Sin maquillaje ni Photoshop

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Y lo cierto es que debería añadir “Y con pelitos”, pero se me hacía el título muy largo. Como vi que esta propuesta era acogida con cariño y valentía por much@s, os escribo una entrada en el blog dando detalles.

La idea no es nada nueva, pero es una iniciativa que se está generalizando y que a mí me parece muy positiva para nosotras. Comenzaron algunas cantantes, directoras de revistas de moda, blogguers, periodistas o actrices de renombre, tales como Eva Herzigova, Monica Bellucci, Sophie Marceau, Lady Gaga, Beyonce, Adele, Emmanuelle Alt, Gwyneth Paltrow, Anne Igartiburu, Cameron Díaz, Scarlett Johansson, Kate Winslet o Alicia Keys. Bravo a esta última, que no sólo se limitó a una foto, sino que acudió a unos premios sin maquillaje. Y como ellas, muchas se han subido al carro. Porque estamos hartas, así de sencillo. Si ya nos juzgan a nosotras, ciudadanas de a pie, señoras y señoritas a las que no conoce ni Peter, imaginad si habéis alcanzado cierto grado de fama. De hecho, por su fama nació esta pequeña iniciativa, que en el fondo se puede resumir en un “¿Y por qué no nos sumamos también nosotras?” Estaba bicheando por Facebook y me topo con un artículo en el que llamaba “Farsantes” a las famosas por “Mentir” con su maquillaje: las habían pescado sin llevarlo. Las ponían finicas. De feas, viejas y esperpentos, para arriba. De fondo, la televisión me presentaba la llegada de Hugh Grant al festival de cine de San Sebastian, ya con sus 56 años, pero respetado, venerado, indudablemente atractivo y presentado como tal. Ah, y sin maquillaje y sus arruguitas, luciéndolas con una sonrisa espléndida. Me pregunté por qué nosotras no tenemos derecho a eso. Me lo pregunté como ya se lo están preguntando miles de mujeres.

Lo que propuse no es nada innovador ni pretencioso, pero creo que puede ser un granito de arena para seguir con la lucha. En un principio iba enfocado a mi gremio, el mundo de la fotografía. Pensé en las fotógrafas que se autorretratan y en las modelos. Lo cierto es que pocas hay que no se retoquen, que no se quiten de aquí y de allá, que no se den un buen desenfoque gaussiano en la piel, que no se maquillen digital o no digitalemente ¡Y ojo! Esto no es un post que vaya en contra de la fotografía muy retocada, es un post sobre lo que somos realmente las mujeres. Tenemos derecho a ser nosotras mismas donde sea, hasta en una maldita foto. Tenemos derecho a serlo sin que nos juzguen.

Pocas cosas podemos elegir en esta vida en cuanto a nuestro físico se refiere (o género, o sexualidad…). La fotografía está también para interpretar personajes con los que soñamos y soy la primera que recurro a ello ¿pero por qué se insiste tanto en que hay que recurrir menos al photoshop, maquillaje, depilación, etc? Porque ese físico que no hemos elegido está ahí. No se esfuma, es nuestra base y lo que veremos todas las mañanas en el espejo, nos guste o no. Así que aprender a querernos tal y como somos debe de ser un ejercicio obligatorio para todas. Aceptarnos y querernos es tan importante como no acosar, juzgar o insultar a otras compañeras cuando intentan hacer lo mismo. Y si me permitís ir más allá, también es amonestar a otra persona si vemos que lo está haciendo.

No voy a entrar a comentaros que el maquillaje es un símbolo patriarcal. Lo es desde el primer momento en el que sólo nos maquillamos nosotras para ajustarnos a un canon de belleza socialmente exigido y establecido. Y escribe alguien que no sale a comprar el pan sin los labios rojos. Me fascinan y pienso seguir haciéndolo. Lo que no quiero que siga pasándome es el sentirme poco atractiva o insegura si un día no me los pinto. Si un día me da por no depilarme las axilas, las piernas, el bigotillo o el entrecejo. Soy así y punto. Y el esfuerzo que tiene que hacer una mujer para salir con las axilas sin depilar sin que se le caiga el mundo encima es importante. O ir a la playa con las ingles sin depilar. O que te salga un grano y salir a la calle sin darle con el corrector. Y así una serie de numerosos ejemplos. No es que quiera proclamar que todas vayamos al natural ad eternum, quiero proclamar, como otras tantas, que por ir al natural de vez en cuando no va a pasar nada ni deberían decirnos nada.

Otra cosa que no quiero decir con esto es que no nos cuidemos: comer bien, estar hidratados, hacer ejercicio, darnos nuestras cremitas hidratantes de vez en cuando (lo que me gustan a mí, Señor…), dormir sus 8 horas al día, todo eso me parece importante para todos y es una forma de estar bello. Y no os digo que dejéis de lado las preocupaciones porque a veces no se puede, pero también sería un buen plan.

De esta forma, pregunté a mis amigas y compañeras, modelos y fotógrafas, si se animaban a enviarme un autorretrato sin Photoshop, sin maquillaje y con pelitos. De cara, de cuerpo, de ambas cosas o como quieran. Parece fácil, pero no lo es.

Me preguntan si pueden participar otras mujeres que no sean fotógrafas o modelos, ¡sí, claro que sí! También si pueden participar hombres como fotógrafos, ¡Sí, por supuesto! Temo que alguno me envíe una foto de una mujer-objeto-hipersexualizada. Vamos, que quieran participar follógrafos, pero bueno, estaré preparada para decir que no. También que se confunda esta propuesta para mendigar a las mujeres que les posen desnudas. No, esto no va de eso, por favor, no os confundáis. Sólo quisiera mujeres siendo ellas mismas, nosotras en esencia, autorretratos sinceros y naturales. Permitirnos Ser al natural, vivir libres aunque sea en una foto.

Aquí están las primeras valientes:

Dara Scully. Fotógrafa y escritora.

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Elena Cerezo. Maquilladora.

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Judith Gutiérrez. Fotógrafa

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Marina Stendhal. Fotógrafa.

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 Sonia Señoráns. Fotógrafa.

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Aophy. Modelo.

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Bea Kurs. Fotógrafa.

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Sandra Lara. Fotógrafa.

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Inés Valencia. Fotógrafa.

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Marta Ojeda. Fotógrafa.

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Artesana de la belleza y la poesía

9 de febrero del 2016 (pequeña)

Tras casi dos años de ferias de arte le he dado muchas vueltas al concepto de artista. Las ferias dan para pensar y reflexionar mucho sobre quien vende y no menos sobre quien compra. Quisiera contaros en qué lugar me veo yo dentro de este mundillo y qué problemáticas me encuentro a la hora de definir mi profesión. Soy fotógrafa, pero dentro de las posibilidades que me da la fotografía, trabajo la fotografía artística. Vaya, que soy artista. Lo digo abiertamente porque me ha costado años dejar de sublimar mi trabajo y el de los artistas en general. Se ha sublimado tanto, que corre por ahí una teoría de que artista no se puede llamar uno mismo, lo tienen que decir los demás de ti. Parece ser que ser artista no es una profesión como otra cualquiera sino una condecoración, un status alcanzable por unos pocos, lo cual es absurdo, dado que si yo me propusiera ser carpintera o matemática, el mundo se iba a la mierda. Con esto quiero dar a entender que cada uno nace con una cualidad o una capacidad y que cada persona se muestra cómodo trabajando dentro de sus propias capacidades y pasiones.

Considero una suerte poder haber entrado en numerosas ferias de arte nacionales, dado que es una vía interesante para poder salir adelante económicamente con tu propio trabajo. Las ferias son normalmente flojas, pero si suena la campana, vendes, te llevas un dinerillo y te vas más contento que unas castañuelas. Te vas tan contento porque todo artista en las ferias es consciente del enorme esfuerzo que conlleva ganarse unos euros con su pasión. Llego a casa, abro mi cajita y suelo meter el dinero en un sobre dorado. Lo cierro y suspiro. Luego, cuando tengo que recurrir a ese sobre, me lleno de consternación: me ha costado días ganármelo y se va en segundos. Qué os voy a contar.

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¿Por qué es tan difícil vivir del arte? Porque por un lado lo sublima el pueblo y por otro, lo sublimamos los artistas. Consideramos que es un trabajo eminente y elevado, cuando en realidad, la facilidad para realizar cualquier trabajo radica en la habilidad con la que nace cada uno para desempeñar cualquier actividad que le llene. Aunque sea un tema que no se comente mucho, nos inflamos, nos inflan, en fotografía limitamos las tiradas a muy pocas copias buscando una exclusividad paralela a un original de pintura o ilustración y para seguir en la línea, las más de las veces solemos poner unos precios desorbitados.

No obstante, en algo daré la razón a los artistas: el arte es una profesión aparte. Lo es porque estamos hablando de la generación de universos nuevos, hablamos de personas que suelen ser extremadamente sensibles, rozando la hiperestesia y la mayor parte de ellos, si el arte es sincero, desnudan su alma en cada proyecto o pieza artística. Los artistas suelen ser personas muy emocionales que tratan de explicar el mundo y su mundo bajo una estética y no menos dosis de poesía. Hacen el mundo más soportable, lo interpretan, le preguntan, lo embellecen y es aquí cuando me planteo ¿Y no es esto un derecho básico? ¿No es la poesía un bien básico? ¿No lo es el tener acceso a la belleza? Hablo de poesía como idealidad, como lirismo, como cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza. Hablo de belleza como un golpe, una conmoción profunda, como algo que te hace vibrar y conmoverte profundamente ¿Entendéis cuando pregunto si un ciudadano de a pie debe de tener derecho a acceder a esto? ¿No lo veis necesario? ¿No pensáis que puede cambiar muchas cosas?

Os lanzo estas preguntas porque son las mismas que me he lanzado a mí misma durante meses, sobre cuál es mi misión como artista en la sociedad, en qué puedo ayudar, en qué puedo sentirme útil, cómo puede encajar un trabajo que nace desde el más absoluto individualismo (el ego). Al final llegué a la conclusión de que un artista es un mero artesano de la poesía y la belleza. Nada más y todo eso. Mi trabajo no está por encima de ninguna otra profesión, porque entiendo que el arte es un bien básico. Eso es algo de lo que me he dado cuenta yo y pienso que deberíamos educar a la sociedad para que lo vea. Educarlos para conmoverse, para llorar, para sonreír, para emocinarse, para soportar y entender diversas facetas no sólo de nuestro interior, sino también del contexto histórico que nos ha tocado vivir. Porque la vida es dura, la realidad no siempre es soportable, rara vez la vida es fácil. Estoy hablando de un esfuerzo que se ha de realizar por parte del artista y por parte de los que no lo son, un intento de igualarse a los demás y hacernos más cercanos, entender el arte como integración, como una necesidad global.

Esta es la conclusión a la que he llegado tras un stand o un cuarto de hotel intentando vender y explicar mi trabajo. Es algo violento para mí tener que vender mis fotos, que yo no soy empresaria, sólo fotógrafa, una artesana de la poesía. De esta forma, intento que mi obra esté al alcance de cualquiera, poner un precio que esté en consonancia al tiempo que me ha llevado realizar la foto, a la carga emocional o sencillamente los materiales de producción. No busco exclusividad porque considero que mientras más nos aislemos, mientras más nos alejemos de la gente, más difícil será la venta de arte, más inalcanzable para ellos, más difícil para vivir nosotros. Siempre se ha abierto una brecha entre arte y artesanía, pero creo que cualquier profesión se puede hacer con arte, pasión, entrega y destreza. Sólo necesito verme y que me vean como una más, ni por encima, ni por debajo.

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Sí, soy artista. Amo mi trabajo, creo que a veces lo hago bien, lo realizo con profesionalidad y pasión, me hace inmensamente feliz hacer mis fotos ¿Tiene eso cabida en la sociedad? Llamo a vuestras puertas para mezclarme entre vosotros, no quiero vivir sublimada ni por encima de nadie. Quiero ayudaros a interpretar el mundo, a embellecerlo, a cuestionarlo, a sentirlo y vivirlo. Y por qué no: A veces quiero ayudaros a olvidarlo invitando a perderos en pequeños universos paralelos.

El Diari indultat: mi experiencia

El Diari. Ese proyecto que trabajó la belleza de lo efímero, del arte que arde, de lo que se construye en la destrucción. También es un intento de reunir varias voces en un mundo en el que todo es individualismo, de hacer algo único a través de variadas unicidades. Es como un hijo con el genoma de cincuenta y pico personas. Creo que en el crepitar de sus hojas en el fuego, se parece un poco a mi.

Hace tiempo que quiero escribir sobre mi experiencia en El diari indultat. Bueno, en realidad hace tiempo que tengo la necesidad de escribir. Pero cuando escribo tengo la necesidad de decirlo todo. O casi todo, de ahí que dejara de escribir de forma habitual en mi blog. Pero voy a volver a intentarlo, ser la esencia de lo peor y mejor de mi misma, en un intento de paliar dudas, circunstancias, colapsos, experiencias, sentimientos y demás daños colaterales de la existencia.

Cuando Pollobarba me escribió para participar en el proyecto de El Diari Indultat, lo primero que le dije al pobre fue que no, aunque me consta que no fuimos pocos los que nos entró un ataque de pánico ante la sola idea de ponernos a fotografiar en Las fallas de Valencia. Pero no. Aunque los que tengáis el Diari podáis apreciar un índice alto de fallas y falleras, se nos dio absoluta libertad para fotografiar. De esta forma, contacté con mi gran amiga y fotógrafa Bárbara Traver, que si no conocéis su trabajo, ya estáis tardando.

Desde aquí quisiera agradecer al equipo y organización del Diari indultat el hecho de hacerme partícipe de un proyecto tan bonito, con tantísimo curro detrás. No obstante, quisiera mostrar mi agradecimiento en especial a Pollobarba, que sé y soy consciente de cuánto le debo en esto. Le agradezco que haya confiado en mi trabajo y que haya apostado por mi. Seguidamente, quisiera centrarme en Bárbara Traver. Ella no fue seleccionada ni nada por el estilo, pero es la modelo de mis cuatro fotos y la lucecita de esos tres días en Valencia. Tengo una extraña relación con ella, más epistolar y fotográfica que presencial, pero cuando es presencial, existe una química mágica. Debe de ser su mirada, su forma de reflexionar, su voz o su gatita Sally, no lo tengo claro. Siento que la conozco de toda la vida, la comprendo en todo lo que le emociona, inquieta o crea. Bárbara es una mujer muy sensible, culta, generosa y con un potencial como creadora admirable. No sabéis hasta qué punto siento como un privilegio el conservar su amistad, amén de haber podido introducirla en mi mundo.

Allí hice cuatro fotografías, de las cuales sólo se publicó una. Cuestiones de edición, por lo visto. También escribí un texto, que tampoco se publicó, así que os lo pongo aquí, por tener reunido todo el material en este post. La fotografía que se publicó fue “1, 2, 3 Murder” y hace referencia a una petición por parte de amigos y seguidores de representar en una imagen el rechazo por los petardos y el ruido que generan: sin horarios y a tus pies si hace falta.

1,2,3 Murder (pequeña)

La verdad es que en cuestiones de ruido soy una rancia y tengo que reconocer que la contaminación acústica me hace pensar en cosas que no son legales. O dejémoslo en el intenso deseo de que un meteorito borre el planeta tierra del cosmos. Allí estaba yo, metida en la cama de mi hotel, con los tapones para los oídos metidos hasta el tímpano, con una cara de WTF a las tres de la mañana y el “Mata, mutila, quema” en los labios. Claro, que eso de quemar debe de ser contagio propio del Proyecto. No. No me gustan los petardos. No me gusta el exceso de ruido y las fiestas un par de horitas a lo sumo. Lo mismo con los eventos tipo inauguraciones y demás vernissages. Trascurrido ese tiempo, suelo hacer una bomba de humo y desaparecer. Valencia es una ciudad fascinante en la cuento con numerosos amigos. Valencia es además una ciudad que cada vez que he ido me ha acogido maravillosamente bien, en concreto su comunidad fotera (esa Escuela Reverlarte <3). Y volvería ¿En fallas? Pues no sé. Lo mismo me pasa como con la Semana Santa y la feria de abril en Sevilla, que han tenido que transcurrir 30 años para que termine sientiendo algo parecido al amor por sus luces… y encogiéndome de hombros ante sus sombras.

Encontré en el suelo estos petardos sin explotar, que luego puse sobre su vientre, pólvora en el origen de la vida, dinamita en el útero, puerta de lo que se germina. Claro, que aquí cada uno puede interpretar lo que quiera, y así como muchos creemos que los valencianos nacen con la pólvora en la sangre, muchos podrán interpretar, muy a mi pesar, que esta foto es una oda a la mascletà. La foto ya no es mía, sigue su camino y tiene tantas interpretaciones como espectadores deseen contemplarla.

La realización de esta foto fue la que grabó el equipo de vídeo, gente majísima que trabajó como el que más los días de la creación del Diari.

Por cierto, miles de gracias a la bella Librería Railowsky por mojarse y señalar qué foto le gustó más. Para mí es más que un honor.

LibreríaLa siguiente foto la realizamos en un puente subterráneo que daba muy mal rollo, a la izquierda pasaban coches y su ruido reverberaba por todas sus paredes. Era como si las hondas del ruido ¡ruido otra vez! me atravesaran la carne y me amasaran las entrañas. Pero realizarla supuso una especie de purga. Es quizá la cara B de mi viaje a Valencia. Viajar para mí tiene doble cara, me trastorna y me fascina a la vez. También me sentí algo sola, por lo que la figura de Bárbara tiene una relevancia aún mayor. En esta fotografía lo que hice fue fotografiar el pasadizo sin gente (que en fallas ya tiene mérito) y luego con gente, para capturar posteriormente las sombras. Nos miraron raro, hicieron gilipolleces ante la cámara. La gente tiene la necesidad de hacer el idiota cuando ve una cámara y yo de ponerme dramática, cosas de la vida.

Cuenta hasta diez (pequeña)

La siguiente foto la hicimos en el lago-fuente que está frente al Palau de la música. Tuvimos suerte y no nos dijeron nada, lo cual estuvo genial. Uno de los puntos a favor de una ciudad en fiesta (sagrada o profana) es esa especie de fluir inconsciente de la gente, en una especie de borrachera en la que hacer locuras o tener un comportamiento considerado incívico es de manual. Sería feo no confesaros que cierto caos o falta de reglas me resulta muy atractivo, inmensamente animal, profundamente primitivo.

Bárbara salió del agua con su piel blanca mojada, tiritando, una sonrisa en la boca, la ropa negra aferrada a su cuerpo “¿A ver la foto?” “¿Ha salido bien?”, “Si quieres repetimos”. “Está perfecta así”.

Heartbreak (pequeña)

Por último esta foto, en el Café de las horas, maravilla entre maravillas dentro de los rinconcitos mágicos del centro de Valencia. No teníamos planeada hacer la foto, pero surgió y los del Café tuvieron la amabilidad de dejarnos realizar esta imagen. Para mí es el resumen más positivo que podía hacer de Valencia: Fotografía, Bárbara, una buena conversación y una copa de vino. Se nos pasó el tiempo volando y sentí una conexión con Bárbara aún mayor.

Participar en un proyecto como el Diari supuso proponerme el reto de realizar cuatro imágenes que intentasen estar a la altura de mi trabajo habitual, fue un intento de colaborar con otros compañeros, aunque les diera un poco de caña por la falta de paridad entre fotógrafos y fotógrafas (me hice un hueco de amor entre algunos de ellos, que con estos temas ya se sabe), fue una experiencia nueva en la que se mezclaron amor, fascinación, creación, cansancio, inquina y soledad. Y a veces me pregunto si esos no son los ingredientes que me conforman y destilo, si son mi calvario intrínseco y dicha emocional, la dicotomía o binomio sobre los que transcurren mi vida.

Words run (pequeña)

Por último, escribí un pequeño texto, horas antes de la fecha límite de entrega. No se publicó, que por lo visto les bombardeamos con centenares de imágenes, pero aquí os lo pongo yo.

Leila Amat Ortega (1987) Fotógrafa de ideas e hija de las grietas. También estudió Filología hispánica. Estos días he estado ardiendo en Valencia, positivándome en la luz, buscándome entre los bastidores de las cámaras.

Texto:

Me escuecen los ojos de no mirarle. Tengo la mirada herida por las noches en las que no la baña su azul. A veces siento que me hostiga  un espejo en la espalda, un cristal que me devuelve la mirada a golpes, que me grita como los sordos que tengo la nuca violada por el tiempo ¿Dónde están los que me quieren? Pare, estic a València, he venido a trabajar sola con muchos.  Mare, los masclet me dan ansiedad, me estallan por dentro, me abren las costillas y me arañan el pecho como cien gatos aterrados ¿Cómo está la abuela? Dile que las manos me huelen a la misma materia con la que está hecha el fuego, que a mí me sobra el calor en los poros para estrechar sus palmas entre la suerte de mi tacto, que yo también pienso en mi madre las mañanas en las que me inunda el susto o lo desconocido.

Escribo sobre fuentes resecas porque esto es una carta abierta a las llamas. Ya no oigo su crepitar, sólo escucho las cenizas tras el detonante, su levedad es el mayor estruendo, la sorpresa grisácea de lo que fue. Hace tiempo que entendí que la pólvora tiene zapatos de silencio o que la memoria siempre está quemada de la luz más tenue.  Apoyo los dedos en mis labios, pierdo las uñas por sus hendiduras, escucho el aliento de la niebla que me habita. Tengo cuatro fotos en las entrañas, se lo he contado a la blancura de mi lecho, porque las cosas importantes se dicen gritando o en susurros, muy quedo. Lo más valioso refleja la letanía del secreto mejor guardado. Pienso todo esto acariciando el recuerdo de mis perros, el cuerpo contraído entre las sábanas, rodeada de los cigotos que traigo latiendo entre papeles. Qué serán esas criaturas que viven en los retratos, los que me indagan por dentro y se nutren de lo que fui, de lo que soy y del futuro que me observa con la mirada del hijo que no tengo. Quiero ser el futuro de un bebé que no existe, el hipo de una foto o el indulto de las horas derrotadas.

 

Diálogo silencioso entre Fotografía y Poesía

Sonaba la música (pequeña)

HAIKÚS DE LOS SONIDOS TRUNCOS, por María Ángeles Pérez López

Violín del cuerpo
que se desangra mudo.
Ni arco ni espejo.

 ∞

Caja que cierra
y abre todo el sonido
entre las piernas.

 ∞

 Arca de insomnio.
En la madera viva,
colmillo y lobo.

 ∞

Corchea herida.
Como un lirio cortado
su savia esquiva.

 ∞

 El jeroglífico
de la vida que es muerte.
Brazos baldíos.

 

Clave de sol
que en la noche del cuerpo
pronuncia el no.

Recuerdo a María Ángeles. La conocí en el año 2014 en la Semana de la Poesía de Sevilla, en una ponencia. Tiene una personalidad arrolladora y cuando hablaba transmitía una energía reconfortante. De voz suave, inteligente, sensible y poeta, cruzar mi vida con ella es una de esas pequeñas lucecitas que tiene la existencia. Que haya sido ella justamente quien escribiera un poema sobre esta foto, ha sido todo un honor. También recuerdo cuando Javier Helgueta y Jota me propusieron participar en su proyecto “Facultad de silencio”. Si mal no recuerdo, era el año 2011 y yo salía dando tumbos de esa famosa depresión que marcaría un antes y un después en mi vida. Menta no existía, Milka tendría unos cuatro meses y Guille aparecería en mi vida otros cuatro meses después. Presenté dos fotos de Emma y en la exposición me di cuenta de lo bien que escribía mi amiga Mewy. Recuerdo a Milka hacer de las suyas en la Facultad de Filosofía y letras, entre las sonrisas de unos y las caras de culo de otros. Para mí era una pequeña lucecita peluda en un edificio (y una ciudad) que había dibujado muchas sombras sobre mi existencia. Tal vez, también sobre la existencia de otros. A día de hoy, plantarme en Alcalá de Henares me supone un esfuerzo. Pisar esa ciudad reactiva en mí ciertos recuerdos y sensaciones que me abruman y el sentimiento de pérdida, confusión o soledad se me instalan en el pecho como un sudor frío y pagoso. Lo mismo tengo que limpiar la memoria tal y como hice con París, ciudad que me causaba pavor y que en la actualidad amo con locura.

Este año han vuelto a contar con mi participación en “Facultad de silencio” no en la Universidad de Alcalá, sino en la Universidad Complutense, y yo me ofrezco encantada. Las universidades podrían ofrecer espacios expositivos de más dignidad u ofrecer un poco más de presupuesto para iniciativas culturales, pero me gusta pensar que son cosas que se curan con el tiempo.

La mayoría de mis compañeros de filología son a estas alturas poetas, doctores o profesores de universidad. Estar en contacto con ellos me hace desconectar del mundo de la fotografía, universo en el que estoy inmersa desde hace años, sin mucha intención de retroceder a ese pasado enfrascado en lingüística, literatura y lenguas. Y no porque no me guste todo eso ahora, son claras pasiones, pero la Fotografía se ha instaurado en mi vida como una obsesión vital. Que mis compañeros o profesores de Filología hayan encajado con tanto interés esta nueva energía que me mueve a trabajar todos los días, me hace sentir feliz y comprendida. Pero no sólo lo aceptan, es que a día de hoy, siguen contando conmigo para algunos proyectos e incluso alguno que otro se pasa por exposiciones o ferias de arte, lo cual me halaga.

Atardecer (pequeña) - copia

Este año envié “Atardecer” y “Sonaba la música” y mi amigo Javier Helgueta señaló “Sonaba la música” para desarrollar este proyecto, fotografía que realicé tras los atentados de noviembre en París, en la maravillosa casa de Aline Schulman. Estaban siendo unas vacaciones maravillosas. Cada vez disfruto más esa ciudad, cada vez la hago más mía, más de Guille, más de los dos. Reconstruyo y destruyo recuerdos con nuestras experiencias y nuevas fotos, las sonrisas van tejiendo ese vínculo que me une de forma tan especial con esa ciudad. Un día, saliendo del Museo d’Orsay (uno de nuestros favoritos en el mundo mundial), vimos ambulancias y calles cortadas. Pero tampoco nos lo tomamos muy en serio, es una ciudad grande, se puede encajar como algo habitual. Pero cuando llegamos a casa vimos lo muy cerca que habíamos estado del horror. Fue una angustia inmensa, porque no terminaba de pasar. Tuvieron a la gente encerrada en la sala de conciertos hasta la madrugada, no podías respirar a gusto, sentíamos una losa en el pecho. Cuando este tipo de dramas suceden lejos, uno termina aislándose fácilmente, se busca ese impermeable que lo mantenga en su burbuja de bienestar… en cierto modo, a veces es necesario, pues a diario suceden innumerables actos macabros más que denunciables o condenables. Emocionalmente es imposible asumirlo todo sin pegarse un tiro o pensar que nos merecemos que venga un meteorito y mande a pastar el planeta. Lo cierto es que en París nos topamos muy de cerca (y de nuevo, como quien dice) con la maldad deliberada. La cruda, la que se planea y desarrolla, la que se ejerce contra gente inocente impunemente, sin miramientos. Cuando esto te abofetea en la cara, algo te cruje por dentro. Te preguntas cómo el ser humano puede llegar a ese punto de banalización del mal y no asumes ni comprendes cuáles son los mecanismos que hacen que una persona se crea en el derecho de hacer sufrir de forma indiscriminada a otras en nombre de lo que sea. De sufrir o de matarlas. Esa noche soñé que andaba desnuda por París y que por las aceras se apilaban montones y montones de cadáveres, también desnudos. Hacía frío y veía como si tuviera cataratas en los ojos. Al día siguiente Guille y yo estábamos tan tocados, que sólo fuimos capaces de escribir cuatro palabras, dibujar o hacer una foto. También salimos a comer, porque tenemos que demostrar que no tenemos miedo, que no pueden arrebatarnos nuestra cotidianidad, que no debemos alterar nuestra vida frente a quienes quieren destrozarla. Y combato el horror con arte, una de las mayores expresiones de lucha, amor y entendimiento que se nos ha dado a los humanos para interpretar y responder ante la vida. O la muerte.

Cierro este post con el segundo poema que escribió Sonia Betancort. Para mí ha sido toda una revelación e inspiración. En cuanto pueda quisiera hacer una fotografía sobre alguno de sus poemas, devolverle la belleza que ella misma me brindó al escribir este. Además, pongo un link en el último verso, pues hay una coincidencia que me ha fascinado.

Tormenta muda

 Me borró tu soledad.
Desaparecí de los cuentos,
del mar, de las habitaciones.

Somos apenas un piano y una silla.
En el océano de la alfombra
se despereza una ballena,
su boca, dentadura de música,
paraliza tu butaca de dientes de leche,
la ansiada altura de las rodillas de mamá.

Somos dos invenciones lisas y perfectas,
dos soldados de madera, heridos,
el apacible grito de dos árboles,
el latido blanco de unas manos tatuadas,
la temperatura de dos animales muertos.

Me borró tu cabeza trenzada
contra el techo de no sé qué
felicidad rota.
Me borraron tus pies marítimos,
sus huellas serenas,
galápagos de una zancadilla contra el aire.
Me borró el violín de tu espalda,
sus cuerdas suaves, el amor de Man Ray.

Y a pesar de no estar contigo,
de ser una omisión, la raza imposible
de un recuerdo inventado,
sé que en el vacío de esta separación,
lo que enmudece, canta.
Algo que tú no quieres escuchar
y que el universo no puede evitar decirte.

¿Lo oyes?
Este borrón es una tormenta muda,
una insistente melodía en la cabeza,
el sonido de dos huesos que se buscan,
un arma cuya presencia dispara en otro mundo,
una puerta a la que golpean
pero está abierta y el golpe no se ve:
Knock-knock-knockin’ on heaven’s door.

Proyecto 366 – Quinto carrete

Para que no vayan cayendo en el olvido de mi blog, para refrescar la memoria y para que se vea si ha habido (o no) una evolución, aquí os dejo los anales de lo ya disparado. A día de hoy, voy por el día 232 de 366. Creo que he tardado medio año en darme cuenta de que estaba haciendo un Proyecto 365 en un año bisiesto, pero no es preocupéis, es normal en mi.

Primer Carrete.

Segundo Carrete.

Tercer Carrete.

Cuarto Carrete.

En este quinto carrete os traigo una novedad, a saber, mi regalo de Reyes/cumple: Un escáner de negativos (y de todo en general) Epson V800. Gracias mami, gracias papi, gracias papás de Guille, gracias, Guille, por este REGALAZO. También gracias a Tam Castrillejo, friki entre frikis de la fotografía analógica, por recomendármelo entre varios.

epsson

 No sabéis hasta qué punto una fotografía analógica gana  cuando es escaneada por un buen escáner y, sobre todo, escaneada con amor y cariño. Yo creo que vais a notar la diferencia. He dedicado varios días a escanear las fotos en las múltiples opciones que te ofrece este escáner y reconozco que me escuecen los ojos de pasar todo un día frente al ordenador, pero estoy con mi nuevo juguete más contenta que un testigo de Jehová en una fábrica de puertas ¿Lo único que me está rallando? Necesito saber el método más efectivo para dejar níquel los negativos, porque eliminar los pelitos y motitas de polvo se está convirtiendo en un auténtico suplicio. Los limpio con una toallita de las gafas, pero siempre, SIEMPRE queda algo. También limpio los cristales de dentro. Seguiré indagando sobre este tema.

El escáner es el motivo por el que he tardado bastante en realizar un nuevo post, pero ya tengo en mi haber los negativos del sexto carrete y ando por la mitad del séptimo. He abusado de las circunstancias y como estoy segura de que nadie tiene prisa ni exige los carretes de mi proyecto con premura, me he tomado la libertad de esperar a conseguir mi escáner y un buen escaneado. Escanear costaba como 20 euros y lo hacían sin mucho entusiasmo. Pero yo sí que lo he hecho con entusiasmo, así que sin más dilación, ahí van las 37 fotos del quinto carrete.

8 de enero del 2016: Cuando Alicia viaja a través del espejo, yo siempre entendí que ese espejo es el negativo de su propia existencia. O al revés, tal vez, tras su viaje a través del espejo, se positiva.

8 de enero del 2016 (pequeña)

9 de enero del 2016: ¿Os suena? Seguro que sí. Ey, que también hay vídeo.

9 de enero del 2016

10 de enero del 2016: Esta foto es en realidad volteada, pero la vi del revés y así se quedó. Genere más extrañeza.

10 de enero del 2016 (pequeña)

11 de enero del 2016: En la plaza del dos de mayo se pusieron unos estudiantes de Bellas artes con dos desnudos en unos paneles, uno femenino y otro masculino. Y te pedían si cambiarías algo y por qué. A mí ella me parecía estupenda, pero le puse el pelo largo y pelirrojo, que es el color de pelo con el que me hubiera gustado nacer a mí. Guille al hombre le puso barba. Nos hubiera encantado saber cuántos cambios más sufrieron, pero cuando volvimos, ya no estaban. Si sabéis algo de esto, ¡silbad!

11 de enero del 2016 (pequeña)

12 de enero del 2016: ¿Que dónde viven los monstruos? Me gusta pensar que entre las sombras.

12 de enero del 2016 (pequeña)

13 de enero del 2016: Guillermo Mateo se escondía dentro de su coche y hacía que hablaba por el móvil. Seguramente para que no le entrevistáramos por las sociedades opacas que mantuvo en Panamá. Ay, pájaro.

13 de enero del 2016 (pequeña)

14 de enero del 2016: Esta foto es una de mis favoritas, es como una invitación a otro mundo, un agujero a un reino de cristal. Parece decirme que me espera, que allí no hace ni frío ni calor.

14 de enero del 2016 (pequeña)

15 de enero del 2016: Guille con su mamá en uno de los hospitales de Sanitas. Operaron a mi suegro de unos tumores en la mejilla y el pobre lo estuvo pasando regular durante un par de meses.

15 de enero del 2016 (pequeña)

16 de enero del 2016: No sé por qué, pero esta foto también me encanta. Me recuerda a su respiración relajada cuando duerme. Su estómago baja y se eleva con la suavidad que tiene la caída de una pluma.

16 de enero del 2016 (pequeña)

17 de enero del 2016: Sigo buscándonos en los espejos. Echo de menos que la Leica M6 no tenga temporizador, me habría gustado retratarme varias veces con él.

17 de enero del 2016 (pequeña)

18 de enero del 2016: ¿Qué hacéis vosotros mientras os laváis los dientes? Yo me los cepillo en la ducha, Guille lee.

18 de enero del 2016 (pequeña)

19 de enero del 2016: Día de niebla. Este día hicimos esta foto.

19 de enero del 2016 (pequeña)

20 de enero del 2016: Lo siento, era un día de niebla, tenía que hacer dos fotos. Estaba todo tan misterioso… la niebla convierte los encinares en paisajes insólitos.

20 de enero del 2016 (pequeña)

21 de enero del 2016: La luz es la única línea que tacha para ensalzar e iluminar.

21 de enero del 2016

22 de enero del 2016: Guille me posa y yo le acaricio su piel de luz.

22 de enero del 2016 (pequeña)

23 de enero del 2016: Os juro que me gusta infinito sacarle una sonrisa delante de la cámara, pero cuando lo hace me reenamoro de él.

23 de enero del 2016 (pequeña)

24 de enero del 2016: Uno de nuestros postres favoritos son las tortitas veganas de plátano. Yo hago la masa y Guille las hace en la sartén, que a mí se me pegan.

24 de enero del 2015 (pequeña)

25 de enero del 2016: Este fue el día que fuimos al Crucina, un regalo de bodas que nos hicieron la familia fotera, ¡muchas gracias, chicos!

25 de enero del 2016 (pequeña)

26 de enero del 2016: Cuando salimos a hacer fotos por Ávila, nos vamos en bici.

26 de enero del 2016 (pequeña)

27 de enero del 2016: Estación abandonada de Ávila, la de un pueblecito que se llama Velayos. Visitarla es una de nuestras aficiones.

27 de enero del 2016 (pequeña)

28 de enero del 2016: Un tren pasó por nuestro lado a una velocidad pasmosa. Quería que saliera borrosa, pero no, la cámara lo captó con una extraordinaria nitidez. Próxima vez bajo la velocidad y abro un poquito el diafragme, a ver qué pasa.

28 de enero del 2016 (pequeña)

29 de enero del 2016: La belleza de los huesos y esqueletos.

29 de enero del 2016 (pequeña)

30 de enero del 2016: Guille en otra casa abandonada. Hicimos la foto deprisa y corriendo porque el lugar se estaba cayendo a trozos y nos daba algo de respeto.

30 de enero del 2016 (pequeña)

31 de enero del 2016: Primera foto movida del proyecto. Habrá más, porque me encantan.

31 de enero del 2016 (pequeña)

1 de febrero del 2016: Otra foto movida. Aquí estábamos en el Cocobar tomándonos unas cañitas con una compi de Guille.

1 de febrero del 2016 (pequeña)

2 de febrero del 2016: En esta foto me dan ganas de darle un besito en la tripa.

2 de febrero del 2016 (pequeña)

3 de febrero del 2016: Aquí parece que se me está hundiendo en un lago de aguas claras. Pero sólo quedan dos meses, amore. Todo saldrá bien.

3 de febrero del 2016

4 de febrero del 2016: En mi libreta pone “Sombra de Guille en la pared”. Pues tendré que créermelo. Y vosotros también.

4 de febrero del 2016 (pequeña)

5 de febrero del 2016: Duchita matutina. Qué suerte tenemos de poder ducharnos todos los días.

5 de febrero del 2016 (pequeña)

6 de febrero del 2016: Quise hacer una tontuna que no me salió bien con la Leica. Se trata de dar un paso hacia delante muy muy rápido, dando una sensación de perspectiva y velocidad. #fail

6 de febrero del 2016 (pequeña)

7 de febrero del 2016: Guille preparándose para ir a trabajar. No, no es otra cosa.

7 de febrero (pequeña)

8 de febrero del 2016: Guille se me marcha a Nigeria una semana. Últimamente viaja muchísimo por cuestiones laborales.

8 de febrero del 2016 (pequeña)

9 de febrero del 2016: De esta manera, cuando está lejos, me visto con su camisa y le sigo buscando por los espejos. Milka dice que le echéis un vistazo a su ojete, ella es así de fina.

9 de febrero del 2016 (pequeña)

10 de febrero del 2016: En esta foto quería enseñaros una de las mayores obras de arte que ha hecho Guille en su puñetera vida: El gato Rufo. La quiero colgar en mi pared junto al resto de obras de arte que tengo por la casa.

10 de febrero del 2016 (pequeña)

11 de febrero del 2016: En la casa de sus padres, está este mural colgado en la pared de su cuarto.

11 de febrero del 2016 (pequeña)

12 de febrero del 2016: Cuando era pequeño, Guille tenía un pingüino llamado Pingo. El amor absoluto que le tenía sólo puede ser contado con gracia por su padre, que lo sostiene en sus manos.

12 de febrero del 2016 (pequeña)

13 de febrero del 2016: Guille de pequeño. Era una monada, por qué negarlo. Esa mancha blanca que veis en la foto, han sido los del laboratorio. Me enfadé un poquito, pero bueno, se quita fácilmente con una toallita de las gafas.

13 de febrero del 2016 (pequeña)

¡Espero que os haya gustado este carrete!

Proyecto 365 – Cuarto carrete

Tengo que reconocer que este carrete no me entusiasma del todo, pero hay algunas fotos lindas. A veces este proyecto se me hace muy cuesta arriba, pero un Proyecto 365 es algo por lo que todo fotógrafo debe pasar al menos una vez en la vida, al ser un ejercicio que estimula la imaginación o la mirada.

Me encuentro ya muy familiarizada con la Leica M6, incluso a veces termino por ignorar el fotómetro e interpretar la luz a mi antojo. Me pasa una cosa y es que tengo una ligera dilexia que me impide asimilar que la flecha a la izquierda es mucha luz y la flecha a la derecha, poca ¿Y lo mejor de todo? Que lo mismo os lo he escrito al revés y me he quedado más ancha que larga. Dado que esto era un quebradero de cabeza para mi, he preferido conocer mejor la cámara y su comportamiento con la luz, a fin de poder trabajar más cómodamente.

Guille y yo hemos mejorado mucho desde que nos conocimos y es una evolución que va desde nuestras relaciones sociales con nuestros amigos, familia o compañeros de trabajo, hasta el nivel emocional. Pero hay algo más. Guille y yo juntos somos como una única persona mejor que nosotros mismos por separado. Creo que ya lo intuíamos, pero con este proyecto, este pensamiento va cobrando más y más certeza. Juntos somos mejores, juntos somos algo mejor de lo que somos y éramos. Y finalizando ya la diabetes que también suponemos, os dejo con las imágenes de lo que viene a ser el cuarto carrete, de ISO 100 (menudo coñazo, os recomiendo la sensibilidad 400) y a BN.

  • Recordad que todas las fotos están en venta en papel Fine Art PhotoRag, en una edición de 10x15cm, tirada de 5 copias.

3 de diciembre del 2015: Guille en nuestro incomodísimo columpio de Ávila. Yo no me monto porque me mareo en los columpios ¿a alguien más le pasa?

3 de diciembre del 2015 (pequeña)

4 de diciembre del 2015: Juegos con la Milka, que es más mala que el dolor.

4 de diciembre del 2015 (pequeña)

5 de diciembre del 2015: Los padres de Guille han construído una barbacoa en el jardín, aunque a Guille y a mí el jardín nos gustaba virgen y asilvestrado. Como la Milka.

5 de diciembre del 2015 (pequeña)

6 de diciembre del 2015: Una mañana cualquiera, tras una ducha calentita.

6 de diciembre del 2015 (pequeña)

7 de diciembre del 2015: Le pedí a Guille que amara la pared. Cosas del 365.

7 de diciembre del 2015 (pequeña)

8 de diciembre del 2015: Esta es de mis fotos favoritas de este 365, quizá porque no suelo hacer contrapicados y es la novedad.

8 de diciembre del 2015 (pequeña)

9 de diciembre del 2015: Estas fotografías están hechas en el mismo día, pues durante esas fechas estaba en Berlín realizando el fotolibro con Irene Cruz. Esta del 9 de diciembre también es de mis favoritas.

9 de diciembre del 2015 (pequeña)

10 de diciembre del 2015: Las idea de flores en las venas o tallos como venas la exploté en esta foto y me gusta mucho, es como una especie de espantapájaros, una metamorfosis.

10 de diciembre del 2015 (pequeña)

11 de diciembre del 2015: Menos mal que ya más o menos tengo dominado el tema de la luz, porque como tenga que hacerle caso al fotómetro de la cámara… para esta foto me decía que tenía 0 luz ¿Quizá era el vapor de agua?

11 de diciembre del 2015 (pequeña)

12 de diciembre del 2015: Los padres de Guille quieren habilitar el altillo de la casa de Ávila y llevan meses y meses pensando en la escalera ideal.

12 de diciembre del 2105 (pequeña)

13 de diciembre del 2015: Atención, creo que esta es la primera foto en la que Guille ha protestado. Pero de momento, la primera y también la última “¡¡Tengo frío!!”

Tingi fríi ñiñiñiñi

13 de diciembre del 2015 (pequeña)

14 de diciembre del 2015: Guille jugando con sus videojuegos y quecos… cuando la carrera y el curro se lo permiten.

14 de diciembre del 2015 (pequeña)

15 de diciembre del 2015: A veces le pongo a tender. Esas braguitas le gustaron mucho. Son nuevas, de los chinos, me costaron 3 euros y también me gustan mucho.

15 de diciembre del 2015 (pequeña)

16 de diciembre del 2015: ¿Os dije que aprobó todos los exámenes del primer cuatrimestre? Es un empollón.

16 de enero del 2015 (pequeña)

17 de diciembre del 2015: Paseos en pleno invierno de pacotilla por el Parque del Oeste.

17 de diciembre del 2015 (pequeña)

18 de diciembre del 2015: Conseguí que Guille posara desnudo para la serie “Selene” de la fotógrafa Aliena Nieto. Las fotos fueron increíbles, pero todavía no las tiene publicadas por internet.

18 de diciembre del 2015 (pequeña)

19 de diciembre del 2015: Aproveché para hacerle una foto a mi pastor de Caria.

19 de diciembre del 2015 (pequeña)

20 de diciembre del 2015: Estudios y más estudios.

20 de diciembre del 2015 (pequeña)

21 de diciembre del 2015: En el baño de Sevilla tenemos ese maldito espejito que hace que te veas todos los poros sucios del planeta en la cara, pero también, si te alejas, te ves del revés.

21 de diciembre del 2015 (pequeña)

22 de diciembre del 2015: Pues esta foto no tiene ná, pero como prometí poneros todas las fotos, salieran bien o mal…

22 de enero del 2015 (pequeña)

23 de diciembre del 2015: Guille y mi Menta tomando el sol de invierno en Sevilla. Bueno, de invierno… mejor dicho, de primavera.

24 de diciembre del 2015 (pequeña)

24 de diciembre del 2015: Parque de María Luisa. Ese día hicimos dos fotos con mi buen amigo Gente Bastarda, esta y esta.

26 de diciembre del 2015 (pequeña)

25 de diciembre del 2015: Celebrando la Navidad en el porche de mi casita en Sevilla. 20 grados. Este verano nos vamos a cagar. Mi abuela guapa se arregló el pelo y bebió sidra.

23 de enero del 2015 (pequeña)

26 de diciembre del 2015: Siempre es un placer salir de cañitas y charloteo con mi amigo Lino. Es de los pocos que me quedan en Sevilla.

27 de diciembre del 2015 (pequeña)

27 de diciembre del 2015: Esperando en el metro de Sevilla. Todavía le falta a la ciudad para no parecer la Prehistoria, pero este metro en Mairena nos ha dado la vida.

25 de diciembre del 2015 (pequeña)

28 de diciembre del 2015: Esta foto me encanta. Guille estaba trasteando con su bici, con la que va a diario al trabajo.

28 de diciembre del 2015 (pequeña)

29 de diciembre del 2015: Mi casita de techos bajos en los cuartos tiene una luz muy bonita. Me encanta cuando repiquetea la lluvia en las ventanas, como ahora mientras escribo.

29 de diciembre del 2015 (pequeña)

30 de diciembre del 2015: Como tenemos tropecientos marcos en casa, pues a veces alguno cae y se rompe. Yo le doy el último aliento con una foto. Esta en concreto también me gusta mucho.

30 de diciembre del 2015 (pequeña)

31 de diciembre del 2015: Fin de año lo pasamos con nuestros grandes amigos Alba Blue y Tocayo. Los amamos.

31 de diciembre 2015 (pequeña)

1 de enero del 2016: Estuvimos colgando, en los últimos huecos que nos quedan, algunas de las fotos de nuestra colección, que por falta de espacio ya ha pasado a los álbumes. La que tiene en las manos es de Mara Saiz.

1 de enero del 2016 (pequeña)

2 de enero del 2016: Salimos a pasear por Malasaña. Convento de las Comendadoras.

2 de enero del 2015 (pequeña)

3 de enero del 2016: Esta foto está realizada en la puerta de un portal, el reflejo era perfecto, como un espejo. Recuerdo mucho frío ese día.

3 de enero del 2015 (pequeña)

4 de enero del 2016: Nada, tontunas que le pido para ver cómo salen, experimentos que se verán cristalizados en el quinto carrete. Espero.

4 de enero en 2016 (pequeña)

5 de enero del 2016: Las uvas es de las frutas favoritas de Guille. Se las come como pipas.

5 de enero del 2015 (pequeña)

5 de enero del 2016: Premio a la foto más entrañable del carrete. Mis perras son seres muy poco queridos, sí.

6 de enero del 2016 (pequeña)

6 de enero del 2016: Día de Reyes. Quitamos definitivamente las luces de Navidad. Mira que me gustan las lucecicas…

7 de enero del 2015 (pequeña)

 

Proyecto 365 – Tercer carrete

El carrete que os ofrezco a continuación es a BN, por explorar un poco un terreno al que no suelo recurrir. Este carrete es especial, pues en él queda retratada mi boda, mis amigos, mi familia, nuestra cotianidad o cómo vivimos los atentados de París. No quisiera extenderme mucho en palabras, pues ya sobre las fotos añado pequeñas reflexiones y anotaciones.

Disculpad que publique tan tarde este tercer carrete, casi acabando el cuarto. Ha sido un mes lleno de viajes y eventos. Es un carrete de ISO 400 y con la Leica M6 me parece el tipo de película idónea. Ahora mismo esto con uno de ISO 125 y tengo mis dudas de que salgan todas las imágenes con la iluminación correcta. Al fotografiar tanto en interiores, de necesito carretes de alta sensibilidad. Quizá fuerce el revelado del cuarto carrete como si tuviera un ISO mayor, a ver qué pasa.

La Leica M6 se está portando bien y yo la domino cada vez mejor. En este carrete han salido las 37 fotos y todas bien enfocadas… aunque algún encuadre WTF hay y esta vez no puedo culpar a la cámara. Guille está llevando fenomenal el proyecto, ya está acostumbradísimo, aunque le sigue costando tomar conciencia de su cuerpo y posar relajadamente. Le pido posar porque me cuesta tomar escenas de su vida cotidiana, pasar inadvertida ante la rutina de su vida, ser buena registrando la realidad tal y como se presenta, por lo que tiendo a construir muchas de las imágenes.

Por último, para los que tengan miedo de pasar los carretes por los los rayos X del aeropuerto, quisiera avisar de que se puede hacer, que este carrete ha pasado tres veces por los rayos X y aquí está, en perfecto estado. Si viajáis, procurad llevar las cámaras con vosotros, que los rayos X de las maletas facturadas son más potentes y sí pueden dañar la película. Dicho esto, espero que alguna foto de las aquí presentes os llame la atención.

29 de octubre del 2015: Empezamos nuevo carrete junto a Dara Scully, de cuya compañía disfruto muchísimo. Vino a Madrid a presentar su novela “La belleza del salvaje”, que si no la habéis leído ya estáis tardando. Me tiraría tardes y tardes conversando con ella. Hablando o fotografiando en silencio, lo mismo da.

29 de octubre 2015 (pequeña)

30 de octubre del 2015: Tenemos como imanes en la nevera unos altavoces. Porque somos muy normales.

30 de octubre del 2015 (pequeña)

31 de octubre del 2015: El fotógrafo Jairo Álvarez vino a Madrid a realizar un taller conmigo  y se alojó en mi casa. Jairo, siempre serás bienvenido a esta ciudad.

31 de octubre del 2015 (pequeña)

1 de noviembre del 2015: Una vez al año llega la hermana de Guille, Lorena, desde Chile.

1 de noviembre del 2015 (pequeña)

2 de noviembre del 2015: … en el fondo y en lo superficial, todos estamos deseando que se quede aquí, en este país ruíz y deleznable.

2 de noviembre del 2015 (pequeña)

3 de noviembre del 2015: Mi Guille empanao por las mañanas. Con el trabajo y la universidad, sólo le veo somnoliento por las mañanas y agotados por las noches.

3 de noviembre del 2015 (pequeña)

4 de noviembre del 2015: La quiere más que a mí, lo sé en mi fuero interno. Guille y su Menta del alma.

4 de noviembre del 2015 (pequeña)

5 de noviembre del 2015: Guille y yo preparamos a toda prisa los regaletes de nuestra boda, ¡lo hicimos la última semana! Se nos había olvidado por completo. Regalamos especias y fotografía :3

5 de noviembre del 2015 (pequeña)

6 de noviembre del 2015: Es la única foto en la que aparecen nuestras dos familias reunidas. La primera vez que se vieron desde que Guille y yo estamos juntos. La experiencia fue maravillosa. No pudimos tener mejor despedida de solteros. Me hace gracia mi abuela y su empane, como no oye ni ve bien, no se debió de dar cuenta de que estaba haciendo una foto, últimamente está como en su mundo.

6 de noviembre del 2015 (pequeña)

7 de noviembre del 2015: Me casé con este ser maravilloso un día de otoño soleado y lo celebramos en el Thai Garden con las personas que más amamos en este planeta. Lo repetiré hasta que potéis arcoiris: fue uno de los días más felices de mi vida.

7 de noviembre del 2015 (pequeña)

8 de noviembre del 2015: En nuestra casa se alojó mi hermana Emma, bonita e inteligente. Bueno, ella sabe que este también es su hogar.

8 de noviembre del 2015 (pequeña)

9 de noviembre del 2015: El día anterior celebramos nuestra boda con nuestros amigos y nos hicieron unos regalos maravillosos, jamás lo habríamos esperado. Tenemos unos amigos increíbles y con sus muestras de cariño y regaletes nos despertamos al día siguiente. Lo esparcimos todo por el salón y parecía que habían llegado los Reyes Magos. Y nosotros volvimos a ser niños.

9 de noviembre del 2015 (pequeña)

10 de noviembre: Salimos felices y contentos a París. Esta fotografía está tomada en en el aeropuerto de Barajas.

10 de noviembre del 2015 (pequeña)

11 de noviembre del 2015: Cumplimos nuestro sueño tontuno de subir la Tour Eiffel a pie.

11 de noviembre del 2015 (pequeña)

12 de noviembre del 2015: Ya sabéis que a veces hago dos fotos en un día, por si algún día estoy perraca y no me apetece fotografiar. Lo sé, trampa.

12 de noviembre del 2015 (pequeña)

13 de noviembre del 2015: Ese día fui a enseñarle a Guille el Museo d’Orsay y a visitar la exposición de Qui a peur des femmes Photographes?. Fue un día sublime, pero a la noche pasó lo que pasó y París se sumió en el horror. Esta es una de las fotos que más me gustan del carrete, un milagro, porque no había manera de despejar la ventana del reloj, plagada de guriris como nosotros constantemente.

13 de noviembre del 2015 (pequeña)

14 de noviembre del 2015: El gobierno francés recomienda no salir a la calle, hay nivel de alerta 5, pero Guille y yo opinamos igual que los parisinos, que hay que hacer vida normal. Es la mejor patada que se le puede dar al terrorismo, hacer como que no nos nos afecta, bajo el dolor profundo que inspira este tipo de actos, sean del bando que sean.

14 de noviembre del 2015 (pequeña)

15 de noviembre del 2015: Los atentados, vividos desde tan cerca, te paralizan, te sumen en una tristeza inmensa. Leer las opiniones de los demás al respecto nos sumió en una melancolía depresiva. Fue una semana en la que la gente hablaba frívolamente, intentando redirigir los sentimientos de unos y otros, intentando dar más importancia o menos a los horrores de nuestra especie. A día de hoy, sigue habiendo horrores a diario, pero parece que ya se les han olvidado. Aquí hablamos de lo que consideramos peor cuando de machacar al otro se refiere, en un postureo y oportunismo de llevar la contraria vomitivo. Dedicamos la mañana a hacer fotos en la casa de Aline Schulman. Me habría encantado fotografiarla, pero me daba mucho corte pedírselo…

15 de noviembre del 2015 (pequeña)

16 de noviembre del 2015: Guille llevaba unos zapatos que le hacían daño. Fuimos a comprar unas botas nuevas.

16 de noviembre del 2015 (pequeña)

17 de noviembre del 2015: Esta es otra de mis fotos favoritas del carrete. Me encanta ver ducharse a Guille, sumido en una rutina diaria y cotidiana.

17 de noviembre del 2015 (pequeña)

18 de noviembre del 2015: Seguro que os suena este escenario, seguro que sí. Él me ayudó a realizar esa foto. El encuadre no era fácil y me enfadé con él. Pobre…

18 de noviembre del 2015 (pequeña)

19 de noviembre del 2015: Aline tiene objetos extraños en su jardín que no sé para qué sirven. Ni lo quiero saber, que pierden la magia.

19 de noviembre del 2015 (pequeña)

20 de noviembre del 2015: Vuelta a Madrid. Guille en el RER que nos llevaba al aeropuerto Charles de Gaule.

20 de noviembre del 2015 (pequeña)

21 de noviembre del 2015: Guille rapadito está más guapo. Siempre se corta el pelo antes de ducharse, que si no, pica.

21 de noviembre del 2015 (pequeña)

22 de noviembre del 2015: Jugando con los lazos de regalos de boda que aún no habían sido entregados. Días de no cumpleaños, de feliz no boda.

22 de noviembre del 2015 (pequeña)

23 de noviembre del 2015: Aunque mi mejor regalo, mi mejor fortuna, es tenerle junto a mi, haber encontrado a alguien como él.

23 de noviembre del 2015 (pequeña)

24 de noviembre del 2015: Hace cinco grados en la casa de Ávila y yo soy feliz con el frío, que soy un maldito oso polar. A Guille no le hace tanta gracia y Milka es un ewok y no cuenta.

24 de noviembre del 2015 (pequeña)

25 de noviembre del 2015: La sombra de Guille también es Guille.

25 de noviembre del 2015 (pequeña)

26 de noviembre del 2015: Me voy al Photofestival de Mijas y Guille me prepara los cartones para llevar mi obra en sobres bien enderezados.

26 de noviembre del 2015 (pequeña)

27 de noviembre del 2015: Estuve cuatro días fuera y estas fotos las hice antes y después. Este es nuestro nido.

27 de noviembre del 2015 (pequeña)

28 de noviembre del 2015: Buscando rincones en mi minicasa donde poder hacer la foto del día.

30 de noviembre del 2015 (pequeña)

29 de noviembre del 2015: Intento salir en algunas fotos del proyecto buscándome en los espejos, que esta cámara no tiene temporizador.

29 de noviembre 2015 (pequeña)

30 de noviembre del 2015: “¡La foto del día! Tengo que hacerla. No te preocupes, tú sigue dormido”.

30 de noviembre del 2015 (pequeña)

1 de diciembre del 2015: Una noche que íbamos a la casa de Ávila, el coche que teníamos delante atropelló un conejito. Paramos y me bajé por si podía hacer algo. Su cuerpo todavía estaba caliente, blando y suave. Tuve miedo. Tuve miedo de acariciar su muerte todavía abrazada por las señales de la vida. La enterramos al día siguiente bajo el árbol donde hice esta foto.

1 de diciembre del 2015 (pequeña)

2 de diciembre del 2015: Las perritas estaban como locas con el olor del conejo, pero dejé que lo olisquearan, que saciaran esa curiosidad por la muerte, por otras especies.

2 de diciembre del 2015 (pequeña)

3 de diciembre del 2015: Jugando con las sombras en la casa de Ávila.

3 de diciembre del 2015 (pequeña) (2)

4 de diciembre del 2015: Te quiero. Hay que decirlo más.

4 de diciembre del 2015 (pequeña)

Recordad que podéis adquirir cualquier foto del proyecto y a precios muy asequibles.