El nacimiento

El nacimiento (pequeña)

Recuerdo perfectamente la segunda vez que quedé con mi amiga Merche, ya a solas, para charlar sobre algún que otro proyecto fotográfico. La conocí en una de sus sesiones y posé para ella con un corazón anatómico y sangre, mucha sangre. Reconozco que a mí las fotografías con restos y partes de animales muertos (sí, los filetes) me atraen muchísimo, pero por ética hace ya casi dos años que soy vegetariana. Y eso conlleva muchas cosas, entre ellas no ir a la casquería a por corazones ni nada que tenga procedencia animal.

Pero al grano. Fue durante nuestra segunda cita cuando surgió el nombre de Dara Scully. Por aquel entonces estábamos realizando una lista sobre los fotógrafos creativos más destacados en España, por lo que anoté su nombre en una libreta para luego mirar su obra en casa, pues no conocía su trabajo. Hace tiempo que me obsesiona la idea de dar visibilidad a todos aquellos fotógrafos que aportan algo de imaginación a la fotografía, tengan la edad que tengan, sea cual sea su currículum artístico. Algún día escribiré un ensayo sobre fotografía y creatividad en potencia, con un detallado dossier con fotógrafos españoles -consagrados o no- que aportan mucho a la fotografía y el mundo de la fotografía les reconoce más bien poco o nada (ay, los de arriba…).

La obra de Dara es poética, íntima y sensible. Creo que lo más llamativo de su obra es la facilidad con la que configura un universo propio, una impronta que sólo puede llevar su nombre. Así pues, con el mismo silencio en el que parecen vivir sus personajes, seguía su trabajo. Creo que la sigo desde hace dos años y medio y la conozco en persona desde hace tres semanas. Ella viene de un pueblecito del norte, estudió Bellas Artes en Salamanca y se ha asentado en Madrid unos meses para realizar un curso en Efti.

Anunciado este hecho, le propuse humildemente un posado para un par de fotografías y ella aceptó con entusiasmo. Realizamos dos fotografías en un enclave de la Casa de Campo y posiblemente esta principal de aquí es lo que más se asemeja a lo que tenía en mente. De hecho, mientras la estaba editando, me dio la impresión de estar visualizando una imagen que ya había visto hace mucho tiempo. Quizá el hecho de trabajar con Dara ha sido una de las experiencias más curiosas que he realizado nunca: jamás había fotografiado a una fotógrafa. Aquello al final se convirtió en una sesión de intercambio, sí. Intercambiamos posado y fotos. Normalmente hay muy buena simbiosis entre mi mundo y las modelos que escojo, pero en el caso de Dara fue muy especial. Ambas compartimos la misma forma de entender la fotografía, la practicamos con pasión y posamos en nuestras propias fotos, siempre en exteriores y en entornos naturales. Creo que eso genera un vínculo que, a la hora de trabajar la una para la otra, facilita el proceso creativo.

Aprovecho para decir por aquí que está abierta a posados para otros fotógrafos, pero aviso de antemano de que tenéis que proponerle proyectos interesantes y creativos… o al menos yo no la veo con el culo pollo, los morros de pato y mirada ardiente… que nos conocemos. No quisiera por nada del mundo que, tras leer que Dara posa, reciba por mi culpa el correo de algún follógrafo.

Todo el mundo conocéis los resultados de Dara como fotógrafa, pero esta señorita está despuntando como modelo y, sinceramente, a mí me parece una mujer muy prometedora. Creo que para cada foto sólo le di tres indicaciones. O menos. No hizo falta nada más, porque en la foto del árbol, en cuanto se colocó, visualicé la foto en cero coma. Llevábamos un pequeño taburete para elevarla unos centímetros del suelo y, en cuanto se colocó, dije “¡Pero bueno! ¡Si esta es mi foto!” Y en eso tuve suerte, en que entendiera hasta lo más profundo cuál era la imagen que tenía en la cabeza, pues el sol desaparecía por minutos. Me daba mucho apuro tenerla desnuda mucho rato y encima estaba perdiendo luz, por lo que no tengo muchas fotos de making, ¡y qué rabia me da!

Dara luces

¿Cómo hicimos esta foto? Pues me inspiró el pino, el árbol en sí y un mito que gira en torno a este. Es uno de los árboles más primitivos que hay y en algunas regiones de Asia es símbolo de la inmortalidad. Me encanta su aroma y me fascina que sea a la vez un árbol tan longevo, y a la vez tan lento en su desarrollo. En la Grecia antigua el pino estaba asociado a la sexualidad. Con la piña se solía adornar el cetro de Baco, que lo utilizaba para hechizar a ninfas y sátiros. Existe otro mito donde aparece el pino asociado al erotismo, como es el caso de Atis, dios de la vegetación y sus ciclos. La historia cuenta que fue castrado después haberse acostado con una ninfa y, como consecuencia, muere convirtiéndose en un pino. Algo se cuenta por ahí de que su señora madre -y amante- Cibeles estuvo detrás de su fin corpóreo y posterior transformación en árbol.

En la Casa de Campo no nos costó encontrar un árbol con una ligera inclinación y recostar a Dara en él. No era una postura exactamente cómoda, pero el posado es así de sufrido y los fotógrafos somos así de gentuza a veces 😛 Deseaba que el cabello estuviera adherido al árbol tanto como su cuerpo, por lo que en un inicio Guille tenía que pegarlo al árbol y, en un movimiento rápido, soltar y salir del plano… pero cuál no fue nuestra sorpresa, cuando la realidad pareció hermanarse con la idea de la foto. El cabello de Dara se quedó enganchado a la corteza del árbol, por lo que no me hizo falta que Guille le recogiera el pelo más de tres veces más.

Making con Guille

¿Cómo he conseguido ese pelo tan largo y salvaje? Lo reconozco, es Photoshop. Esta foto tiene mucho Photoshop. He ido cogiendo de diferentes tomas mechón por mechón de pelo y lo he ido integrando. El taburete está borrado con tampón de clonar… y menudo trabajito para borrar las vallas de atrás. Y sí, vale, sigo confesando: los pajaritos no pasaban por allí. Creo que los únicos pájaros reales que hay en mis fotos son los de “Libertad”, la foto que realicé en el verano del 2012 en Doñana, la de los caballos. Es una foto relinda en la que no hay Photoshop, todo fue real, desde los caballos tranquilitos a mi lado, hasta esos pájaros surcando el cielo. Hace nada un compañero me preguntaba si sabía crear fondos artificiales en una foto de estudio. Y yo me pregunto cómo se puede buscar eso en fotografía con la cantidad de enclaves fascinantes que hay en este maltrecho país. No obstante, como mi compañera Lidia Vives, defiendo con fervor el trabajo creativo que se puede llegar a realizar con Photoshop, tanto si se busca un efecto realista como si se desea un resultado un poco más plástico o pictórico.

Dara es un ser del bosque y, no sería de extrañar que el bosque la reconozca en seguida y la voluntad de fundirse en un solo ente sea mutua. Dara acoge a la naturaleza y la naturaleza la recibe con los brazos abiertos, con todas sus hojas y gotas de resina, con la tierra húmeda y el césped tierno y frágil. Creo que Dara vive en un eterno abrazo con el bosque o el bosque vive en un eterno abrazo con Dara y es quizá esta pequeña confusión o simbiosis lo que hace especial su obra y lo que le ha hecho especial como modelo en un entorno natural.

Dara apoyada en árbol

Dije antes que habíamos hecho un intercambio de posados… seah 🙂 Y fue un placer ser atrapada y congelada en un tierno abrazo a este pino… entre otras cosas porque es mi árbol favorito, junto al olivo y la higuera. Me tomo esta foto como un abrazo a la fotografía, como un abrazo a Dara, como un abrazo a la naturaleza, como un lazo que me ata a lo más extraordinario.

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Si no conocéis su trabajo, os dejo con su Flickr y su página de Facebook, ¡y a disfrutar!

https://www.facebook.com/pages/Dara-Scully/165896423466780?fref=ts

http://www.flickr.com/photos/darascully/

Por último, mis agradecimientos a Dara por la inspiración, por dedicarme una tarde e integrarme en su mundo tanto personal como creativo, a Merche por su compañía, por su tortilla y por esa inolvidable ensañada de pepino, soja, vinagre de arroz y ajonjolí, a Alegría por venir de manera completamente desinteresada a grabar el vídeo de making (queda para el próximo post y próxima foto con Dara), a Guille por ser el mejor equipo que jamás he tenido. Estas cosas te ayudan a crecer un poquito, a pensar que lo mejor siempre está por venir.

Dara

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One thought on “El nacimiento

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