unas bragas naranjas y unos calcetines verdes…

¿Cómo di con esta modelo? “Llámame kuiya, me dijo. Me llaman así desde pequeña y ya se ha quedado así”. Kuiya se presentó para mi proyecto de belleza anómala. Su caso me resultó muy interesante, ya que me dijo que tenía un pecho de un tamaño diferente al otro. Me hizo mucho reflexionar la valentía de querer presentarse a una sesión de fotos donde este defecto físico quedaría visiblemente explícito, pero este es un tema al que le voy a dedicar otro post más adelante. Ese mismo día hice dos fotos, esta en la que está metidita en la maleta y otra más, que voy a conservar inédita hasta el día de la publicación en la revista Stravagance Magazine.

Resultaba sorprendente ver lo bien que se amoldaba a mi mundo y fue cuando me di cuenta de que para ser modelo, lo más importante de todo es la actitud y la capacidad de interpretación. Ella consiguió desprenderse de sí misma para para asumir dos de mis personajes y aquello era un regalo. Ser modelo no es sólo tener un físico interesante, implica también una teatralidad y para mí es posiblemente una de las cualidades más importantes. Ya me comentó María por teléfono que había hecho teatro y resultó ser un dato muy positivo, porque la cámara intimida mucho. A veces veo lo muy asumido que tenemos que la fotografía sólo saca a gente guapa. O que sólo debe de sacar nuestra faceta más favorable. Nos sentimos tremendamente inseguros ante una cámara, por si nos saca con un gesto que nos afea o en plena mueca. Yo hace tiempo que superé esos miedos, porque muy pocas cosas me han hecho tomar conciencia de mí misma como el fotografiarme y el ser fotografiada. Pero no sólo se trata de ser más consciente de uno mismo, es quererse un poco más desde todos los gestos y ángulos. Asumirnos.

Nunca pongo maquillaje en mis fotos, pero siempre, siempre y siempre pinto los labios de rojo. Es una manía. Quizá porque mi percepción de la realidad cambia bastante cuando me subo a unos tacones y llevo carmín en los labios. Por cierto, quiero dejar muy clara una cosa: mis modelos son tal y como las veis, 100% naturales, sin retoque ni nada. Nunca quito líneas de expresión, a lo sumo elimino ojeras o granitos. Nunca adelgazo ni aumento nada, rara vez utilizo la herramienta de licuar para fines estéticos en mis modelos. A mí me gustan las personas tal y como son y, en el caso de mis modelos, me gusta su capacidad para adaptarse al universo de una foto, porque será eso lo que aporte belleza a una imagen y, por lo tanto, a sí mismas. Si queremos sacar a una persona bonita o disimular alguna que otra imperfección, yo siempre recomiendo analizar su lado más bonito, las poses que le sientan mejor y, en el caso de manchas o arrugar: señores, la luz puede hacer milagros. Como fotógrafos, vuestra misión es sacarle el máximo partido.

Making II Maquillando a María

Making III Maquillando a María

Making IV Explicando la foto

Por cierto, ¿habéis visto qué luz tan bonita y dorada había? Es lo que tiene trabajar con luz de ocaso. Posee la ventaja de que podéis conseguir lens flayer o rayos de luz cada vez que queráis, que embellece mucho la imagen, resalta los colores o contrasta las líneas ¿Desventajas? Pues que tenéis que tener las ideas muy claras y fotografiar muy rápido antes de que se vaya la luz. También que la luz está cambiando constantemente, casi por segundos, y por lo tando tenéis que estar modificando todo el rato los parámetros de la cámara para que la luz salga más o menos igual en toda la sesión. Os pongo unas fotos al final donde podéis ver que no es algo fácil, que al final salen algunas fotos con un tono de luz difente. Eso le quita quizá homogeneidad a la sesión… ¡pero no belleza!

Edité las fotos de María en varios lugares, desde diferentes locales y cafés. Lo cierto es que trabajar desde un lugar que no es tu casa es complejo. Recuerdo que en la actualidad vivo en la Puerta del Sol y no tenemos internet. Es un rollo, porque yo curro desde hace años desde casa, sobre todo el postprocesado de de las fotos. Pero amplío el asunto un poco más: me gusta trabajar al lado de Guille y de mis perras y, si es posible, vigilando un puchero. Hace nada he encontrado en Antón Martín, en la calle Santa Isabel, una librería-café que se llama La fugitiva. Me dejan entrar con Menta, me sirven infusiones, tengo internet y estoy rodeada de libros. A mí ya me tienen comprada.

Mi super equipo me acompañó el día de la sesión con María. Las perritas corrían como locas, se perdían en el horizonte y luego volvían. Milka se llenó de pinchitos y luego no sabéis lo que es eso a la hora de quitárselos, lo pasa muy mal, como tiene el pelo larguito se le engancha todo. Ahora mismo está con mi madre en Sevilla y, según dicen las malas lenguas (pero que muy muy malas), no me echa nada menos. Este domingo viajo a Sevilla y achucharé a mi chucha… que por cierto hizo muy buenas migas con la modelo.

Making XII María y Milka

Making XIX Guille recogiendo bombillas

Making XIII Guille recogiendo bombillas

¿Dónde conseguimos esa maleta? Pues me la prestó La Íntegra, un espacio que se dedica principalmente al teatro, pero donde yo organicé dos de mis talleres. Me puse en contacto con Tamara y Begoña, que muy amablemente me cedieron esa maleta antigua. Nos vino de maravilla. El día anterior a la sesión me fui andandito con esa maleta -los dioses bendigan las maletas con rueditas- y montón de bombillas fundidas desde Plaza España a Sol. Si la poli me llega a registrar se habría pensado que estoy zumbada. Por cierto, ¡sí! Las bombillas que veis son las que sobraron de la foto de Lorena, las que colgamos en el árbol. Después de esta sesión, todavía quedan unas pocas… ¡y prometo seguir dándoles uso!

Guille hizo esta foto que me pareció relinda. Bueno, de hecho, él hizo todas las de making, ¿a que ya fotografía bastante bien mi moreno? No sólo es un ayudante de cámara fenómeno, sino que cada vez la fotografía la trata con mayor delicadeza… con mayor delicadeza que sus dedos, sí. Esto de Guille y sus pellejitos es muy sospechoso, porque tiene la punta de los dedos destrozada, pero rara vez le pillo autodestruyéndose. Le pasa como a mi tío, el ya fallecido pintor cubano Jorge Camacho, que se comía las uñas hasta el punto de que al final apenas tenía. Pero nadie, ni mi tía, le vio comérselas nunca.

Making I Guille reflejado en la bombilla

Making XI Explicando la foto

Creo que cada vez voy adquiriendo mayor destreza a la hora de dirigir las modelos, cada vez me siento más a gusto trabajando con personas que no son yo misma o de mi ámbito más cercano. No obstante, siempre me voy a sentir más a gusto posando yo sola, no me entiendo mejor con nadie que conmigo misma… y a veces ni eso.

Por último os dejo unas cuantas fotos de retrato de esta mujer bella, que nunca ha posado para nadie. Desde aquí le doy las gracias por participar en esto, por ser tan buena y ponerme las cosas tan fáciles. Le hice muchas fotos, pero ya sabéis que soy terríblemente selectiva. De hecho, antes lo era más, sólo publicaba una foto de la sesión y punto. Quizá es uno de los fines de este blog, mostrar un poco más todo el curro que hay detrás de una sesión, toda la experiencia, que por norma general siempre es muy bonita, que hay detrás de una de mis fotos principales.

Making XX María Retrato

Making XVI Retrato

Making V María tumbada

Making VI María tumbada

Making IX María

Clavándome los ojos en la vida

“La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza” C. Baudelaire,

Mónica retrato I

Sonaba “Carmensita” de Devendra Banhart. Y al rato Mónica exclamaba, “Pero Leila, ¿qué estoy escuchando?”. Ver la cara de Mónica escuchando esa canción era una gracieta que me quería permitir, reminiscencias de una época en la que la hermana mayor pinchaba a la pequeña para hacerla saltar. Devendra es quizá demasiado raruno para ella, quizá igual de raro que me resulta a mí adentrarme en el campo del retrato. Es una rama de la fotografía que me atrae mucho y que poco a poco voy desarrollando. Sed condescendientes conmigo, he retratado de esta manera poco. No obstante, a pesar de mi inexperiencia, lo disfruto muchísimo. Y me muero de ganas de dedicarme a este interesantísimo campo de la fotografía.

Se portó de manera muy paciente durante la hora y media que Guille se tomó para escribirle, con letra minúscula, un poema del Canto General de Neruda:

Antes anduve por la vida, en medio
de un amor doloroso: antes retuve
una pequeña página de cuarzo
clavándome los ojos en la vida.
>Compré bondad, estuve en el mercado
de la codicia, respiré las aguas
más sordas de la envidia, la inhumana
hostilidad de máscaras y seres.
Viví un mundo de ciénaga marina
en que la flor de pronto, la azucena
me devoraba en su temblor de espuma,
y donde puse el pie resbaló mi alma
hacia las dentaduras del abismo.
Así nació mi poesía, apenas
rescatada de ortigas, empuñada
sobre la soledad como un castigo,
o apartó en el jardín de la impudicia
su más secreta flor hasta enterrarla.
Aislado así como el agua sombría
que vive en sus profundos corredores,
corrí de mano en mano, al aislamiento
de cada ser, al odio cotidiano.
Supe que así vivían, escondiendo
la mitad de los seres, como peces
del más extraño mar, y en las fangosas
inmensidades encontré la muerte.
La muerte abriendo puertas y caminos.
La muerte deslizándose en los muros.

Making II

Making I

Mónica

Un día mi padre dijo: “Niñas, mirad qué luna tan bonita la de esta noche”. Yo miré, maravillada. Estaba increíble. Sin embargo Mónica dijo algo que se nos quedará marcado para siempre: “¡Pero papá! ¡Si yo nunca he visto la luna!”. El hecho de que mi hermana nunca hubiera visto la luna más que en fotos me hizo adorar en más profundidad la fotografía.

Desde que comencé este proyecto sobre belleza anómala pensé en mi hermana, en Mónica, en aquella niña que resulta ser mi hermana y que no solía tener las cosas fáciles. Recuerdo que se sentía desprotegida ante el mundo por aquel defecto visual. En realidad, no es que se sintiera, es que lo estaba. Puedo dar cuatro ejemplos, pero no serán ni la punta del iceberg. Hace nada, en un paso de cebra, un coche le dio un golpe -leve-. Esto le puede suceder a cualquiera, pero ella se lamentaba de no haberlo visto venir. Y no porque estuviera despistada, es que realmente no podía verlo venir. Por cierto, el buen conductor o conductora se dio a la fuga. Pero podemos remontarnos al pasado. Todavía recuerdo cómo la monitora del autobús de la ruta que nos llevaba al cole le sentaba casi todos los días al lado de un tal Rafa. Ese buen muchacho se dedicaba a decirle durante el resto del viaje, de manera bastante sistemática: “Bizca, bizca, bizca, bizca, bizca, bizca, BIZCA”.

Todavía no me explico cómo aquella monitora, a la que adorábamos, le hacía aquello. Son cosas de las que te das cuenta más adelante, cuando eres mayor. Por qué nos sentaba con los chicos de la última parada, aquellos que te amargaban la mañana durante los 20 minutos que quedaban para llegar al cole, aquellos que cuando se bajaban, dabas un suspiro de alivio. Después había que esperar hasta la parada de El Corte Inglés hasta que se bajaran “los gemelos” y todo habría pasado… hasta al día siguiente. El hoy conocido como bulling ha estado muy presente en la vida de mi hermana. Yo lo he recibido paralelamente, pero nada extremo hasta 2º de Bachillerato, donde supe qué era que todo un colectivo de chavales te humillen y laceren psicológicamente todos y cada uno de los días. Y todo por una pequeña rareza, por algo que te haga diferente a los demás. En el caso de mi hermana era la vista y aquel ojo visiblemente más pequeño que el otro. Con eso bastaba, con eso es suficiente para desarrollar una personalidad que oscilaba entre la vigilia y la autodefensa, entre el complejo y el miedo a ir al cole. Hace tiempo que me ronda por la cabeza escribir sobre la crueldad que pueden destilar los niños. Siempre se les ha bañado con un aire de inocencia, esa especie de mito que oscila entre el ensueño y la cursilería, entre una etapa dorada de nuestra vida que lamentablemente se pierde y de la que deberíamos tomar ejemplo ya una vez adultos. Y puede que tengan razón. No todo es blanco ni todo es negro, pero los niños pueden albergar maldad, tienen la capacidad para hacerse daño entre sí y conozco muchas personas que no volverían a revivir su infancia. Y todo por culpa de estos angelitos, que no sabemos si han salido así porque sus estimados padres les han dado la misma educación que a una piedra, porque han nacido con los niveles de humanidad y empatía más bajos que una cloaca o las dos cosas a la vez.

Más adelante, he tenido alguna noticia que otra de estos chavales y algunos hasta son tímidos y tienen problemas para comunicarse. Es digno de estudio ver cómo, a cualquier edad, el ataque a las debilidades de otros sólo es un reflejo de nuestra propia mierda.

Mónica de frente II

Mónica primer plano

Dije compañeros de colegio. Pero no se me olvidan los profesores, frases como “lo que le pasa a tu hermana es que es una histérica, le vendrían bien dos bofetadas bien dás”. Tampoco se me olvida Mónica peleándose con los pequeños botones de la fotocopiadora para imprimir en A3 porque las fotocopias que reparten en clase en clase en A4 no las ve ¿Qué le dijo aquella profesora? “¿Que no las ves bien? Pues háztelas tú, que yo no tengo tiempo”.

Pero no voy a extenderme más en esto, entre otras cosas porque la vida de Mónica también ha estado marcada por muchas personas buenas que le han dado muy buen trato, un derecho que, en un inicio, nos merecemos todos. Mónica hoy en día es una mujer de 24 años que se toma con bastante humor lo de su vista. Con humor y valentía, porque no ha dudado en ningún momento en participar para esta sesión. Quizá porque ya está harta de esconder una evidencia, una evidencia por la que se la ha humillado, por la que no ha tenido las cosas nada fáciles. Nunca fue una estudiante brillante, pero durante su carrera, Fisioterapia, lo fue. La estudió en la Autónoma con la ONCE y con más chicos con todo tipo de discapacidades. Allí conoció a Alberto, su chico desde hace 6 años. No sólo ha estudiado la carrera, sino que todavía sigue formándose en numerosos cursos y conferencias. Con esto quiero destacar no sólo la importancia de ayudar a las personas a estudiar lo que de verdad les gusta, sea cual sea la nota de corte, sino lo imprescindible que es el crear un ambiente de trabajo agradable, porque claramente afecta al rendimiento.

Milka y Mone

Una Mónica alegre y pizpireta se presentó en mi provisional buhardilla de Carretas a fotografiarse. Lo preparé todo lo mejor que pude, con mi foco y mi super fondo, que no deja de ser una tela con un poquito de textura. La estuvimos maquillando durante dos horas.

Making III

Y el resto vino solo, un poco entre indicaciones del buen Alberto, un poco de la Milka y otro tanto de las mías. Por cierto, la Milka está ahora en Sevilla, estaré 18 días sin ella, nunca había estado tan lejos de la Reina del Mal y el Crimen en 3 años. La añoro.

Mónica ladeada

Con esta sesión -y otras más que vendrán- he querido romper con el canon de belleza que nos venden constantemente, con esa forma tan trivial que la sociedad tiene de esculpir y señalar lo que es bello… o lo que debería resultarnos bello. Quiero clamar al cielo por no haber sido educados en la diversidad de físicos que existen, todos diferentes y todos llenos de belleza. Pero es que, lejos de lo que intentan hacernos creer, lo hermoso ni siquiera es un elemento ajeno a la enfermedad, a lo desequilibrado, al defecto o a lo bizarro. Sólo pido que se amplíe el concepto de belleza, entre otras cosas porque nos perdemos muchas emociones y sentimientos hermosos. Herman Hesse decía que la belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla. Básicamente, el privilegio apreciativo es nuestro y últimamente no se nos ocurre nada mejor que tirarlo a la basura.

Me alegra que a día de hoy Mónica haya conseguido ver su problema visual como una seña de identidad, como un elemento que la ha forjado a lo largo de su vida y que la hace ser tal y como es ahora, tal y como la queremos ahora nosotros. De hecho, es lo que deberíamos hacer con cualquier tipo de defecto que no tenga solución. Yo siempre en mis talleres pido que se explote creativamente aquello que nos hace diferentes frente a los demás, porque esa diferencia nos da unicidad. Todos tenemos muchas rarezas y anomalías que, lejos de avergonzarnos, deberíamos convertirlas en nuestra bandera o escudo, en una noble seña de identidad, porque los primeros que tenemos que respetarnos y querernos tal y como somos, somos nosotros mismos.

Mónica retrato II

Mónica con Milka

Perenne

Perenne (pequeña)

Aquel 30 de octubre íbamos a ir de excursión a la Sierra de Grazalema. Se presentaban grandes fotos, increíbles paisajes, aire puro, jornada divertida con la familia y amigos, pero lo cierto es que yo estaba demolida. Tenía un cansancio en el cuerpo abrumador. Fueron los días en los que estaba editando como los locos las fotos con Diana Galayo para presentarlas al concurso de Caminos de Hierro. No es que tenga muchas esperanzas, pero como en algún concurso que otro ha sonado la campana y no cuesta absolutamente nada presentarse, pues a ellos que me lanzo. Si miráis las fotos ganadoras de otros años de este concurso de Renfe, veréis que son bastante flexibles con la fotografía contemporánea. O al menos las fotos que ganan no me parecen las típicas y clásicas que suelen ganar siempre.

Me fui unos cuatro días a Sevilla a descansar, pero sólo encontré mucho tiempo para seguir trabajando, para estar un tiempo con los míos y para dormir y comer bien. Me pasaba las horas en mi cuarto editando, bajo los lamentos de mi abuela de que no me presentaba en el salón ni para estar con ellas un ratito. El 22 de diciembre vuelvo a viajar a Sevilla para quedarme hasta Reyes y ya son 15 días para repartir entre fotos, ediciones, textos, mimos y cebamiento. Cebamiento típico navideño y el que viene a ser por costumbre en casa de mi madre y mi abuela… y bueno, últimamente también en casa de mi padre. Comer hasta reventar, comer hasta no poder más, comer más allá del estar muy saciado. Y aún así mi abuela se quejará a mi madre de que mira-lo-poco-que-ha-comido-la-niña-¿tú-te-puedes-creer?-está-en-los-huesos.

Ains, les echo de menos.

Después de una de esas suculentas comilonas de las que hablo, Emma y yo decidimos irnos a echar una siestuqui, así que con los estómagos llenos y más que motivos para meternos en la cama, nos arremolinamos bajo el nórdico y nos quedamos dormidas como gaticos… pero no pasó ni una hora hasta que mi padre nos despertó diciéndonos que eran las cuatro y media -normalmente media hora más de la hora que es- alegando que nos teníamos que ir al pinar de Aznalcázar, a ver si encontrábamos robellons, que se nos estaba yendo la luz.

He aquí al culpable de que os pueda enseñar esta foto, porque nosotras, en aquellos instantes, dábamos nuestro reino por una siesta de tres horas.

Papá

Ya una vez en el pinar, mientras buscábamos y recogíamos los primeros níscalos de la temporada, Emma y yo nos pusimos a buscar el paraje y el material necesario para hacer una foto sencilla. Nos planteamos si realmente teníamos que hacer una foto, porque no nos encontrábamos muy bien. Al final llegamos a la conclusión de que nos vemos de Pascuas a Ramos, había que aprovechar esa oportunidad. Era un sentimiento mutuo. Desde aquí le agradezco el esfuerzo, porque ella estaba fatigada, con fiebre, dolor de cabeza, el brazo escayolado, resfriada y con herpes. Creo que debido a esto, a que la tenía sin jersey, con unos cuantos troncos apoyados en el torso y a mi enorme cansancio, las fotos salieron casi todas desenfocadas. Cuando las pasé al ordenador me subía por las paredes, ¡cuántas fotos bonitas para la basura! Menos mal que la que realmente me interesaba estaba bien enfocada. Yo creo que fue un toque del destino: “Te dejo la foto que querías, pero la próxima vez mira la pantallita con el zoom cada vez que dispares, mira en el momento que todo va bien: la luz, el enfoque… así no se hacen las cosas, Leila”. Aprendida la lección. Tenía unas fotos superdivertidas en un tronco con Emma y Carlota -su mamá- y no ha salido ni una. Pienso volver estas fiestas a repetir lo que no salió, palabra.

* En esta foto se puede ver un trabajo mal hecho: los pinos del fondo están más enfocados que la modelo, se me fue el enfoque a la luz, pero estas cosas, a estas alturas, ya debería controlarlas. Entono con rubor el mea culpa.

Emma making

No obstante, me di cuenta de que tenía problemas de enfoque con la cámara cuando quise hacer una macro de esta flor de romero. No sé si soy yo o es que mi Pentax kx me está empezando a fallar. Ya estaba un poco mosqueada de aquí a unos meses atrás con la resolución de la cámara, quizá porque el objetivo que tengo está deteriorado. Veremos si estas navidades consigo algo de dinerillo y el año que viene tengo herramienta nueva de trabajo. Es complicado ahorrar en mi situación económica, pero de momento me las apaño bastante bien con mi Pentax, sólo hay que estar pendiente y fotografiar en modo manual todos los parámetros.

Flor de romero

Es la primera vez que hablo de Emma en mi blog, pero probablemente es mi modelo más conocida y, llevándolo a un terreno más personal, mi modelo fetiche. Llevo fotografiándola de manera seria desde que tenía 7 años y con ella, su personalidad, su carácter y su rostro, mi fotografía se ha ido adaptando y evolucionando. Parece mentira, pero esta señorita que veis en la foto la he visto con trozos de placenta por todo el cuerpo y cabello. También le he cambiado numerosas veces los pañales, dormido con canciones y alimentado entre miles de bromas y teatros. Pues bien, esta misma señorita va a cumplir en cinco días 15 años. Ya no es mi pollito de plumas suaves y amarillas, es mi adolescente-pavo cada vez más bella.

Para ir cerrando esto, quiero dedicar un breve apartado lo más educadamente posible a los señores que agregan a mi hermana al Facebook. Veamos, ¿cómo explicarlo? Emma va a cumplir en breve los 15 años, pero lleváis haciendo esto desde que tenía 13. Y yo me pregunto para qué un hombre le pide una solicitud de amistad a una menor que no conoce de nada. No quiero escribir lo que estoy pensando, porque seguramente es lo que pensáis muchos de los que me están leyendo. Me siento responsable, porque no han llegado a ella de otra manera que no sea vía mis fotos. Creedme si os digo que esto me genera muchos dilemas y otras tantas arcadas. Emma sabe perfectamente que no debe de aceptar a nadie en las redes sociales que no conozca y, cada vez que se trata de un “amigo en común” me lo dice. Creo que está lo suficientemente protegida, controlada y educada para que no suceda nada malo, pero ruego que tengáis un poco de vergüenza.

Si os gusta el trabajo que hace conmigo, podéis escribirle en los comentarios de mi blog o de las fotos donde ella aparece, los lee todos con cariño. Incluso si queréis escribirle por privado algunas palabras desde el respeto y la distancia, sois libres. Pero intentad no ir más allá, porque os puede faltar mundo para correr. Sólo eso.

También quiero añadir que, las fotos de Emma, a no ser que sean amigos muy cercanos y de confianza o familiares, no están en venta.

En fin, dicho esto, que creo que era importante comentar, voy al making, que fue breve. El pinar lo estaban podando, así que con todo el esfuerzo del mundo, me puse a partir ramas para confeccionarle un vestido de pino, mientras ella estaba quietecita y aguantando el peso de las ramas -que no es cualquier cosa-. De fondo teníamos a nuestro señor padre gritando NIÑAAAAAAAAS y nosotras constantemente respondiendo QUE ESTAMOS HACIENDO UNA FOTOOOOOOOO. Pero claro, al final se quedó él gritando sólo por el bosque, hasta que se cansó, nosotras acabamos y le dimos alcance.

Emma making II

Pinar

La mamá estuvo presente todo el tiempo. Adoro salir de excursión con ellos, porque es algo realmente inspirador. La naturaleza, la familia, la luz, mi imaginación y mi cámara. Esto me lleva a unas palabras de San Francisco de Asís. No soy religiosa en modo alguno, pero este Santo me cae en gracia por varios motivos. Hay una frase suya con la que me siento muy identificada desde que estoy viviendo con lo justo en otra buhardilla a causa de las obras en la mía: “Necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco”. Dadme una cámara, un libro, desconexión temporal del mundo -a ser posible en la naturaleza- y seres queridos. Para mí ahí está la definición de la felicidad.

Cierro esta entrada con los rayos de ocaso que nos despidieron aquel día, rojizos y perennes, tan llenos de vida como las fotos en las que aparece mi pequeña hermana, cada vez menos pequeña. Va pasando diferentes etapas, pero en todas hay frescura, en todas hay belleza, inteligencia, curiosidad y mucha chispa. Y qué menos. Para mis fotos, sólo pido luz. Miles de gracias por ser mi pedernal, por esa cálida hoguera de imágenes a las puertas del invierno.

Pinos