I Concurso de Fotografía Creativa.

1. EL CONCURSO Y SU FILOSOFÍA.

Lo primero que quiero que se lea es que no estoy encontra de otros géneros fotográficos, tales como el documental, periodístico, retrato, paisaje, urbano, etc. Aquí donde me veis yo los practico y disfruto con ellos, es más, conozco y he conocido autores increíbles. Creo que está demostrado que existe gente con talento para esto y soy la primera en admirarlos, ahora bien, con este concurso quería dar cabida a la fotografía con imaginación. Creo que en los concursos actuales no se ve reflejado lo suficiente la cantidad de personas que se dedican a la fotografía creativa.

Pero, ¿qué es la fotografía creativa? ¿Se puede delimitar este género fotográfico? Sí, incluso se puede llamar de otras maneras: surrealista, conceptual, abstracta, contemporánea, fine art, de vanguardia, etc. Como queráis. Creo que lo que une a todos estos términos es la imaginación, el pensar una fotografía, en fotografiar mentalmente para luego luchar por llevarla a cabo visualmente. La fotografía creativa genera universos paralelos, realidades que antes no existían. Creo que la fotografía creativa ayuda a sacar el mundo interior que cada uno lleva dentro, tan único como nosotros mismos. Todos tenemos algo que nos diferencia de los demás y eso tenéis que explotarlo: miedos, alegrías, inquietudes, deseos, caprichos, sueños. Id a buscar fotos, sí, pero no olvidéis que la foto más personal y única está en vuestra cabeza, buscad las fotos en vuestra cabeza. Componedla, visualizad la idea y la escena mentalmente y luego ya buscáis el enclave, el estudio, la/el modelo, el estilismo, lo que necesitéis. Por otro lado, si al final se está en blanco y se decide buscar en la realidad nuestra fotografía, ¡jugad con las posibilidades de la cámara! Desenfocad sin miedo, realizad barridos, moved las imágenes, disparad sin apenas luz, con lluvia, con niebla… Los parámetros de la cámara están para jugar con ellos, la cámara es un juguete (que hay que mimar mucho) con infinitas posibilidades de resultado. Olvidaos de las reglas, de los cánones establecidos, inclinad los horizontes, realizad retratos sin rostros, haced con el Photoshop lo que os venga en gana, que nadie os diga cómo ha de ser la fotografía correcta.

¿Hasta qué punto podemos seguir definiendo la fotografía como un registro fiel de la realidad? ¿Por qué limitarla sólo al ámbito del recuerdo de un instante y no a la creación de un instante para el recuerdo? Creo que explica muy bien la idea que tengo de fotografía, que se podrá compartir o no, pero que ejemplifica que la imaginación es el arma más poderosa que tenemos, que la fotografía tiene que ir más allá de lo evidente, a saber, registrar nuestro entorno o el instante.

Lo que todo el mundo espera de la fotografía es que sea nítida (los dioses bendigan a los trípodes), por eso adoro la fotografía movida o abstracta.

Lo que todo el mundo espera de la fotografía es que te registre lo que tienes delante, por eso adoro a los que trabajan y se esfuerzan para que fotografiar lo que tienen delante no se limite a lo que ya nos viene dado en la propia realidad. Sólo os digo que para mí no hay nada más real que la ficción.

¿Por qué explico todo esto? He recibido algunas críticas con respecto a mi concurso y es más, he echado para atrás fotografías que creía que no encajaban. He aceptado algunas que creo que están en el límite y se lo he hecho saber a sus autores. Sólo por esto creo que mi concurso merece una explicación. No es fácil delimitar algo, no es fácil seleccionar 13 imágenes entre 60, entre otras cosas porque esas 60 fotografías ya han sido seleccionadas previamente por mí entre decenas de participantes.

En fin, todo este tocho por no limitarme a un cómodo e irreverente “Es mi concurso y en mi concurso hago lo que me da la g…”.

2. FOTOGRAFÍA GANADORA.

Autora: Nuria Mena Alonso.

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Señores, el paisaje está en nuestras manos. Lo está el mar y sus olas, el campo con sus prados y colinas. Hablamos de una tormenta de piel, espuma de poros. Nunca una tempestad había sido tan blanca. O el barco se ahoga en el remolino de la cintura o caerá, manso y débil, en las orillas de la nuca. “No”, dijo el capitán, “Que nadie diga que naufragué en tu espalda”.

Lo he meditado mucho y he decidido premiar a Nuria, por demostrar que con una buena iluminación, una espalda y un barquito de juguete se puede hacer un fotón. Para mí esta imagen simboliza la creatividad en su estado más puro, cómo con pocos elementos se puede realizar un gran trabajo. Me parece una foto humilde y sencilla, un pequeño haiku hecho imagen. A veces lo sencillo nunca es lo más fácil.

Ana María Matute, en su discurso del Premio Cervantes, dijo, “Créanse estas palabras porque me las he inventado”. Por favor, creeros este paisaje, porque Nuria se lo ha inventado. Y el que no inventa no vive.

Para ver la serie a la que pertenece esta foto:

http://www.efti.org/es/galeria/nuria-mena-alonso/inventando-paisajes

3. FOTOGRAFÍAS FINALISTAS.

Estuve barajando hasta 20 fotografías, ¿recordáis que os pedí opinión? Realmente ha sido muy grato ver que mi criterio ha sido muy cercano al vuestro. Uno de los grandes apuros de cuando realizas un concurso es preguntarse si se está siendo justo, quién o qué rige el criterio o el gusto. Incluso te planteas el eterno debate del arte y la subjetividad. El público sacó a relucir nombres que al final se han quedado fuera y que no tengo ningún inconveniente en desvelar, porque su trabajo también me gustó mucho: Andree Hernández, Ben Vine, Pedro Justicia, Alexandre Canon, Joseph Fernández Picado, M. Clover, Dayana Burguesa, Susana Blanco o Viet-Ha Tran.

Habéis sido tantos los que habéis concursado con una buena foto, que decidí aumentar a 12 los finalistas, ¿por qué? (Ahora, sí :P):  Porque este es mi concurso y en mi concurso hago lo que me da la gana.

Sea lo que sea, aquí va mi lista de finalistas y espero de corazón que disfrutéis su trabajo tanto como yo. He escrito en todas las fotos microrrelatos. No es que escribir sea una de mis grandes virtudes, pero es algo que me permite evadirme y ocupar mi tiempo con otros lenguajes.

A los que no os he seleccionado, no olvidéis que todo concurso o premio es una opinión y, como dicen por ahí, la opinión es como los culos, todo el mundo tiene uno. Mi criterio y valoración de vuestro trabajo no es la norma y ni mucho menos lo abanderado de lo correcto. Por favor, seguid realizando este tipo de fotografía. Me comentaron varias personas que en mi concurso había mucho nivel, pero yo creo que la fotografía creativa en sí, ya es un nivel.

Os dejo con mis finalistas. Lo son porque cuando veo su trabajo creo que todavía me queda mucho por aprender. He escogido sus trabajos porque son fuente de inspiración, porque me han hecho soñar y seguir creyendo que la fotografía está evolucinando, que no sólo está más viva que nunca, sino que es pura vida.

Autor: Jairo Álvarez.

Título: Todos mis muertos.

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Por favor, un paraguas, porque nuestros muertos empapan el recuerdo. Es el  horizonte inmenso de la muerte, es la alfombra verde y tierna de la vida que, todavía húmeda, recibe a todos sus muertos. No cerró los ojos mientras caían en los huecos más cercanos a su pecho, como bolas de granizo demasiado ruidosas, como ángeles forjados en plomo. El joven príncipe cerró los ojos: cómo pesa la estirpe.

Para ver su trabajo:

www.facebook.com/jairoalvarezphotography
www.flickr.com/photos/jairoalvarez

Autora: Adriana Anaya

Título: Lo que la fantasía me dio.

“Para mí es la que más representea mi mundo imaginario y fantasioso interior, y la espera de que alguna cosa increíble pueda ocurrir en la vida corriente”.

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– Las paredes de la casa empezaron a cubrirse de esos insectos, se colaron por una ventana, porque aquel sonido podía ser la Luz.

– ¿Eso es lo que decían?

– Sí, lo gritaban, Si tú tiras por aquí, si yo tiro por allá, si te dejas caer por el lazo, si le rasgas la manga, si le atraviesas la piel, si le perforas la carne…

El inspector miró pasmado aquel torso desnudo, y allí, en el hueco donde estuvo el corazón, una mariposa aleteaba, tímida, en un nido de vida.

Su trabajo en:

https://www.facebook.com/adrianaanayaphotography

http://www.flickr.com/photos/mellon_collies

Autora: Laura Ballesteros.

“Dejarnos llevar por la belleza de nuestros sueños, pasiones e ilusiones, dejar que nos eleven, confiar en ellos, apartar nuestros miedos y creer en nosotros mismos. Es tan sencillo, y a la vez tan complejo…”.

Laura Ballesteros

“Entregarse o morir”. Y Diana prefirió morirse. Dejó su aliento en la mesita de noche cuales gafas tras una ardua lectura. Se frotó los ojos y apagó la luz. Fueron ellas las que se llevaron su cuerpo arrastras, las que se aferraron a los dedos de sus pies en un beso muy largo, seguras de que se llevaban a casa la llave más grande para abrir aquella puerta blanca.

Para ver su trabajo:

http://www.facebook.com/lauraballesterosphotography
http://500px.com/lauraballesteros

Autor Edwiи Blandoи.

Titulo: Yo no soy aquel rostro.

“El concepto de mi foto representa lo trivial de lo físico, de los rostros; muestro mi rechazo frente a una sociedad superficial que sobre valora la imagen, en la que se olvida nuestra naturaleza.Ésta fotografía la hice en mi árbol preferido y esta ubicado al frente de la casa donde vivo. Por razones que desconozco muchas de sus ramas principales fueron destruidas y la zona que se ve en la foto es solo un poco de lo que aún se mantiene en pie. Tenia muchas fotos planeadas con aquel árbol hasta aquella trágica noticia (para mi), aunque para no seguir con la triste tradición de mi familia de ” botar lo que ya no sirve” le daré un giro a mis ideas y pensare en otras fotos”.

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Ese objeto entre sus manos pesaba un mundo entero, ¿cuánto pesaba la vida? ¿Cuánto la muerte? Acercó su rostro al cristal y miró su cara partida por las ramas. Perdía resina por un ojo y, mientras se rascaba la nariz astillada, pensó que al fin y al cabo los corazones de madera son los que mejor arden.

Su trabajo en:

http://www.flickr.com/photos/edwinblandon/

Autor: César Blay

“Esta fotografía quiere hacer un homenaje a escritores censurados y a aquellos libros que han sido prohibidos y siguen siendo en la actualidad en algunos países. Por la libertad creativa”.

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Fue en pos del alma de su libro, descosida de sus páginas, “Vientos del pueblo me llevan/ Vientos del pueblo me arrastran”, susurraba, en ese bisbeo que sólo puede salir de sus labios de páginas, de su saliba de tinta, de sus tapas de sombra. Colocó las escaleras, con cuidado, en la pared, trepó con su red de silencio y en un suspiro tenía la sombra, quejumbrosa, “si me muero, que me muera/ con la cabeza bien alta”. Los que pasaron por allí dijeron que vieron dos almas.

Su trabajo en:

https://www.facebook.com/CesarBlayPhoto?ref=hl
http://www.flickr.com/photos/zero78/

Autora: Irene Cruz

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Pensó que nunca llegaría, pero el sol ya había bostezado tragándose, con la boca muy abierta, las hojas de los árboles. Al principio sólo era un punto en el horizonte, pero a los pocos minutos las hondas anunciaron como trompetas su inminente llegada. Aquella mujer salió del agua, seguida de su flota de papel, y en una reverencia: “Señor, yo y mi séquito, estamos preparados para la guerra”.

Su trabajo en:

https://www.facebook.com/irenecruzphotography?fref=ts

Autor: Emilio Hernández

Título: “The way of the lost souls”.

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Vi cómo se alejaban con sus espaldas encorvadas, negras de pasado, heridas de plumas. Después sólo sé que el asfalto era la viva imagen de mi rostro, roto de silencio, que la niebla era una voz con labios de agua que cantaba, temblorosa: “Se han ido porque os habéis reducido al barro y sólo sois capaces de competir con el barro”.

Autora: Laura Len

Título: Una nueva vida.

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Que no podía entrar, que no era por ellos, que es que había gente a quienes no les gustaban los animales. María bajó la mirada, taciturna, “Vámonos, Otto, aquí nos nos quieren”. Y una voz, detrás: “Señora, su maleta”. Pero el bagaje ya daba igual cuando la vieron alejarse desnuda bajo su abrigo, calle abajo, sorprendida de que les importara su ropa, cuando había gente a la que no le gustaba la gente.

Para ver su trabajo:

www.lauralen.es

http://www.flickr.com/photos/lauralen/

https://www.facebook.com/lauralen.foto

Autora: Mireia Moreno.

“En mis fotos intento siempre mostrar el movimiento de las cosas, la decadencia del tiempo, como la esencia de cualquier vida prevalece aunque nos acabe ganando el tiempo. Se trata de ese instante que se ha ido, pero que ha quedado grabado en el inconsciente del mundo”.

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Pataleó en medio de la oscuridad, se revolcó en las sombras, mordió la luz con todas sus fuerzas, pero lo único que consiguió fue la impronta en su cuerpo de cuatro manchas bien salpicadas. “Las mejores eran sus ojos”, dijo Lucía mirando fijamente aquellas almendras que le devolvían, con infinita ternura, su cara.

Autor: Josean Pablos.

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Se desintegraron por pulirse con el aire, como un meteorito através de la atmósfera, como la fiebre se come nuestra frente para mancharla de calor. Minutos después su hermana miraba cómo el vapor se condensaba en el suelo de madera, pensando que tal vez, si limpiaba los restos de agua con la esquina de su vestido, se llevaría entre los volantes los restos de un delirio.

Su trabajo en:

http://www.flickr.com/photos/joseanpablos

Autora: Dara Scully

Fotografía perteneciente a la serie “Your breath/my love”.

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Cuando se acercaron para verlo de cerca, observaron cómo aquel pájaro se arremolinaba en su nido de encaje y piel, entre aquellos pechos pesados como cuatro gritos, tres parpadeos, dos suspiros y una canción. El animal abrió el pico suplicando que aquellos dedos de plumas deslizaran hasta su garganta el barniz que daría brillo a una vida.

Su trabajo en:

http://cargocollective.com/darascully

http://www.flickr.com/photos/darascully

Autora: Lídia Vives Rodríguez.

Fotografía perteneciente a la serie “Color Dust”.

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Una estocada allí, otra allá, a lomos de su tenue mariposa, “Conoce tu piel antes de la conquista” y ella comprendió que sólo manchada de azul podría seducir a las nubes. Finalmente, sacudiendo su cuerpo de sol y lluvia, completamente manchada de cielo, miró hacia abajo y sonrió: La batalla contra el firmamento había sido dura.

Su trabajo en:

https://www.facebook.com/lidiavivesphotography?fref=ts

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Sueño de una serie fotográfica

¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
(…)
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
Borges.

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Hace poco hablaba con mi compañera Mara Hernández sobre lo mucho que me apetecía trabajar en unas vías de tren, pero claro, sin correr riesgo alguno. La idea de realizar una sesión de fotos en unas vías activas es algo inquietante e irresponsable, pero si a uno le va la adrenalina, puede hacerlo. Yo por una foto puedo hacer locuras y las más de las veces soy una temeraria, pero cuando Mara me comentó que conocía unas vías de tren abandonadas en Rivas (Laguna del Campillo), no me lo pensé dos veces: para allá que nos íbamos. Allí estuvimos durante todo un día tres fotógrafas haciendo de las nuestras: Mara Hernández, Tam Castrillejo y yo. Ya veréis cómo en un mismo enclave se pueden generar mundos completamente diferentes. Yo personalmente tengo muchas ganas de ver los resultados de la que estaban liando allí.

Por mi parte, me fui con el equipo de siempre, pero ampliado: Guille, las perritas… ¡y Diana Galayo! Os sonará su nombre porque ha sido maquilladora en algunas de mis fotos y además es mi maquilladora personal como modelo. En la actualidad se encuentra trabajando en La vaguada con L’Oréal, si algún día os pasáis, os maquillará :). Este domingo ha venido a olvidarse de su rol de maquilladora, para adentrarse en el mundo del posado, una tarea no menos ardua. Personalmente, le doy el aprobado.

A mí estas cosas no me vienen mal, porque cuando me toca trabajar con alguien que no soy yo misma me sobreviene una especie de atrofia profesional y creativa. O al menos me da impresión de que no trabajo bien, de que no tengo ninguna foto excelente con modelos y me siento muy culpable por ello. En las dos fotos siguientes que publicaré aparecerá ella en las imágenes principales, pero de momento os dejo un aperitivo de unas cuantas fotos suyas de making y prueba de luces.

Diana Galayo

Diana Galayo II

Diana galayo III

Esta fue sin duda alguna la sesión más sencilla del día, ¿qué fue lo que necesitamos? Simplemente buscar unas vías de tren e ir cargando como los tontos con el nórdico para arriba y para abajo… ah, y tampoco os olvidéis de una buena almohada. Una vez que tengáis estos tres elementos, os ponéis a hacer la cama encima de las piedras:

Cama sola

Obviad que la gente que pase por allí os mire raro. Creo que es una de las claves para realizar fotografía creativa en exteriores, intentar desinhibirse de nuestro entorno, ¿por qué? Porque en esos momentos nuestro entorno es otro mundo, ese que estamos intentando sacar de nuestra cabecita. Había un camino justo al lado y de vez en cuando pasaba gente paseando, así pues, cuando ya vieron que no solamente hacíamos una cama en las vías, sino que una chica se acomodaba en ella, seguro que se les pasó por la cabeza eso de que hay gente pa tó.

También hubo un pequeño inconveniente contra el que luchar: no sabéis lo difícil que es disparar con el sol a la espalda, porque proyecta tu sombra en todo.  Lo reconozco: le he dado mucha caña al tampón de clonar 😛 Trabajar al revés suponía un contraluz que no quedaba del todo bien. Así pues, me vi borrando la sombra de Guille con absoluta tristeza, porque lo mismo que disfruto editando una foto donde aparece él, acariciando toda su piel con el ratón mientras edito la foto, también me afecta coger y borrarlo. Fue por esto por lo que proyecté, como símbolo, las sombras de las aves atravesando la foto. Todo lo que amo me da alas.

Yo haciendo el tonto

Por cierto, al final, como podéis ver, se nos unió un elemento más a la foto, ¡Milka!

Yo y la Milki

La pobre se cayó por un desnivel mientras hacíamos la segunda foto. No lo vimos, pero llegó con todo el pechito hasta la ingle toda raspada y sin pelo, por la zona izquierda. Pegó un gritito y vino a nosotros cojeando. Estuvo parte del domingo y de lunes cojeando de dolor, pero sólo era eso. Es mi pupas profesional ❤ Ya sabéis que a ella se le da muy bien el posado, debería llevarla a rodar anuncios. Menta es más esquiva, estaba por ahí haciendo el mal, como bien acostumbra.

¿Qué me ha inspirado a la hora de hacer esta foto? Pues yo creo que es una idea colectiva, el situar lechos en lugares anómalos: campos, carreteras, bosques… Ya hubiera querido poner una cama, pero dejo esa misión para otros admirables zumbados. Creo que la temática de lo onírico en este tipo de fotografía es casi un leiv motif, incluso yo administro un grupo en Flickr que se llama justamente así, como esta foto, “Sueño de una serie fotográfica”. Tenía que hacerle los honores. Imagináos esta foto como una puerta a la fotografía de los sueños y las ideas: en cuanto abrís los ojos, el mundo ha cambiado, del cielo cae una cuerda por la que podéis ascender, sobre la nieve hay una mujer seria, de una enorme capa roja, que os observa. Seguís andando más adelante y os encontráis un árbol muerto de que cuelgan bombillas… más adelante, en una playa, dos mujeres muertas. Una se desangra en la orilla, otra flota con un ramo de flores en el agua. Nos vamos corriendo por la arena y vemos a lo lejos, donde se pierde el horizonte, una mujer flor, completamente desnuda, sosteniendo en su cabeza y brazos una corola roja de telas al viento.

Making

Hay veces que no deseo despertar del sueño que es para mí la fotografía. Me quedaría ahí, con los ojos cerrados siempre, fotografiando con la mente, generando imágenes con las que caminar, por las que caminar. Quiero vivir en fotografías que no me pregunten, que a veces me lo digan todo y otras nada.

No sé si os doy una puerta de entrada o de salida. Al final abrí los ojos (¿O los cerré?), me levanté del nórdico, recogí mis bártulos y, acompañada de mi incondicional equipo, he seguido andando por mis caminos de hierro y piedras, que no siempre la vida va a ser entre fotografías… digo, algodones.

Foto making II

Popea

Aside

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El martes 15 me levanté temprano para ir a un posado en Córdoba, en un viaje de ida y vuelta en el mismo día con el Ave. Quién me iba a decir, adormilada en el metro, que ese mismo día haría el cabra en una ciudad que estaba casi a 400 km de la capital y volvería al final del día para cerrar los ojos en mi nidito de Malsaña. El culpable de esta locura fue el fotógrafo Antonio José Morales Villegas, para quien ya trabajé como modelo el julio pasado y a quien debo fotos como estas:

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Nuestra relación comenzó como algo meramente laboral, pero le estoy empezando a coger un sospechoso cariño. Le aprecio como persona y como un compañero con la cabeza muy bien amueblada. Si tenéis un rato, os recomiendo que os paséis por su blog, “El cazador del tiempo”.

http://eltiodelacamara.blogspot.com.es/

Si hay algo que realmente me gusta de trabajar con él, es su gran capacidad para dirigir a la modelo. No sólo es capaz de dirigirte sin tocarte un pelo (para lo que se necesita un gran registro verbal), sino que es de los pocos fotógrafos para los que he posado que tiene las ideas muy claras de lo que quiere. En ese aspecto, un posado con él es muy relajado. Lo comento porque la gran mayoría de los fotógrafos que me contratan como modelo no tienen ni idea de con qué proyecto trabajar, sólo quieren mi físico, más allá de eso no saben muy bien qué hacer… o debería corregirme: quieren mi físico y mis ideas. Esas sesiones son aquellas en las que me devano los sesos por poner mil poses o, en casos extremos, me esfuerzo lo indecible por hacerles la foto y ponérsela delante para que aprieten el botón. Lo primero no me importa, creo que casi lo llevo en la sangre después de posar tantas y tantas veces para mí misma, pero es agotador. Claro, que todo tiene un límite, una cosa es poner diferentes poses sin que nadie te dirija y otra montar y componer la foto y encima posar en ella. Ya he hecho dos veces esto y no lo volveré a hacer en la vida, jamás. Por muchos motivos, tantos que casi dan para un post nuevo.

Así pues, si alguien hace las cosas bien, lo destaco: Antonio es un gran profesional y, aunque sus sesiones sean físicamente muy duras, los resultados son una preciosidad. En mi caso han sido dos sesiones de integración en la naturaleza, hermanando mi piel desnuda con el agua, la tierra, el barro, el musgo, las rocas.  A veces, mientras posaba y me estaba muy quietecita, trataba de olvidarme de todo, obviar que estaba en una sesión y fusionaba todos mis poros con la materia que los rodeaba. Respiraba hondo, olía la naturaleza en su estado más puro, cercano y salvaje y relajaba el rostro: era agua, era tierra, era barro, era musgo, era una roca.

Quiero decir que mi Popea no habría nacido sin él, sin todo el esfuerzo que Antonio realiza para que fotógrafos y modelos vayan a Córdoba cada vez que lo propone. Y es que Antonio tiene una capacidad de convocatoria que he visto en pocos fotógrafos. Me he ido dando cuenta con el tiempo: a su pueblo han ido a dar talleres fotógrafos de enorme talento… de hecho, hoy está maquinando nada más y nada menos que con el Niño de las luces.

El martes pasado vino a recogerme a la estación con Manolo, que resultó ser un gran ayudante… ¡y gran fotógrafo! Yo no digo nada, pero muchos grandes fotógrafos han empezado como ayudantes, ¿un ejemplo? Mi adorada Francesca Woodman. A continuación os dejo un par de fotos de Manuel y su 500px, a mí me ha sorprendido mucho su trabajo. Nos llevó y nos trajo en coche dos veces al mismo lugar, ¿cuál? Los baños de Popea, un rinconcito que se encuentra a un cuarto de hora de Córdoba y que es totalmente idílico y paradisiaco.

http://500px.com/manuesr78

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¿De dónde le viene el nombre a este lugar de estructura Kárstica? Pues la toponimia da muchas vueltas. El poeta Pablo García de Baena cuenta que una vez, paseando con Juan Bernier y Ricardo Molina, este último, al ver a unas muchachas bañándose en una poza, comentó que le recordaban a Popea en sus baños. A las chicas pareció gustarles el comentario y lo difundieron entre sus amigos y familiares, de tal manera que el lugar ha pasado a tener este nombre en referencia a Popea. El único defecto que saco del lugar (y no es un defecto cualquiera) es la enorme cantidad de basura que había por todas partes, incluso en el agua: latas, botellas de plástico, de cristal, bolsas, compresas… Yo sólo  les digo una cosa a los cerdos hijos de mal que están jodiendo lo más bello de este planeta: sois una panda de asquerosos que deberíais estar en la cárcel. O siendo más constructiva, por cada lata que tiráis al suelo os dejaba todos los años que cuesta su desintegración limpiando con la lengua el suelo que pisáis, ese suelo que desde el primer momento que lo habéis contaminado, no os merecéis.

Paisaje 3

Paisaje 2

Paisaje

Volviendo a Popea, ¿quién fue esta mujer? ¿Por qué me inspiró a la hora de idear el universo de esta foto? Existe una frase hecha que dice “Estar como Popea”, que viene a expresar un grado máximo de bienestar. Esto hace alusión a la vida que llevaba esta mujer, que llegó a ser la esposa (y víctima) de Nerón.

Nació en Roma en el 30 d.C y tras un par de matrimonios, consiguió ser amante de Nerón a los 28 años. Lo que nos ha llegado sobre ella resalta su gran coquetería y de ahí la anécdota más famosa que la define, y es que tenía un establo con 500 burras, de las que obtenía todos los días leche para darse un baño y así conservar su juventud. Además se dice que solo salía a la calle con una mascarilla de cera para proteger su rostro del aire y del sol.

Las referencias que se tienen de ella como persona no son muy halagadoras, pero yo lo atribuiría a dos cosas. Por un lado, la historia siempre ha sido profundamente misógina. Las mujeres eran malas, adúlteras, lascivas, diablos. Así mismo a Popea nos la describen como una mujer dura, fría e injusta, que llegó incluso a forzar el suicidio de Séneca. También se dice de ella que en sus matrimonios sólo hubo afán de poder y riquezas. En realidad, no sé si créermelo todo. Sólo voy a creerme la mitad, porque, efectivamente, personas malas existen, pero ya sería menos. Por otro lado, hay que señalar un dato importante: quienes escribieron sobre Popea, eran claros opositores al régimen de Nerón: Suetonio, Cornelio Tácito y Dión Casio. Tácito fue quizá el menos duro, pero aun así no fue del todo condescendiente con ella: Residía en la ciudad de Roma una tal Sabina Popea. Esta mujer poseía todas las virtudes salvo un alma honesta. Afectaba recato, pero era de costumbres lascivas; rara vez aparecía en público, y siempre con el rostro parcialmente velado, para no satisfacer las miradas o porque le convenía”. (An., XIII, 45)*

*Estoy citando sus “Anales”, traducidos en Gredos por quien fue Premio Nacional de traducción y profesor mío de Latín, José Luis Moralejo.

Siguiendo con Tácito, en su versión más benevolente de Popea, destaca su belleza, heredada de su madre, sus riquezas familiares, su conversación brillante y su cultivada inteligencia. También se dice que no distinguía entre maridos y amantes o como explica Tácito, “trasladaba su pasión adonde se le mostraba la utilidad”.

El de Popea fue un tiempo marcado por las conspiraciones y los asesinatos más atroces, tan frecuentes en los reinados de Tiberio, Calígula, Claudio, Otón y, por supuesto Nerón, cuyo currículum mujeriego y psicópata incluyó el canibalismo y las ansias matricidas respecto a Agripina. Por supuesto, los historiadores sitúan la cabecita de Popea detrás de este asesinato. Pero a lo que íba: efectivamente, Nerón no era un angelito y tampoco es que fuera realmente difícil sentir ciertas reticencias ante este emperador y que muchos intelectuales escribieran contra él y contra quienes le rodeaban. Es así como se puede justificar el perfil demoledor que en ocasiones realiza Tácito de Popea: la joven patricia, una vez introducida en el palacio imperial, se habría valido de las estratagemas para seducir al emperador, quien, ya caído en sus redes, tuvo que sufrir los desplantes y remilgos de la amante, sólo calmada cuando al fin Nerón repudió a su mujer Octavia, acusándola de esterilidad, y se casó con Popea. Suetonio cuenta la historia de ese amor de modo más neutro… o al menos más prudente: “A los once días de haberse divorciado de Octavia, tomó por esposa a Popea y una vez casado con ella la amó como a ninguna otra mujer; pero con todo la mató también a ella de una patada, porque, un día que regresaba tarde de una carrera de coches, Popea, que se hallaba enferma y encinta, le cubrió de improperios. Tuvo de ella una hija, Claudia Augusta, pero la perdió cuando aún estaba en pañales.” (cita de la ‘Vida’ de Suetonio por la traducción de Mariano Bassols de Climent en Alma Mater).

¿Cómo murió esta diva? De una patada en el vientre por parte de Nerón cuando estaba embarazada. En la actualidad muchos creen que al tener tantas referencias negativas de la pareja, su muerte puede haberse exagerado y Popea sólo falleció tras un aborto y una posterior infección. Sin embargo, y volviendo a Tácito, éste llega a ser paradójicamente benevolente con el emperador, pues admite que la patada mortal fue casi como un accidente,  “aunque tal es la versión de algunos historiadores, dictada más por el encono que por la convicción; de hecho Nerón estaba ansioso de hijos y prendado de amor por su esposa”.

Sea lo que fuere, es quizá uno de los casos históricos de violencia de género (y perdonen el anacronismo) más sonados.

Lo que hizo Nerón tras su muerte da para otro post, porque por lo visto se arrepintió tanto, que le hizo unos espléndidos funerales públicos, hizo que entrara en el panteón de los dioses romanos e incluso llegó a castrar a un esclavo al que llamaba “Mi Popeíta”, debido al gran parecido a su fallecida esposa.

¿Cómo realicé esta foto tan sencilla y que ya en Flickr, besada por el explorer, tiene más de 28.000 visitas? La hice en un escaso cuarto de hora. Obviamente, aquel día estaba dedicado a Antonio y era él quien puso todos los medios para que yo estuviera allí para trabajar en su proyecto, por lo que desde aquí le doy las gracias por haberme dejado trapichear un ratito. El lugar era muy tentador… ¡y además ya estaba metida en el agua! Había que aprovechar. Todo hay que decirlo: aunque estoy segura de que esta es la última sesión acuática en muchos meses, el agua no estaba ni por asomo tan fría como la de La Pedriza, ¿os acordáis de mi Aristócrata suicida?

Por cierto, quisiera decir que aunque esta foto tiene unos colores muy parecidos a la Ofelia de Millais y la protagonista también está en el agua, no tiene ni por asomo el espíritu de ese cuadro, que cuando hago un trabajo lúgubre lo digo sin problemas. Mi popea no está muerta, ¡está llena de vida!.

Aquí os dejo un par de fotillos de mi breve making-of que nos hizo Manolo… y sí, no hace falta que me digáis que tengo cara de mal genio, ya me han dicho varias veces que cuando dirigo en mis sesiones me convierto en una dictadora, incluso ya hay alguno que otro que de fondo hace el sonido del rastallar de un látigo.

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Y aquí un par de making de mi sesión, que me gustaron mucho. Como podéis ver, yo me las arreglo con cualquier cosa. La tela utilizada en esta pequeña sesión es nada más y nada menos que una cortina. Me la encontré en la basura hace unos años y la verdad es que está dando mucho de sí en mis fotos. Ya sabéis que a mí me encanta utilizar telas en mis imágenes. La verdad es que no son algo especialmente barato cuando se compra por muchos metros, así que si la calle me regala una cortina, yo se la acepto. Hasta los pliegues de los enganches en la cintura me gustan.

Foto making

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Normalmente me siento muy insegura cuando le pido a alguien hacer de trípode humano. Alguien que no sea Guille, que se conoce todos mis encuadres, que ya lleva un gran bagaje de producciones conmigo. Pero lo cierto es que Antonio, con cuatro instrucciones que le di, lo hizo perfecto, quedé contentísima. Tenía un poco de miedo de que saliera mal, de que no me hubiera entendido, siempre es algo que me intranquiliza mucho cuando no disparo yo misma, pero lo cierto es que estoy más que satisfecha con mi Antonio-trípode. Mirad qué foto le saqué desde el agua (sí, yo siempre tan temeraria con mi Pentax x-k).

Antonio José

Llegué a casa hecha polvo, entre otras cosas, porque aquí donde me veis, soy muy débil físicamente, tengo muy poco aguante. Basta que un día me dé más leña de lo normal para que al final del día no me tenga en pie. Y así pasó que a las 22:00 de la noche, mientras iba en la línea 1 del metro, no consiguí viajar de pie y me senté en el suelo negro de goma (no había asientos libres). Apoyé la cabeza en mi macuto y me quedé casi dormida. Debo de dar mucha penita a veces cuando salgo de sesiones duras, porque una vez, tras una sesión con la vietnamita Viet-Ha Tran, una señora en el metro me vio tan mal que me cedió el asiento.

Ya en casa cené como pude, me reí mientras Guille me contaba que Menta, en protesta por mi ausencia, se había comido una vela roja que había ido cagando durante el día. También me lamí las heridas. Posar en la naturaleza no es fácil, pero no me digáis que unos cuantos arañazos, ampollas y cortes, no merecen dar cabida al arte. Yo al menos no siento de manera tan plena mi cuerpo ni lo que me rodea que en una sesión de fotos como la que me hizo Antonio José Morales Villegas. Por cierto, ahora que me doy cuenta, su nombre completo es un endecasílabo. Sólo así puedo explicarme tanta poesía.

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Sal y sangre

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Esta foto gira en torno a mis inseguridades y mis sentimientos de culpa, en cómo agolpar en una sola imagen todo ese remolino de sentimientos que a veces no me deja dormir, que me provocan un escalofrío de angustia y me dejan la cara macilenta hasta parecer un espejo demasiado sucio.

La realización fue sencilla, en el jardín Príncipe de Anglona, en la Plaza de la Paja de La latina. Aproveché que mi buena amiga Merche maquinó una sesión conmigo allí para hacer también de las mías. Todo fue cuestión de despelotarse, que todas las personas que había en el pequeño jardín huyeran escandalizadas, dejar el equipo en una esquina, dejar a Merche como trípode humano y liarme a pegar saltos como los locos. Me inspiré en algunas posturas de Danza oriental, baile que practico para fortalecer el cuerpo, como arte y como filosofía de vida. Salté, salté y salté con los pies descalzos sobre el empedrado, porque esta foto había que hacerla con dolor.

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No son dos fotos en una, es una sola foto, oscurecida y aclarada en diferentes zonas.

Creo que esa tarde se puede reducir a estas dos fotos.

Mi Merche y la cámara con la que disparé mi propia sesión. Si aumento en la foto me veo reflejada en sus ojos.

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Y yo, mis bragas y mis zapatos de purpurina plateada. Merche se atrevió a decirme que eran cursis y horteras y casi no la ajunto. Tener amigos para esto.

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No obstante, ella subió a su Facebook estas dos japonesitas para resumir la sesión, ¡me encantan!

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Menos mal que el making off tuvo tintes alegres, porque lo que me rondó la cabeza para realizar “Sal y sangre” no es exactamente agradable. La noche anterior a la foto soñé que me frotaba la piel con sal hasta hacerme sangre.

Para empezar, voy a explicar el por qué del collar isabelino, que por cierto, era incomodísimo y agobiante, distorsionaba el sonido de una manera muy perturbadora. Hace nada esterilicé a Menta. Sé que es lo mejor que he podido hacer y no me arrepiento para nada, pero, ¿por qué he esterilizado a mi perra? La he vaciado porque muchos se empeñan en comprar perros, en hacer de los animales mercancía, en buscar en los canes un ridículo pedigrí que si buscáramos en las personas nos resultaría hasta absurdo. De hecho, hay algunos que presumen, por ejemplo, de familia y apellido y no sólo eso, se ponen un “de” y un “y” para quedar lo más aristocráticos posible, ¿qué os parece si yo me hago llamar ahora “Leila de Amat y Ortega”? Rimbombante, ¿verdad? Yendo más lejos, Hitler buscó una raza humana perfecta desencadenando las atrocidades que todos conocemos… y durante siglos hemos establecido abanicos de razas humanas, decretando un ranking de las mejores y las peores. En la actualidad a (casi ¬¬) todos se nos cae la cara de vergüenza con esto, pero no con los animales, para nosotros, especistas, sólo son eso, especies inferiores que podemos clasificar por razas sin sentirnos culpables. Yo creo que un perro ante todo no es su raza, es su especie. Un perro no será jamás el reflejo de su raza, sólo será un reflejo de su dueño y de la educación y el amor que le proporcione este ¿Que por qué he castrado a Menta y a Milka? Porque en la sociedad en la que vivo, si sus cachorros no son de raza nadie los querrá ni regalados. Pero imaginemos que los coloco a todos, que me las apaño muy bien para que darles una buena familia a cada uno de ellos. Pues bien, por cada bolita de pelo que yo me he empeñado en tener porque son lindos-que-te-los-comes, matarán a otro en una perrera. Esterilizo a mis perras porque si quiero otro perrito, me voy a una protectora o a una perrera y escojo a uno de los millones que hay sin familia ni hogar (mientras los demás siguen criando y comprando).

Bien es cierto que le evito tumores, infecciones o embarazos psicológicos (por el que Menta ha pasado ya), pero no dejo de pensar en qué medida ella (¡Y nosotros!) hubiera sido feliz con una camada…. o como mínimo, hasta qué punto una operación que la dejó durante una semana muy dolorida (con seroma incluido), le ha evitado dolores mayores.

Por supuesto, quiero dejar una cosa muy clara. Muchos me han dicho que está en su naturaleza (e instinto) ser madre. Porque es hembra. Y yo siempre lo extrapolo a los seres humanos, porque así a veces nos damos cuenta de lo absurdos que somos: ¿Acaso yo, por ser mujer, es mi deber y obligación tener hijos?, ¿Me hará bien fisiológica y psicológicamente tener una criatura por el hecho de ser fértil?

Y un último pensamiento con respecto a esto, ¿es ético tener un hijo propio habiendo tantos miles de niños por el mundo sin familia y sin hogar, muriéndose de hambre? Si me parece tan adecuado con los perros, ¿por qué no me esterilizo yo y adopto? Ya sé que no nos ponen las cosas nada fáciles para adoptar, pero no puedo evitar pensar esto y debatirme entre lo que es ético en el planeta en el que vivo y lo que realmente me fascinaría a mí: un hijo de mi propio vientre.

Todas estas cosas se me pasaron por la cabeza cuando esterilicé a Menta y, en su tiempo a Milka. Las amo con locura y todo su dolor me hace replantearme muchas cosas y preguntarme otras tantas. Sé que he hecho lo que debía, que mis perras son felices, están sanas y viven rodeadas de gente que las quiere, pero necesitaba plasmar en una foto todo lo que se me pasaba por la cabeza cuando veía a Menta convalenciente, sea cierto o no, me equivoque o no.

Por cierto, jamás le puse el collar isabelino a Menta. La tuve a todas horas a mi lado y cada vez que se chupaba la herida, capón. Os preguntaréis si no dormía… pues sí dormía, pero como estaba obsesionada con que no se chupara, en cuanto lo hacía… capón. Pero no me puedo quejar, llovían un par capones dos veces al día, es un bichín bastante bueno.

Otro aspecto de la foto: mis inseguridades. Mientras estoy escribiendo esto, en mi cuenta de Facebook me siguen 2668 personas. Puedo decir que me siguen, entre todas las redes donde subo mi trabajo, miles de personas que, por una razón u otra, disfrutan mirando mi obra. No obstante, tengo mis detractores y por no darles el placer, no os escribiré lo que me dicen, pero durante un tiempo me afectaban mucho. No dormía y llegaba a plantearme si realmente tenían razón al soltarme ciertas barbaridades, más allá del “No me gustan tus fotos”, opción que respeto hasta el infinito.

Una noche, mientras temblaba en la cama, más de rabia, frustación e impotencia que de frío, Guille me abrazó y me dijo: “Leila, ¿cuántos son los que te trolean o los que tienen la imperiosa necesidad de decirte la persona tan horrible que eres? Piénsalo. Luego piensa en todos los que te quieren y te envían palabras cariñosas a diario”.

Fue cuando me di cuenta el tiempo que perdemos a veces los artistas, quizá por ego y orgullo, en personas que, con mayor o menor razón, quieren hacernos daño. Y cuánto tiempo dedicamos a todos los comentarios diarios cariñosos y amables, que por ser tantísimos, ya casi no apreciamos. Estoy aquí apelando a mis compañeros de gremio que tienen un número de seguidores importante y que, como yo, reciben al menos una vez a la semana mensajes desagradables: justamente porque tenéis a tantos miles que os quieren, obviad a las malas personas que no saben qué hacer con su tiempo ni con su vida, que sienten una envidia tan grande que les va a estallar en el pecho. No merece la pena dedicarles una mínima palabra, porque eso les engorda, es entrarles al trapo. Dedicad vuestro tiempo a quien os aprecia, ganan ellos, ganamos nosotros.

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Por último, todos sabéis que estoy saliendo de una depresión que casi acaba con mi vida, que me arrebató a muchos seres queridos, que destrozó a mis padres hasta hacerlos envejecer prematuramente. No hablo mucho de ello, pero abrí este post con una culpa, y la cierro con otra, muy obvia. Arrastro este dolor cuando veo a personas con mucha valía y que están deprimidos, arrastro este dolor el Día Mundial para la prevención del suicidio y leo todos los artículos y documentales que se realizan en torno a este tema. Sufro cuando le digo algo a mi madre y no me oye bien, debido a una sordera traumática que le provocó el hacerse a la idea de que un día su hija iba a matarse, sufro porque mi padre se pone alerta cuando hago una foto en la que aparezco simulando un cadáver, sufro porque cuando hago una foto de estas mis hermanas guardan silencio, sufro cuando no sé encajar un fracaso estrepitoso y sólo me quiero morir. Aunque a estas alturas no haga nada, claro. También me agobia no ser mejor fotógrafa, querer pegar un salto muy grande, como en esta foto y chocarme contra una jaula vegetal preciosa, pero muy opaca.

Esta jaula vegetal, tatuada con sombras en mi piel, la representó mi buena amiga y fotógrafa M. Clover, que no podía estarse quieta sólo como trípode humano, también tenía que hacer de las suyas 😛

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Estas dos últimas fotos a BN son suyas y me tienen enamorada, entre otras cosas porque me siento profundamente identificada con ellas en estos mismos momentos. Por cierto, como habéis visto, la primera ha sido publicada en Vogue, ¡viva!

Ya lo sé. Este es un post agridulce, más llorica que feliz, pero necesitaba escribirlo, necesitaba escupir algo de mierda mediante palabras e imágenes, porque sólo así consigo arrancarme algunas complejidades y preguntas que sólo me hacen sentir dolor. Esto es sólo una de mi facetas.

No siempre estoy así.

No soy así.

Un buen ejemplo, es que en ese mismo día, como modelo, fui capaz de sacar dos registros en dos sesiones diferentes y ambos me definen, ambas fotografías son retratos fieles a lo que soy.

Sólo hicieron falta cuatro grullas de origami, espíritu infantil, una cámara en las manos y una sonrisa.

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Merche tituló a su sesión “Pájaros en la cabeza”. Podría haber dicho “Vivir en las nubes” y habría sido exactamente lo mismo.

Os dejo los enlaces a su trabajo, tanto fotográfico como de origami, creo que con su gran virtud de doblar papelitos y hacer cosas increíbles con ellos lo vais a alucinar.

https://www.facebook.com/mcloverfotografia

http://www.flickr.com/photos/gunnm/

https://www.facebook.com/OrigamiClover?fref=ts

http://m-clover.wix.com/origamiclover

Juntas hacemos un buen equipo. Merche estudió matemáticas y bien sabe que negativo y negativo, siempre es positivo.

Lorena, eléctrica

Aside

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Hace tiempo que tenía ganas de dedicarle una foto a la escritura de la luz, a las fuerzas motoras que son la base del oficio al que he decidido dedicarme aunque me muera de hambre. Quería realizar una foto a la mezcla de todos los colores, a ese rayo de luz blanca que moldea y da forma a mis pequeños universos, a esa sábana que recoge, como en un paño inmaculado, a mis hijos todavía berreantes. Aunque no lo parezca, esta es una imagen que trata la metafotografía… incluso en ella está inserta la historia de la luz en mis fotos. En un inicio, la fotografía de interiores, con iluminación con flexos, ¿quién no ha iluminado (o sigue iluminando) una foto con flexos o pequeñas lámparas? Son los primeros focos como un pilar de libros es nuestro primer trípode. Luego está la luz natural, a quien sirvo en la actualidad. Ni iluminación artificial ni reflectores, ni nada, sólo la luz que al día se le antoje proporcionarme. No obstante, lo reconozco, me pica la curiosidad por saber cómo cambiarían mis fotos con un pequeño reflector… o hablando de los orígenes, quizá debería empezar por una cartulina forrada de papel de aluminio.

Después de estar planeando esta foto durante un mes, cada vez que miraba el tiempo, anunciaba lluvia. Temiendo un poco por la modelo (que no por mí), me dije que esa foto se hacía lloviera o no, aunque tuviera que realizar la sesión paraguas en mano. Fotografiar bajo la lluvia es todavía un misterio para mí, pero me pica enormemente la curiosidad.

El sábado en Ávila nos despertó con lluvias alternantes, cielos cargados y un viento fortísimo. Por momentos llegué a pensar que si me animaba a colgar las bombillas en aquella encina muerta que tanto  me había seducido, chocarían entre sí y se romperían. Era muy perturbador, después de haber anunciado y prometido esta foto a tanta gente, después de habérmela prometido a mí misma, no podía volver a Madrid con las manos vacías. Y me puse a pensar frenéticamente en otra idea… muy chula, por cierto, pero afortunadamente, mi idea inicial no se fue a pique.

¿Cómo comencé a moverme con este proyecto? Primero necesitaba bombillas. Bombillas fundidas, para ser más exactos. Comprarlas era una puñetera locura, además de que las tradicionales, esas redonditas con forma de gota o campana, ya apenas se venden. No obstante, en el hipotético caso de que hubiera presupuesto ¿qué hacía yo con las 100 bombillas que quería conseguir? “Pídelas por el barrio”, sugirió Guille. Así fue comencé mi tour por Malasaña, pidiendo comercio por comercio bombillas fundidas:

– ¡Hola! Estoy recogiendo bombillas fundidas…

– ¿Bombillas fundidas?

– … sí… para un proyecto fotográfico, ¿no tendréis por casualidad alguna, ¿no?

Es curioso, pero Malasaña es como una pequeña comunidad porque, salvo excepciones, son vecinos realmente fraternarles, amables y sonrientes.Las respuestas eran las siguientes, según iba ampliando la periferia del barrio y me iba alejando de él.

a) ¡Pues creo que tengo dos que se fundieron el otro día! Voy a ver: y volvían triunfantes, tras rebuscar en la basura, con una o dos bombillas en la mano. ¡Pues muchas gracias! Y me iba tan contenta con mi trofeo.

b) “Pues no, de momento no se me ha fundido ninguna, pero si de aquí al jueves 26 se me funde alguna, nos acordamos de ti y te la guardamos. Pues muchas gracias igualmente 🙂

c) “¿Que quieres esa que está ahí?” Bueno, pásate mañana, que ya te la bajaremos. Y al día siguiente volvía a estar allí. Pero no la habían bajado. Estos locales, que en un inicio no quisieron quitar la bombilla, nunca las quitaron, aunque yo me pasara por allí todos los puñeteros días, en plan plasta. Ruego que se acuerden de mí cuando un día las desenrrosquen y las tiren a la basura, en ese cubo serán muy útiles.

d) “Uhm… ¿y para qué quieres tú las bombillas?” Y me miraban acusadoramente, como si fuera una contrabandista o algo por el estilo.

Casi todos los comercios aportaron entre una y seis bombillas, pero el premio se lo lleva la tienda de bombillas que hay en la calle Manuela Malasaña, que aportaron nada más y nada menos que 97 bombillas.

¿Quién es la modelo? Lorena Mateo López, nada más y nada menos que la hermana de Guille. Deben de llevar la belleza en los genes, porque yo les veo muy guapos a ambos. En la foto principal no se aprecia mucho, pero os adjunto una en la que se ve su rostro más de cerca.

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Lorena vive en la actualidad en Chile, como esas miles de estrellas que nuestro país, cual agujero negro atrofiado, ha ido escupiendo últimamente. Mientras escribo esto, la madre de Lorena me llama llorosa desde el aeropuerto, “Acabamos de dejar a la niña…”.

Los padres de Guille, en su casita de Ávila, le hicieron una fiesta de despedida. No sé si es que yo no soy de grandes multitudes, pero hubo un momento, en el que estaba sentada en un escalón, sola y taciturna, con mi vaso de sangría en una mano y mi delicioso bocadillo de pimientos y tortilla de patata en la otra, ¿Por qué estábamos haciendo esa fiesta? ¿Por qué se va Lorena? Lorena se va porque este país de mierda no le ofrece las oportunidades acordes a su valía y formación, porque este país está plagado hasta las entrañas de ladrones, de cínicos, de corruptos, de jetas, de timadores, de paletos, o lo que últimamente viene a ser lo mismo, de banqueros, políticos y grandes empresarios, oportunistas hijos del mal a los que dan ganas de acercarse y ciscarse en su puta madre. Como mínimo.

Lorena, mientras redacto ahora mismo estas palabras, me ha escrito triste que nos quiere, que nos echa de menos y que ya no puede escribir más, que le quedan 5 minutos de internet, que en una hora se sube al avión. Sube a ese maldito avión y nos deja a todos con los corazones tan apagados como las bombillas fundidas que conseguí para esta foto. Así pues, mientras comía en medio del tumulto, en medio de aquella enorme fiesta, entre tantísima gente, me preguntaba por qué narices estábamos de jarana y no salíamos a la calle en barricadas a tirar piedras a los escaparates, a quemar cajeros, contenedores y coches, a levantar adoquines, a pegar patadas en las puertas de las sedes políticas, vociferando su nombre, “¡LORENAAAAAA!” como perfecto grito de guerra.

Lorena. Hay tantas Lorenas…

Mientras pensaba todo esto, terminé de comer mi bocadillo, piqué ensaladilla rusa, tal vez boquerones en vinagre y no sin humor me disculpé ante los amigos de mi modelo: “Lo lamento, chicos, pero os la secuestro un rato antes de que me la emborrachéis, que me la llevo a afotar”.

Nos dirigimos hacia nuestra encina, ya engalanada de tintineantes bombillas. Nos habíamos tirado toda la mañana subidos a una escalera colgando las bombillas. Yo las colgaba en lugares estratégicos y un equipo alternante con Guille a la cabeza les ataba hilo y nylon en pequeños nuditos. Hablo de lugares estratégicos porque hacía un viento increíble. No hubo una racha fuerte en la que no pensara que iban a chocar entre sí y romperse. Las colgaba a diferentes alturas y así fue cómo a lo sumo se nos rompieron unas tres o cuatro bombillas.

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Eduardo, Miguel, Leticia y su chico, Franki o los propios hermanos Mateo López: mi equipo ampliado, la mayoría gente que no conozco y que se ofreció desinteresadamente a ayudar. Gracias, miles de gracias a todos, sin vosotros habríamos tardo quizá un par de horas más en montarlo todo. Pero sobre todo gracias a mi Guille. A veces hacemos tan buen equipo que pienso que deberíamos ponernos un nombre. Le preguntamos a Milka y a Menta que cuál veían más oportuno y nos sugirieron algunos como “Pelota”, “Caca” o “Premio”. No volveremos a preguntarles más.

El estilismo de esta foto me fascina y se lo debo a mi buena amiga y fotógrafa Merche Clover, que tiene un armario de vértigo. Creo que ya van tres sesiones en las que recurro a ella para el vestuario, tanto como fotógrafa como modelo. Lorena llevaba una falda con tiras de tul blanco, un vestidito blanco de imitación de corsé adquirido en Japón y un turbante tipo años 20. Merche ya ha usado la falda para algunas de sus sesiones y entre esas fotos se encuentra esta, que es una de sus imágenes más conocidas. A mí al menos me tiene enamorada.

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¿Y Maquillaje? No hizo ni falta, Lorena tiene un cutis increíble, juro no haberle retocado para nada, ni una mancha, ni granitos, ni ojeras. La tuvimos lista en 10 minutos.

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Bombillas, modelo, cámara, ¡ACCIÓN!

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Sí, ya sé que es una injusticia, yo bien abrigadita y ella en tirantes… pero Lorena vino a la sesión en manga corta. Ella dice que en Chile ha pasado mucho frío, pero yo apuesto por la sangría 😛

Esta foto casi se convierte en principal si no fuera porque la que he escogido como definitiva era la que estaba persiguiendo durante meses:

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Bonita y delicada, ¿verdad? Es que Lorena, para ser su primer posado, me atrevería a decir que tiene madera para esto.

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Como podéis ver, las perritas siempre vienen conmigo a fotografiar y esta sesión le daban un toque muy dulce. Fotografiar con animales es muy divertido, salen sesiones muy bonitas, pero no exentas de gritos tipo: “Mentaaaaa, ¡quita de ahíiii! O sales en la foto posando como una señorita o no sales, que no pega nada que salgas pastando como una cabra… ¿Menta? ¡Que salgas de ahíii! ¡Guille! ¡Quita a tu perra del plano!”. Nosotros es que decimos medio en broma medio en serio que Milka es mía y que Menta es de Guille. Razones las hay, todo el mundo dice que Milka se parece a mí y Menta a Guille… pero es que además Menta tiene una papitis aguda que no puede con ella… sospecho que es porque no la regaña y yo sí… vaya, que yo las educo y Guille sólo las utiliza para darles besos, así luego le quieren tantísimo.

A decir verdad, nos brindaron momentos graciosísimos, ojalá os pudiera poner todas las fotos sin aburriros. Hay más fotos de Milka, pero porque ella, al parecerse a su madre, el posado le gusta y se le da bien.

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De hecho, se siente tan cómoda en una sesión, que la pillamos en el tul sobadísima.

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Me encantan los animalicos y el tul, hacen un conjunto adorable. Ahora mismo estoy trabajando para mi próxima foto una falda de tul negro y la dejo en el sofá. Pues cada vez que me despisto, una de las dos se sube a dormir encima y no puedo regañarlas, las hace tan tiernas que muero de HAMOR.

Y esta foto me gusta mucho, me transmite tanta paz y ternura que la tengo ahora de fondo de pantalla.

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No sólo mis perritas estuvieron merodeando por la sesión, también su amiga Chula, el perro-hiena que tiene los ojos más extraños y hermosos que haya visto en un perro. Los tiene mitad azules, mitad color miel. Pero no uno miel y otro azul, tiene como los ojos partidos, cada iris mitad azul, mital color miel y marrón.

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¿Su dueña? Esta señorita de aquí, Carla:

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Le gustó muchísimo esta bombilla. Era quizá de las más bonitas, como si fuera una burbuja de cristal. Creo que al final se la llevó. Carla no es muy charlatana, pero fue una presencia constante durante la sesión. Creo que el escenario que teníamos montado llamaría la atención de cualquier niño, no sólo dispuesto a soñar, sino también dispuesto a vivir lo que más se le parezca a un sueño.

Centrándome en los detalles, no quiero dejar de enseñaros las múltiples caras de la encina muerta. Puede que ya no tuviera vida, pero a mí no se me ocurre mejor manera de hacerla renacer que prolongarla en una foto o adornarla con bombillas, darles un uso más allá de la condición de tronco muerto. Además, fijáos en las caras y bocas que le encontramos, ¿no son tan fascinantes como perturbadoras?

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La sesión fue muy bella, de hecho, la hice bajo uno de los sonidos que más me gustan: el de los truenos. Se acercaba una tormenta de la leche al fondo, justo a la izquierda de la foto. Y menos mal que decidí hacer la foto en el momento oportuno, durante el tiempo oportuno, porque a los minutos de terminar cayó una tromba de agua alucinante… como las que a mí me gustan. Aquí tenéis a una de las mayores admiradoras de la lluvia y las tormentas. Al acabar, el cielo seguía muy cargado, pero nos dejó este tenue arcoiris.

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Al acabar la tormenta, el cielo volvía a estar más o menos despejado, así que decidimos ir a quitar nuestras bombillas y hacer un Stop Motion… pero a las diez fotos, empezó a llover de nuevo. No pudimos hacer todas las fotos hasta el día siguiente, con un pequeño accidente incluido. Guille quitaba bombilla y yo disparaba una foto. Pues en una de estas, una de las patas de las escaleras se dobló y mi Guille se me fue al suelo, con unas cuantas bombillas incluidas. Se hizo algunos cortes y heridas, pero con un poco de amore y cuidados, pudimos seguir hasta al final. Cuando consigamos montar el Stop motion os lo enseñaré, será el primero y el más cutre, pero para ensayar no está mal ^^

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Realizar esta foto no ha sido fácil. Desde la “instalación” que ha supuesto, hasta el largo tiempo y esfuerzo invertido. Además el día anterior incluyó una llamada desesperada a mi Santa Madre (como si ella, a cientos de kilómetros de distancia, pudiera solucionar algo): pensé que no podría hacer esta foto, que no me dejaría el mal tiempo, que se romperían las bombillas, incluso temí que yo sola no tuviera tiempo de montarlo todo… pero los planetas y karma incluido se alinearon y aquí os puedo enseñar esta sesión, de final feliz.

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Gracias, Lorena, por unirte a esta otra aventura, por enriquecer un poco más mi universo, por ayudarme a parir esta foto de potentes pulmones, por dedicarme un poquito de tu tiempo cuando justo ese día estaba dedicado a ti. Te he tenido muy cerca, a golpe de obturador, te tengo cerca, en mi mundo, en mis fotos y, a pesar de todo, te lo pido muy seriamente: Vuelve, Lorena, siempre eléctrica. Tu luz ilumina muchas vidas.

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